- El despertador sonó en el apartamento de Susanna en Queens (Nueva York) a las 5 de la mañana. El objetivo del madrugón: conseguir un ...El despertador sonó en el apartamento de Susanna en Queens (Nueva York) a las 5 de la mañana. El objetivo del madrugón: conseguir un par de cronuts, el dulce mitad croissant y mitad donut relleno de crema creado por el francés Dominique Ansel, que se agota en poco más de dos horas en la pastelería de Manhattan que lo elabora.Su prima Crystal, de visita en la ciudad, había oído hablar de estos dulces en San Francisco, e ir al local de Ansel destacaba en su lista de «deberes» para su semana en Nueva York. La espera y el mal tiempo no hicieron perder la sonrisa a las veinteañeras, que se hicieron con el preciado manjar antes de lo previsto (una hora escasa); dos unidades cada una -el límite fijado por el chef para satisfacer a un mayor número de clientes-, poco después de las ocho de la mañana.Esa es la hora a la que Ansel abre la puerta de la estrecha pastelería y saluda a los clientes que aguardan en la cola para hacerse con uno de los 300 cronuts que prepara cada día. La cocina no da más de sí, asegura el chef. Además hay otras delicias donde elegir: desde el clásico croissant a las típicas cookies caseras, pasando por «souffles mágicos» y el postre más original, el «frozen s'more», una nube de merengue quemado rellena de helado de vainilla.Han pasado siete meses desde el lanzamiento del cronut, pero este híbrido sigue siendo un atractivo reclamo para el desayuno de neoyorquinos y turistas. Los originales solo se consiguen en el 189 de la calle Spring, y aunque han surgido imitadores el tirón de los genuinos es indiscutible. El cartel de «agotado» se cuelga mucho antes de las once de la mañana. Redondo y con agujero como el donut de toda la vida, al morderlo su textura recuerda a un croissant y es fácil ver las láminas de la masa. Los hay que esperan estoicamente desde las 6 de la mañana para experimentar ese juego para los sentidos previo pago de cinco dólares y medio, unos cuatro euros la unidad. «Normalmente, la fila da la vuelta a la manzana, pero hoy con la nieve no doblaba la esquina», explica Susanna, satisfecha de haber probado el cronut de dulce de leche, el de noviembre. Porque el relleno de los bollos cambia cada mes. Normalmente es el propio Ansel quien elige el sabor (vainilla-rosa, mora-lima, mascarpone-higo...), aunque también se deja aconsejar por los clientes. El pasado mes de agosto puso en marcha un concurso en Facebook y los usuarios decidieron que el relleno fuera de coco.Tras el cristalAnsel, exjefe pastelero del restaurante Daniel de Nueva York -uno de los más exclusivos de la ciudad, donde trabajó seis años- necesitó más de diez recetas para dar con la masa adecuada y la temperatura del aceite perfecta para freírla. Tardó dos meses en lanzar su creación desde que la ideó en su mente siempre efervescente. La búsqueda del cronut fue un ejercicio de diversión en la cocina, una ocupación, la de vivir entre fogones, por la que empezó a interesarse a los 16 años gracias a su padre.En su obrador-pastelería del Soho, en pleno Manhattan, los clientes pueden seguir el proceso de elaboración del croissant-donut a través de las grandes cristaleras que separan la minúscula cocina de las mesas de la pastelería. Ahí descansan bandejas cargadas de bollos redondos listos para ser rebozados en azúcar y rellenos de crema, antes de ser empaquetados y vendidos a los ansiosos clientes.Más allá de la espera, a nadie parece importarle el aporte calórico de un cronut. «La receta está patentada y como no revelamos los ingredientes, es difícil para los nutricionistas calcular las calorías», explican en la casa. Una política que contrasta con la arraigada costumbre estadounidense de facilitar esa información al consumidor junto con el precio.Los madrugadores que logran hacerse con un cronut suelen inmortalizar el momento con una foto antes de dar el primer mordisco y emitir un simpático «mmmm». Nadie parece decepcionado con la experiencia. Tampoco Kathleen, que se une tarde a su hermana Susanna y su prima Crystal. Ella ni siquiera ha tenido que hacer cola. El frío y la lluvia han permitido a las chicas repetir en la fila para conseguir su doble ración del dulce. Es la 'cronutmanía', un fenómeno que también ha desembarcado en las pastelerías españolas, y que ya ha puesto en el mercado el libro titulado 'Cronut' (editorial Libros Cúpula), en el que el repostero barcelonés Guillem Lleonart ofrece un amplio recetario de estos dulces que ha reinventado a partir de la idea original de Dominique Ansel.Dominique Ansel creció al norte de París junto a sus cuatro hermanos mayores. Su padre le trasladó el gusto por la cocina y empezó a tomar clases a los 16 años. Después del servicio militar obligatorio comenzó a trabajar en la pastelería de lujo Fauchon. Con ellos, viajó y abrió tiendas por todo el mundo, hasta recalar en Nueva York.Es el número de cronuts que preparan a diario en su pastelería de Manhattan. Cuatro personas atienden el mostrador; una de ellas se encarga de dar forma a las cajas doradas que esconden la doble ración de cronuts.El éxito del híbrido no ensombrece otros postres de la pastelería. El menú de otoño incluye un pan de ginger recubierto de chocolate y con forma de piña o la patata dulce Mont Blanc. Entre las creaciones de Ansel también destaca el 'souffle' mágico, que se agota a las pocas horas.TÍTULO: LUNES, CINE, LA HORA DE LA ARAÑA,.
- Reparto
Morgan Freeman, Monica Potter, Michael Wincott, Penelope Ann Miller, Michael Moriarty,.
- Gary Soneji es un psicópata brillante y sin escrúpulos que ha conseguido un puesto de profesor en una elitista escuela privada de Washington D.C. Empleando sus amplios conocimientos sobre secuestros, Soneji secuestra a Megan, la hija de un importante senador de los EE.UU. El detective Alex Cross se incorpora al equipo encargado del caso, del que también forma parte la responsable de la seguridad de Megan en la escuela.
- La princesa Diana vuelve, retratada en el cine por Naomi Watts (1968), protagonista de la cinta Diana. Una película que cuenta los detalles ...REVISTA PANTALLA SEMANAL-foto.CULTURA
«Rechacé dos veces el papel de Lady Di porque no me sentía capaz de hacerlo bien»
La princesa Diana vuelve, retratada en el cine por-foto Naomi Watts (1968), protagonista de la cinta 'Diana'La princesa Diana vuelve, retratada en el cine por Naomi Watts (1968), protagonista de la cinta 'Diana'. Una película que cuenta los detalles secretos de la relación de la princesa de Gales con el doctor Hasnat Khan, a quien Naveen Andrews da vida en la ficción. Naomi Watts se atreve a interpretar a una de las mujeres más admiradas de la historia contemporánea. Originaria de Inglaterra, Watts se educó en Australia, donde encontró su camino en la interpretación tras varios años de coqueteo con la carrera de modelo. Considerada una de las mejores actrices de su generación, Watts estuvo nominada al Oscar el año pasado por la cinta española 'Lo Imposible'. Casada con el actor Liev Schreiber, con quien tiene dos hijos, la actriz disfruta en Nueva York de una vida alejada de la atención de Hollywood.-¿Por qué se han centrado sólo en este apartado de la vida de Diana de Gales?-La historia de amor con el doctor Khan se mantuvo muchos años en secreto. Yo lo supe mucho después de la muerte de Lady Di, casi cuando recibí el guión. Se supone que fue el amor de su vida, pero ambos decidieron llevar su romance en privado. Cuando leí el texto, no terminaba de convencerme. Hasta rechacé el papel en dos ocasiones.-¿Qué le llevó a cambiar de opinión?-Cuando me dieron el guión, estaba muy confusa. Por una parte, me parecía un gran personaje para interpretar; pero por otro lado, no me sentía capaz de hacerlo bien. Cuando dije que no la primera vez, me quedé con muchas dudas. A veces al rechazar un personaje te liberas y esto no fue lo que me ocurrió con Diana. Por eso a la tercera, acepté.-¿Se sentía responsable ante la familia de Diana?-Por supuesto. Ese fue uno de los motivos por los que no quería hacerlo. En Londres, me encontré en un restaurante con el príncipe Guillermo y me puse muy nerviosa. No sabia si él estaba de acuerdo con la decisión de hacer una película sobre su madre.-¿Cómo ve usted a la princesa?-En el fondo, era una mujer misteriosa. Me intrigaba descubrir su otra vida, la que no se veía, y por eso invertí mucho tiempo en estudiarla, en entender cómo una mujer con tantos privilegios podía construir a su alrededor una existencia ordinaria. Su fama estaba a otro nivel y aprendió a vivir con ella.-¿Se sentía responsable?-He tenido que superar mi miedo a equivocarme y entender que no podía agradar a todo el mundo porque todos tenemos una idea muy particular de ella.-La película recrea la famosa entrevista de la BBC entre Diana y el periodista Martin Bashir en el que la princesa habla abiertamente del fracaso de su matrimonio. ¿Cuántas veces ha visto esa entrevista?-La vi y la escuché miles de veces. La repetía una y otra vez hasta que me aprendí cada palabra, cada gesto. La grabé en mi Iphone, en mi Ipad, la ponía cuando estaba en el gimnasio, cuando corría. Estudié su voz, su tono, que creo era muy determinante a la hora de influir en los demás.-¿Se han tomado libertades con el guión?-No hemos hecho un documental, sino que ofrecemos una versión de la realidad, y como tal nos hemos tenido que tomar ciertas libertades. Es una licencia poética, porque hay detalles que son imposibles de averiguar y por supuesto de confirmar.-¿Cree que Diana trataba de reinventarse a si misma en ese periodo?-Sí. Eso es exactamente lo que estaba tratando de hacer. Vivía en una burbuja por su fama, trataba de protegerse cuanto podía.-¿Se considera Naomi Watts es una mujer con suerte?-Mi vida personal y mi vida profesional nunca han sido un camino de rosas, pero sí me siento una mujer afortunada. Como artista me expreso a través de la actuación; es mi voz. Yo crecí dentro de una familia creativa y aunque tardé mucho en entender dónde estaba mi camino, cuando descubrí la interpretación quede hechizada. Ahora trato de mantener el mismo compromiso que he tenido siempre con mi carrera, pero el orden de mis prioridades ha cambiado con la llegada a mi vida de Liev y de mis hijos.-Habla de ser madre y actriz al mismo tiempo ¿Cómo encuentra el equilibrio entre la maternidad y la exigencia que mantiene en su profesión?-Siempre es difícil. Es bastante complicado encontrar ese balance perfecto. Ningún guión tiene garantías suficientes como para convertirse en una gran película. Incluso los grandes directores se pueden equivocar. Otras veces piensas que una cinta no va a terminar bien y sin embargo se convierte en un éxito. Lo difícil es elegir bien.-El éxito ¿mejor tarde que nunca?-Sí. Al final, mi camino tuvo sentido. Florecí a destiempo en mi profesión. Si el éxito hubiera llegado antes tal vez no habría sabido comportarme como ser humano. Puede que no hubiera tomado las decisiones que tomé. Hoy entiendo mejor quién y cómo soy. Tengo confianza en todo lo que hago en mi vida. Esperé muchos años mi oportunidad, a que algo sucediera con mi carrera, y empezaba a creer que no ocurriría nada. Si todo lo que tengo ahora me hubiera pasado con veinte años, quizá habría caído seducida por un mundo que ahora no me interesa. He aprendido, a través del fracaso, que es un gran maestro, a distinguir realidad de ficción. Lo único que quiero es seguir aprendiendo y rodearme de gente que merezca la pena, quiero seguir siendo la misma persona capaz de ver la basura aunque me la sirvan en bandeja de plata.
lunes, 9 de diciembre de 2013
REVISTA QUO, Cronut, el bollo que desata pasiones,./ LUNES, CINE, LA HORA DE LA ARAÑA,./ REVISTA PANTALLA SEMANAL, Naomi Watts«Rechacé dos veces el papel de Lady Di porque no me sentía capaz de hacerlo bien»
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario