miércoles, 29 de noviembre de 2017

EN EL PUNTO DE MIRA - LUNES -4- DICIEMBRE - La trastienda del escaparate chino,./ EL ARBOL DE TU VIDA - MARTES -5- DICIEMBRE - EL ANESTESISTA DE LOS VUELOS DE LA MUERTE,.

TITULO: EN EL PUNTO DE MIRA - LUNES -4- DICIEMBRE -La trastienda del escaparate chino,.

 El lunes -4- diciembre a las 22:45 en la cuatro en el punto de mira - La trastienda del escaparate chino,.

La trastienda del escaparate chino,.

La trastienda del escaparate chino, foto.

La trastienda del escaparate chino

Todo el mundo quiere vender en China, así que proliferan las ferias con un sinfín de productos. Nos colamos en la de Interwine para ver cómo funciona. «Aquí no se hace negocio rápido»,.


Son poco más de las nueve de la mañana, el cielo es de plomo, y una humedad sofocante se encarga de que 26 grados se sientan como 35. Pero nadie está ocioso en los alrededores del monstruoso recinto ferial de Pazhou, una de las joyas económicas de la ciudad manufacturera de Guangzhou, capital de la sureña provincia china de Guangdong. Todavía falta media hora para que oficialmente abran las puertas del centro de convenciones más grande del mundo, pero decenas de camiones continúan llegando cargados con material suficiente como para construir los decorados de una superproducción de Hollywood.
Claro que, en teoría, aquí nada es ficción. En dos días, 800 trabajadores convierten unos almacenes desiertos en los 40.000 metros cuadrados de lujosas zonas en las que se celebrará una de las ferias más importantes del sector vinícola en China. A toda velocidad, emigrantes rurales venidos de los cuatro puntos cardinales del país levantan los estands de las 600 empresas que se van a dar cita en cuatro pabellones. Es la trastienda del gran escaparate chino, cuya relevancia trasciende la anécdota de la feria y sacude el mundo.
Porque el gigante asiático es la segunda potencia económica del planeta y lidera el comercio global. Nadie exporta e importa más que China. La explosión de la capacidad adquisitiva de la población, que ya suma unos 450 millones de ciudadanos de clase media en un total de 1.400 millones, ha convertido a su mercado interno en el goloso pastel al que todos los gobiernos y todas las empresas quieren darle un bocado. Para conseguirlo, las ferias se han convertido en un elemento clave. Son el punto de encuentro con importadores, distribuidores y clientes.
«A las ferias se viene a hacer contactos, y esto en un país tan complejo como China es esencial»
Pero eso también ha provocado una guerra sin cuartel entre diferentes ciudades chinas. Todas han construido gigantescos centros de convenciones que se llenan con promesas de acceso al mercado chino que no siempre se cumplen. Shanghái y Pekín continúan siendo las de mayor prestigio, pero, como apunta David Pastor, director general de Goods From Spain, «últimamente no están funcionando». Este empresario español afincado en Guangzhou desde hace ocho años, afirma que toda China está ya saturada de este tipo de eventos, pero avanza que ciudades de tercer orden todavía tienen un gran recorrido. «Guangzhou es interesante porque está robando importancia a Hong Kong como puerta de entrada a China», opina.
El sector agroalimentario es uno de los que más crece, y la población china tiene especial interés por adquirir productos extranjeros que les den confianza. Al fin y al cabo, China se ha convertido en el país de los escándalos alimentarios: desde la carne de cerdo iridiscente, hasta los huevos de silicona, pasando por sandías que explotan o peces a los que se alimenta con Viagra. En este contexto, el vino cuenta además con el atractivo de ser un producto que se asocia con la sofisticación y con un estatus social elevado. Así, el consejero delegado de Vinexpo, Guillaume Deglise, prevé que China sea el mayor consumidor de vino en 2020, fecha en la que el negocio alcanzará casi 20.000 millones de euros.
Curiosamente, Guangdong es la provincia que más caldos importa -por valor- dentro de China. Nada menos que 840 millones de euros al año. 340 millones más que la segunda clasificada, Shanghái. Y eso es, precisamente, lo que la empresa china Interwine quiere explotar con la feria de Guangzhou, que se ha celebrado esta semana y que cuenta con una edición adicional en mayo. En total la visitan unos 30.000 profesionales, pero no es fácil atraerlos porque tienen presupuestos ajustados y demasiadas ferias entre las que elegir. De hecho, la semana ha concluido para ellos con la celebración de la feria de vinos Prowine en Shanghái.
Por eso, es importante que los trabajadores se esmeren y que lo que a primera vista parece una chapuza termine convirtiéndose en un lugar que asombre al visitante. Supervisando la operación está Carlos Miranda, responsable del departamento Internacional de Interwine, que tiene la exclusividad para organizar la feria del vino en Pazhou. A veces se lleva las manos a la cabeza, pero casi una década de experiencia en China lo ha curado de espanto.

Oportunistas por todos lados

Miranda ya se ha acostumbrado a los oportunistas que le piden dinero por transportar cajas de vino unos pocos metros, a que una señora haya plantado un pequeño puesto de productos de seguridad laboral en la puerta -con cascos, arneses, e incluso extintores a la venta-, y a que muchos de los trabajadores se echen una siesta reparadora en cualquier esquina, y con la barriga al aire para combatir el calor, tras haber disfrutado de una bandeja precocinada con arroz y verduras sofritas. «El día de la inauguración todavía habrá alguno dando los últimos brochazos», avanza con tino.
Su teléfono no deja de sonar, y lo atiende en español, inglés, y chino. En esta edición hay dos estrellas claras: Chile, que supera a España en exportación de vino al gigante asiático, y Moldavia, que quiere abrirse camino en el mercado. «Chile es el espejo en el que deberíamos mirarnos a la hora de hacer negocios en China», afirma Miranda. «Han sabido posicionar su país como marca de prestigio y les está dando muy buenos resultados».
A pesar de que ya han abierto camino, continúan pagando sumas importantes de dinero para estar presentes en todas las ferias. «Aquí se viene para hacer contactos. Y eso en un país tan complejo como China es esencial», apunta Miranda, que también critica a quienes pierden la paciencia o no tienen constancia. «No se hace negocio rápido en China. De cien clientes potenciales, quizá uno o dos terminen dando frutos, pero solo si se hace un seguimiento muy cercano y se tiene presencia en el país».
Carlos Narbona, responsable de exportaciones del grupo Luis Caballero, tiene claro que si las ferias en China son más importantes que en otros países es «porque se trata de un mercado muy opaco en el que la información no fluye». Hay que estar con los pies sobre el terreno para conocer lo que se cuece, e invertir mucho en llamar la atención. «La cultura del pelotazo ha acabado, porque el consumidor chino ahora está mucho mejor informado y es más exigente», añade Lorenzo Delgado, gerente de Explotaciones Hermanos Delgado, especialistas en vinos ecológicos de Castilla La Mancha. «Pero también está dispuesto a pagar un extra por productos como los nuestros, que considera más saludables», sentencia.
Y ese extra no es 'peccata minuta'. Un vino que Delgado vende a 3 euros la botella al por mayor en España puede tener un precio final en China de entre 30 y 40 euros. Importadores, distribuidores, puntos de venta, e intermediarios que aparecen de debajo de las piedras van encareciendo el producto y, en algunas ocasiones, trabajan con estándares propios de la mafia. «Poco podemos hacer al respecto los productores», se lamenta el empresario. Aun así, su compañía vende unas 500.000 botellas al año en el país de Mao. Y todos prevén que las cifras continúen creciendo.
«Europa y Estados Unidos están estancados. Allí se ha tocado techo en el consumo de vino, y para hacerse un hueco hay que quitárselo a otro. En China, sin embargo, aunque la competencia es muy dura, las perspectivas son muy positivas», apunta Víctor Coll, director general de Vinita Wines, que representa a cuatro bodegas españolas. «Pero para aprovecharlas hay que tener mucha paciencia. Las ferias son un buen primer paso que se puede compaginar con agendas comerciales realizadas por los servicios de las oficinas económicas regionales. La picaresca china multiplica por diez la española, así que toda ayuda es buena», apostilla mientras un grupo de jóvenes le pregunta cuál es el pedido mínimo que deben hacer. «Estos no son profesionales. Vienen aquí para beber gratis», sentencia Coll con una sonrisa.

 TITULO: EL ARBOL DE TU VIDA - MARTES -5- DICIEMBRE - EL ANESTESISTA DE LOS VUELOS DE LA MUERTE,.

 EL ARBOL DE TU VIDA - MARTES -5- DICIEMBRE,.

 Conducido por Toñi Moreno, el espacio investiga el árbol genealógico de los personajes más queridos de nuestro país. El martes -5- diciembre a las 22:30 por antena 3 , etc,.


 EL ANESTESISTA DE LOS VUELOS DE LA MUERTE,.

El anestesista de los 'vuelos de la muerte',.

Pablo Verna revisa expedientes sobre la dictadura. Arriba, su padre, el capitán médico Julio Alejandro. efe/
Pablo Verna revisa expedientes sobre la dictadura. Arriba, su padre, el capitán médico Julio Alejandro. , foto.

Drogaba a los prisioneros de la dictadura argentina para embarcarlos en aviones y tirarlos al mar. Ahora su hijo pelea para cambiar el Código Penal y poder declarar contra su padre por torturador

El hombre tiene 70 años. Es médico, jubilado, y pasea por Buenos Aires con la impunidad de quien está seguro de no haber dejado víctimas que sean testigos de los más atroces crímenes contra la humanidad perpetrados durante la dictadura argentina (1976-83). Pero la tranquilidad se le terminó el día en que su hijo mayor -oyente privilegiado de sus relatos- decidió reclamar un cambio en la legislación nacional para poder declarar en su contra.
Julio Alejandro Verna, capitán médico retirado del Ejército, anestesiaba a prisioneros ilegales que eran arrojados vivos al mar desde aviones que despegaban del centro clandestino de detención que funcionó en Campo de Mayo, una guarnición militar de la provincia de Buenos Aires. Por ese centro pasaron más de 5.000 detenidos y sólo 43 sobrevivieron. La mayoría fueron eliminados en los llamados 'vuelos de la muerte'. Pablo Verna asegura que su padre le confesó que iba en esos aviones.
«Él inyectaba somníferos a personas cuyo destino final era ser arrojadas vivas al mar para que siguieran respirando, pero quedaban casi completamente paralizadas», relata Pablo, un abogado de 44 años que en 2013 cortó todo vínculo con su padre. «En la adolescencia yo tenía sospechas, y con los años ya fueron presunciones», asegura. Aquel 2013, logró por fin que Julio Alejandro admitiera «lo que ya era imposible negar».
Esa perversa mecánica de exterminio y desaparición de opositores ya había sido descrita en los noventa por el exmarino Adolfo Scilingo, condenado a prisión en España. Scilingo reconoció que la Armada suministraba drogas a detenidos y los llevaba a una base aérea con el argumento de que serían posteriormente trasladados a otra prisión. Ya embarcados en aviones, les aplicaban una segunda dosis de anestésicos, los desvestían y los arrojaban al mar. Scilingo operó en la ESMA, otro centro ilegal de detención donde fueron torturados y 'pasaportados' miles de prisioneros.
En el caso de Campo de Mayo, las investigaciones son escasas. Operó como base de exterminio, pero dejó muy pocos supervivientes. De ahí que el testimonio de Pablo cobre relevancia. Sin embargo, la ley argentina prohíbe a un hijo denunciar o declarar contra su padre, excepto que sea víctima directa de su acción. La norma privilegia la «cohesión familiar» sobre el delito de genocidio. «El mismo mandato de silencio que vivimos en nuestras familias se refleja en la norma penal», critica el abogado.
En 2013, Pablo entregó su testimonio a la Secretaría de Derechos Humanos, que trasladó la información al juzgado. Pero han pasado cuatro años y su padre sigue sin ser citado. Este mes, junto al grupo Historias Desobedientes -integrado por otros hijos de genocidas que buscan ahora quebrar el pacto de silencio de los represores- presentó un proyecto de ley que modifica los artículos del Código de Procedimiento Penal que impiden a hijos y familiares denunciar o declarar en juicio contra sus progenitores para hacerlo viable cuando se trata de delitos de lesa humanidad.

Rescatar la verdad

El proyecto señala que «los hijos e hijas de genocidas necesitan que se remueva todo tipo de impedimentos» para poder contribuir a la verdad. «Yo estoy dispuesto», afirma Pablo, y sostiene que otros como él también pueden decir lo que saben: «No queremos crear falsas expectativas, pero podemos aportar indicios». La iniciativa, que ya ha sido entregada al Congreso, desató la furia del capitán médico retirado, que -según Pablo- ahora se declara como su enemigo.
Pablo recuerda que muchas veces su padre hablaba de lo que ocurría en el hospital que funcionaba dentro de Campo de Mayo durante la dictadura, cuando trabajaba como anestesista. «Yo le preguntaba: '¿y tú cómo sabes eso?'. Y él me decía que escuchaba relatos de las enfermeras». Después, fue haciendo preguntas cada vez más específicas, con información de otros familiares, hasta que Julio Alejandro Verna ya no pudo negar su participación directa en los hechos más aberrantes de aquel triste periodo de la historia de Argentina.
El oficial médico también participó en los grupos que secuestraban gente y, según confesó, fue él quien anestesió a cuatro detenidos para meterlos en un automóvil que luego fue arrojado al río, para falsear un accidente de tráfico. «Simularon un día de pesca, con cañas y canastos», reveló su hijo. Las víctimas, asesinadas en 1979, eran miembros de la agrupación Montoneros que habían decidido volver del exilio para luchar contra la dictadura militar.

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