sábado, 7 de diciembre de 2013

REVISTA MUJER HOY, DE CERCA, JULIANNE MOORE, " MI MAYOR ORGULLO ES QUE MI FAMILIA ESTA INTACTA,./ TENDENCIAS, EN DIRECTO, ¡ ESTOS ESTUDIOS ESTÁN MUY LOCOS!,.

TÍTULO: REVISTA MUJER HOY, DE CERCA, JULIANNE MOORE, " MI MAYOR ORGULLO ES QUE MI FAMILIA ESTA INTACTA,.

 
 
La actriz, de 52 años, está en plena promoción de su nueva película, Carrie (Fotos),.
 
Camaleónica y sensual, es la actriz para la que nunca escasean los papeles. A sus 52 años, despliega su versión más aterradora en “Carrie”, aunque lo que más le importa está en casa…

Julianne Moore recibe a los extraños como si fueran amigos. Amable y risueña, se interesa por cómo te va la vida, dónde vives ahora o si estás contenta con lo que haces. “La situación en España es terrible, ¿verdad?”, pregunta con gesto grave. Pero Moore no está sentada en un hotel de Los Ángeles para hablar de la crisis.
Está promocionando su nueva película “Carrie” (en cartelera), adaptación de la novela de Stephen King en la que da vida a la madre psicótica de una adolescente con poderes mentales. Moore tiene una carrera que arrancó al ralentí (empezó haciendo teatro y hasta telenovela) y aceleró con películas de culto como “Magnolia” o “Los chicos están bien” y cosechando cuatro nominaciones al Oscar por “Boogie nights”, “Las horas”, “Lejos del cielo” y “El fin del romance”. 

Su verdadera pasión está muy lejos de Hollywood, donde ni siquiera reside. Casada con el director Bart Freundlich, la actriz tiene dos hijos: Caleb y Liv. Habla de ellos con devoción e incluso saca el móvil y me enseña una foto de ellos posando con sus perros. Cuando no está rodando, Moore, que ha escrito una colección de libros infantiles, ejerce de mamá.  Mujer hoy. ¿Por qué le sedujo este papel en un “remake”?
Julianne Moore. Volví a leer el libro de Stephen King y eso me ayudó a decidirme. Lo más brillante de la novela es que se centra en la exclusión social. Y eso me fascina. Él ha contado cómo se basó en la experien a de dos chicas que iban a su instituto y que fueron marginadas por su pobreza y por el fundamentalismo religioso de su familia. Ambas murieron siendo jóvenes y King siempre ha mirado atrás con cierto sentimiento de culpa: “¿Por qué no hice nada? ¿Por qué dejé que eso pasara?”.
P. ¿Habla con sus hijos del problema del “bullying”? 
R. Sí. Les digo que si alguna vez alguien está solo o excluido en el colegio, se acerquen a hablar o se sienten a comer con él. El problema no es solo la gente que hace “bullying”, sino los que no hacen nada para evitarlo. Hay que ser muy valiente para incluir a alguien que ha sido marginado, pero ese es el mensaje que tenemos transmitir a nuestros hijos.
P. ¿Cómo se metió en la mente de una fundamentalista? 
R. Es como cualquier otro papel. Para que el espectador se crea el personaje, tengo que creerme a mí misma. En este caso, la religión que ella ha creado no está basada en nada, salvo en su propia psicosis.
P. Y está dominada por el miedo…
R. Sí, sufre agorafobia. Creo que eso es lo que me impedía verla como un monstruo. Siempre hay una explicación detrás de cualquier comportamiento brutal. Además, todos tenemos miedos...
P. ¿Cómo lucha contra los suyos?
R.  Mi método es sencillo: me concentro en las cosas que no me dan miedo. Por ejemplo, me aterroriza esquiar. Lo odio.
P.  ¿Y por qué esquía? 
R. ¡Ya no lo hago! [Risas]. Pero durante años iba porque a mi marido y mis hijos les encantaba. Me pasaba el día sintiéndome desgraciada y llorando.
P. “Carrie” está dirigida por Kimberly Peirce. ¿Es diferente trabajar con una directora? 
R. Sí, las mujeres tienen un estilo de mandar diferente. Además, en este caso, el núcleo de la historia era la relación entre madre e hija y fue útil contar con alguien capaz de entender en qué consiste ese vínculo.
P. ¿Qué hace de la relación madre- hija algo tan singular? 
R. Yo tengo la suerte de haber experimentado ambas y son muy diferentes. De pequeño, mi hijo era muy niño de mamá: siempre estaba pegado a mí, dormía conmigo... Ahora tiene 15 años y aquel niño que siempre estaba a mi lado, prefiere hacer surf, jugar al baloncesto, hablar de deportes con su padre... Ahora, me coge de la mano como si él fuera el líder. Me rodea con sus brazos o me besa en la cabeza con gesto protector. Se está haciendo un hombre.
P. ¿Y su hija?
R.  Ella, que era muy niña de papá, cada vez está más unida a mí. Aunque entre madres e hijas siempre hay roces, haga lo que haga, a ella le gusta emularlo. Me observa cuando me maquillo, nos arreglamos juntas... Está aprendiendo a ser una mujer.
P. Su personaje no sabe cómo ayudar a su hija. ¿Se ha sentido usted perdida como madre? 
R. Aunque a veces dudas, nunca he sentido que estuviera haciendo nada mal porque los quiero muchísimo. Todo lo que un niño necesita es que lo quieras y lo cuides. Y eso no es una habilidad. No hay nada que puedas hacer mal. Ser madre no es difícil, solo lleva mucho tiempo. Lo difícil cuando cuidas a un niño es ser capaz de hacer algo más.
P. Sus hijos ya son más mayores… 
R. Sí, ahora es cuando las cosas se complican. Empiezas a pensar: “¿Debería dejarles ir a esa fiesta? ¿A qué hora tendrían que estar en casa?” Ese tipo de cosas... ¿Cómo hace para estar siempre presente y trabajar tanto? Trato de rodar en Nueva York, donde estudian mis hijos, o en los meses de verano para estar con ellos más tiempo demasiado. Le decía: “Pásatelo bien. Diviértete con tus amigos. Tienes un gran futuro por delante, no tienes que trabajar tanto ahora”. Nunca deberíamos tratar a los niños como si fueran adultos.
P. ¿Y quién le dio el mejor consejo? 
R. Estaba haciendo una telenovela en Nueva York y una actriz mayor me dijo: “Tienes que ir a Los Ángeles. Yo no fui y debería haber ido”. Y seguí su consejo. Iba a Los Ángeles, hacía el casting de turno y volvía a casa. Me alegro de habérmelo tomado en serio. Es fundamental recordar que en este negocio también hay que trabajar duro. Hay mucha mitología sobre el negocio del cine, las fiestas y el glamour. Y no es así. Nadie viene a ti. Tú tienes que ir en busca del trabajo. No es cuestión de magia.
P. Desde luego, funcionó. Tiene una carrera envidiable… 
R. Muchas gracias, pero también he hecho algunas películas apestosas [Risas].
P. Iba a preguntarle si después de cuatro nominaciones al Oscar, quiere una estatuilla… 
R. ¡Claro que quiero una! ¿Quién no querría un Oscar? Pero un premio nunca es la meta. No funciona así. El objetivo tiene que ser trabajar, mejorar.
P.  A muchas actrices de su generación les molesta tocar el tema de la edad y la estética... 
R. ¡ Claro que nos molesta! A ti también te molestaría... Es una simplificación. Estás tratando de contar quién eres o lo que has hecho y, al final, siempre tienes que contestar a la misma pregunta: “¿Estás a favor de la cirugía plástica?” Los hombres jamás tienen que responder a eso. Y nadie les pregunta tampoco por sus hijos...
P. ¿De qué está más orgullosa? 
R. De mi familia. Este negocio puede consumirte y volverte un poco loco, por eso es todo un reto que tu familia y tu relación permanezcan intactas. Mi marido y yo llevamos 17 años juntos y tenemos dos hijos geniales. Tengo eso y, a la vez, he sido capaz de trabajar. Ese es mi mayor orgullo.

Del terror a la belleza
Julianne Moore es embajadora mundial de L’Oréal e imagen de Renacimiento Celular. “Es la respuesta perfecta para las mujeres de 50 que, como yo, cuidan su piel sin haber pasado por el quirófano”, dice la actiz, a la que vemos también en dos fotogramas de su nueva película de terror “Carrie”.
 
TÍTULO: TENDENCIAS,  EN DIRECTO ,. ¡ ESTOS ESTUDIOS ESTÁN MUY LOCOS!

  1. Sus conclusiones son absurdas, pero vienen acreditadas por las universidades más prestigiosas. Repasamos los análisis sobre la pareja que ...-fotos
     Estudios, locos, locos...Dos de cada tres hombres afirman que su mujer los critica demasiado. El 75% de las mujeres francesas e italianas esconden información a su pareja; los hombres hacen lo mismo en igual proporción. Más de la mitad de las personas que viven en pareja simulan ser más felices de lo que son. Y el 33% de los hombres querrían una pareja más romántica. Aunque suenen absurdas, las afirmaciones anteriores son las conclusiones de estudios puestos en marcha por equipos científicos de universidades solventes. 
    Algunas de ellas de gran prestigio, como las norteamericanas Yale, Harvard o Stanford. Habrá quien se pregunte qué interés tiene demostrar que los hombres piensan que sus mujeres hablan mal de ellos o que las parejas francesas e italianas sobreviven contándose alguna mentira. ¿Realmente está la élite académica interesada en demostrar verdades de Perogrullo? ¿Estamos ante estudios serios? ¿Quién financia una investigación que pretende comprobar si las mujeres prefieren hablar por teléfono antes que practicar sexo?
    Digamos que estamos ante investigaciones con conclusiones simpáticas que nos hacen sentir parte de la tribu y que contribuyen a tranquilizar nuestra angustia. Esa es la razón por la que estas noticias son devoradas por los lectores cuando se publican: nos gusta sentirnos acompañados. Asimismo, las informaciones sobre estudios que revelan la supuesta eficacia de una nueva terapia para tratar un pro blema sexual funcionan como un analgésico emocional a largo plazo. Aun cuando el lector no sufra del padecimiento en cuestión, le tranquilizará mucho saber que ya se ha encontrado la solución a un problema que no tiene. Por lo que pueda venir. Si el estudio es más o menos serio (o si el periodista ha sido más o menos riguroso) parece un asunto de importancia menor. 
    “Grupies de la información. “Para los medios de comunicación, estos estudios son una mina de oro. Traen beneficios para la publicación y para sus anunciantes”, explica el sociólogo Rémy Rieffel. Cualquier titular más o menos sensacionalista se torna creíble si va avalado por el nombre de una universidad prestigiosa. Y si la noticia en cuestión está relacionada con el sexo, el tráfico de lectores está garantizado. No importa que los resultados contradigan los de algún otro estudio publicado. ¿Quién se acordará? “Somos “grupies” de la información”, explica Delia Rodríguez en el libro “Memecracia” (Gestión 2000). Es la pasión y la emoción lo que nos anima a leer una noticia o hacer clic sobre un enlace de internet, no el rigor. Creemos que estamos informados y solo estamos entretenidos.
    Así, pudimos enterarnos no hace mucho tiempo que los hombres que más se aplicaban en las tareas domésticas eran más felices en su relación de pareja (según un estudio realizado en la Universidad de Cambridge el año pasado). Y seis meses después, leer una investigación publicada por la Revista Americana de Sociología que demostraba que los hombres más hacendosos en casa eran también los que tenían menos relaciones sexuales. ¡Viva la contradicción!
    Indagaciones. Muchas universidades dedican esfuerzos a temas que parecen absurdos, pero que en realidad están sacados de contexto o son parte de una investigación más ambiciosa. Otras veces investigan asuntos triviales solo porque un patrocinador paga. Para conseguir los resultados que desea la empresa que ha encargado el estudio, se reduce al mínimo el muestreo, lo que suele tener como consecuencia conclusiones llamativas. Ese fue el caso de un reciente estudio realizado en la Universidad de Michigan que confirmaba que usar Facebook nos deprimía, basado en una encuesta realizada exclusivamente con 82 personas, cuando esta plataforma tiene más de 1.000 millones de usuarios activos.

    -Los hombres nunca se cansan del sexo Científicos australianos decidieron confirmar este rumor milenario. En 2010 preguntaron a una muestra de hombres de entre 75 y 95 años si les gustaría hacer el amor más a menudo. La respuesta fue contundente y sin matices: “Sí”.
    -Tu pareja aparecerá en el 20% de tus sueños
    Dreaming, la revista de la Asociación Internacional para los Estudios del Sueño, publicó en 2012 que las personas con pareja vea aparecer a su cónyuge en dos de cada 10 sueños. No se concreta si estos son maravillosos o no. Lo descubrieron mientras estudiaban los factores que interrumpían el sueño. Otro estudio de 2011 (Premier Inn): las exparejas aparecen en el 25% de los sueños.
    -Las chicas esperan cuatro semanas para presentarse ante su chico sin maquillar 
    La agencia PHD afirma que las mujeres se sienten menos atractivas cuando van sin maquillar. Además, seis de cada 10 estadounidenses se aseguran de gustar lo suficiente a su pareja antes de revelarle cómo son sin maquillar. Concretamente, esperan cuatro semanas.
    -Si alguien tarda mucho en responder, está mintiendo 
    Los investigadores de la Universidad de Brigham Young, después de seguir el comportamiento de 100 estudiantes, aseguran que cuando alguien mantiene una conversación vía Whatsapp o similar y, en un momento dado, tarda más de lo habitual en responder puede que esté mintiendo. La explicación: la gente, cuando miente, necesita un 54% más de tiempo para pensar su versión de los hechos, corregirse, reescribir y editar el mensaje.
    -Odiamos los lunes y nos gustan los fines de semana
     Está recogido en un estudio publicado en 2010 en la revista Journal of Social and Clinical Psychology. Estamos más contentos los viernes por la noche, ante la expectativa del fin de semana, que el domingo por la tarde, poco antes de volver al trabajo. Los lunes son el peor día de la semana.
    -Con escote y desparpajo, nunca te faltará trabajo
     Estudio del profesor Michael Lynn, de la Universidad Cornell: “Determinantes y consecuencias de la sexualidad y el atractivo femenino: test reales con camareras de restaurante”. Hallazgo: las camareras con los pechos más grandes conseguían mejores propinas. Si son altas y rubias, más.
    -Si un chico te manda muchos mensajes, no le interesas nada 
    Las parejas fuertes se construyen con la comunicación cara a cara. Al menos, eso dicen los científicos. Así que las relaciones virtuales, cuya vitalidad se basa en el teléfono y los mensajes, no tienen mucho futuro. Un estudio recogido en la revista Journal of Couple and Relationship Therapy, que examinó el comportamiento de 276 personas que rondaban los 22 años, asegura que los hombres que envían muchos mensajes tienen un menor nivel de implicación sentimental que aquellos que prefieren la comunicación cara a cara.
    -Los hombres no están pensando siempre en el sexo 
    ¿Quién no ha escuchado que los hombres piensan en el sexo cada siete segundos? Según la versión del Kinsey Institute, no son tan máquinas. El 54% tiene pensamientos sexuales a diario o varias veces al día, un 43%, varias veces a la semana y un 4%, menos de una vez al mes. Otro dato, de la encuesta iVillage: el 39% de los hombres reconoce haber tenido sexo por obligación alguna vez.

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