domingo, 27 de julio de 2014

/ ¿ QUE LECCIONES PODEMOS APRENDER DEL CASO SUIZO ?,. / CONOCER REDES SOCIALES,.ADICTOS AL 'SELFIE',.

TÍTULO: CONOCER REDES SOCIALES,.ADICTOS AL 'SELFIE',

  1. Barack Obama, 'adicto' al 'selfie', junto al jugador David Ortiz. ... para que el usuario se haga sus retratos y los cuelgue en las redes sociales. fotos,.
    Redes sociales

    Adictos al 'selfie'

    Justin Bieber, el Papa Francisco, la familia Obama, los astronautas de la Estación Espacial Internacional, probablemente usted... Todos sucumben a la tentación del 'selfie', ese autorretrato realizado con el teléfono móvil que se ha convertido en un fenómeno cultural sin precedentes. Sociólogos, psicólogos, neurólogos... Todos se han lanzado ya a estudiarlo. por carlos manuel sánchez,.

    La tecnología es nueva, pero la necesidad de mostrarnos a los demás viene de lejos. Hace cuatro mil años, los humanos estampaban sus manos manchadas de ceniza en las paredes de las cavernas; Velázquez se pintó a sí mismo en Las meninas; por no hablar de la obsesión de Van Gogh por su propio rostro. Ninguno de ellos, sin embargo, tuvo nunca en sus manos un iPhone 4, el teléfono que en 2010 desató la explosión del selfie con su cámara frontal, imitada después por toda la competencia, para que el usuario se haga sus retratos y los cuelgue en las redes sociales.
    Porque esa es la gracia: compartir. No en vano el auge de la autofoto está vinculado al creciente narcisismo de nuestra época. Así opinan expertos como Tomas Chamorro-Premuzic, profesor de Psicología de los Negocios en el University College de Londres: «El exhibicionismo digital y la banalización de la intimidad están en el corazón de las aplicaciones más exitosas de Internet. Instagram ha hecho de selfie la palabra del año».
    Pero ¿es cierto que el narcisismo de nuestra sociedad está en alza o exageramos sin una base científica? Jean M. Twenge, profesora de Psicología de la Universidad de San Diego, ha comparado las pruebas de personalidad realizadas a diferentes generaciones en las últimas décadas. Según ella, los nacidos después de 1982 tienen una ética del trabajo más débil y están más preocupados por su ocio que los nacidos entre 1965 y 1981. La conclusión de Twenge es que los más jóvenes están demasiado centrados en sí mismos y poco preparados para la vida adulta. «La gente joven está convencida de que, para tener éxito, primero deben creer en sí mismos, sentirse especiales y que los padres los alaben por todo, convirtiéndose así en narcisistas de manual. Pero la autoestima no es un prerrequisito, sino una consecuencia del éxito», opina. El selfie sería una señal más de esa inversión de los valores que corrobora otro estudio diseñado por Twenge que midió la frecuencia de los pronombres personales en libros publicados por autores en lengua inglesa. En los últimos años, 'yo' vence a 'nosotros' claramente.
    El selfie, para otros, no es más que una moda inofensiva, incluso positiva. «Está revolucionando la manera en que recopilamos nuestra biografía explica Marinn Hardey, experta en marketing de la Universidad de Durham. Es una forma de reinventarnos y presentarnos en sociedad de la manera más favorecedora». Los filtros facilitan esta labor. El gigante chino de telefonía Huawei anuncia incluso la incorporación de un kit de belleza digital para imperfecciones de la piel.
    «Lo interesante es que estos adelantos tecnológicos han coincidido con un aumento del número de personas que viven solas añade Michael Pritchard, director de la Royal Photographic Society. Cada vez hay más hogares de un solo miembro, más solteros y más divorciados». Por un lado, tú tomas tu foto porque no tienes a nadie que lo haga por ti. Por otro, la subes a la Red para demostrar que estás en el mercado: sentimental o laboral.
    La cuestión es mantenerse en el flujo de la información global, según el publicista Nicholas Carr. El objetivo de la fotografía ya no sería perdurar en la memoria, sino formar parte del suministro constante de noticias. ¿Qué tienen en común Justin Bieber reconocido adicto al selfie con sus millones de seguidores en las redes?, se pregunta Chamorro-Premuzic. «Un ego inflado, una personalidad superficial, el autobombo sin remordimientos... ¿Qué los diferencia? Que Justin Bieber tiene éxito».
    Bieber es un ejemplo de cómo las celebridades se han percatado de que la expansión de las redes sociales les facilita tener un vivero de admiradores muy activo y al que pueden alimentar continuamente. «Si te diriges a una audiencia joven, se espera de ti que te involucres en todos los canales a tu alcance comenta el publicista Mark Borkovski. Cada aspecto de la vida de Rihanna está diseñado para dejar que la gente lo vea. Y debe parecer real. Un selfie solo funciona si le das a la gente un pedazo de tu realidad».
    La autofoto, paradójicamente, permite a las celebridades ejercer más control que nunca sobre su propia imagen. Se puede hacer pasar como un retrato inocente, cándido, sin trucos, porque la posproducción se oculta o porque la gente acepta un cierto grado en el uso de filtros (el 36 por ciento están retocados). Y es mejor llenar el ciberespacio de selfies antes de que lo hagan otros con fotos robadas y poco favorecedoras. Estamos, de hecho, copiando algunos de los vicios más discutibles del voyerismo comercial, sea frívolo o de sucesos. Se han puesto de moda los selfies con un indigente en segundo plano, como el de la turista que se hizo una autofoto en el neoyorquino puente de Brooklyn mientras al fondo la Policía intentaba convencer a un hombre para que no se suicidara. ¿Y qué decir de los risueños autorretratos en mitad de un funeral? Si hasta Obama lo hizo en el de Mandela, compitiendo con David Cameron por la atención de la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt.
    ¿Y qué dicen los neurólogos? Investigadores de la Universidad de Parma han demostrado que en los selfies tendemos a mostrar nuestra mejilla izquierda, como han hecho los pintores de todas las épocas. Al parecer, esto se debe a una asimetría en la lateralización cerebral. Según estudiosos de la Universidad Wake Forest, las imágenes del lado izquierdo de la cara son percibidas como más agradables, pues denotan una mayor intensidad de las emociones.
    La adicción al selfie puede llegar al terreno de lo patológico. Danny Bowman, un británico de 19 años, dedicaba diez horas diarias a fotografiarse. «Buscaba el selfie perfecto y, cuando vi que no podía conseguirlo, quise morir. Perdí a mis amigos, mi educación, mi salud y casi la vida». Bowman intentó suicidarse. Se le diagnosticó trastorno dismórfico corporal o preocupación desmedida por algún defecto físico. Ingresó en un hospital para curar su dependencia del móvil. ¿Un bicho raro? No tanto. Según el Centro de Estudios de Trastornos de Ansiedad, más de la mitad de los españoles padecen algún tipo de fobia sin un móvil en las manos.
    Pero los selfies también pueden salvar vidas. Le sucedió a Stacey Yepes, una canadiense de 49 años. Se encontraba mal y se hizo un autorretrato que envió a su médico mientras esperaba la ambulancia. Al verle la cara congestionada y el agarrotamiento de sus dedos, el doctor sospechó que estaba sufriendo una embolia. Ganó un tiempo precioso.En último término, un selfie no es más que una prueba de que estamos vivos. Selfie, luego existo. Lo primero que hizo nada más llegar a urgencias un adolescente que sobrevivió a una matanza en un instituto de Pensilvania fue colgar en Instagram su autorretrato vestido con un pijama hospitalario. Sus 1500 ciberamigos lo celebraron con cientos de comentarios,.

TÍTULO:  ¿ QUE  LECCIONES PODEMOS APRENDER DEL CASO SUIZO ?,.




Después de los Estados Unidos, Suiza ocupa el segundo lugar como el país más competitivo del mundo. Tiene una tasa de paro inferior al ...foto,
  Después de los Estados Unidos, Suiza ocupa el segundo lugar como el país más competitivo del mundo. Tiene una tasa de paro inferior al tres por ciento, y su población exhibe un nivel de confianza en el futuro solo superado, en Europa, por Noruega. ¿Qué pasa con Suiza? ¿Por qué todos los países europeos, sobre todo los que languidecen en la crisis económica, no tienen desplazado allí un equipo de expertos? «Hombre le contesté a un periodista que me hacía esta pertinente pregunta, no todas las respuestas son las mismas, pero desde luego cabría estudiar muy bien si algunas de las medidas tomadas por los suizos son aplicables a otros países».
Desde luego la clave no está en el tamaño de su población, porque Honduras o Bután serían casos comparables en ese sentido. Yo me fijaría más en lo que dijeron suizos relevantes como Jean Jacques Rousseau, que en 1762 escribió lo siguiente: «Cuanto más se amplía el vínculo social, más se relaja y, en términos generales, un Estado pequeño es proporcionalmente más fuerte que uno más grande». Con todo, un suizo de hoy diría que la 'talla' de su país es la adecuada: ni la de un gigante ni la de un enano.
Cuando se analizan las características actuales del conglomerado suizo, se queda uno con los rasgos siguientes: descentralización del poder, democracia directa a través de votaciones populares o referendos, unas fuerzas armadas compuestas por milicias ciudadanas y, finalmente, el imperio de la corresponsabilidad política obtenida gracias a un régimen de representación proporcional. Ahora bien, por encima de todo tomen nota, por favor, los responsables políticos de nuestras comunidades autónomas, lo que define la naturaleza de la organización suiza es la importancia política concedida a la educación pública. Los llamados 'cantones' y sus comunas financian más del 80 por ciento de todos los gastos educativos.
A los jóvenes, una vez concluida la enseñanza obligatoria, les corresponde elegir su trayectoria educativa: un 60 por ciento de ellos optan por la formación profesional. De este modo, las colectividades públicas suizas tienen asegurada la formación requerida por sus empresas; un estudio efectuado hace unos dos años por la institución bancaria Credit Suisse sugiere que la educación es satisfactoria y que la motivación para estudiar de los jóvenes va mucho más allá de sus propios intereses y se acerca a las necesidades de la propia empresa.
Dicho lo anterior, el sistema suizo en su conjunto concede a sus trabajadores la primera posición para los servicios de calidad y alta gama, tanto si se trata de la gestión de la riqueza como de los productos vinculados a los sectores de la química, farmacia, relojería o mecánica de precisión. A pesar de su apuesta por un franco suizo fuerte y revalorizado, el país sigue disfrutando de una balanza comercial fuertemente excedentaria.
En las encuestas no solo exhiben su optimismo respecto al futuro, sino que se muestran confiados en cuanto a sus ventajas a la hora de competir con el resto del mundo. Es curioso que la población suiza insista en destacar las ventajas referidas a su país tomado globalmente, frente a las ventajas individuales. Forman parte de un país innovador y competitivo que se adapta bien a los cambios de mercado. Su fuerza reside en eso coinciden todos los observadores en la búsqueda constante del equilibrio entre la solidaridad y la apertura al resto del mundo; para utilizar los términos recogidos en la Constitución de 1999: «Suiza puede enseñar cuál es la vía al resto del mundo, sin falsa modestia ni pretensión desmesurada». ¡Ojalá aprendamos!

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