lunes, 9 de septiembre de 2019

El Objetivo La Sexta - SALVADOS LA SEXTA - La noche encendida - No se puede hacer política con miedo” ,./ REVISTA TENIS - FINAL - Nadal da un mordisco brutal a la historia con su 19 Grand Slam,.

 TITULO: El Objetivo La Sexta - SALVADOS LA SEXTA - La noche encendida - No se puede hacer política con miedo” ,.
Resultat d'imatges de la noche encendida con pedro ruiz 

 

   La noche encendida,.
 
  'La noche encendida' no será solo un programa de charlas, espectáculo, música, comedia, sorpresas e invitados, presentado por Pedro Ruiz, por La 2,foto,. etc.





No se puede hacer política con miedo”,.

Imamoglu, convertido en emblema de la oposición en Turquía, asegura que no se dejará amedrentar por las condenas a políticos opositores ni por las trabas que pone el Gobierno a su gestión,.


El nuevo alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, en bosque de Kemerburgaz tras la entrevista con EL PAÍS este domingo.
foto / El nuevo alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, en bosque de Kemerburgaz tras la entrevista con EL PAÍS este domingo. 
El socialdemócrata Ekrem Imamoglu (Akçaabat, 49 años) se ha convertido en la esperanza de una oposición hasta ahora inocua, tras infligir al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, una de las derrotas más dolorosas de su carrera: arrebatar la alcaldía de Estambul de manos islamistas. No una vez sino dos: el partido gobernante forzó una repetición electoral tras la ajustada victoria opositora en marzo y, en junio, Imamoglu arrasó en las urnas. Sin embargo, entre sus colaboradores el ambiente no es alegre. Duele la condena a casi 10 años de cárcel impuesta el pasado viernes a Canan Kaftancioglu, presidenta provincial del Partido Republicano del Pueblo (CHP) y arquitecta de la estrategia que llevó a Imamoglu al Ayuntamiento. Saben que dirigir Estambul no va a ser fácil. El Gobierno vigila cualquier paso en falso.
El alcalde aparece acalorado, en chándal y deportivas, con paso decidido al frente de una legión de asesores y guardaespaldas. Viene de dar un largo paseo por el bosque de Kemerburgaz, dentro de su programa de visitas a las propiedades municipales para hacerse una idea de qué posee el Ayuntamiento, qué usa y qué no. No es sencillo en una ciudad que se extiende 150 kilómetros de punta a punta y ha sido gobernada por el mismo partido durante el último cuarto de siglo.
Pregunta. El ministro de Interior, que hace tres semanas ordenó intervenir los tres principales Ayuntamientos kurdos, ha advertido de que un alcalde debe limitarse a proveer servicios y no hacer declaraciones políticas fuera de su competencia.
Respuesta. Cada cual habla como le parece. Estambul tiene 16 millones de habitantes, eso es más que muchos países europeos. Así que a un alcalde de Estambul no se le puede decir en qué tema entrar o no. Ninguna cuestión que preocupe a la sociedad me es ajena.
P. La prensa progubernamental critica la creciente cooperación entre el CHP y el partido prokurdo HDP, al que se acusa de lazos con el grupo armado PKK. Ellos apoyaron su candidatura y usted se ha solidarizado con sus alcaldes destituidos.
R. Lo hice en nombre de la democracia, para dar apoyo moral a unos alcaldes que han sido destituidos injustamente. Concurrieron a las elecciones siguiendo las normas de la República de Turquía. Pero quienes están al mando del [poder Ejecutivo del] Estado los han declarado terroristas. ¿Cómo así? Que yo sepa es la justicia la que declara terrorista a una persona y la envía a prisión.
P. Además de los alcaldes destituidos, también una cercana colaboradora suya, Canan Kaftancioglu, acaba de ser condenada a prisión. ¿Teme ser el siguiente?
R. No se puede hacer política con miedo. Estas cosas me entristecen porque dañan la democracia en Turquía. Pero, personalmente, no me asustan. Respecto a Kaftancioglu y los demás casos, confío en que se solucionarán porque quiero creer que en este país aún hay jueces y fiscales honestos.

"Los refugiados deben regresar a Siria"

A.M.
Imamoglu ha defendido la nueva política del Gobierno central de expulsar de Estambul a los sirios que no estén registrados. De hecho, parte de la oposición turca ha utilizado un lenguaje bastante racista en campaña. Pero el alcalde rechaza las críticas: “Nosotros apostamos por ayudar a los refugiados, por ocuparnos de sus necesidades sanitarias, educativas... pero, cuando llegue el día, tienen que regresar a su país”, justifica.
“En Turquía hay 4 millones de refugiados, y no han llegado a lo largo de treinta años, sino en un corto espacio de tiempo. ¿Qué otro país soportaría una carga semejante? Por eso yo pido a las superpotencias, como Rusia y Estados Unidos, que dejen de preocuparse por los recursos de Siria y se preocupen por la gente, por lograr la paz y que los refugiados regresen a su tierra”, alega Imamoglu.
P. Una de sus primeras medidas ha sido cortar la financiación a una serie de fundaciones religiosas, algunas ligadas a la familia del presidente Erdogan. ¿No se está buscando enemigos poderosos?
R. Nosotros estamos aquí para servir a la sociedad. Utilizar cerca de 1.000 millones de liras [158 millones de euros] para financiar a cuatro o cinco asociaciones, que no tienen implantación social y están ligadas a ciertas familias, no es servir a la sociedad. Con ese dinero puedes hacer muchísimas otras cosas.
P. Basó su campaña en la lucha contra la corrupción y el despilfarro. ¿Qué ha descubierto en sus casi tres meses como alcalde?
R. Todavía no podemos dar una respuesta concreta, pero tenemos serios indicios. Por ejemplo, se hizo un concurso público para la vestimenta de nuestros empleados y un año costó seis millones de liras y, al siguiente, por mayor cantidad del mismo producto, se pagaron tres millones. Además, se estima que [de los 85.000 empleados del Ayuntamiento y las empresas municipales] hay entre 4.000 y 10.000 empleados fantasma, que no acuden a trabajar pero cobran sueldo. Lo estamos investigando. Primero queremos librarnos de este despilfarro, pero luego exigiremos que los responsables rindan cuentas.
P. ¿Cómo va a gobernar con una Asamblea en manos del partido de Erdogan [en Turquía, alcalde y concejales se eligen en urnas diferentes]?
R. Con más transparencia [Imamoglu ha ordenado retransmitir en directo las reuniones de la Asamblea municipal]. Sabemos que intentarán ponernos obstáculos. Pero, ¿van a votar los concejales siempre en contra de los intereses de sus ciudadanos? Pueden hacerlo una vez, dos veces. Si lo hacen a la tercera, no podrán caminar por la calle sin sentirse avergonzados. De todas formas, aunque algunas medidas necesitan del apoyo de la Asamblea, el Ayuntamiento tiene capacidad para adoptar otras sin aprobación de la Asamblea.
P. ¿No teme que el Gobierno central le ahogue económicamente como ha ocurrido durante años con Izmir, otra gran alcaldía controlada por la oposición?
R. Hemos empezado a notarlo en algunas transferencias de fondos públicos y créditos. Lo atribuyo a la rabia de un equipo que ha perdido unas elecciones, pero creo que, con el tiempo, se les pasará. Nuestro objetivo es que, a medio y largo plazo, el Ayuntamiento de Estambul no necesite apoyo del Gobierno central para hacer inversiones. Es cierto que ahora nuestro nivel de endeudamiento es muy elevado, pero si acabamos con el despilfarro, tenemos recursos suficientes. Solo hace falta usarlos bien.
P. Uno de los problemas más graves de la política turca es la creciente polarización. ¿Qué pretende hacer en este tema?
R. No dejar de lado a nadie, buscar soluciones para todos los ciudadanos y gestionar la ciudad sin ser partidista. Eso hará que todos, me voten o no, se sientan parte de la misma sociedad. Muchos antiguos votantes del AKP me apoyaron y siento que muchos más querrían hacerlo.
P. Quizás por eso no ha revertido la prohibición de servir alcohol en instalaciones municipales que impuso Erdogan cuando fue alcalde.
R. No, no se debe a eso. Estas instalaciones municipales son utilizadas desde por la mañana por familias con sus niños, así que no es apropiado que se venda alcohol.
P. Estamos en un Estado laico, cada cual debería ser libre de decidir qué beber.
R. Eso es diferente. En actos y cenas municipales que son de noche serviremos alcohol al que lo quiera. Pretender que en todos los lugares se sirva alcohol, o al contrario, que en ninguno se pueda servir, no me parece correcto.
P. ¿Sabe que si usted fracasa en su gestión municipal, las posibilidades de la oposición en el futuro se reducirán muchísimo?
R. Soy consciente de mi responsabilidad. Pero no, no fracasaremos.

 TITULO: REVISTA TENIS - FINAL - Nadal da un mordisco brutal a la historia con su 19 Grand Slam,.
 Nadal da un mordisco brutal a la historia con su 19 Grand Slam,.



fotoa / Rafa Nadal conquistó su cuarto US Open y su 19º Grand Slam y se queda a uno de Roger Federer. Medvedev le llevó a las 4h:50 minutos...y a llorar.


En Nueva York, donde abres las ventanas y se escucha el rugido de una ciudad babilónica, de una jungla en permanente ebullición que se traslada a la gigantesca caldera de Flushing Meadows y lo convierte en el escenario más loco del tenis, un hombre tranquilo de Manacor, el tenista con la mente más prodigiosa de todos los tiempos, dio un paso más para convertirse definitivamente en lo que los americanos califican como The Greatest, o The TBE (The Best Ever)... En el mejor de la historia. Rafa Nadal (33 años) derrotó en un choque brutal a Daniil Medvedev por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 en 4h:50, ganó su decimonoveno Grand Slam, su cuarto US Open tras los de 2010, 2013 y 2017 y se colocó a sólo uno del récord de 20 de Roger Federer. Ya todo es posible. Su bocado a la historia fue brutal. Pero tuvo que sufrir como nunca. Por eso también lloró como nunca.
Nadal celebra su victoria en el US Open
Enfrente de Nadal estaba Medvedev, el tenista de las 50 victorias en el curso. Un NextGen de 23 años que llegaba lanzado con 20 victorias en 41 días en las que encadenó las finales de Washington, Canadá (donde perdió contra Nadal 6-3 y 6-0) y el título en Cincinnati. Disfrutaba de una inyección de adrenalina, pero también le pesaba el lastre de tantos kilómetros en las piernas. Y tres horas más en pista que Nadal, que decidió por eso ponerle el partido cuesta arriba.
Así que en el primer set se sucedieron los intercambios largos. El moscovita, que saldrá del torneo como cuarto del ranking, hizo gala de su excelente movilidad, pese a medir 1,98 m. Logró un break para 2-1, y Rafa se revolvió para devolvérselo. Los juegos duraban una media de seis minutos. Con 4-3, Medvedev levantó dos bolas de rotura y entendió que para sobrevivir debía montar la metralleta y liarse a tiro limpio, acortar los puntos. Pero Nadal le enredó en su tela. Varió las alturas con su revés cortado (abajo, arriba...), no dejó de torturarle y llegó el 7-5.
Medvedev jugaba para levantar su primer Grand Slam, en su primera final. Y Nadal para seguir haciendo historia, para achuchar a Federer y dejar atrás a Novak Djokovic (ahora a tres, con 16). Los dos tenían un gran objetivo. Seguro con su saque, Nadal alternó drive y revés con muchos ángulos al resto y subidas a la red (51/66). El partido no se iba a ganar a la altura de la cadera del deslavazado moscovita, sino por encima y debajo. Llegó así la rotura (4-2) y el segundo parcial al saco.
El ruso, que encontró fuerza en la provocación durante el torneo, que se retroalimentó con los abucheos del público, no se resignó a entregarse, luciendo madera de campeón. En el tercer set, volteó un break del manacorense y acabó adjudicándoselo. El nivel se elevó. Los dos comenzaron un ejercicio de autodestrucción. Sin tregua. Iban tres horas y arrancó el cuarto set. Frío e impasible, Medvedev no se inmutó. Con sus brazos como palas lo devolvió todo. Y llevó a Nadal al quinto. Nadie le había volteado nunca una ventaja de 2-0 en la final de un grande.
Palmarés del 'Big Three'Inmenso, Rafa neutralizó tres bolas de break con 0-1. Fue la clave. Medvedev pidió asistencia para tratar su cuádriceps izquierdo. El revés voló incisivo, letal. Y llegó el break para 3-2. Y el 5-2. Y sacó para ganar, pero tras una tercera penalización por excederse del tiempo de saque, cometió una doble falta con segundo servicio. Se procuró dos puntos de partido al resto y no los convirtió. Y Medvedev logró una opción de break. Pero delante había un gigante. Ganó. Se tiró al suelo y las lágrimas afloraron.
Nadal mira ya a Federer a los ojos. El suizo suma 38 años y no gana un Grand Slam desde Australia 2018. Ha distanciado a Djokovic. Tiene en su mano, y en su cabeza, ser el más grande. Le mueve la pasión.
 

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