miércoles, 8 de octubre de 2025

Metrópolis - Reactivando videografías ,. / DIAS DE TOROS - El petardo ganadero que puso fin a la guerra entre Morante y Roca Rey ,. / Retratos con alma - Una periodista evacuada de la Franja: «Mi objetivo es contar la masacre israelí en Gaza»,.

 

  TITULO: Metrópolis - Reactivando videografías ,.   

  El lunes -  20 , 27 - Octubre   los lunes a partir de las 00:30, en La2, foto,.

 Reactivando videografías,.

 Metrópolis - Reactivando videografías

 Capítulo dedicado a "Reactivando Videografías", un proyecto expositivo online que muestra el trabajo audiovisual de más de 70 artistas de 17 países. Organizado por AECID, es un proyecto de la Real Academia de España en Roma y la Red de Centros Culturales de la Cooperación Española. Cuenta con el comisariado de Estíbaliz Sádaba y con la dirección científica de Remedios Zafra, que ha diseñado las mesas de debate. El proyecto culminará en 2022 con una exposición presencial en Roma.

TITULO:  DIAS DE TOROS  -  El petardo ganadero que puso fin a la guerra entre Morante y Roca Rey,.

 

 

El petardo ganadero que puso fin a la guerra entre Morante y Roca Rey,.

Fea por fuera y por dentro una corrida de Cuvillo sin lujo en una tarde en la que la novelería superó a la realidad: adiós a la pugna de los gallos con el abrazo del sevillano y el limeño,.

foto - Javier Zulueta tomó la alternativa (con el mejor toro) con Morante de padrino y Roca Rey de testigo ,.

Se quedó una buena noche para dejar de fumar: poco había que celebrar a la salida de lo que tanto prometía y apenas fue. Se presentía el clímax de la temporada con el cara a cara entre Morante de la Puebla y Roca Rey, dos titanes en pugna tras un verano de rivalidades y ecos de polémica. Hasta la Torre del Oro, atalaya áurea que guarda secretos de navegantes y alguna que otra noche de boda, llegaba el susurro del gran acontecimiento taurino de septiembre. ¿Cómo se puede enviar una corrida tan fea, con tan poco lujo en sus hechuras, para las dos grandes figuras? Era la Maestranza el escenario del agarrón más esperado entre el cigarrero y el limeño después de lo de Santander y El Puerto, después de causar baja el de La Puebla en Valladolid y Albacete. Por fin, sus ojos se cruzaron en Sevilla, territorio esencialmente morantista, con el público deseoso de ver otra magna faena de José Antonio en su histórica temporada y otra parte deseosa de que a Andrés se le fuera un pie. Enrarecido el ambiente, más propio de Madrid, con el peruano. Pero aquí no habría ni vencedores ni vencidos: la novelería superó con creces a la realidad. Ni hubo duelos al anochecer, ni miradas que cortasen como cuchillos de nácar. Ni un quite que voltease la tarde. Paz entre los protagonistas con ese abrazo último en una corrida que un espectador definió con claridad cuando doblaba el último: ¡vaya petardo, ganadero! Soberano, fiel al dicho de 'domingo de expectación, domingo de decepción'. Solo el tercer 'No hay billetes' consecutivo en esta Feria de San Miguel –en la que Ramón Valencia se ha anotado un tanto con semejante demanda taquillera– relucía en el broche del serial.

La lluvia que amenazaba sería lo de menos. Aguada andaba la bravura de los toros de Núñez del Cuvillo, una ganadería de lujo sin lujo en su trapío ni en sus embestidas... Salvo el toro de la alternativa de Javier Zulueta, el mejor con diferencia, a años luz de sus hermanos. Clásico su vestido, 'bendecido' en la basílica de la Macarena por el Señor de la Sentencia. Empujaron los tendidos a Zulueta desde su saludo por chicuelinas y verónicas, queriendo siempre. A las siete menos doce minutos Morante le cedía los trastos en presencia de Roca. Y el hijo del alguacilillo brindó a su padre, que pisó el ruedo en medio de una ovación atronadora. Rodilla en tierra descorchó la faena, con un bonito cambio de mano. Buscó el temple a derechas, aunque hasta que no cató el buen lado zurdo no arrancó la música. Digna su labor, que no pasó los límites de la corrección, pero en la que se vio su preparación para este salto al escalafón superior. Los ayudados finales –¡cómo gusta el toreo a dos manos!– escondían el posible premio, pero pinchó a Lanudo, un animal ideal para un doctorado que se arrastró intacto. Sí cazaría al deslucido sexto, pero a esas alturas ya iba la función en caída libre, con caras largas por lo que se soñaba y no fue...

Como no sería en el primero de Morante. Un silencio ya no de misa en la catedral, sino de Vaticano, se hizo. Esperaban al Genio de La Puebla con los dedos en los botones, dispuestos a desabrocharse las camisas. Pero al sevillano no le agradó nada este Violeto, andarín, pensativo, desentendido... Inservible. Con la espada de verdad salió, desganado, con la ilusión dormida. Violeto no era su toro. Y pronto lo envió a otra vida entre aplausos.

No mejoró la cosa en el siguiente capítulo: con una cornadita (alguno hablaba de cerrojazo, qué cosas) apareció el tercero. Era Sombrerero un toro de finas hechuras para el que asomó el pañuelo verde. El tiempo ganado con la brevedad morantista se perdía ahora... Bastas las pezuñas del sobrero, un bruto cuvillo que incomodaba mucho, de esos que en otras manos hubiesen oído pronto los cascabeles. Pero Roca Rey, en medio de ese clima de crispación y con la música callada, tiró de su raza de figura y se marcó una faena para profesionales, en la que expuso y mandó sobre la incertidumbre de Jugador. Una serie de látigo y seda, de poder y esa búsqueda del temple, despertó las gargantas. Se atascó con el acero y todo quedó en silencio. Ya con el ambiente más calmado, sí mataría al deslucido quinto, con el que no se dio mucha coba después de empeñarse en un inicio de rodillas con un animal huido. Para colmo, lo prendió y pisoteó en un dramático momento. La Estrella, la Virgen a la que reza, le echó un capote; Morante, en un gesto torero, salió presto.

Después de quedar inédito en su primero, la gente se aferraba al otro de José Antonio. «Ahora va a ser», se escuchaba. Pero este Ganador solo tenía de eso en el nombre: menuda porquería. Una tijerilla de hinojos despertó la esperanza. Y esa danza por Chicuelo, con una media por perezas y una airosa revolera. Arrebatado, queriendo, con ganas de quedarse a solas con el cuvillo tras la intensa lidia de Domínguez. El estreno por ayudados, con ese molinete invertido, prendió la luz. Y alumbró hasta las sombras más oscuras en un hermosísimo natural, un sobrenatural de eternidades, de los que se recordarán ya con el telón echado. Un milagro con un animal que se vencía, otro toro para completar un completo desastre ganadero, que sirvió para sellar la paz entre Morante y Roca. Y pelillos a la mar (¿o no?) con ese abrazo por la cintura final.

 

Feria de San Miguel

  • Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 28 de septiembre de 2025. Última corrida. Cartel de 'No hay billetes'. Toros de Núñez del Cuvillo, sin lujo, de fea presencia en general y mal juego, salvo el notable 1º.
  • Morante de la Puebla, de azul Baratillo y oro: pinchazo hondo (silencio); casi media tendida y dos descabellos (saludos).
  • Roca Rey, de gris plomo y oro: tres pinchazos y estocada delantera (silencio tras aviso); estocada (silencio).
  • Javier Zulueta, de merino y oro: tres pinchazos y estocada desprendida (saludos); estocada desprendida (palmas de despedida). 
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TITULO:  Retratos con alma - Una periodista evacuada de la Franja: «Mi objetivo es contar la masacre israelí en Gaza» ,.

 

La periodista Isabel Gemio regresa a la televisión para presentar 'Retratos con alma', el nuevo programa producido por RTVE en colaboración,.  


 Lunes -  20 , 27  - Octubre  a las 22:40 horas en La 1 / foto,.

 

Una periodista evacuada de la Franja: «Mi objetivo es contar la masacre israelí en Gaza»,.

 
Los tres hijos de Duha, víctimas mortales de un bombardeo israelí sobre una escuela de Ciudad de Gaza ,.

Duha Elsaife fue evacuada con su hijo de once años de Gaza tras un brutal bombardeo donde perdió a toda su familia. Nos recibe en Ammán, donde espera poder recuperarse de las heridas y volver a su tierra,.

«Me llamo Duha Elsaife . Tengo 33 años. Soy de Ciudad de Gaza y soy madre y periodista».

Es sábado, principios de septiembre. Hemos quedado con Duha, una periodista evacuada hace unos días de la franja de Gaza. Ahora está con su hijo Saif en Ammán, capital jordana. El aspecto de ambos es de dos personas exhaustas. Acaban de llegar de Irbid, al norte de Ammán, a unas dos horas en coche. El cansancio no es sólo por el viaje, sino por haber pasado muchas noches sin pegar ojo. Vienen de estar con parte de su familia que vive en Jordania durante tres días para celebrar el entierro de sus padres, tres de sus hijos, su hermana y cuatro de sus sobrinos. Todos han muerto en Gaza como consecuencia de los bombardeos israelíes. Sus hijos hace cinco meses y sus padres hace tan solo unos días (el dos de septiembre).

Duha nos recibe en una humilde habitación en la capital jordana que la ONG Farj Global tiene para los últimos evacuados de Gaza. En la mesa de la entrada aún hay dátiles, dulces, café y té para el que se acerque hasta allí y dé el pésame. Ella va vestida de riguroso luto. Saif, de tan solo once años pero con mirada adulta de quien sabe lo que es el verdadero dolor, saluda educadamente. No habla. Durante la conversación, se mantiene en un segundo plano, preocupado porque nadie entre en la habitación para no molestar durante la entrevista. En el cuarto, tres fotos ocupan el lugar principal: son las de Rita 13 años, Nour 10 años y Osama 4 años. Los ojos grandes y azules, casi transparentes de Osama, se te clavan en el pecho y te dejan casi sin poder articular una palabra. Tuvo que ser un niño alegre y divertido, así aparece en la foto y así lo describe su madre.


«Hace cinco meses murieron tres de mis hijos. Era el cuarto día de la fiesta del sacrificio, el 3 de abril, y nos quisimos reunir con mi hermana y sus hijos para que jugaran con sus primos y se sintieran felices», cuenta Duha. Su hermana, junto a sus hijas estaban refugiadas en el colegio de Dar al Arqam, en el distrito nororiental de Tuffah. Los niños jugaban en los alrededores. «Era horrible, estábamos rodeados de bombas, de ataques por todos lados a la media hora de estar allí, una bomba cayó sobre el colegio», explica.

Ese 3 de abril, al menos 27 personas murieron y decenas de ellas resultaron heridas. Entre ellas, estaban tres de los cuatro hijos de Duha (Rital, 13 años. Nour, 10 años y Osama, 4 años), su hermana y sus cuatro sobrinos. De la familia, sólo sobrevivieron Saif y Duha, aunque con graves heridas. «Recuerdo despertarme tras el ataque y pensar en Osama, que siendo tan pequeño tendría mucho miedo. Quise levantarme para buscar a mis hijos, pero era incapaz. No podía moverme», recuerda.

«Fue a los seis días, al darme el alta en el hospital, cuando me enteré que mis hijos habían muerto. En ese momento di gracias a Dios porque ya no iban a sufrir más. No iban a pasar más hambre y más miedo. No sabes lo duro que es ver a tus hijos pasar hambre y no poder hacer nada. Preferiría morirme mil veces a que hubieran pasado eso». La dureza del relato no provoca en Duha ni una lágrima, pero para cada detalle que da y cada frase que dice, necesita tomarse su tiempo para contestar.

Piensa, mira las fotos de sus hijos fallecidos que presiden la habitación en la que están. Baja la mirada, resopla, mira a su hijo, el único que está vivo. El dolor está ahí, aunque no llore. Tampoco sabe nada de su marido. Perdió el contacto con él hace unos meses cuando este se fue a buscar un sitio seguro para la familia. «No sé si está vivo o muerto».

Graves heridas

El ataque donde murieron sus hijos le destrozó la mandíbula y el brazo izquierdo y la tuvieron que trasladar de urgencias a la unidad de cuidados intensivos. Las cicatrices en la boca y en la mano dejan ver la agresividad del bombardeo: ha perdido todos los huesos de la mandíbula y casi todos los dientes, además de tener una grave herida en el brazo que le provoca un dolor insoportable. Por suerte, está viva. Los médicos, en un primer momento, dudaban de si iba a poder sobrevivir, estaba muy débil ya que durante este tiempo de guerra había perdido 22 kilos, y más aún de si iba a poder volver a hablar. Lo consiguió, y aunque ahora habla con dificultad y hay que acercarse mucho a ella para poder escucharla, quiere contar su historia.

Además de madre, Duha es periodista, es decir, objetivo de Israel en la Franja. En lo que va de guerra en Gaza, Israel ha matado a más de 190 periodistas. Según Israel, porque pertenecían a Hamás o a otros grupos militantes, según Duha, «porque quieren que nadie cuente lo que está pasando en Gaza».

«Me hice periodista porque me encantaba ese trabajo. Desde joven quise serlo y siempre he querido alzar la voz de mi pueblo y lo que sufre a través de los medios». Con 23 años comenzó a trabajar como freelance para varios medios internacionales y también de Palestina. Aquí, lamentablemente, solo hay un único tema: la ocupación israelí sobre Gaza. Lo primero que cubrió como reportera fue la guerra de 2014. Entonces, el conflicto duró un mes y medio y acabó con la vida de 2.100 personas en Gaza. Ahora, está a punto de cumplirse dos años del conflicto. «Los primeros meses sí que estuve trabajando para diferentes medios, pero en cuanto la situación se volvió muy complicada decidí dejarlo y dedicarme a proteger a mis hijos», explica. «Como periodista mi objetivo es hacer llegar y contar al mundo entero toda la verdad de lo que está cometiendo Israel en Gaza. La masacre y la limpieza étnica en la Franja. Hacer llegar la verdadera imagen y la voz de los que sufren al mundo».

Duha también ha perdido a muchos colegas y amigos. El último, la muerte de Mariam Abu Daqqa, una fotoperiodista gazatí que murió a causa de un ataque israelí el pasado 27 de agosto. Como Duha, Mariam tenía 33 años y compartían muchas cosas. «Era mi amiga, salíamos juntas, nuestros hijos eran amigos… Era una mujer muy valiente.

Desde fuera, Duha sigue documentando lo que está pasando en su tierra. Lo hace a través de sus redes sociales. «Es lo que nos toca hacer, tenemos que seguir contando al mundo lo que está pasando».

¿Qué espera del futuro? «Quiero que mi hijo salga adelante. Tenemos el derecho a vivir como todos los demás. En Gaza, no somos sólo números, somos sueños, ambiciones…Lo que quiero es volver a mi país y estar segura y sin miedo».

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