lunes, 24 de marzo de 2014

LA CHICA DEL LUNES, Elsa Punset. Es una escritora y filósofa española / DAMOS UN ABRAZO A LA FAMILIA SUÁREZ, HIJA, SONSOLES SUÁREZ,.

  1. TÍTULO: LA CHICA DEL LUNES, Elsa Punset. Es una escritora y filósofa española

    La soledad mata a tantas personas como el tabaco,.

    "La soledad es la epidemia del siglo XXI". Así lo considera la divulgadora Elsa Punset.-foto
     La soledad es la epidemia del siglo XXI. En un mundo cada vez más interconectado y donde parece que no es posible pasar una hora sin mirar el móvil o mandar un mensaje, las personas cada vez se sienten más solas y se tienen menos amigos íntimos. La divulgadora científica Elsa Punset llegó a estas conclusiones tras observar el comportamiento humano durante su carrera y publicar varios estudios de este tipo. En su opinión, el impacto de la soledad no es solo mental, es físico e incluso genético. Sin embargo, implementar buenas políticas preventivas de salud mental no parece políticamente rentable y eso puede ocasionar que las personas cada vez tengan una peor 'inteligencia emocional', lo que la autora describe como la capacidad que tiene cada uno para cambiar su forma de vida y enfrentarse a las diferentes situaciones.

    Esta epidemia solo se podrá superar si el ser humano es consciente de ello y comienza a potenciar más sus relaciones personales. 'Tengo más de 100.000 amigos en Facebook pero ninguno me puede dar un abrazo de seis segundos' tituló la autora uno de los capítulos de su nuevo libro 'El mundo en tus manos' (Destino). En él advierte de que "el amor que no se expresa no sirve de nada y para que un abrazo tenga un efecto químico en el cerebro debe durar al menos unos segundos". El problema que Punset observa de las redes sociales es que "rompen el mecanismo de la empatía, algo muy importante en el ser humano". La empatía consiste en "eso que hace que si tú estás triste o feliz, yo soy capaz de ponerme en tu piel". Lo que está ocurriendo en estos momentos es que "las personas pasan más tiempo mirando una pantalla que mirándose a los ojos", por lo que se dificulta el entendimiento entre ellos. "Los humanos tenemos un mecanismo biológico que es un pequeño milagro y que nos permite entendernos aunque no nos conozcamos de nada".

    Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística, más de 4 millones de personas viven solas en España, una tendencia creciente en las últimas cuatro décadas y que ya representa el 23,2% de los casos, mientras que en 1970 solo un 7,8% de los hogares eran unipersonales. Punset define la soledad como la ausencia de intimidad. Es decir, sentirse solo significa que la persona necesita recuperar conexiones e intimidad con los demás. Y es que "la soledad tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad de relaciones que rodean a cada uno".

    En un mundo superpoblado, el miedo al rechazo de los demás tiene un efecto devastador en la salud física y psíquica de las personas. Sentirse "fuera de la manada" puede ser peligroso para el cerebro que está programado para sobrevivir. Elsa Punset explicó todo esto a través del ejemplo histórico de los enfermos de sida de los años 80 en Estados Unidos, ya que fue la primera vez que se empezó a pensar que "lo emocional no era un lujo biológico sino que tenía un impacto en la salud física de las personas". Los estudios posteriores demostraron que los homosexuales que enfermaban de sida y no habían "salido del armario" morían entre dos y tres años antes que los "confesos" debido a los años que llevaban arrastrando este miedo social, este conflicto interno por el miedo a que descubrieran su sexualidad. Según la divulgadora, este fue un momento de inflexión a partir del cual se empezó a estudiar por qué el dolor emocional es tan impactante en la vida.

    Así, según Punset, hoy "todo el mundo tiene el mundo en sus manos" porque ha llegado el momento del "empoderamiento del individuo", es decir, todas y cada una de las personas tienen pleno poder de decisión. Ante lo que la escritora se pregunta: "¿estamos preparados para ello?". Admitió que lo más importante es ser conscientes de que hay que entrenar nuestra mente porque en la mayoría de los casos "sigue siendo una desconocida" y la mayoría de la gente no sabe nada acerca de la "plasticidad cerebral", algo muy sencillo que consiste "entrenar y cuidar la mente igual que lo hacemos con el cuerpo". En su opinión, es muy importante ser "pioneros en el entrenamiento del cerebro". La autora describió cómo hasta los años 50 muy pocos hacían deporte porque no se conocían los efectos beneficiosos para el cuerpo y ahora "todo el mundo sabe que si hace deporte se sentirá mejor". 
     
    Sonsoles, en la foto oficial que aparece en el Libro Fallero del año 1977. TÍTULO: DAMOS UN ABRAZO A LA FAMILIA SUÁREZ, HIJA, SONSOLES SUÁREZ,.

    La fallerita que no quería tener miedo

    -foto-Sonsoles Suárez, con nueve años, presidió los festejos infantiles de 1977 tras aceptarlo su padre con el consejo de Fernando Abril Martorell y José Luis Graullera

    Sonsoles, en la foto oficial que aparece en el Libro Fallero del año 1977.
    «De las fallas no sé mucho. Algo me han contado. Pero lo que yo creo es que son algo muy divertido, pero que producen pena cuando se queman sus figuras». Así respondía Sonsoles Suárez Illana al periodista de Levante, Vicente Murillo de las Heras, tras su proclamación como fallera mayor infantil de Valencia de 1977. Un nombramiento que forma parte del álbum de recuerdos de la familia y que es uno de los más recordados de la relación del ex presidente con la ciudad de Valencia, aunque no por ello estaría exento de polémica. Tenía nueve años y estudiaba cuarto de EGB. Fue el último gran nombramiento de fallera mayor a dedo, después de haber pasado por el mismo, indistintamente mayores o infantiles, hijas de generales, ministros o la mismísima nieta del general Franco. El nombramiento llegaba ya en los albores de la democracia, cuando este tipo de parabienes ya eran contestados y criticados y aunque la Junta Central Fallera mantenía las estructuras franquistas desde el mismo momento que también lo hacía el propio ayuntamiento „a Miguel Ramón Izquierdo le faltaban dodavía dos años de mandato antes de las primeras elecciones„. El nombramiento fue considerado, obviamente, un guiño al poder central. Contaba para ello con el apoyo del sector valenciano en Madrid, especialmente de Fernando Abril Martorell, por entonces ministro de agricultura y a un paso de ser su mano derecha en el gobierno a partir de la primavera de 1977. También contó con el apoyo del subsecretario de la presidencia José Luis Graullera, cuya hija Ester formaría parte de la corte de honor „aunque su nombre no aparece en el listado de componentes de dicha corte en el libro conmemorativo del 50 aniversario de la Junta Central Fallera, editado hace ahora un cuarto de siglo„. Lo mimo sucede con Pilar, la hija del entonces director general de Seguridad, Mariano Nicolás.
    - ¿Qué opinas del presidente?
    - ¿De mi papá?
    - Sí.
    - Que está muy atareado. Yo le veo poco.
    - ¿Habeis comentado tu nombramiento?
    - Casi ni hemos tenido tiempo, pero me dio un beso y me dijo: "Espero que cuando vuelvas me lo cuentes todo".
    Compartió reinado con Teresa Martínez-Hueso Ferrer, una atractiva y espigada joven de 18 años, hija de un conocido industrial del momento.
    La presencia de Adolfo Suárez en el acto de exaltación estuvo rodeado de misterio, puesto que el miércoles previo se anunciaba la imposibilidad de asistir. Finalmente, sí que acudió el domingo, 27 de febrero. «Adolfo Suárez, cuatro horas en Valencia» era el titular al día siguiente. Desde el aeropuerto, a donde llegó con el famoso «Mystere» del Ministerio de Defensa, se trasladó al hotel Astoria donde, a pie, hizo el camino hasta el teatro Principal (escenario de las exaltaciones hasta 1989). Se cree que, en ese interín, mantuvo una reunión con políticos de izquierda para anunciarles la inminencia de unas elecciones generales que se darían a conocer en plena semana de fallas.
    Las imágenes que quedan de aquel acto son los de un padre con cara de felicidad, tan encantado como abrumado. Tanto él como su esposa Amparo y su hija, Amparín, ocuparon el palco principal. Un espectáculo parateatral «Pluf, el fantasmita» dio pie a la parte protocolaria. El mantenedor fue un fallero de casa, Emili Camps, toda una institución en la Junta Central Fallera desde la reanudación de la fiesta tras la Guerra Civil y que, hasta su fallecimiento, fue un personaje habitual en las asambleas y congresos falleros. Con su característica voz ronca le hizo un parlamento en verso.
    La tensión social y política del momento se hizo patente cuando, al acabar el acto, la comitiva (tal como hace ahora) se trasladó a la Basílica de la Virgen. Allí, un numeroso grupo se acercó a abuchear a la oficialidad, tanto a Suárez „que, desde allí mismo se trasladó a Madrid„ como a la propia fallerita al grito,ya mítico en la historia de la fiesta, de «Sonsoles a Madrid, Sonsoles a Madrid» y que obligaron a intervernir a las fuerzas antidisturbios. Sonsoles todavía acudiría al acto de imposición de recompensas en la Lonja esa tarde.
    El programa y la agenda de las falleras mayores no tenía nada que ver con la actual. La hija del presidente del Gobierno no regresaría hasta el 12 de marzo, en que ya presidiría los actos que le correspondían: visitas a la residencias de ancianos, Universidad Laboral de Cheste, el diario Levante y todos los correspondientes al programa oficial, alguno de ellos acompañado de alguna crítica a grito pelado.
    «Éxito en lo diplomático»
    En el balance, el presidente de la JCF, Ramón Pascual Lainosa se felicitaba por el éxito global de las fiestas „en lo regionalista, en lo diplomático, en lo social y en lo popular». El presidente no acudió, como se había rumoreado, a las últimas horas de las fallas de 1977. El día 17 se había confirmado que habría elecciones municipales y pasó la jornada de San José reunido con el Consejo de Regencia. Como entonces no había falla infantil municipal, Sonsoles acudió a ver quemar la ganadora del primer premio de la sección especial infantil, Obispo Amigó-Cuenca. Se marchó feliz, asegurando que había hecho muchas amigas. Aquellas fallas acabaron con la «cremà» de la falla municipal, una reproducción del Congreso de Diputados.
    En su primer día como fallera mayor respondió unas preguntas que, con el paso de los años, y tras una existencia intensa y llena de altibajos emocionales, parecen premonitorias.
    - ¿Te gustaría ser mayor?
    - Un poco.
    - ¿Para qué?
    - Para no tener miedo.

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