sábado, 7 de junio de 2014

EL HORÓSCOPO, LAS CHICAS ME DAN MIEDO,./ SALUD, INMUNOTERAPIA, DEJA QUE LAS DEFENSAS LUCHEN CON EL CANCER,.

TÍTULO: EL HORÓSCOPO, LAS CHICAS ME DAN MIEDO,.


  1. Solo me he enamorado una vez, pero no pasó nada. Creo que las chicas me dan miedo o, al menos, eso me dicen mi padre y mi hermano, ...-foto
     
    • El primer amor puedeconvertirse en un quebraderode cabeza para el adolescente.Ayudarle a construir su propiaidentidad contribuiráa que se desprenda del temor.
    No es fácil construirse como hombre. La identidad masculina debe pasar por numerosos avatares antes de alumbrar la aparición de una subjetividad firme que no tema el encuentro con una mujer. Los jóvenes padecen ataques de angustia semejantes a los que las chicas sienten ante los primeros encuentros amorosos y sexuales, aunque por diferentes razones. Ellos se sienten, por lo general, más exigidos y tienen miedo a no quedar bien. Además, con frecuencia no saben cómo comportarse. Y la pregunta que late bajo todas estas actitudes es la siguiente:¿cómo se es un hombre con una mujer? 
    Dos amigos hablan sobre sus problemas amorosos. Eduardo, de 17 años, se siente un poco deprimido, piensa que se va a quedar solo toda la vida y no se atreve a contarle nada a su familia. Le gusta una chica y ha intentad ohablar con ella, pero le ha dado calabazas. No sabe cómoactuar. Piensa que su actitudes correcta, pero la respuesta que obtiene siempre es negativa.“¿Qué hay que hacer paraconquistar a una chica?”, pregunta a su compañero.
    Su amigo Diego le contesta que no le puede ayudar, porque aunque tiene 16 años aún no ha tenido contacto con el sexo opuesto. Le confiesa:-“He conocido a una chica, sueño con ella, pero no puedo ni saludarla. Solo me he enamorado una vez, pero no pasó nada. Creo que las chicas me dan miedo o, al menos, eso me dicen mi padre y mi hermano, que ya ha salido con tres. ¿A ti te pasa lo mismo?”.
    -“No sé -contesta  Eduardo-, pero cada día llevo peor lo de ligar”.
    El miedo de Eduardo a las mujeres le lleva a ser tan correcto que no se atrevea mantener con ellas una actitud más lanzada por temor al rechazo. La incomunicación familiar aumenta su inseguridad. Por su parte, Diego quierei mitar un modelo masculino que le pesa mucho, pero no se siente con derecho a luchar por una chica. Cree que ese papel le corresponde a su hermano y, en última instancia, a su padre.
    De padres a hijos
    La transmisión sobre la forma de relacionarse con las mujeres que hacen los hombres de la familia, con el padre en cabeza, es muy importante para el joven. A esta influencia, se añade la de los amigos, que les enumeran pautas y les dan consejos sobre cómo acercarse a una chica. Algunos de los aspectos que provocan ese miedo en los chicos son: El adolescente se mantiene como un niño apegado a la madre y no posee ninguna figura masculina con la que identificarse y con la que hablar. En este caso, es probable que acercarse a una chica signifique para él separarse de la madre, lo que le hace sentirse culpable por dejarla sola.
    De forma inconsciente, puede no sentirse autorizado por el padre para ejercer el papel de hombre. Cree que las chicas saben más que él porque mantiene idealizada la figura femenina. Los chicos, como las chicas, tienen sensaciones de angustia o desorientación ante el acercamiento mutuo. Las relaciones sexuales es lo que más angustia a ambos sexos .Ante su primer encuentro, los chicos se plantean algunas preguntasdel tipo: ¿Es importante el tamañodel pene? Algo que pasa a ser una cuestión comentada, pero esto es algo que tiene más que ver con una competencia entre ellos, es muy extraño que una chica se preocupe por la anatomía de su compañero. ¿Es frecuente fracasar ensu primera relación? 
    Las dudas son una fuente importante de angustia. El joven se pregunta si estará a la altura. La ignorancia también juega un papeli mportante en esta “primera vez”. En ella, la chica puede estar tensa y sufrir un poco. El chico entonces se siente mal porque piensa que va a hacer daño a su compañera, lo que puede desanimarle y hacer que su erección se venga abajo. Esta solo se puede mantener cuando se ha alcanzad ocierta independencia.
    Acercarse a las chicas y comenzar a tener encuentros amorosos significa dejar de ser un niño y comenzar el proceso adolescente que conducirá al mundo adulto. Al recorrer este camino, el joven tiene que ir despidiéndose de algo conocido, la protección que le han ofrecido durante toda su vida sus progenitores, lo que quizá le dé un poco de miedo.
    Evitar errores
    No darle importancia a cómo se pueden sentirlos chicos ante una primera relación es un error. Necesitan l aorientación del padre. Cambiar de novia no tiene por qué estar relacionado con su miedo a las chicas, sino ser una prueba de que se aspira a una relación más satisfactoria. Se deben evitar las comparaciones con amigos o hermanos  yobservar si no se está xigiendo demasiado.
    Qué podemos hacer
    Es importante que se confíe en el joven, también hay que tener en cuenta que puedee quivocarse. Hay que hablar con él sobre las presiones externas y las internas. Un paso importante para ir aliviando el miedo a las chicas es informarles sobre la inquietud que ellas mismas sienten. Animarle a ser responsable. Asegurarse de que conoce bien los medios anticonceptivos.
     
    TÍTULO: SALUD, INMUNOTERAPIA, DEJA QUE LAS DEFENSAS LUCHEN CON EL CANCER,. 



    1. “Aunque la inmunoterapia abre una nueva puerta en Oncología, la idea de recurrir al sistema inmunitario para luchar contra el cáncer no es ...

      Deja que las defensas luchen contra el cáncer


      • ¿Por qué las células tumorales escapan al sistema inmunitario? La ciencia por fin lo ha descubierto. Entramos en una nueva era del tratamiento. 
      El dr. Ronald Eckert se notó un bulto en la cabeza mientras se peinaba. “Resultó ser un melanoma y me sometieron a varias cirugías –cuenta este gastroenterólogo neoyorquino–. Un año después, me detectaron metástasis en el pulmón y el hígado. Me dijeron que me quedaban seis meses de vida”. Por suerte, la mujer de Eckert leyó que un médico de Boston estaba realizando ensayos con un nuevo tipo de fármacos. 
      En junio de 2012, este doctor recibió la primera dosis intravenosa del medicamento en pruebas. “No estaba diseñado para matar el cáncer, sino que funcionaba eliminando los mecanismos que utiliza el tumor para impedir que el sistema inmunitario lo elimine”, aclara Eckert. Hoy está libre de la enfermedad y disfruta de una vida normal.
      Las señales que utiliza nuestro sistema inmunológico para defenderse de los virus, las bacterias y otras amenazas se empieza aplicar, por fin, al tratamiento contra el cáncer. Una estrategia que ha abierto la puerta a una nueva farmacología denominada inmunoterapia. El interés por ese nuevo enfoque –hacer que las propias defensas combatan el cáncer en vez de matar el tumor con todo tipo de medicación destructiva– es tan potente que la revista Science ha elegido la inmunoterapia oncológica como el mayor avance científico conseguido durante el pasado año. 
      El éxito de casos como el de Eckert alimentan esperanzas incluso en los más escépticos. “El nuevo enfoque está repleto de vidas prolongadas. La mujer con melanoma y una metástasis pulmonar del tamaño de un pomelo que sigue viva 13 años después; la niña con leucemia que dos años más tarde sigue en remisión; el hombre con cáncer de riñón metastásico cuyo tumor continúa reduciéndose, aunque lleva tiempo sin tratamiento…”, señala el artículo de Science.
      El enemigo escondido 
      “Aunque la inmunoterapia abre una nueva puerta en Oncología, la idea de recurrir al sistema inmunitario para luchar contra el cáncer no es nueva”, explica el dr. Luis de la Cruz Merino, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla. Se sabe desde hace tiempo que los pacientes con inmunodefi ciencias tienen mucho mayor riesgo de cáncer, lo que revela claramente el papel del sistema inmunitario. A la vez, nuestro organismo está eliminando continuamente células anómalas, de las que luego se convierten en cáncer. 
      El problema es que, en ocasiones, esas células consiguen esquivar el sistema y multiplicarse hasta convertirse en tumores que, libres de vigilancia, pueden difundirse por todo el organismo. Si equiparamos los virus y bacterias a asaltantes externos que intentan invadir nuestro castillo, las células tumorales serían como traidores internos que utilizan las armas del propio castillo para atacarlo. 
      El dr. Jim Allison, del MD Anderson Cancer Center de Houston (EE.UU.), fue el primero en observar cómo los tumores utilizan “traicioneramente” el propio sistema inmunitario para crecer. Vio cómo las células tumorales emplean un receptor en los linfocitos-T (el CTLA-4) como “freno” para impedir su ataque. “Las células cancerosas utilizan en su favor un freno natural que impide que las células del sistema inmunitario sigan actuando. Así pueden proliferar libremente”, aclara el dr. de la Cruz. Como consecuencia de ese hallazgo, el dr. Allison desarrolló un anticuerpo capaz de bloquear el CTLA-4.
      Sus investigaciones culminaron en un fármaco, Ipilimumab, el mismo que ha curado al dr. Eckert. En los estudios que se han realizado, los pacientes que recibieron Ipilimumab han sobrevivido 10 meses, cuatro más que con cualquier otro tratamiento de los ya existentes.
      A partir de ahí, las investigaciones sobre fármacos inmunoterápicos se han disparado. Quizá los que más se han investigado son los anti-PD-1. La proteína PD-1 actúa como un freno para los linfocitos T, que, de manera natural, serían perfectamente capaces de destruir las células cancerosas. Una de estas proteínas,la PD-L1, está presente en las células tumorales en niveles mucho mayores que en las células normales. Eso evita que los linfocitos T ataquen el tumor.
      Hoy se siguen desarrollando fármacos capaces de levantar esos frenos al sistema inmunitario. Las nuevas investigaciones han demostrado efi cacia en un número signifi cativo de pacientes con cánceres de vejiga, estómago, cabeza y cuello. Ahora se está estudiando otras formas de estimular el sistema inmunitario, por ejemplo creando vacunas o terapias combinadas, que están dando resultados prometedores. “No existe un solo cáncer que no genere una respuesta inmune contra la que podamos luchar clínicamente”, sentencia uno de los investigadores más destacados en inmunoterapia, el dr. Drew Pardoll, de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.).
      “Todavía estamos en un punto en el que descubrir cómo actúan exactamente los tratamientos de inmunoterapia sigue siendo un reto –explica el dr. Alfonso Berrocal, jefe de sección del Servicio de Oncología del Hospital General de Valencia–. Los tratamientos oncológicos tradicionales pueden funcionar o no funcionar, pero se ve la respuesta enseguida. Con estos fármacos, los tumores pueden crecer antes de decrecer o desaparecer meses después. Incluso hay pacientes que siguen respondiendo tras haberles interrumpido el tratamiento, lo que quiere decir que su sistema inmunitario conserva el recuerdo de la amenaza en la “memoria inmune”.  Dudas en el aire  Otro problema de la inmunoterapia es el de los efectos secundarios. Dado que desbloquear el sistema inmunológico permite que éste sobreactúe, algunos pacientes desarrollan respuestas autoinmunes. “Queda aún mucho camino. Por ejemplo, seguimos sin saber por qué la inmunoterapia no funciona en todos los casos. Las preguntas se acumulan: ¿pueden predecirse las respuestas? ¿Cuánto tiempo permanecen controlados los tumores?”, puntualiza el dr. Alfonso Berrocal. “De momento, la inmunoterapia ofrece resultados positivos en algunos casos y prometedores en otros, pero hay muchos retos por delante. Es importante no despertar expectativas que no podríamos cumplir. Porque el respeto al paciente es lo primero”, advierte con precaución la dra. Pilar Garrido, de la Sociedad Española de Oncología Médica. Para responder a estas dudas, centenares de investigadores están buscando en este momento nuevos biomarcadores. La curación de Emily  Hay otra estrategia en inmunoterapia: extraer linfocitos T del organismo del paciente y manipularlos genéticamente para que ataquen el cáncer. Se conoce como terapia CAR, un método complicado que ha demostrado eficacia solo en algunos tipos de cáncer. Es la que se aplicó a la niña norteamericana Emily Whitehead, de seis años, cuando recayó de una leucemia linfoblástica aguda resistente a la quimioterapia. Empeñados en salvarla, los padres de Emily la incluyeron en un ensayo clínico con la terapia CAR. Funcionó. La leucemia de Emily entró en remisión. Hoy, con ocho años, Emily sigue libre del tumor y las investigaciones prosiguen.

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