domingo, 23 de abril de 2017

EN PRIMER PLANO - A FONDO - ¡ Buenos días, Javi y Mar ! - EL FLIRTEO DE COCO CHANEL CON HOLLYWOOD,./ REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - CUANDO EL GLUTEN ATACA AL CEREBRO,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - PIEDAD Y TERROR EN PICASSO,.

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO -  ¡Buenos días, Javi y Mar! - EL FLIRTEO DE COCO CHANEL CON HOLLYWOOD,.
  ¡Buenos días, Javi y Mar!,.

 Lo mejor del programa ¡Buenos días, Javi y Mar! que se emite cada mañana en CADENA 100 de 06:00 a 11:00 y que presentan Javi Nieves y Mar Amate.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - EL FLIRTEO DE COCO CHANEL CON HOLLYWOOD,.

El flirteo de Coco Chanel con Hollywood, fotos.

La oferta era irrechazable: un millón de dólares por vestir a las estrellas. Sin embargo, tras una breve visita a Hollywood, la genial parisina obsequió al ‘star system’ con el mejor de sus cortes: el de mangas. ¿Qué pasó?,.

Después del ‘crack’ del 29, la Gran Depresión estaba vaciando los cines en Estados Unidos. El productor Samuel Goldwyn, gerifalte de United Artist, buscaba nuevas formas de llevar al público a las salas. Sabía cómo sentar a los hombres en la butaca y pensaba que las mujeres iban al cine «para ver cómo vestían las estrellas».
Goldwyn no entendía nada de moda, pero sabía perfectamente quién era Coco Chanel. Chanel tenía 47 años y ya era un icono. La niña que creció en un orfanato después de que su madre falleciera y que trabajó como dependienta y cantante de cabaré antes de empezar a diseñar sombreros había redefinido la alta costura en Europa y se había convertido en sinónimo de elegancia en todo el mundo. Y Goldwyn, que como ella se había forjado su propio camino después de nacer en Polonia, sacar adelante a su madre y a sus cinco hermanos y emigrar a América para convertirse en uno de los productores más poderosos de Hollywood, pensó que ella era la respuesta a sus plegarias.
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El productor que la contrató: igual que Coco, Samuel Goldwyn se había hecho a sí mismo. La recibió en la escalerilla del tren que había fletado para ella (The Samuel Goldwyn JR, Family Trust)
En 1931, el vestuario cinematográfico seguía siendo poco refinado y excesivamente teatral y Goldwyn quería que Chanel impregnara sus películas de la clase que la había hecho famosa.

“Las americanas podrán ver en nuestras películas las últimas tendencias, antes que en París”, anunció eufórico Samuel Goldwyn

Su oferta era difícil de rechazar: un millón de dólares por visitar Hollywood dos veces al año y vestir a las estrellas del estudio, tanto dentro como fuera de la pantalla. Pero a la diseñadora el cine no le interesaba. Le horrorizaba la idea de convertirse en la empleada de un gran estudio. Pero después de rechazar las proposiciones del productor durante más un año, Chanel por fin claudicó. «Las mujeres americanas podrán ver en nuestras películas cuáles son las últimas tendencias de París, incluso antes de que se vean en París», anunció eufórico Goldwyn a la prensa. Pero cuando Chanel llegó a Nueva York en marzo de 1931, se mostró mucho más cauta que él. Escéptica incluso. «No voy a hacer ni un solo vestido. De hecho, no he traído mis tijeras. Más tarde, cuando vuelva a París, crearé vestidos con seis meses de antelación para las películas del señor Goldwyn», dijo sin entusiasmo. La habían recibido con flores y una gran rueda de prensa en la que un periodista le preguntó qué esperaba de la experiencia americana. Ella contestó asépticamente: «Nada y todo. Ya veremos. Me gusta más trabajar que hablar».

Greta Garbo la recibió con dos besos

Acompañada por la pianista Misia Sert, mecenas y musa de artistas como Toulouse-Lautrec o Renoir y escritores como Marcel Proust, y por Maurice Sachs, entonces un joven aspirante a escritor que trabajaba como secretario personal del artista Jean Cocteau, Chanel viajó a Los Ángeles en un tren de lujo fletado especialmente para ellos. El interior era de un blanco inmaculado y había suficientes botellas de champán para surtir a un ejército.
En la estación de Los Ángeles, Greta Garbo la recibió con dos besos y esa misma noche Goldwyn organizó una fiesta en su honor a la que acudieron Marlene Dietrich, Claudette Colbert, la propia Garbo y el director de cine George Cukor. Pero, pese a la cálida bienvenida, la prensa local no disimuló sus recelos: para Los Angeles Times era Hollywood, y no París, el epicentro de las tendencias y Chanel no había llegado para impartir lecciones, sino atraída por el glamour de Hollywood.

Y Coco viajó a Nueva York

Goldwyn preparó un gran taller para ella con una máquina de coser y varios maniquís, pero Chanel se negó a usarla. La prensa local la tachó de esnob. Su primer encargo: diseñar el vestuario de la actriz Charlotte Greenwood en la comedia musical Un loco de verano. Adrian Adolph Greenberg, que había creado el vestuario de Greta Garbo en Mata Hari, se convirtió en su ayudante. Ella respetaba su talento con la aguja y él se encargó de explicarle que el vestuario de una película debía ser fotogénico: las sutilezas no funcionan.

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Chanel creó los vestidos que lució Gloria Swanson en la película ‘Esta noche o nunca’. Tuvo que retocarlos, porque la actriz se quedó embarazada de su amante. Todo un escándalo en esa época
Su siguiente trabajo sería vestir a Gloria Swanson en Esta noche o nunca. Swanson era una de las actrices más elegantes del mundo, pero era fiel a su diseñador de cabecera: René Hubert. Después de discutir con Goldwyn y de entender que no tenía derecho a veto, la estrella aceptó que Chanel se encargara de confeccionar sus vestidos, pero para entonces la diseñadora ya había decidido volver a París. Antes hizo una breve pero reveladora escala en Nueva York.

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En 1969, Broadway dedicó a la modista francesa un musical, ‘Coco’, protagonizado por Katharine Hepburn. A Coco Chanel no le gustó, dijo que la protagonista ideal habría sido Audrey Hepburn porque se parecía más a ella
Visitó los grandes almacenes de la ciudad, pero también las tiendas de saldos de Union Square, donde las copias baratas de sus propios diseños se vendían a decenas por unos pocos dólares y las clientas se probaban la ropa sin ayuda de dependientas y en grandes vestuarios comunitarios.

La prensa contra Chanel

Ya en París, la diseñadora cambió unilateralmente los términos de su acuerdo con Goldwyn: trabajaría en su atelier parisino y las estrellas viajarían hasta allí a tomarse medidas y probarse los vestidos. Así es como creó el vestido de espejos que Swanson lució en aquella película, aunque tuvo que retocarlo cuando la actriz ganó un par de kilos al quedarse embarazada de su amante secreto, Michael Farmer. La película no fue el éxito que el estudio esperaba (en gran medida por el affaire de la estrella y el consiguiente divorcio que provocó), pero la prensa elogió el trabajo de Chanel y en su siguiente película, Tres rubias, Goldwyn decidió centrar la promoción en el trabajo de la diseñadora.

Más tarde, Coco se cobraría su venganza: “Hollywood es la capital mundial del mal gusto”, sentenció

(Original Caption) Katharine Hepburn in the stage version of "The Philadelphia Story." Photograph, 1930's.La estrategia fue un fracaso y la prensa norteamericana, que estaba deseando atacar a Chanel, acusó a la creadora de ser demasiado sutil y de no entender que eran las plumas, la seda y las lentejuelas las que llenaban la pantalla. Chanel ya lo había advertido nada más llegar: «Aborrezco la excentricidad». Obviamente no estaba en el lugar adecuado. Hollywood tampoco estaba preparado para ella y Goldwyn no trató de disuadirla cuando, después de tres películas, Chanel decidió romper su contrato. Más tarde, la diseñadora se cobraría su venganza con una de sus más memorables sentencias: «Hollywood es la capital mundial del mal gusto».

Greta Garbo, Marlene Dietrich, Claudette Colbert y George Cukor, entre otros, acudieron a la fiesta que le dedicó Samuel Goldwyn.

estilo, coco chanel moda cine hollywood, xlsemanal (1)estilo, coco chanel moda cine hollywood, xlsemanal (1)Pero a Coco Chanel quien le interesó de verdad fue una joven promesa de belleza angulosa y melena cobriza, Katharine Hepburn, una percha perfecta para sus pantalones de corte masculino.

Y 22 años después llegó Givenchy a Hollywood


Cuando Coco Chanel llegó a Hollywood, en 1931, el público -inmerso en las penurias de la Gran Depresión- quería ver en las pantallas brillos y sedas. No hubo entendimiento con la elegante sobriedad de Coco.
Pero cuando en el año 1954 Hubert de Givenchy diseñó el vestuario de Audrey Hepburn para Sabrina, el flechazo fue inmediato. Givenchy vistió a Audrey en ocho películas. Fue un tándem perfecto.

TITULO: REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - CUANDO EL GLUTEN ATACA AL CEREBRO,.

 CUANDO EL GLUTEN ATACA AL CEREBRO,.

fotos.

Este conjunto de proteínas, omnipresente en nuestra dieta, podría estar detrás de muchos trastornos neurológicos: desde las migrañas al autismo, el párkinson o la depresión. Esta polémica teoría divide al mundo científico. 

 

“¿Y, por qué nunca me lo dijo?”

María P., sevillana afectada por un agresivo trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), salió intrigada del neurólogo hace unos meses. Llevaba 15 años visitando especialistas, psiquiatras y psicólogos, y a ninguno se le había ocurrido comprobar si era celiaca. Ninguno pensó que algo aparentemente tan simple como eliminar el gluten de la alimentación pudiera cambiarle la vida.
Aquel día le contó a su neurólogo que, por recomendación de una amiga con un problema similar, había visitado a un gastroenterólogo. Tras hacerle las pruebas, le dijo que era celiaca y que esto podría tener relación con su trastorno. Así que, de la noche a la mañana, erradicó de su dieta todos los alimentos con gluten -el 80 por ciento de los procesados en la Unión Europea-, y el TOC se le suavizó de forma considerable. «Nunca me había sentido tan bien», concluyó María. «El neurólogo no le dio mucha importancia, pero me dijo que la dieta podría ayudarme -recuerda-. Es decir, él sabía que el gluten podría influir en mi enfermedad, pero nunca me lo hubiera planteado».
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Luis Rodrigo Sáez, experto español en celiaquía, recomienda retirar el gluten ante cualquier trastorno neurológico. «Es un tratamiento inocuo que puede mejorar la evolución de muchas de esas patologías» (Foto: Javier Quintana)
Lo cierto es que pocos neurólogos en España le habrían hablado a María sobre la neurotoxicidad del gluten en personas celiacas o sensibles al gluten, una variante menor de la enfermedad celiaca. Más que nada por la casuística; muy reducida. Es decir, desde 1966, cuando se describió por primera vez un conjunto de enfermedades neurológicas relacionadas con la intolerancia permanente al gluten -reunidas bajo el nombre de ‘neurogluten’-, muchas de esas dolencias solo han sido fundamentadas en casos aislados o en pequeñas series de pacientes, razón por la cual muchos especialistas no la suelen tomar en consideración. «Hay patologías neurológicas en las que el gluten desempeña un papel. Eso es indudable -dice Jesús Porta-Etessam, jefe de neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid-. Pero es importante delimitar entre lo que está directamente vinculado con el neurogluten y lo que es una relación casual».

Tratamiento precoz

En todo caso hay dos trastornos neurológicos relacionados con el gluten que nadie discute. La ataxia por gluten, en la que se ve afectado el cerebelo, provocando alteraciones del movimiento en dedos, manos, brazos, piernas, labios, lengua e incluso ojos. Y la neuropatía periférica, que afecta a los nervios, o prolongaciones de las neuronas, de la médula espinal, causando problemas musculares y sensoriales. «Estas dos enfermedades mejoran con dieta sin gluten, si es estricta y continuada, en la mayoría de los casos -dice el neurólogo Carlos Hernández Lahoz, estudioso del neurogluten desde hace casi dos décadas-. Ahora bien, es importante aplicar el tratamiento de manera precoz, antes de que se produzca la muerte neuronal».
Luis Rodrigo Sáez no es neurólogo, pero, al igual que Lahoz, lleva casi 20 años buceando en el neurogluten y defiende el beneficio de la dieta en algunas dolencias más. Sáez es gastroenterólogo y en su consulta ha observado mejoras en diferentes complicaciones neurológicas con solo retirar el gluten al paciente. «Hablo de unos 300 casos, algunos seguidos durante años -afirma este antiguo jefe de Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Central de Asturias, que no duda en aconsejar-: ante cualquier trastorno neurológico, salvo casos muy avanzados, quizá, se debería recomendar la instauración y seguimiento de una dieta sin gluten, ya que se trata de un tratamiento inocuo que puede mejorar el curso clínico y la evolución de muchas de esas patologías».

“Entre un 10 y un 20 por ciento de los pacientes con problemas neurológicos podría beneficiarse de la dieta sin gluten”, afirma el digestólogo Luis Rodrigo Sáez

La mayoría de los neurólogos, por su parte, no lo recomienda sin una asociación directa y científicamente probada entre el gluten y el problema en cuestión. «No hay que generar expectativas inadecuadas en los pacientes», opina Pablo Irimia, vocal de la Sociedad Española de Neurología. «Yo también he visto casos de cura de cáncer de manera espontánea. Los hay -añade Antonio Yusta, jefe de Neurología del Hospital Universitario de Guadalajara-. Pero en medicina no discutimos casos aislados, actuamos por demostraciones científicas».

Retroceder sin parar

A María P., sin embargo, le hubiera gustado conocer desde hace años esta conexión entre el gluten y algunos trastornos neurológicos, aunque no estuviera contrastada científicamente. «Cuántos disgustos me podría haber ahorrado -comenta esta monitora de comedor, de 34 años, que recuerda los tiempos en que su vida era un continuo retroceder-. Yo caminaba por la calle y al ver una raya o lo que fuera tenía que volver atrás. Y si no hallaba otro camino, me quedaba andando en círculos. Me costaba mucho pasar de una habitación a otra. Para todo necesitaba rituales. ¡Un horror!». Ahora bien, desde junio pasado, libre su dieta de gluten, María dejó de retroceder. «¡Ahora avanzo! Me han dado más responsabilidades en el trabajo y me he apuntado a varios cursos; tengo ganas de aprender. Sé que puedo hacerlo. ¡Incluso me he ido de viaje!», cuenta animada.
La transformación en la vida del psicólogo Javier Alonso Cimadevilla, de 57 años, también fue impresionante. Tenía narcolepsia en fase grave. «Podía pasar meses con ataques casi a diario -revela-. Me desmayaba, tenía convulsiones. Era angustiante. Las crisis eran agudas y llegué a pensar en jubilarme». Hasta que su neurólogo dejó caer la posibilidad de seguir una dieta. «Me sugirió hacer las analíticas de celiaquía, aunque no hubiera pruebas contundentes y él no acabara de creer en la relación entre el gluten y los trastornos neurológicos -rememora-. En la clínica diaria, sin embargo, me dijo, ya había visto pacientes de epilepsia y de esclerosis múltiple que habían mejorado con la dieta». Y así le sucedió a Alonso desde que, en 2004, desterró el gluten de su vida. «Nunca más tuve convulsiones ni cataplejía».

Mejoría frecuente

El neurólogo Porta-Etessam, del Clínico San Carlos de Madrid, considera que la relación que el gluten puede tener con la epilepsia o con otras manifestaciones neurológicas. «Suele ser frecuente, con la dieta, la mejoría en casos de mialgias y fatiga, y también se ha descrito en ansiedad y depresión», admite.
En los casos de migrañosos, Yusta Izquierdo conviene en que sin gluten puede mejorar la frecuencia e intensidad de las jaquecas. «Con la dieta, los fármacos para la migraña se hacen más efectivos», afirma el jefe de Neurología del Hospital Universitario de Guadalajara, que también concede beneficios para las encefalopatías.
Rodrigo Sáez, por su parte, añade patologías como neuritis ópticas, algunas formas de esquizofrenia, ciertos trastornos del espectro autista, TOC, síndrome de Tourette, algunas formas de párkinson o narcolepsia. «Hay entre un 10 y un 20 por ciento de pacientes que se podría beneficiar de la dieta sin gluten», afirma el digestólogo.
A la espera de pruebas científicas irrefutables, lo cierto es que el número de complicaciones neurológicas que responden positivamente a la dieta sin gluten ha ido creciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, en este medio siglo de estudios sobre el neurogluten, aún no se conoce a ciencia cierta cómo llegan al cerebro y afectan el sistema nervioso central y periférico los péptidos de gliadina (la parte dañina del gluten para los celiacos). Se sabe que penetran en el organismo por un aumento en la permeabilidad de la barrera intestinal, pero ¿cómo pasan de la corriente sanguínea al cerebro?
«El cerebro está protegido frente a elementos que circulan por la sangre por la barrera hematoencefálica -explica Hernández Lahoz-. Pero en el caso de personas sensibles al gluten, por mecanismos no bien conocidos, dicha barrera no desempeña de manera eficaz su papel». Es decir, los anticuerpos generados se cuelan en el cerebro «favoreciendo la aparición de diversas enfermedades neurológicas», explica Rodrigo Sáez. El digestólogo, por cierto, enfatiza la inocuidad de la dieta sin gluten, un conjunto de proteínas de escaso valor energético. «No se le conoce ningún valor positivo -subraya-, salvo que ayuda a fabricar pan más esponjoso e hinchado».

ANDREA FERNÁNDEZ, 15 AÑOS

Diagnóstico: migrañas

“¡Desde noviembre no pruebo el gluten y ya no tengo jaquecas!”
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«El recuerdo que tengo de mí misma es el de una niña que lloraba todo el rato. Me presionaba la cabeza con las manos porque sentía como si me fuera a explotar. Y lloraba, lloraba, lloraba… Otro recuerdo: de estar siempre en el médico. Todas las semanas. Desde los seis años tenía jaquecas muy fuertes. ¡Cuántas veces llamaron a mi madre para que me recogiera en el colegio porque el ruido del comedor me desencadenaba accesos de migraña! Y lo mismo en los cumpleaños. Los chillidos de tantos niños juntos me resultaban dañinos. Así que, para mí, la fiesta duraba poco. Acababa en la cama… y en la oscuridad porque la luz tampoco me ayudaba cuando me atacaban esos dolores de cabeza. El barullo, en todo caso, no era el único detonante. También el estrés. Cuando se acercaban los exámenes, aparecían las jaquecas. Bueno, la verdad es que tampoco hacía falta una razón para desatar las migrañas. Bastaba con ponerme a leer, que es algo que me encanta. Ahora da gusto contar todo esto en pasado. Fueron ocho años de sufrimiento. Desde noviembre no pruebo nada con gluten y ya no tengo jaquecas. ¡Me siento feliz! Tuve que hacer dos veces la biopsia duodenal. La primera dio baja sospecha de celiaquía, pero el resultado de la segunda salió positivo. Creo que, por fin, he solucionado mi problema».

AZUCENA ÁLVAREZ ÁLVAREZ, 62 AÑOS

Diagnóstico: ataxia cerebelosa

“Antes no podía caminar. ¡Quién me iba a decir que la harina me hacía tanto daño!”
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«Tengo un restaurante y siempre he sido muy activa, pero con 55 años mi vida cambió. Pasé a caminar mal, yendo hacia los lados, y cayéndome. Perdí la fuerza en las manos y me costaba mucho sujetar las cosas. El bolígrafo no me obedecía: no conseguía escribir. Cuando lo lograba, apenas tenía control sobre mi letra. Hablar también era muy difícil. Nadie me entendía. Un año más tarde estuve ingresada durante cuatro días, descubrieron la celiaquía y me diagnosticaron ataxia cerebelosa. Desde entonces, aparte de no consumir gluten, ni siquiera puedo entrar a la cocina de mi restaurante. Con inhalar el polvillo de los rebozados ya me pongo mala. Dejar de trabajar ha sido muy duro, pero he mejorado. Hablo mejor, camino mejor y sin ayuda, aunque todavía haga eses; ya no arrastro los pies, los levanto. No tengo mareos ni vómitos y he dejado de toser. En fin, quién lo iba a decir, que a mí la harina me hiciera tanto daño».

MIGUEL MÁS CASTALÁ, 69 AÑOS

Diagnóstico: síncopes de origen no cardiaco

“Llevo seis años sin gluten. Seis años sin desmayos ni dolor en el pecho”
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«Imagínate la situación: de los 40 hasta los 62 años desmayándome a menudo. Empezaba con un ardor en el estómago, me ponía a sudar y me faltaba el aire. Enseguida venía un fuerte dolor en el pecho izquierdo y me caía al suelo. Así varias veces al mes, durante 22 años. ¿Te lo imaginas? Todos los que trabajaban en la ambulancia me conocían, y también en el hospital. Ningún especialista supo decirme qué me provocaba los síncopes. Los cardiólogos descartaron un problema de corazón. Los neurólogos me hicieron escáneres, tomografías, de todo, y nada. Fui a gastroenterólogos: me revisaron y no llegaron a ninguna conclusión. Con 63 años, le dije al cardiólogo que ya no podía seguir viviendo así. Me derivó al doctor Luis Rodrigo Sáez, que me hizo una biopsia duodenal y, finalmente, me dio un diagnóstico: intolerante al gluten. Hace seis años que hago dieta sin gluten: son seis años sin ardores, sin dolores de pecho y, por supuesto, sin desmayos».

ALONSO CHIMENO CIENFUEGOS, 4 AÑOS

Diagnóstico: encefalopatía epiléptica con retraso psicomotor grave

“No necesito un papel que me diga que el gluten le sienta mal. Yo lo veo”
«Mi hijo era como un muñequito de trapo. No sonreía, no reaccionaba, no fijaba la mirada, no prestaba atención, no tenía ningún movimiento voluntario; lloraba mucho. Con un año, nos dimos cuenta de que cada vez que tomaba la papilla de cereales sufría convulsiones muy fuertes. Aunque las pruebas de celiaquía daban negativo y los médicos nos decían que tenía que comer cereales, le retiramos el gluten y paró de llorar y de sentir dolores, empezando a fijar un poco su atención, a mover las piernas y a escucharnos. Veíamos los avances, pero como no queríamos que tuviera carencias nutricionales volvimos, por recomendación médica, a la dieta normal. Y así estuvimos, yendo y viniendo con la dieta sin gluten hasta que la adoptamos de forma permanente. En los últimos seis meses está más curioso, más atento, más alegre. ¡Suelta carcajadas! Empezó a repetir sonidos, a interactuar; y a hacerlo incluso con picardía. La evolución es tremenda. No necesito un papel que me diga que el gluten le sienta mal. Yo lo veo».

Vivir sin gluten

Vivir sin gluten significa excluir de la dieta el trigo, el centeno, la cebada y, muchas veces, la avena. De entrada se trata de renunciar a cuatro apetitosas ‘P’: pastas, panes, pasteles y pizzas. Los chocolates tampoco están permitidos, a no ser que el fabricante muestre con claridad que no contiene gluten. Para los celiacos y personas sensibles al gluten, la lista de prohibiciones es larga, porque cuando un alimento no contiene este conjunto de proteínas entre sus ingredientes, puede haber sido añadido como aditivo o se ha colado en el proceso de fabricación. Es decir, hay que estar atentos a todo, incluidos las bebidas -café, té, infusiones, cerveza, licores de frutas…-, embutidos, quesos, conservas, patés y dulces en general.

TITULO:  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - PIEDAD Y TERROR EN PICASSO,.

  PIEDAD Y TERROR EN PICASSO,.
Resultat d'imatges de PIEDAD Y TERROR EN PICASSO revista xl semanal
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Creo recordar como si fuera ahora el día en el que llegó el Guernica a España. Venía precedido de cierta trifulca. La discusión consistía en si debía estar en Málaga, Barcelona o Madrid. Málaga por ser su cuna; Barcelona por ser la ciudad en la que despegó y en la que se cultivó; Madrid por ser la capital del Estado que le encargó la obra. Ciertamente, Picasso siempre fue malagueño, pero también es cierto que cuando la Enciclopedia británica escribió aquello tan célebre de «Pintor catalán nacido en Málaga», Picasso, al ser preguntado, aclaró: «La Enciclopedia británica nunca miente». El joven Pablo, siempre feliz por ser natural de Málaga -cosa que comprendo y que yo compartiría de ser hijo de tan hermoso lugar, como era mi padre-, despertó a nuevas fronteras del arte en la Cataluña de la época, lo cual, para desgracia de ciertos manipuladores de las patrias, no le supuso dejar de ser español intenso y crítico, hondo y contradictorio. En París, forzado por la histeria de los tiempos, Picasso reventó, encontró su hueco y creó su espacio. Allí fue donde se adelantó a su época e hizo posible la creación de una forma de arte que hasta la época no había sido vista. Fue entonces cuando el Gobierno de la Segunda República le encargó una obra para el pabellón español en la Exposición de París, todo ello en el contexto de la Guerra Civil y los inicios de la Guerra Europea. Picasso andaba entonces en crisis creativa -y puede que también personal- y necesitó la iluminación de una manifestación parisina en contra de los bombardeos de la Legión Cóndor sobre Guernica.
Fue entonces cuando decidió esbozar bocetos sobre aquel dramático pasaje. Empezó a trabajar en un alegato contra la guerra, contra el terror de los conflictos modernos: preparó un mural de tres metros de ancho por ocho de largo en el que reflejar de la peor-mejor manera posible la monstruosidad, la deformidad, el sufrimiento, los gritos y desgarros de los conflictos armados. Ese terror, a decir de los expertos, se apoderó de la obra de Picasso. Por lo que fuera, el pintor creó un grito atronador que consiguió convertirse en la fotografía de un tiempo, virtud a la que solo acceden pocos, muy pocos artistas. El Guernica estaba destinado a ser visto en España, pero nunca jamás mientras fuera un régimen sin democracia homologable o sin libertades públicas evidentes. Así lo dejó dicho el pintor, que insistió en que el cuadro era propiedad del Estado español. En vida de Franco se trató de importar el cuadro, pero Picasso se negó, a pesar de que los contactos fueron muy próximos y el Régimen estaba dispuesto a reconocer lo necesario para hacer del malagueño un icono de una cierta reconciliación. Incluso se dio la consigna de que si Picasso se dispusiera a cruzar la frontera se le acompañara en palmitas a donde quisiera. Estuvo a punto de hacerlo para ver torear a Dominguín, pero una cogida de este lo impidió, y finalmente le aconsejaron no hacerlo.
Las muertes de Franco y Picasso, como es sabido, fueron prácticamente sucesivas. Los norteamericanos del Museo de Arte Moderno de Nueva York sabían que su depósito era temporal y que, antes o después, el Guernica habría de marchar a España.
Así fue. Cuando llegó, aquellos que teníamos noticia solo fotográfica del cuadro nos atropellamos a verlo en el Casón del Buen Retiro. Algunos decían con desdén que era un póster político muy bien vendido. Pero cualquier observador medianamente avisado sabía que estaba ante una gran obra de arte, testimonio de la historia del país en el que por fin se encontraba. Después del Guernica nada podía ser igual, en pocas palabras.
Hoy andamos en el debate acerca de la conveniencia de restaurar algunas de las fisuras que presenta el cuadro o no. Parece que predomina la opinión técnica de que no es necesario. El cuadro ha sido trasladado cincuenta veces, nada menos. Por fin, ochenta años después de ser pintado, el Museo Reina Sofía ha inaugurado hace unos días -y hasta septiembre- una ambiciosa exposición titulada Piedad y terror en Picasso, que nadie en su sano juicio debería perderse. Es, sencillamente, conmovedora.

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