lunes, 27 de abril de 2015

caramelos pictolin - El magnate que empezó de chatarrero:

TÍTULO:caramelos pictolin - El magnate que empezó de chatarrero:  


-foto - caramelos pictolin - El magnate que empezó de chatarrero:

Resultat d'imatges de caramelos pictolinLos niños de Jerez de los Caballeros, en los años 40, nunca tiraban los casquillos de las bombillas fundidas, ni los clavos oxidados. Esperaban a que pasase Gallardo el del burro, que se los cambiaba por algarrobas. Los más viejos del lugar aún le recuerdan, "con su borrico p'arriba y p'abajo, entre Zafra y Jerez, cargao de chatarra y pieles". Ahora, Gallardo el del burro ya es "Don Alfonso". El más rico de Extremadura, uno de los patrimonios más abultados de España y el hombre que ha entrado sin llamar en el salotto mediático nacional, esta semana, con la adquisición del Grupo Zeta.
Y, sin embargo, la puerta del número ocho de la calle de la Corredera sigue abierta, como casi todas las de Jerez de los Caballeros. Alfonso Gallardo se hizo rico pero no cambió de morada. La suya, en la zona central del pueblo, ni siquiera es de las mejores de la calle. Una casita encalada, de dos pisos, con las persianas bajadas y una sencilla puerta de madera clara entreabierta. Teresa, su mujer, prefiere no recibir a Crónica. Son las 19.30 del miércoles y seguramente esté ya preparando la cena a su marido. No tardará mucho en hacer una tortilla francesa de un huevo. La misma que el empresario se jacta ante sus colaboradores de comer cada noche desde hace 20 años.
Hosco, lirondo, tozudo y alérgico a la proyección pública. Así es el nuevo magnate de la comunicación española. Un extraterrestre en la corte del rey glamour. Muy diferente a su predecesor Antonio Asensio, fundador de Zeta, uno de los personajes de la Barcelona bien de los 80 y 90, amigo del Rey Juan Carlos e invitado por la Familia Real a la boda de la Infanta Cristina.
Alfonso Gallardo también tuvo relación con la Familia Real. Cuando el Príncipe Felipe acudió en 1996 a la inauguración de la siderúrgica Balboa. Intrigado a la salida por un castillo situado enfrente de la fábrica, propiedad de un empresario enemistado históricamente con Gallardo, el príncipe de Asturias preguntó: "Y eso, ¿qué es?". Desde su 1,65 cm., el empresario alzó los talones y le dijo a los dos metros de heredero: "Si te casas en Jerez, te lo compro".
Nacido en los primeros años 30, heredó su mentalidad de la posguerra, que vivió como un zagal de familia pobre, de la que tuvo que hacerse cargo cuando estrenaba la adolescencia. Salió adelante a golpe de picardía. Antes de sus paseos como chatarrero, organizó bailes para los jóvenes del pueblo en su propia casa, a duro la entrada. Las autoridades se lo cerraron por falta de licencia. Después comió polvo en las cunetas, vendiendo melones al grito de "bueno y barato". Tuvo una carbonería en el camino de San Vicente, el Raval de Badajoz, donde vendía picón y dormía, para no gastar.
"Así ha conseguido ser capaz de ver un duro a un kilómetro. Antes engañas a un gitano que a Alfonso Gallardo", dice uno de sus mejores amigos, Tomás Martín Tamayo, diputado regional del PP.
Corren variadas versiones sobre el origen de su enriquecimiento. Sus detractores lo consideran un protegido de la Junta de Extremadura y su ex presidente, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que ha expropiado cuando ha hecho falta, le ha proporcionado terrenos y le ha colmado de subvenciones -en 2004, recibió el 73% de todas las subvenciones a pymes de la región-. Uno de sus siete sobrinos directos -y herederos, puesto que no tiene hijos- es Francisco Fuentes Gallardo, secretario general del PSOE en Badajoz.
PÁNICO AL AVIÓN La versión del propio Gallardo, tal como la relató a un amigo suyo: "Me di cuenta de que había un tipo que pagaba una miseria por el hierro, a mí y cuatro desgraciados como yo, y luego lo vendía a un precio mayor sin moverse del sillón. Fui a ver al segundo comprador y le propuse recoger la chatarra de otros por un menor precio. Después descubrí que éste se la vendía a una fundición del País Vasco e hice lo mismo. Más tarde me compré un horno...". Ese cuento de la lechera siderúrgico factura hoy más de 2.000 millones de euros y tiene 3.500 trabajadores directos -más 6.000 indirectos-.
Cada euro ganado era automáticamente reinvertido. En los 70 empezó a fabricar tubos laminados en frío (hoy es el segundo productor de Europa), en los 80 compró empresas en Madrid y Asturias, en los 90 crea su joya de su corona, Siderúrgica Balboa, monstruo metálico a las puertas de Jerez de los Caballeros... "Alfonso se juega la taleguilla en cada envite", afirma Tomás Martín Tamayo, "no hay un empresario con mayor capacidad de asumir riesgos. Cuando dijo que iba a plantar una siderúrgica, le tomaron por loco y ahora, mira".
Miro. Con las chimeneas vomitando humo, los trabajadores salen sudando del turno de las 18.15, mono azul en ristre. "Antes, en España nos imaginaban con el hacha y el sacho [la hoz]. Gracias al jefe ya no tenemos que emigrar para escapar del campo", asegura Carlos, comercial, cuyo abuelo le hablaba de Alfonso recogiendo hojalata con su burro.
Sus trabajadores agradecen su alergia a las corbatas y las chaquetas, y que sea el primero en llegar y el último en irse. "Uy, si le vieses salir por esta puerta, no le distinguirías", dice Miguel, encargado. Chaparro, ojimoreno y de voz atiplada, suele pasar más tiempo en su parco despacho de la fábrica, donde al final de cada jornada se acumula una espesa capa de hollín, que en el de las oficinas del grupo.
En 2006 le compró a Arcelor una gigantesca planta de acero en Turingia (Alemania), en su primera expansión internacional. Operación rentable, pero un engorro para Don Alfonso, que le tiene pánico a los aviones. Toda la vida fue a trabajar a las 7.00 en un Seat Panda azul conducido por él mismo, que hoy se ha convertido en un Fiat Uno gris, más útil que cualquier despampanante berlina para maniobrar las entreveradas cuestas de su pueblo. A Alemania, sin embargo, va en un Mercedes último modelo y con chófer.
En los últimos años, su obsesión ha sido diversificar el grupo. Una cementera, una fábrica de papel y hasta una refinería de petróleo. Este negocio, todavía en fase de aprobación, podría duplicar su facturación pero también arruinarle. Los expertos económicos dudan de los beneficios que puede dar el refino al precio que cuesta el crudo. Al margen de las protestas de agricultores y ecologistas.
"Hay que tener cojones para meter un oleoducto por Doñana, los picos de Aroche y la sierra de Aracena. Pero cuando a Gallardo se le pone algo entre ceja y ceja lo consigue... éste decide poner una pirámide en Extremadura y te la monta piedra a piedra", comenta un lugareño, acodado en un bar de la Plaza de España de Jerez. Quizás por eso el personaje histórico favorito de Don Alfonso y quien da nombre a su siderúrgica es el descubridor Vasco Núñez de Balboa, vecino ilustre de Jerez de los Caballeros.
Su primera incursión en el sector de la comunicación remonta a 2001, cuando, asociado con Prisa, recibe de la Junta la licencia para crear una televisión regional. Concesión sancionada por los tribunales por eludir el control público. El año pasado, Prisa vuelve a llamarle para venderle sus participaciones en tres regionales andaluces: el Odiel Información, el Correo de Jaén y el de Andalucía. El primer paso de lo que será su desembarco en Zeta.
"NO QUIERO SER FAMOSO" Oxímoron de los ricos sobrevenidos como El Pocero, Alfonso Gallardo detesta gastar. Adicto a los pictolines, caramelos rectangulares de menta, el empresario les quita el envoltorio, los parte en trocitos, se mete uno en la boca y envuelve de nuevo el resto de fragmentos, que van a parar al bolsillo hasta la próxima vez. Dicen que así se forjan imperios.
Es capaz de regatear en cualquier tienda, como hizo en un negocio deportivo cercano a su casa con el precio de unas zapatillas. "Mira, Alfonso, eres un empresario magnífico, pero lo tuyo son los hierros y lo mío es esto", tuvo que decirle la encargada, tras un buen rato de tira y afloja, para conseguir que sacase la billetera y pagase 30 euros. Actúa igual cuando negocia compras por valor de millones de euros.
Muy seguro tenía que estar para cerrar esta semana un preacuerdo de 422 millones de euros por cerca del 80% del Grupo Zeta. Algunos amigos le han prevenido de lo que consideran un "disparate". "Alfonso va a saber ahora lo que es la presión política. La información no es su mundo", añaden.
Su mano derecha y consejero delegado del grupo, Juan Sillero, lo niega en declaraciones a Crónica: "La información no es diferente de cualquier otro sector. Para nosotros, la información vale lo mismo que el cemento. Lo que vemos al final es una cuenta de resultados. Y Zeta será rentable".
Sin estudios y autodidacta, nada amigo de literaturas, devora todos los días tres diarios nacionales, entre ellos EL MUNDO, los dos regionales y un dossier de noticias económicas.
Paradójicamente, el nuevo magnate de los medios de comunicación abomina de ellos. "Yo no quiero ser famoso", repite sin cesar a sus colaboradores, cada vez que rechaza la enésima petición de entrevista.
Vicios tiene pocos. El jamón de bellota de su tierra, los vinitos que se sigue tomando, aunque los médicos se lo prohibiesen después de un infarto, y, ante todo, los toros. No falta a San Isidro -el jueves disfrutó de las cuatro orejas que cortó José Tomás-, la Feria de Abril ni a las cercanas plazas de Olivenza, Zafra o la de su pueblo. Su torero favorito es Fran Rivera, del que es amigo y al que acompaña en monterías. Pero lo que más le gusta es escaparse al campo a ver los toros pastar durante horas. Sus amigos le preguntan por qué no se anima a comprar una ganadería. Y él siempre responde: ¿Para qué gastar, si puedo ver los toros de otros?
El único dispendio que se ha permitido son las donaciones a la Iglesia de Santa Catalina de su pueblo, de la que es devota su mujer, para los mantos que cubren la imagen de la virgen del Rosario.
Para muchos, este negociante se ha convertido en la revancha que Extremadura llevaba décadas esperando, como declaró Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el 25 de mayo, durante el mitin celebrado en Alange (Badajoz) con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero: "En los años sesenta y setenta mandamos emigrantes y ahora compramos siderúrgicas y grupos de comunicación".
Detractores y admiradores le reconocen su tenacidad. Nadie daba un duro hace años por una siderúrgica en el interior de Extremadura. Igual que le tildaron de loco cuando anunció que iba a refinar petróleo en Badajoz. O, esta semana, muchos no entendían cómo va a rentabilizar Zeta. A Núñez de Balboa también le decían que el Mar del Sur no existía.

EL POLÉMICO INFORME GALLARDO El Informe Gallardo no lo escribió John Grisham, sino Manolo García, propietario de un vivero en Villafranca de los Barros y portavoz de la plataforma Refinería No, en protesta contra la planta petrolera que Alfonso Gallardo quiere instalar en esa comarca. Una industria que, según el colectivo, supondría una "catástrofe ecológica irreparable". Los expertos también dudan de la viabilidad económica de un proyecto que prevé comprar crudo y bombearlo desde Huelva. La única fuerza política que apoya el proyecto es el PSOE -el 23% del capital de la sociedad será de la Junta de Extremadura-. El Informe Gallardo detalla 20 casos en los que acusa al grupo de haber vulnerado la ley. En el último de los revisados por los tribunales, Juan Sillero, mano derecha de Alfonso Gallardo, y otros dos directivos fueron condenados a un año de prisión por vertidos tóxicos en Jerez de los Caballeros.
SE DILUYE EL IMPERIO ASENSIO Antonio Asensio (en la foto) forjó un imperio mediático que no le ha sobrevivido ni una generación. Su hijo, Antonio Asensio Mosbah, alcanzó esta semana un preacuerdo de dos meses para vender casi el 80% del grupo -quedan excluidos los activos audiovisuales- por 422 millones de euros al Grupo Gallardo. El empresario extremeño se hace así con 16 periódicos regionales (entre ellos, El Periódico de Cataluña y el Periódico de Extremadura, una de las dos cabeceras de su región), dos deportivos y 16 revistas (Interviú, Tiempo...), además de otras cabeceras electrónicas. Alfonso Gallardo llevaba años dando vueltas a este desembarco e incluso llegó a interesarse por la compra de algunas cabeceras de Vocento. En 2006 y 2007, ya compró a Prisa -que le ha asesorado en la compra de Zeta- tres diarios regionales andaluces.

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