jueves, 29 de octubre de 2026

BOLIGRAFO Y LIBRETA - EL BINGO - Maestros de la Costura - Campeonas - El rey del vaquero en Ponferrada cumple 81 años: «En los 70 era la locura, todo el mundo quería uno» ,. Miercoles - 4 - Noviembre ,. / El Juego Rana - El Juego Oca - RADIO ANTIGUA - La música amansa el confinamiento ,./ EL JUEGO LA PERA - EL JUEGO RELOJ - Universo Valdano - Copa Rey Fútbol - El Rayo sale vivo de la épica del Decano ,. / Solidarios - Nos gusta mucho nuestra parroquia y la queremos un montón ,.

 

 TITULO: BOLIGRAFO Y LIBRETA - EL BINGO - Maestros de la Costura -   Campeonas - El rey del vaquero en Ponferrada cumple 81 años: «En los 70 era la locura, todo el mundo quería uno» ,. Miercoles    - 4 - Noviembre ,. 

 BOLIGRAFO Y LIBRETA - EL BINGO - Maestros de la Costura -   Campeonas - El rey del vaquero en Ponferrada cumple 81 años: «En los 70 era la locura, todo el mundo quería uno» ,. Miercoles  -  4 - Noviembre  , fotos,.

  Campeonas - El rey del vaquero en Ponferrada cumple 81 años: «En los 70 era la locura, todo el mundo quería uno»,.

Elena Martínez mantiene vivo el legado de Rubén Fernández llevando las riendas de la tienda pionera de moda vaquera que abrió en 1949 vendiendo telas en la capital berciana,.

Elena Martínez y Encina Fernández muestran varios pantalones vaqueros en la mítica tienda de Rubén Moda Vaquera de Ponferrada.


Fueron los pioneros. El boom del pantalón vaquero llegó a Ponferrada en la década de 1970 de la mano de Rubén Fernández. «Somos los únicos que perduramos», dice su hija, Encina Fernández, sobre la tienda de moda vaquera por excelencia de la ciudad, a la que dedicó más de 40 años de su vida, y que fundó hace 81 años su progenitor.

 

No hay 'más difícil todavía' detrás del éxito de un comercio de toda la vida de la capital berciana, solo muchas horas de trabajo y buen trato al cliente. Dos señas de identidad de un negocio emblemático que se ha mantenido pese al paso del tiempo y a las que sigue siendo fiel Elena Martínez, la mujer que lleva las riendas del establecimiento situado en el número 14 de la calle del Cristo.

Encina Fernández, Encina 'la de Rubén', como le «encanta» que la llamen, cuenta que su padre empezó de tendero vendiendo telas por metros por los pueblos del Bierzo. Corría el año 1944. «Iba con un macuto y mucha clientela que mantuvo toda la vida era gente de los pueblos que lo conocían».

«Conocía El Bierzo, además de patearlo», dice su hija, porque por aquel entonces «iba en tren o en coche hasta donde podía pero después caminando, entonces era como se vendía». En 1949 decidió dejar la venta nómada y abrir su primera tienda física en la plaza de la Encina, en el solar ahora vacío frente al Castillo de los Templarios, entre el bar Edesa y el Galería. Un inmueble que fue derribado en el año 1973 y cuyo parcela a día de hoy sigue vacía en un lugar emblemático del casco histórico.

Eran años en los que «en la Puebla no había ningún negocio, estaban todos en la parte de arriba y todo el mundo vendiendo telas porque ropa confeccionada no se vendía». Un momento histórico en el que el mercado de la ciudad se celebraba en la plaza de la Encina, tal y como atestigua su hija mostrando una imagen antigua que adorna el establecimiento y que fue tomada en la calle Gil y Carrasco. «Es una foto preciosa», destaca.

En esa primera tienda su padre siguió vendiendo telas por metros «para sábanas, vestidos...». En 1972 se decidió a dar el salto al barrio de la Puebla porque «la parte de arriba iba a menos mientras la Puebla se extendía, se hacía grande, y se bajó en el año 72 y aquí estamos desde entonces», apunta.

El boom de los vaqueros

Ocho décadas de vida dan para mucho y desde la primera tienda que abrió enfrente de la actual compartiendo entonces espacio con comercios como Aniano, Drober o Calzados Pérez en el centro de la ciudad, el negocio se tuvo que ir reciclando y pasó de vender telas a introducir pantalones y prendas vaqueras viendo el boom que se extendía por España siguiendo el furor que marcaba la moda de Estados Unidos.

Rubén Fernández el fundador de la tienda que trajo la moda vaquera a la capital berciana en los años 70 del siglo pasado.
 
Rubén Fernández el fundador de la tienda que trajo la moda vaquera a la capital berciana en los años 70 del siglo pasado.

«Las cosas se iban viendo, ahora el vaquero se vende mucho pero hubo unos años, en los 70, que era la locura absoluta, todo el mundo quería tener un vaquero y creo que fue ahí donde mi padre empezó a venderlos». Todo ello porque «te vas dando cuenta de lo que la gente quiere».

Este fue el punto de inflexión para Rubén Fernández que «dejó las telas y empezó a traer ropa, luego vaqueros, después una cosa llevó a la otra, una marca, otra marca, en fin, que la gente en aquel momento es lo que pedía». Marcas en ese momento «muchísimas», algunas incluso ya desaparecidas. «Liberto, por ejemplo, era una muy puntera, Levi's, Lois, Lee, que son marcas de toda la vida que siguen y que hacen que una tienda sea vaquera».

Encina Fernández se convirtió en la segunda generación al frente del negocio. «Hice Magisterio pero a mi me gustó siempre mucho la tienda y con 21 años mi padre necesitaba a alguien y me quedé, la verdad que han sido años felices, felices, felices». Y así nada menos que la friolera de 44 años llevando el nombre de Rubén Moda Vaquera por bandera.

Rememora sus comienzos y no duda en reconocer que «lo tuve muy fácil porque estaba mi padre, para mi era ayudarle no era empezar un negocio, era continuarlo». Dos décadas estuvo junto a él codo con codo hasta que se jubiló. Una etapa de la vida de la que ella ahora lleva ya disfrutando cuatro años y medio. En cuanto se le pregunta si lo echa de menos, Encina reconoce que sí pero se apura a contestar esbozando una sonrisa: «Vengo mucho porque tengo la suerte de que está Leni, no despacho porque no puedo, pero vengo, veo a la gente, pero sí lo he echado de menos».

Su «valiente» sucesora

Encina 'la de Rubén', valora especialmente la valentía de Elena Martínez, su sucesora y la persona que a día de hoy permite mantener vivo el legado de su padre. «Siempre digo que Leni es una campeona porque mantener un negocio hoy es mucho más difícil que entonces y Leni lo está manteniendo». Se siente «muy contenta» por ello recordando que se jubiló «por las circunstancias de mi vida», aunque destaca que «no me hubiera jubilado, hubiera seguido trabajando igual hasta ahora, pero por circunstancias personales me jubilé y tuve la suerte de que apareció Leni y estoy encantanda, la tienda sigue funcionando, yo vengo, saludo a uno, a otro, bien, muy contenta».

Elena Martínez mantiene vivo el legado de Rubén Fernández al frente de la tienda que regenta en el centro de Ponferrada.
 
Elena Martínez mantiene vivo el legado de Rubén Fernández al frente de la tienda que regenta en el centro de Ponferrada.  

Tanto es así que cada día que pasa por la tienda se reencuentra con clientes de toda la vida. Un mérito que no duda en atribuir a Elena Martínez. Para su sucesora al frente del mítico negocio de Ponferrada su apoyo fue decisivo a la hora de afrontar el periodo de transición. «Para ella me imagino que sí fue fácil y para mi también», apunta Encina Fernández.

«A mí me encanta estar cara al público», señala mientras relata que para ella el único secreto es siempre «atender bien a la gente» algo que hoy en día echa de meno. En la tienda estuvo encantada junto a su padre y luego con su marido al jubilarse su padre, «porque pasó lo mismo, se necesitaba a alguien en la tienda y mejor que mi marido nadie». Siempre ha encontrado el apoyo de su familia para tirar del negocio y fue su hija la que la apoyó cuando perdió a su marido.

«Me encanta ver que funciona»

Elena Martínez «ahora es todo» en Rubén Moda Vaquera, se apresura a decir Encina. Detrás de mostrador entre camisas, jerseys y montones de pantalones vaqueros muy bien colocados a sus espaldas explica que «el relevo fue muy fácil porque me ayudó muchísimo Encina», máxime teniendo en cuenta que era lanzarse a hacer algo totalmente nuevo para ella. «No conocía este mundo, fue muy lentamente y con mucha ayuda de ella», subraya.

«Una valiente en los tiempos que corren», dice Encina, que destaca su gran profesionalidad y su entrega al trabajo. «Los negocios funcionan bien porque hay gente trabajadora y ella es muy trabajadora, mucho». «Hay que dedicarle muchas horas», resalta Elena. Reconoce que el principio mantener un negocio tan histórico en la ciudad supuso «presión» porque «no sabía si mantendría a la gente» pero transcurridos más de cinco años al frente «ahora muy bien». Aún recuerda como cuando le tomó el relevo a la hija de Rubén Fernández la gente que venía a la tienda le preguntaba por la jefa, que en realidad era ella misma. «Yo no decía nada», señala una sonriente Leni, mientras a Encina le comentaban «que chica más maja tienes».

Después de 81 años escribiendo la historia de Ponferrada, Rubén Moda Vaquera mantiene los clientes fieles de toda la vida, y sigue sumando muchos nuevos. «Para mí es parte de mi vida», dice Encina Fernández, que sigue pasando por la tienda a diario a saludar. Siente «mucha satisfaccción» de verla abierta. «Me encanta venir y ver que funciona».

TITULO: El Juego Rana - El Juego Oca - RADIO ANTIGUA  -   La música amansa el confinamiento,.  

El Juego Rana - El Juego Oca - RADIO ANTIGUA -   La música amansa el confinamiento , fotos ,.

La música amansa el confinamiento,.

¡ Que empice la fiesta ! ,. 

Es la fuente de recompensa abstracta más potente que existe, combate el estrés, cambia nuestra percepción y nos ofrece una inmejorable válvula de escape,.

Un hombre toca la trompeta desde la ventana de su casa en Alicante durante el confinamiento.

Mirando a través de las ventanas, hay que reconocer que todos nos encontramos cada día un poco más perdidos por la falta de libertad y de interacción social. La información minuto a minuto sobre la epidemia del coronavirus, repetida en cada emisora de radio, medio online y canal de televisión, no ayudan mucho. Incluso parecen hacer más lento el paso del tiempo.

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Nos ayudan bastante a sobrellevarlo las propuestas de conciertos y festivales que generosamente proponen los artistas a través de las redes sociales. Ellos nos sincronizan con su música en directo, y nos alejan un rato de las ruedas de prensa y tertulias infinitas.

 

Además, cada día, a las 20:00 en punto, un ritual tribal llena el espacio de aplausos. Es la manifestación diaria de que somos sociedad y aún capaces de hacer algo juntos, un respiro para el instinto social. Entre esos aplausos suenan canciones llenas de mensaje y emoción, como acompañamiento musical de la danza de las manos y de los deseos. Después, el rito y toda esa «música» cesa y volvemos al confinamiento.

La neurociencia respalda la idea de que, en el confinamiento, la música es un buen aliado. Por las razones que se exponen a continuación.

Dopamina y placer

¿Por qué la música nos resulta tan gratificante? En primer lugar, por su estructura. Las características de cada uno de los elementos que componen una obra musical han sido fruto de la evolución biológica y, por lo tanto, seleccionados entre otros muchos sonidos accesibles en el ambiente. Los sonidos sin información selectiva quedaron categorizados como «ruidos». En cambio, nos quedamos con los sonidos que transmitían información. Esto es, la música y el lenguaje.

Todo apunta a que el cerebro ha primado los sonidos que se asocian a conductas adaptativas. Un claro ejemplo son las llamadas animales al apareamiento, con composiciones a veces muy complejas formadas por repeticiones ordenadas en forma de melodías. Estos sonidos ancestrales se fueron incorporando al desarrollo de las áreas cerebrales encargadas de procesar e interpretar estímulos sonoros, que han permitido al ser humano generar las complejas estructuras del lenguaje y la música. Fonaciones que se reforzaron asociándolas a la activación de circuitos implicados en sensaciones placenteras.

A nivel químico todo eso se traduce en un incremento de la dopamina (neurotransmisor de la recompensa) en los centros cerebrales del placer, similar al que provocan la mayoría de las sustancias adictivas, la comida o el sexo. Valorie Salimpoor y Robert Zatorre, del Instituto Neurológico de Montreal (Canadá), han demostrado con imagen funcional del cerebro que escuchar música activa los centros de recompensa del cerebro anterior, sobre todo el núcleo acumbens (NAc). Incluso antes de que empiece a sonar.

De hecho, una buena canción nos pone los vellos de punta, puede hacernos sentir escalofríos, acelera el corazón y provoca otros cambios fisiológicos propios de la excitación emocional. Dice Zatorre que la suya es la primera investigación que demuestra que una recompensa abstracta como la música provoca la liberación masiva de dopamina. Un neurotransmisor que, dicho sea de paso, juega un papel fundamental a la hora de establecer y perpetuar comportamientos que son biológicamente necesarios.

Estructuras cerebrales de la música.
 
Estructuras cerebrales de la música.

En suma, si cuando suena la música se ponen en marcha los circuitos cerebrales que van asociados al placer, aumenta el bienestar y crece la la confianza psicológica, obtenemos una felicidad momentánea muy valiosa en la actual situación de confinamiento.

Válvula de escape y control del estrés

El instinto social está muy presente en la especie humana. No en vano nuestro calendario viene marcado por fiestas con rituales multitudinarios en los que la música forma parte esencial (bandas de música, repicar de tambores, etc). La situación de confinamiento nos genera mucho estrés por no poder desarrollar ese instinto de forma plena y, sobretodo, por la incertidumbre de cuándo podremos volver a «la normalidad».

El estrés es un mecanismo de defensa que nos prepara para afrontar una amenaza, hipotética o real. De regularlo se ocupan el hipotálamo (en el cerebro), la hipófisis (en la base del cráneo) y la glándula suprarenal (sobre los riñones). Ante un peligro, la amígdala cerebral y la corteza prefrontal ponen sobre aviso al hipotalamo para que se ponga a la defensiva.

Eso implica activar el tono simpático de alerta (incremento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, y del tono muscular), pero también los procesos metabólicos destinados a producir energía, que es de lo que se encarga el cortisol, la hormona del estrés, secretada por las suprarrenales, que mantiene esta alerta fisiológica todo el tiempo que sea preciso. Si se perpetúa demasiado tiempo y/o no es proporcional a la amenaza, el estrés se convierte en un problema de salud en sí mismo.

Pues bien, volviendo a la música, se ha demostrado que a ritmo lento tiene la capacidad de reducir todos los parámetros asociados al estrés, sobretodo cuando los sujetos analizados son los que escogen las melodías que escuchan. Esto puede ser debido a que la música relajante contiene tonos que evolutivamente han sido asociados a ruidos producidos en circunstancias relajantes, mientras que las músicas trepidantes o épicas se asocian a problemas o amenazas.

Por si fuera poco, al escuchar una melodía se generan estados emocionales que reemplazan temporalmente a los sentimientos provocados por el momento presente. Y eso convierte a la música en una excelente válvula de escape del presente incierto y frustrante.

La percepción cambia

Otra propiedad asombrosa de la música es que tiene la capacidad de cambiar cómo percibimos el mundo que nos rodea. De demostrarlo se encargaron hace unos años Jacob Jolij y sus colegas de la Universidad de Groningen (Holanda). Según pudieron averiguar, una canción alegre tiene un efecto tan potente sobre la sesera que nos hace «ver» caras sonrientes donde no las hay. Y lo mismo se puede decir de las canciones tristes.

En otras palabras, escuchar música no solo cambia lo que sentimos, sino también lo que vemos. Las notas musicales tiñen de colores el cristal con que se mira.

Anticipando ritmos

El cuarto factor que hace que la música «nos mueva por dentro» es, precisamente, que la música evoca movimiento. Al escucharla se activa el sistema motor que reconoce los ritmos y se siente impulsado a realizarlos, es libre para moverse. Entonces, en cierto modo, salimos del confinamiento.

El cerebro es una máquina que funciona generando ritmos de actividad cerebral en sus neuronas y circuitos. Quizás por eso también busca la estructura rítmica en el entorno, los patrones de las cosas. Cuando los identifica obtiene una sensación muy placentera. Se debe a que, al reconocerlos, puede hacer predicciones de las canciones y emocionarse cuando «acierta» en sus vaticinios o sorprenderse cuando lo que suena resuelta inesperado.

A estas alturas, no cabe duda de que la música es un dopaje de lo más recomendable para el cerebro y para amansar los males del confinamiento.

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 Copa Rey  Fútbol  - El Rayo sale vivo de la épica del Decano,.

 

 Un doblete de Alemão da el pase más sufrido al Rayo

Resultado Final - Recreativo Huelva - 2 - Rayo Vallecano - 3 - ,.

 

Gritos de “¡Recre, Recre!” y no es para menos, para rendir homenaje a un espectacular partido del Recreativo de Huelva, que rozó la heroica de empatar la eliminatoria y forzar los penaltis.Comenzaron ganando con el golazo de Ale Marín, pero el Rayo empató al borde del descanso con Alemao de penalti, en el que el Decano, además, se quedó con 10 jugadores por la roja a Riera.

 El juego del reloj

Pese a la superioridad numérica, los de Beñat San José se vieron obligados a jugar la prórroga. Fue entonces cuando todo parecía encaminado a la clasificación de los vallecanos, con los tantos de nuevo de Alemao y de De Frutos. Pero Lejeune cometió una pena máxima que supuso su expulsión. No falló Montero, que dio vida al Recre y al Nuevo Colombino, que se volcaron por completo en busca del 3-3. Y estuvo muy cerca de llegar en varias ocasiones, pero lo evitó Cárdenas. El Rayo obtiene su billete para la segunda ronda de Copa del Rey.

TITULO: Solidarios - Nos gusta mucho nuestra parroquia y la queremos un montón ,.

 Nos gusta mucho nuestra parroquia y la queremos un montón ,.

 Los jóvenes en la experiencia misionera de este año en Perú.

fotos - San Fulgencio abarca un gran territorio y una amplia pastoral de actividades. El secreto es un consejo parroquial formado por laicos «muy implicados»,.

En el barrio de San Isidro, al norte de Carabanchel, la actividad de la parroquia de San Fulgencio y San Bernardo extiende su labor hacia lugares tan dispares como Madrid Río, los cementerios de San Isidro y de San Justo, la casa de las Misioneras de la Caridad, la ermita de san Isidro y el colegio diocesano San Bernardo. Esto hace que en su día a día se incluyan realidades muy diversas, desde los más pequeños a los difuntos, o de las monjas que atienden a los pobres a las Misas en dos templos parroquiales. 

¿Cómo se puede llegar a todo? «El secreto fundamentalmente es que en la parroquia funciona un consejo de pastoral vivo», dice Pedro José Lamata, párroco del templo, a quien muchos llaman familiarmente PJ. De hecho, «la reunión con el consejo de pastoral es uno de los mejores momentos del mes, porque son todos laicos muy implicados en la parroquia, que viven mucho la pastoral. Nos gusta nuestra parroquia y la queremos un montón», testimonia.  

La concurrida Misa de San Isidro.
 
La concurrida Misa de San Isidro. 

El barrio ha experimentado varios cambios a lo largo de los años. En los 60 se fueron construyendo las viviendas, habitadas sobre todo por las familias de funcionarios de los ministerios y militares. Más tarde llegó una época en la que el barrio se fue deteriorando poco a poco, por la cercanía de la M-30, por la contaminación y porque sus calles fueron muy castigadas por la droga. Eso cambió con el soterramiento de la M-30 a principios de siglo: «De repente se convirtió en un lugar en el que apetece vivir: las casas son hoy muy demandadas, todo está todo mucho más limpio y ya se ven muchas más familias», reconoce el párroco. Así, «aunque no han cambiado los trabajos de la gente y no hay más dinero en el barrio, sí se percibe un mejor ambiente y una mayor confianza», añade. 

Todo este movimiento poblacional se nota en la parroquia: «San Fulgencio, aunque no sea muy grande, sigue teniendo bastantes niños y a la Misa dedicada a ellos sigue viniendo un grupito fiel, de 30 o 40, que se están preparando para la Primera Comunión». De estos, quizá solo la mitad hace la Confirmación, pero aun así «nos alegra que hay gente que viene de otros sitios por la vida joven que tenemos». En San Fulgencio hay bastantes actividades para jóvenes, atraídos por varios grupos de revisión de vida que usan la metodología de la Acción Católica, con sus reuniones semanales de oración y formación; el segundo viernes de cada mes, toda la muchachada se reúne en el Encuentro CCC: contempla, comparte y cena. Y en verano se juntan para una peregrinación anual, como la que ha tenido lugar hace pocas semanas en Covadonga, mientras otros con inquietud vocacional viajan hasta Perú para hacer una experiencia misionera. 

El fuego que inicia la vigilia pascual.
 
El fuego que inicia la vigilia pascual,.

En este mismo sentido, la parroquia se toma en serio el discernimiento de los novios, y hay varias parejas que se están formando con el horizonte del matrimonio entendido como vocación. En cuanto al resto de la feligresía, aquí ha encajado muy bien la propuesta de la Acción Católica, con sus tres grupos de adultos habituales, que se suman a los hermanos que salen de los retiros de Emaús, organizados junto a otras parroquias del entorno. Por último, PJ valora la nutrida asistencia semanal a la lectio divina con la que se preparan las lecturas dominicales o la oración de adultos siguiendo el método del Oratorio de Niños Pequeños, «algo sorprendente y bonito». 

En cuanto a la labor de caridad, debido a la evolución del barrio, el número de personas atendidas se ha reducido a menos de la mitad, pero siguen existiendo necesidades. Una experiencia que está funcionando muy bien es la atención conjunta que prestan las parroquias del arciprestazgo en las instalaciones de las Misioneras de Jesús, María y José, una labor que se visualiza especialmente en los abarrotados campamentos urbanos para niños.

Por último, Lamata destaca la revitalización de la fiesta de san Isidro a cargo de Manuel González López-Corps, que fue párroco de San Fulgencio. «Cada vez viene más gente a la verbena y a la Misa, y se puede decir que cada año suceden auténticos milagros», concluye.


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