jueves, 5 de junio de 2014

El Hormiguero, el actor cine, Hugh Jackman,/ JUEVES, CINE, AL ROJO VIVO,./ LOS PLATANOS, TOROS, EL JULI GANA UNA PELEA DE FONDO,.

 TÍTULO: El Hormiguero, el actor cine,  Hugh Jackman,.

Y el jueves 5 de junio, emitiremos una nueva edición de  “El Hormiguero viajero”, en este caso otra vez desde Londres y de nuevo con una estrella internacional de renombre: el actor -foto-Hugh Jackman, que nos presentará su nueva película, X-Men: Días del futuro pasado, que se estrena el próximo 6 de junio. En ella el actor australiano vuelve a encarnar al mítico personaje de Lobezno, uno de los miembros de la famosa Patrulla X que en este caso deberán olvidar rencillas anteriores y unirse para luchar juntos contra la amenaza de los temibles robots Centinela. Esta película reúne a mutantes de la trilogía original como Sir Ian McKellen (Magneto), Patrick Stewart (Profesor X), el propio Hugh Jackman (Lobezno) o Halle Berry (Tormenta), con los nuevos personajes de 'Primera generación' -James McAvoy (Profesor X, en su versión del pasado), Michael Fassbender (Magneto, en su versión del pasado) o Jennifer Lawrence (la joven Mística). X-Men: Días del futuro pasado llega a España tras haberse convertido en uno de los estrenos más exitosos de todos los tiempos, con una recaudación global de 300 millones de dólares en apenas cuatro días.

TÍTULO:  JUEVES, CINE, AL ROJO VIVO,.

Al rojo vivoReparto
James Cagney, Virginia Mayo, Edmond O'Brien, Margaret Wycherly, Steve Cochran, John Archer, Wally Cassell, Fred Clark,.
 
 Después de asaltar un tren que transportaba 300.000 dólares y asesinar a los maquinistas, Cody Jarret y su banda huyen con el dinero, pero son perseguidos por agentes federales que sospechan que Cody es el autor del robo. Una vez preparada una coartada perfecta, Cody se entrega a la policía y es condenado sólo a dos años de prisión; sin embargo, los agentes del Tesoro, convencidos de que fue el cerebro del asalto, le tienden una trampa. 
 
TÍTULO: LOS PLATANOS,TOROS, EL JULI GANA UNA PELEA DE FONDO,.

  1. El Rey se encontró en la plaza con un estallido de afecto desbordado. La ovación más larga y entusiasta de la feria. Divertido, como siempre ...
    • Firmeza, cabeza, resolución, temple y recursos en dos faenas de autoridad. Una oreja de mérito pero protestada. Otra para Fandiño, en papel no cumplido de torero desafiante,.

      El Rey se encontró en la plaza con un estallido de afecto desbordado. La ovación más larga y entusiasta de la feria. Divertido, como siempre que ha acudido a los toros, pero emocionado sin disimulo, el Rey tuvo que saludar unas cuantas veces. Los dos brindis de El Juli y Talavante -muy apasionado el gesto del uno, sobrio el del otro- se subrayaron con sendas ovaciones casi tan rotundas como la del primer recibo. La última visita oficial del reinado fue un auténtico baño de masas.
      El Rey, en loor de multitud. Y en los toros una vez más. No fue la mejor corrida de la feria. Ni mala siquiera. Las modas ganaderas de este año en San Isidro ha sido dos: primero, saltear los envíos de cinqueños y cuatreños, y, luego, mandar lotes llamativamente desiguales o abiertos de líneas. Al dictado de la moda se avino la corrida de Alcurrucén casi de propósito. Cuatro toros chorreados en verdugo, los cuatro últimos, uno negro que abrió festejo y uno colorado que se soltó justo después.
      Las pintas tan calcadas de los cuatro chorreados se tradujeron en formas de ser muy diferentes. No tuvieron más en común que la pinta misma. El sexto, más temperamental que ninguno, fue de genio endemoniado. El cuarto no rompió ni se dio ni tampoco se vino abajo tras un prometedor arranque de pelea. El tercero solo tiró derrotes y murió de manso como los de antes: con la espada dentro se fue al trote borriquero en busca de la puerta por donde había salido. De los cuatro castaños el mejor fue un quinto que, en prueba de sus raíces de sangre Núñez, se blandeó en el caballo -cinco picotazos de escupirse y otro más, y más severo, ya a tercio cambiado-, y esperó en banderillas pero atacó en la muleta con mucho corazón, metió la cara, repitió y pesó lo suyo en cada viaje, en los de ida y en los de vuelta.
      La primera fama de la ganadería de Carlos Núñez fue la de su irregularidad al embestir. Esa fama vino a rebrotar en esta ocasión, Y no la del tranco de más, que es su otra fama bien ganada. El toro de más bondad, el primero, salió justísimo de aliento. Una faena de tanto mimo como resolución, autoridad y recursos -una faena muy de El Juli- fue para ese toro, uno de los tres cinqueños, casi árnica. El brazo como un acordeón, El Juli midiendo con la misma precisión el enganche y el final de viaje, la ligazón a la clásica sin perder nunca pasos, la feliz improvisación repetida dos o tres veces de abrochar tanda con un cambio de mano y el de pecho. Y la firmeza, porque El Juli estuvo muy firme toda la tarde.
      Gritos perturbadores, insolentes, insultantes, una inquina enquistada en un reducto de las Ventas donde han pretendido negarlo desde que empezó a mandar en el toreo y no perdonan. Los que hubieran apostado por el morbo de ver a Fandiño subirse a las barbas de El Juli se llevarían el chasco correspondiente. Talavante tuvo el lote más difícil y deslucido, no se arrugó pero tampoco pudo sacar ni la cresta ni los espolones, y en esta batallita o quién sabe si guerra acabó siendo el tercer hombre. La sombra de la soberbia faena de Perera solo en la víspera pesaría sobre la figura de Talavante, ahora relegado en los amores de las Ventas a una segunda plaza. El flechazo Perera ha sido de los de jurarse amor eterno.
      Talavante aguantó con entereza y sin perder la ilusión el regate del destino, que le deparó los dos toros menos propicios. Los de los lotes de El Juli y Fandiño, puestos en la balanza, fueron muy equilibrados. Con el segundo, otro de los cinqueños, el único colorado, Fandiño decidió abrir faena en alarde: cite desde los medios. El toro vino a galope vivo pero se descompuso al tercer viaje y, aunque fue codicioso, precisaba de tientos muy precisos. Llegó a pegarse un planchazo, echó la cara arriba cuando no fue metido en engaño, escarbó, terminó por encogerse.
      Sopló viento molesto durante toda la corrida. No tanto como otras tardes de vendaval en Madrid, pero sí lo suficiente como para volver engaños en el momento más inoportuno. El Juli lidió con cabeza, gusto y acierto a sus dos toros. La larga de remate en el recibo del primero fue una maravilla. La forma de fijar al cuarto en un quite impensado por chicuelinas, otra. Los muletazos enroscados con la izquierda de la primera faena, el logro más redondo. El pulso para sacarle al cuarto el tranco de más que no acababa de asomar, de torero de los buenos. Dos obligados de pecho, también. Las dos fueron faenas en un ladrillo: de aquí mando yo. Solo un borrón echó Julián: enterrar traserísima la espada cuando cobró al salto la estocada que tundió al cuarto.
      Fandiño no perdonó ninguno de sus quites en los toros de El Juli. El primero, por gaoneras ajustadas y arrebatadas. El Juli salió a replicar, por chicuelinas, y ese fue el gesto que con su carga de fondo dejó dirimido el pretendido duelo. Fandiño volvió a la carga en el cuarto con un quite mixto de chicuelinas y tafalleras algo largo. Pero el quite de la tarde fue el previo de Julián, de doble trama y resuelto, casi al pie del caballo de pica, con tres verónicas inversas -del repertorio sembrado por Pepe Ortiz- y dos medias en las que se quedó envuelto el torero.
      Fandiño tuvo que tocar muchas teclas para acoplarse con la febril embestida del quinto. En las repeticiones la ligazón era de toreo rehilado. El toro pedía distancia, pero Fandiño prefirió el cuerpo a cuerpo. Algo tarde, una tanda con la izquierda excelente. Pero se pasó de metraje la faena. En el final, unas bernadinas inadecuadas. Y una estocada cobrada a ley -la taleguilla rasgada por la ingle- pero trasera. El infalible Jesús Arruga levantó el toro dos veces con la puntilla. Una oreja el Juli. Otra Fandiño. Protestaron la una; la otra no provocó.

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