viernes, 6 de enero de 2017

AQUEMARROPA ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ! - ME RESBALA - BARREDA Y SAINZ SACAN LA CASTA,./ ¡ QUE GRANDE ES EL CINE ! -Peter Frankopan Autor,.

TITULO: AQUEMARROPA ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ! - ME RESBALA - BARREDA Y SAINZ SACAN LA CASTA,.

AQUEMARROPA ¡ QUE TIEMPO TAN FELIZ! - ME RESBALA - BARREDA Y SAINZ SACAN LA CASTA, fotos.

BARREDA Y SAINZ SACAN LA CASTA,.
  • El valenciano se lleva la victoria en la difícil tercera etapa, que acabó a casi 4.000 metros de altitud, y es el nuevo líder de la clasificación de motos,.

  • Resultado de imagen de BARREDA Y SAINZ SACAN LA CASTA,.Vuelco en coches: los Toyotas de Al Attiyah, De Villiers y Roma sufren averías y dejan la victoria a Peterhansel, con Sainz 2º del día y de la general a sólo 42 segundos,.

    Resultado de imagen de ME RESBALA fotosLa primera gran jornada de corte del Dakar dejó una de las actuaciones más memorables de Joan Barreda en el raid. El piloto valenciano realizó un ataque en una etapa muy difícil, marcada por la altitud (la meta estaba a casi 4.000 metros), las oscilaciones térmicas (pasaron de 36ºC a poco más de 5ºC) y una zona neutralizada que obligó a todos los pilotos a mantener la concentración en uno de los primeros grandes puntos críticos de la jornada. Ahí es donde Barreda sacó lo máximo de sí, y demostró que su único objetivo de este Dakar es la victoria. Al que arrancaba líder, Toby Price, le acabó endosando la friolera de 22 minutos en esta etapa y 17 minutos en la general.
    En coches, pesadilla para Toyota: Nasser Al Attiyah, Nani Roma y Giniel de Villiers sufrieron sendas averías en la segunda parte de la jornada, y dejaron expedito el camino para un equipo Peugeot que vio el primer triplete del raid. El vencedor fue Stépháne Peterhansel, con un inmenso Carlos Sainz segundo que sacó lo mejor de sí en la segunda parte de la etapa para remontarle a Sebastien Loeb, que tuvo un pinchazo en los últimos kilómetros.
    La etapa comenzaba ya con una buena criba. En la salida de San Miguel de Tucumán faltaban 24 pilotos, entre ellos Xevi Pons, que acabó la jornada del martes casi a las 6 de la madrugada para no poder salir unas horas después, o José Luis Espinosa, el 'Caballero Negro', que era el único representante español en la categoría de quads.
    Barreda en modo 'full attack'
    La demostración de coraje de Joan Barreda en la tercera etapa del Dakar 2017 ya es historia del raid. El piloto valenciano apretó los dientes tras un inicio de raid un tanto dubitativo, y demostró que en las jornadas donde el resto afloja, él es capaz de arriesgar más. Tras la exhibición de Toby Price en el día anterior, 'Bang Bang' se mentalizó de que debía dar un golpe de mando si quería mantener intactas sus aspiraciones a victoria.
    "Esta etapa la tenía marcada en la agenda. Ayer perdí un poco de tiempo, lo cual es una pena, pero hoy me han ido bien las cosas. Mi estrategia es la siguiente: controlar y, cuando se presente la oportunidad, atacar. Queda aún mucha carrera por delante, y las diferencias marcadas en esta tercera etapa son mínimas. Este año todo va a ser diferente. Y creo que la estrategia de control y ataque es la correcta", afirmó, notablemente cansado, a su llegada a bivouac.
    Barreda le metió 13 minutos a Sam Sunderland, uno de los 'cocos' de KTM, lo que da buena muestra del rendimiento del español. Barreda tomó el control de la prueba en los primeros kilómetros de salida, aún a 'baja' altitud, y de ahí no aflojó hasta el final. La mínima diferencia de la que gozó fue de poco más de 5 minutos en el WP1, y de ahí para arriba. Tanto ansiaba la victoria Barreda que no se dio cuenta cuando pasó cerca de un cactus y se lastimó la mano, por lo que tuvo que ser atendido en la clínica de la meta.
    El resto de españoles tuvieron suerte dispar. Gerard Farrés gozó de una etapa muy sólida y se metió con el octavo tiempo de la jornada, justo por delante del que llegaba como líder, un Toby Price que no estuvo a la altura. Joan Pedrero y Laia Sanz firmaron una actuación razonable, aunque con más de media hora de retraso con respecto a Barreda. Las aspiraciones a 'top 20' de la general siguen intactas.
    La pesadilla de Toyota es la sonrisa de Peugeot
    Peugeot vivió un día dulce en este Dakar. Stéphane Peterhansel sumó su primera victoria en este raid, al imponerse a un luchador Carlos Sainz que, en el sprint final, sacó lo mejor de sí para obtener un enorme segundo puesto. Sólo Mikko Hirvonen le puso las cosas complicadas al español que, no obstante, sólo se dejó menos de dos minutos con el vencedor. La remontada del 'Matador' habla por sí sola: empezó el día cediendo 8 minutos con el líder y acabó con sólo dos de desventaja. Al final del día eran tres Peugeot los que dominaban la clasificación de la jornada, con Sebastien Loeb completando un podio de la etapa meritorio, toda vez que sufrió un pinchazo.
    Lo amargo del día le tocó a Toyota. El fabricante japonés, que aún tiene muy reciente su derrota en las 24 horas de Le Mans cuando el coche que iba a ganar se rompió en la última vuelta, vio cómo en los últimos kilómetros sus tres primeros espadas se quedaban parados. Primero fue Nasser Al Attiyah, que perdió una rueda y se dejó tanto tiempo que salvo una debacle de arriba ya será definitivo para sus aspiraciones. Después fue el sudafricano Giniel de Villiers quien vio cómo su Hillux se quedaba parado. Por último, aunque este sí pudo acabar el día sin perder demasiado, Nani Roma también tuvo un serio susto que le hizo dejarse más de 13 minutos.
    Con el resultado de la jornada, Loeb sigue líder de la general con sólo 42 segundos de ventaja sobre Carlos Sainz. La entrada en territorio boliviano, con meta en Tupiza, también supondrá la entrada en la llamada 'altura de recorrido', a más de 3.500 metros, que pondrán a prueba a todos los corredores y sus mecánicas los próximos seis días. Las dunas pondrán un extra de picante a la jornada.

     TITULO: ¡ QUE GRANDE ES EL CINE ! - Peter Frankopan Autor,.

     ¡ QUE GRANDE ES EL CINE ! ,.

     ¡Qué grande es el cine! fue un programa de cine dirigido por José Luis Garci y emitido por Televisión Española por su cadena La 2., etc.


     Peter Frankopan Autor,.


    Resultado de imagen de peter frankopanEntrevista a Peter Frankopan, foto.

    “Europa recuerda a los imperios a punto de caer”

    • El historiador asegura que “parece inevitable que los EE.UU. de Trump se hagan más introvertidos y dejen más espacio a Rusia y China”

     La globalización no es algo nuevo. El fenómeno fue una realidad también hace miles de años. Se diría que Roma fundó Europa y poco más, pero los romanos nunca dejaron de mirar al Este. Eurasia, y no la Europa occidental de raíces únicamente grecorromanas, dio origen de nuestra civilización. Este es el punto de partida de “El corazón del mundo” (Crítica), de Peter Frankopan. Frente al eurocentrismo imperante en el estudio de la antigüedad y el mundo moderno, el libro explica la historia universal a partir de los vínculos comerciales, intercambios tecnológicos, flujos de ideas y confrontación de creencias a través de la ruta de la seda, en sus distintas etapas y facetas. Desde Babilonia hasta nuestros días.
    -Al parecer, en Europa y Estados Unidos nos miramos demasiado el ombligo. ¿Los dirigentes occidentales han desconocido el resto del mundo?
    - Buena pregunta. Uno de los problemas que tenemos en las democracias, como hemos visto con el Brexit o la elección de Trump, es que encontramos muy difícil hacer planes a largo plazo. La gente, además, suele votar por sus propios intereses. Si los políticos siempre piensan en sus votantes locales, hablarles de temas locales y de corto plazo se vuelve algo no sólo natural y lógico sino inevitable. Pero eso complica mucho nuestra adaptación a un mundo cambiante. Es difícil darle una forma nueva a la visión de la Historia en nuestros sistemas de educación y animar a la gente a que explore el mundo de otra manera. Se pone mucha atención en el apoyo a las ciencias y las tecnologías. Es el nuevo evangelismo: que el mundo sólo va a sobrevivir gracias al acceso a la tecnología. Y ya es un hecho que eso está aumentando la desigualdad.
    -¿Qué nos estamos perdiendo, en cuestión de Historia?
    - Nuestra tendencia en Historia es estudiar la Roma Antigua… y luego hay un hueco de mil años hasta que llega el Cid. El auge de Granada y Córdoba corresponde a un particular momento de la historia de España incómodo en cierto sentido. La corte de Córdoba presenta aspectos interesantes de tolerancia y mente abierta. Ellos trajeron esclavos de toda Europa y tenían eunucos, pero también vinieron con las mejores técnicas de irrigación y de arquitectura. Eso tenía que ver con la fusión de culturas y con tomar prestado las mejores técnicas de cada una. Es un ejemplo de cómo olvidamos que otros tuvieron también su momento al sol; que en ciertos periodos de la historia, los grandes académicos, poetas, matemáticos, constructores estaban en otras partes del mundo. Hemos tenido unos buenos trescientos o cuatrocientos años, pero hoy… Europa ya no es una cultura tan confiada en sí misma. Vamos haciéndonos conscientes de nuestra fragilidad; no solamente de la Unión Europea sino de nuestras identidades. Pasa en Gran Bretaña, también en España. Sin embargo…
    -¿Sin embargo, seguimos ensimismados?
    - Eso es. En otros lugares del mundo encontramos un deseo mucho mayor de leer, aprender y descubrir cosas de otros. Pasa como con el fútbol en Inglaterra. A nosotros, los ingleses, se nos da muy bien hacer como que el fútbol es el campo común. Pero no enviamos a nadie fuera, salvo a Gareth Bale. Sin embargo, países más pequeños como Croacia son excelentes en las copas del mundo porque tienen futbolistas en distintas ligas extranjeras. Esa apertura de mente te da ventaja para tener éxito.
    -¿Nos creemos mejores y despreciamos al resto?
    - Sí. Llevamos cientos de años ignorando a Eurasia. Por ejemplo: el bizantino es uno de los pocos imperios que sobrevivieron más de mil años. Pero el término “bizantino” es una mala palabra: sinónimo de exceso de administración; de mal uso del ejército y de manipulación para conseguir un fin. Ocurre lo mismo con el imperio mongol, que asociamos sobre todo a la violencia. O con los hunos. Tenemos la tendencia a pensar en todos los imperios como menos importantes que nosotros, pero el hecho es que sobrevivieron mucho más tiempo. Simplemente, nuestra perspectiva es errónea. Por cierto, el imperio terrestre más grande en la historia europea fue el de Lituania, pero nadie lo sabe porque no nos interesa Europa del Este.
    -¿A qué atribuye esa prepotencia occidental?
    -La forma en que hemos controlado nuestra historia se ha basado en ignorar al vecino y mirar a nuestros propios ombligos. Así era más fácil explicar por qué España se hizo tan rica o Gran Bretaña desarrolló un imperio. El relato implicó eliminar a otros de nuestra historia.
    -Pero ahora hay interés por esos otros mundos y su historia; si no, su libro no estaría vendiéndose.
    -Sí que es increíble el éxito que está teniendo el libro. Creo que es porque está permitiendo que la gente gane acceso a esa información no usual. Pensaba que nadie iba a leerlo porque a nadie le interesa el mundo árabe y el Islam, Rusia, Turquía, China y su conexión. De hecho, si entras en una librería en Madrid, verás estanterías de libros sobre España y las Américas; Shakespeare, Inglaterra, Europa, Alemania o la Primera Guerra Mundial. Y tal vez en un pequeño rincón para libros exóticos verás alguno con fotos y algunos textos sobre Kazajstán, Samarkanda o la China de Mao. No es que la gente elija ignorar eso, es que no tienen acceso ni incentivo. Pero estamos en un mundo cambiante en que la gente va abriendo la mente. Nos vamos dando cuenta de que no podemos pasar tanto tiempo mirándonos en el espejo.
    - ¿Si hubiéramos estado más atentos al exterior nuestro comportamiento habría sido distinto, por ejemplo ante a las primaveras árabes?
    -Ése es un bueno juego, pero difícil. Las primaveras árabes demuestran que no habíamos aprendido la lección con Gadafi en Libia, ni con El Asad en Siria, y tampoco la aprendimos con la elección en Egipto de Mursi, que era de los Hermanos Musulmanes, pues nadie dijo nada cuando a éste le quitaron del poder; nadie defendió la democracia ni las elecciones. Tenemos una historia muy larga de pasos dados sin pensar en las consecuencias. Hicimos lo mismo en Irak. Nadie pensó qué pasaría si quitabas a todo el aparato del partido Baas; quién quedaba para ser elegido. Nadie nos preguntó jamás que opinábamos a los que trabajamos en esas áreas. Las decisiones las toman los políticos buscando quedar bien en los medios. Existe la tendencia a apoyar al rebelde porque si no parecemos contrarrevolucionarios, pero esto también puede ser peligroso.
    -En su libro plantea que la globalización no es un fenómeno nuevo.
    - Así es. Y asumirlo resulta muy importante, no sólo para corregir la Historia sino para recordarnos que no somos los primeros que hemos tenido que lidiar con esos temas de conexiones a larga distancia y con el auge y caída de sucesivos centros de gravedad. Además, en este mundo cada vez más conectado en el que seguimos aprendiendo más y más, el hecho de que sigamos mirándonos el ombligo es aún más absurdo. Si insistes en mirar la Historia desde el punto de vista de Europa occidental, la imagen que recibes es en el mejor de los casos distorsionada y, en el peor, falsa. Porque el auge europeo no puede entenderse al margen de esas conexiones con el corazón del mundo.
    -¿Qué opina de que el hombre más poderoso del mundo sea un tipo como Donald Trump?
    -Quién sabe. Un historiador aprende a ser modesto y a mantener la mente abierta. Es posible que el Trump presidente sea tan malo o peor que aquel que luchó por ser elegido, pero también puede que la Casa Blanca se distancie de esa retórica y que las cosas no sean tan catastróficas. Habrá que esperar y ver. Lo que me parece inevitable es que Estados Unidos se aleje de otras partes del mundo y se haga más introvertido. Ello produciría, como mínimo, nuevo espacio hacia los que moverse para Rusia, China, Irán, Turquía, India y Pakistán. Ahora no menciona a Europa En mi país no tenemos idea de lo que va a pasar en enero. Desconocemos cómo irán las elecciones en Francia, los Países Bajos… Ahí está la presión de una parte del electorado que está enfadada y quiere que Europa deje de compartir los beneficios con el resto del mundo. Se trata de un perfil muy reconocible en la historia. Es parecido a lo que pasa cuando el sol empieza a ponerse.
    -¿Le recuerda a los años treinta?
    - Lo veo más bien como lo que tuvo que sentirse en la Venecia del año 1600. O como el momento en que España y Portugal, después de largo tiempo haciéndose ricos, hubieron de ver cómo la modesta república holandesa tomaba el control del Gran Canal. O como la caída del imperio romano... Pero no es un drama. Lo importante es cómo nos adaptamos. Y si no miramos las historias de otra gente, si no escuchamos su música, leemos sus libros y vemos sus películas; si contemplamos un mundo en el que todo lo bueno viene de Europa y lo malo de otras partes, ese complejo de superioridad se convertirá en nuestro talón de Aquiles. Una situación en la que está uno tan encantado consigo mismo que fracasa a la hora de entender cómo cambia el mundo a su alrededor.

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