Hasta 2011, era la actriz de “El lobo” o “Vida y color”.
Ahora la conocemos también como la mujer que
superó un ictus sin perder el coraje (ni la sonrisa). Tras
un largo retiro concentrada en su recuperación, vuelve a
la escena pública como rostro de la campaña
primavera-verano de Hoss Intropia.
Mujer hoy. Hace apenas unas semanas, volvió usted al Festival de Cine de Málaga, el evento en el que sufrió aquel terrible derrame cerebral en 2011. ¿Cómo vivió aquel momento?
Silvia Abascal. Fue un reencuentro necesario. Por muchos recuerdos y emociones que se me movieran allí, necesitaba volver para enfrentarme a un origen. Aunque me queden pasos por dar en mi recuperación, sentí que cerraba un ciclo.
MH. En el festival, recibió usted una larguísima ovación. Ese cariño del público indica que se ha convertido en un ejemplo de fuerza y superación para mucha gente. ¿Cómo le hace sentir eso?
SA. No me siento un ejemplo, pero sí una más en una dificultad, que intenta fluir en ella. El cariño de la gente sí me llega, afortunadamente, y es algo que siento de una manera muy directa. La mayor recompensa, por ejemplo, de haber escrito un libro sobre toda esta experiencia [“Todo un viaje”, publicado por Temas de hoy] está en cada carta y correo electrónico que me llegan. Que, sin conocerte, haya personas que dediquen tiempo y espacio para hacerte llegar su calor, reflexión o emoción... es mucho más que un regalo.
MH. La confianza siempre ha sido muy importante para usted. ¿Sigue estando ahí, fuerte?
SA. Sigue aquí, presente. Hay una frase del poeta Wallace Stevens que para mí define este sentimiento: “La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”.
MH. ¿Quiénes son sus pilares fundamentales?
SA. Mi familia, mis hermanos... Sin duda alguna.
MH. ¿Cambian las prioridades tras un derrame cerebral?
SA. Se dice que vivir una experiencia personal tan radical cambia por completo tu escala de valores, tus prioridades... Pero no me siento identificada con esto. En mi caso, los valores siguen siendo los mismos. Es verdad que ahora lo son con una conciencia mayor. Lo que he aprendido bien, rebién, es que mi realidad puede cambiar de la noche a la mañana. Así que valorando al máximo la noche estoy. Y la mañana... mañana ya veremos.
MH. ¿Cómo se encuentra ahora? ¿Tiene algún pronóstico más claro sobre cómo evolucionarán las secuelas de su derrame?
SA. Equilibrio, coordinación, vista, agilidad mental... van muy bien. Los acúfenos [sonidos y pitidos] persisten las 24 horas del día. No hay garantía ni conozco profesional médico, por el momento, que asegure su desaparición. La hiperacusia [hipersensibilidad a los sonidos] sigue, pero en un nivel infinitamente menor al de antes, que era de ciencia ficción. Sé que es un profundo proceso de reaprendizaje auditivo, pero tengo toda la confianza en su progresiva y continua evolución.
MH. Se mudó al campo, precisamente, para reducir el nivel de contaminación acústica a su alrededor. ¿Planea seguir viviendo en plena naturaleza?
SA. Sé que, si quiero incorporarme de nuevo a los rodajes y las funciones teatrales, no puedo hacerlo desde el retiro de una montaña, así que combinaré ambos entornos. Para ritmos interiores, naturaleza; para laborales, ciudad.
MH. También hace meditación. ¿Le ayuda con esas secuelas?
SA. Está comprobado científicamente que la meditación puede activar cambios en nuestro cerebro. No hay que ponerse místicos para definirla ni para practicarla. Meditar consiste, simplemente, en reservar un pequeño espacio al bienestar y desarrollo de nuestra mente.
MH. Y su hiperacusia, ¿sigue siendo un obstáculo profesional?
SA. Ahora no me resulta tan lejano pensar en un rodaje o una obra de teatro; de hecho, ya estoy a la búsqueda de ese primer proyecto. En estos años me han llegado propuestas que me habría gustado hacer. Pero tenía claro que me tocaba ocuparme de algo infinitamente más importante.
MH. ¿Qué papel le gustaría interpretar en el futuro?
SA. Muchos de mis personajes preferidos son teatrales, pero sé que me falta edad para poder interpretarlos. No tengo un favorito en concreto; el que acabo de ver, el que esté por llegar... Hace poco, viendo de nuevo “El piano”, se me afilaron los colmillos hasta el suelo. Qué tremendo personaje el de Holly Hunter. ¿Se puede decir más sin una sola frase de guión?
MH. Su currículum sigue detenido en 2011. ¿Le angustia eso, en esta profesión suya, tan marcada por la necesidad de “estar ahí”?
SA. Sí, no he hecho un trabajo como actriz desde entonces. Pero que se detenga mi currículum no significa que yo lo haya hecho. He estado más de año y medio enfrascada en la escritura y publicación de mi libro, he hecho dos campañas publicitarias y, lo más importante, he estado en una rehabilitación que necesitaba de tiempo, trabajo y concentración. No me preocupa “estar ahí”, me ocupa “estar aquí”.
MH. Por suerte, ha vuelto usted a ponerse ante las cámaras, gracias a sus campañas con Hoss Intropia y Rochas. ¿Por qué ha elegido la publicidad para volver a su actividad profesional?
SA. A la hora de ir retomando ritmo laboral, me pareció muy buen medio para ir chequeando capacidades y reacciones. Han sido dos experiencias fantásticas. El “beauty film” de Rochas recreaba una noche navideña en una casa de ensueño y el “fashion film” de Hoss tenía lugar en uno de mis escenarios preferidos, el Teatro Español. Lo sugerí yo y les pareció estupendo.
MH. ¿Qué ha supuesto para usted ser la imagen de esta marca?
SA. Para mí, en publicidad, es importante identificarme con los valores de la firma. En este medio no trabajas un personaje, expones tu imagen y personalidad, así que procuro que sean elecciones en las que creo, en las que no tengo que usar la imaginación para defenderlas. Y esto me pasa con Hoss.
MH. Hoss siempre busca mujeres con sueños, espíritu de superación, carácter... para sus campañas. ¿Qué cree que han visto en usted?
SA. Eso es algo que deben decir ellos. Pero vinieron a nuestra primera reunión con mi libro, señalado por notas y post-it. Ese gesto ya decía mucho del lugar donde ponían su atención. Trabajan con la imagen, pero partiendo de la personalidad que hay tras ella.
MH. Y ahora, ¿cuál será su próximo paso profesional?
SA. La dirección. Si todo sigue confirmándose como hasta ahora, comenzaré a rodar mi primer cortometraje a principios de verano. Me apetece ponerme al otro lado de la cámara; dirigir a los actores, coordinar a un equipo técnico... Mucha responsabilidad y muchas ganas. Ilusión doble también, al ser algo que nace de mí, un texto que he escrito yo.
MH. ¿Y qué hay de su futuro personal? ¿Qué desea ahora Silvia Abascal?
SA. Nunca fui de metas a largo plazo, pero ahora lo soy todavía menos. Espero evolucionar, en todos los sentidos. Sentir que me mantengo muy despierta, que sumo aprendizaje a través de cada nueva experiencia.
Muy personal ● Nació en Madrid, en 1979.
● Debutó en televisión con el programa “1, 2, 3”, pero saltó a la fama con la serie “Pepa y Pepe”.
● Su hermana Natalia, con síndrome de Down, actuó con ella en la película “Vida y color”.
● Sufrió un ictus en el festival de Málaga de 2011. En 2013 publicó un libro sobre su experiencia.
TÍTULO: PROTAGONISTAS, MUNDO, FUTBOL Y PROSTITUCIÓN, ¿ AMISTADES PELIGROSAS ?.
- Partidos, samba... ¿y explotación? Cientos de miles de aficionados viajarán a Brasil en un mes con motivo del Mundial de fútbol, mientras las ...-fotoPartidos, samba... ¿y explotación? Cientos de miles de aficionados viajarán a Brasil en un mes con motivo del Mundial de fútbol, mientras las autoridades hacen saltar la alarma sobre el tráfico de mujeres que serán obligadas a prostituirse.El fútbol es el gran negocio de nuestro tiempo, una afición (para algunos, casi una religión) con beneficios millonarios, donde las más altas (y bajas) pasiones acompañan a los triunfos y las derrotas deportivas. Se calcula que más de 600.000 extranjeros volarán a Brasil atraídos por el Mundial y, a medida que se aproxima la fecha, se disparan todas las alarmas que relacionan los macroeventos deportivos con la industria sexual.El Gobierno brasileño está especialmente preocupado con ofrecer una imagen de prosperidad y desarrollo de la ciudad de Río y ha iniciado una campaña de “limpieza” que incluye el cierre de algunos burdeles y la obstrucción a la actividad en las calles de muchas prostitutas que, defendiendo que su actividad es legal, han llegado a manifestarse para que no las exilien del centro de la ciudad. Brasil, donde ni la prostitución ni su consumo están penalizados, es uno de los grandes destinos de turismo sexual del mundo, y aunque el Gobierno –ya el presidente Lula da Silva inició campañas al respecto– lleva años intentando erradicar la idea de la “brasileña cariñosa de alto voltaje sexual” y la imagen de “samba y mulatas” que los medios extranjeros suelen propagar, la labor no es fácil. Sin embargo, en los últimos años los funcionarios han adoptado un enfoque agresivo.
Algunas de sus acciones tienen que ver con la comunicación y las relaciones públicas. Por ejemplo, una conocida marca deportiva se ha viso obligada a suprimir de su catálogo unas camisetas que había diseñado para el Mundial con ciertas connotaciones sexuales que se han considerado insultantes: en una de ella se podía leer “Yo (símbolo del corazón) Brasil”, pero el corazón se asemejaba a los glúteos de una mujer en un biquini; la otra estaba adornada con la frase “Buscando anotar” y mostraba a una mujer con un biquini y un balón de futbol sobre la palabra “Brasil”. “La explotación sexual es un crimen inaceptable y no debe confundirse en nunca con ningún tipo de turismo. Queremos dejar claro a nuestros principales socios turísticos que Brasil no tolera este tipo de crimen en su territorio”, ha afirmado en un comunicado Flavio Dino, presidente del Instituto brasileño de Turismo.
Profundizando en esta política, se ha clausurado y demolido el club más famoso de Copacabana, Help, en cuyo solar se está construyendo el modernísimo MIS (Museo de Imagen y Sonido), un centro cultural que da una imagen más tecnológica y menos carnal de la ciudad. Pero es difícil transformar en virtuosa a una de las metrópolis más sensuales del mundo. Hace unos meses, el antaño angelical Justin Bieber fue fotografiado por los paparazzi saliendo del conocido prostíbulo Centaurus, escondido bajo una sábana. Este club está situado en la zona más exclusiva de Copacabana y, además del cantante canadiense, se ha publicado que algunos jugadores y entrenadores de la selección nacional de fútbol mexicana celebraron en él uno de sus triunfos.
“Hay cierto pánico moral en Río a medida que nos acercamos a los megaeventos deportivos que van a poner los ojos del mundo en Brasil –ha declarado al New York Times la cineasta Laura Murray, que ha documentado la vida de la prostitución local–. Los políticos piensan que tienen la oportunidad de redefinir la ciudad, por lo que están lanzando una ofensiva”. Hace tres años, en los días previos a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, la policía hizo redadas en más de 10 burdeles y clubes nocturnos, incluyendo el Centaurus, donde la policía encontró grandes sumas de dinero. Pero un juez acabó frustrando esta campaña por considerarla represiva y el Centaurus continuó abierto y con su próspero negocio.
Además, frente a la avalancha que se espera de turistas atraídos por el fútbol, el Gobierno dice estar especialmente preocupado con la vulnerabilidad de los menores y ya ha informado a todas las embajadas de los países que disputarán el Mundial que “los turistas serán bienvenidos”, pero que Brasil será “muy riguroso” en el combate de la prostitución infantil.
Amenazados. Según UNICEF, en Brasil hay más de 250.000 niños explotados en la prostitución. Es el segundo país del mundo, tras Tailandia, más afectado por este drama vinculado a la pobreza. De hecho, el diario O Globo publicó recientemente que en algunas de las 12 ciudades que serán sedes del Mundial ya operan redes volcadas a la captación de niñas y niños dispuestos a prostituirse.
Anna Flora Wernack, coordinadora de la ONG Childhood, dijo a este periódico que muchos jóvenes “saldrán del interior del país con la ilusión de ver un partido o participar en la fiesta, pero muchos no tendrán donde quedarse y serán más vulnerables a las redes de prostitución”. Wernack también ha criticado la decisión adoptada por la mayoría de las sedes del Mundial, que han declarado vacaciones escolares a lo largo de todo el torneo.
“Esperamos que esa medida sea revisada, porque la escuela es un punto de apoyo importante que está siendo descartado en forma muy peligrosa por el poder público”, ha indicado Wernack. Claudio Angelo, desde el departamento de Comunicación del Ministerio de Turismo en Brasilea, afirma que “pese a los esfuerzos para hacer frente a este problema, se ha demostrado el incremento en la prostitución como consecuencia de los grandes encuentros deportivos, aunque no creo que en este sentido seamos diferentes a otros países. Hay al menos un estudio que demuestra que en Brasil existe una correlación entre el aumento de turistas y el incremento de explotación sexual de niños y jóvenes – explica Angelo–.
La correlación es mayor en las zonas donde el desarrollo es más bajo: en el Estado de Bahía se produjo una denuncia de explotación sexual por cada 371 turistas extranjeros, mientras que en Sao Paulo respondía a cada 2.567 visitantes. Al poder público nos corresponde prevenir ese problema”. El estudio al que se refiere Angelo lo publicó en octubre de 2011 el Consejo para Asuntos Hemisféricos de las Américas. En él se afirma que “cada vez que se produce un gran evento deportivo, sean las Olimpiadas, la Copa del Mundo o la Super Bowl, el tráfico ilegal de personas florece, con beneficios millonarios para las redes de trata.
Con los ojos abiertos. Con las miles de personas que van a asistir a la Copa del Mundo 2014 y a las Olimpiadas 2016, Brasil tiene un difícil camino por delante, no solamente en términos de pacificación de favelas e infraestructura, también en el aspecto social de combatir el tráfico de niños para la explotación y el turismo sexual”. Para conseguirlo, el Ministerio trabaja desde principios del año en la “Prevención para la Copa 2014”.
Desde la web oficial de la Copa del Mundo 2014, se distribuye información, pegatinas y carteles en los que se advierte que el ejercicio o connivencia en el tráfico de personas, sobre todo jóvenes y niños, está penado, y anima a denunciar estos hecho llamando a las autoridades policiales.
¿Está justificada tanta preocupación? En Brasil, donde las prostitutas están consideradas legalmente como trabajadoras (con lo que eso conlleva de impuestos y derechos) hay sectores que consideran estas campañas como alarmistas y represoras. Para Gabriela Leite, fundadora de Davida, una ONG que trabaja en los ámbitos de la prostitución, derechos civiles y salud, “la explotación sexual de mujeres nada tiene que ver con el trabajo sexual, que responde a un trato comercial entre las partes.
Todo acto sexual sin el consentimiento de una de las partes es explotación sexual, tanto la que se perpetra dentro de la casa como en cualquier otro espacio. La complicación surge cuando las autoridades meten en el mismo saco la explotación/esclavitud y las migraciones por motivos de trabajo”.
¿Perseguidas? Gabriela, que en los años 70 cambió la facultad de Sociología por la prostitución, presentó su candidatura como diputada por el Partido Verde en 2010 (experiencia que recoge el documental italiano “Un beso para Gabriela”), y siempre se ha manifestado orgullosa de su pasado. De hecho, su eslogan de campaña fue el provocador “Puta diputada”. Gabriela decidió contar su historia en el libro “Hija, madre, abuela y puta” y ha mostrado su apoyo a las prostitutas que se sienten perseguidas por estas campañas que ellas consideran de “higienización”.
Ella considera que la sociedad brasileña pasa por un momento moralista y está convencida de que las alarmas sobre tráfico de mujeres y explotación sexual durante la Copa del Mundo son un pretexto para reprimir la prostitución y los flujos migratorios. Lo cierto es que, también desde el mundo del fútbol, son muchas las voces que consideran injusta la vinculación de trata de mujeres y deporte.
En Alemania, en 2005 comenzaron a circular informaciones sobre la llegada de 40.000 mujeres traficadas que serían obligadas a prostituirse durante los eventos del Mundial 2006. De los muchos trabajos publicados sobre aquel evento, solo uno, realizado por la ONG canadiense The Future Group, concluyó rotundo que sí “hubo un aumento de la demanda [de prostitutas]” pero no de la trata de blancas hacia el país. Sin embargo, en 2010, de nuevo, se volvió a publicar que 40.000 esclavas sexuales llegarían a Sudáfrica para una orgía futbolístico- sexual, lo que provocó una alarma mayor si cabe al tratarse de un país golpeado por el sida.
Tanto es así que el Reino Unido envió 42 millones de condones tras la advertencia del presidente Zuma de que harían falta 1.000 millones de preservativos para atender la avalancha de prostitutas y futboleros ávidos de sexo. Sin embargo, otra vez, un estudio de SWAT (Sex Work Education Advocay Network) desmintieron a la asociación de los grandes eventos deportivos y el tráfico de mujeres para su explotación sexual, destacando la histeria y el sensacionalismo sobre la oferta y demanda sobre la llamada “industria” del sexo.
Víctimas. Lo cierto es que no existe un consenso en la definición del delito de tráfico humano con fines de explotación sexual, lo que dificulta su gestión y aumenta el riesgo de que las personas que se encuentran en peligro reciban ayuda. “Es fundamental no victimizar a las prostitutas considerando que no han tenido otras oportunidades –dice la diputada por Río Inês Pandeló, del partido del Gobierno–. La profesión es más compleja y pasa por una profunda discusión sin hipocresías. Desgraciadamente, el tráfico de personas sigue existiendo. Nuestra preocupación es no alarmar a nadie, pero sí prevenir que no se produzca un aumento de este crimen”, concluye.
'Do you speak english?'
Más allá de los planes y de los anuncios del Gobierno que preside Dilma Rousseff contra la lacra de la explotación sexual, el negocio legal de la prostitución se frota las manos con el inminente Mundial y espera grandes benefi cios gracias a una clientela alentada por “el ardor” de las gradas. El año pasado se supo que, para mejorar sus servicios, las prostitutas de Belo Horizonte (una ciudad de dos millones de habitantes donde se calcula que hay 80.000 meretrices) iban a aprender inglés gracias a unos cursos impartidos por su asociación. Las clases de inglés básico incluían una demostración con objetos de tiendas eróticas, para que aprendieran el vocabulario sexual básico. Unas 300 prostitutas se inscribieron en los cursos, a pesar de que, en un principio, solo había capacidad para 20 estudiantes.
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