TITULO: Cartas Olvidadas - A QUEMARROPA O LIGAR - El hormiguero lunes - 6 - jueves - 9 - Abril,.
El hormiguero lunes -6 - jueves - 9 - Abril a las 21:30 por antena 3 , foto ,.
Lunes -6 - Abril - Luis Zahera ,.
Arrancamos la semana con la visita del actor Luis Zahera el lunes 6 de abril para hablarnos de su espectáculo Chungo. Su monólogo sobre historias en clave de humor de su trayectoria profesional se puede disfrutar desde el 17 de abril en el Teatro Capitol Gran Vía de Madrid.
Martes -7- Abril - Paz Padilla ,.
Recibimos a la humorista, actriz y escritora Paz Padilla con la que charlaremos sobre Alzar el duelo, su nuevo libro que sale a la venta el 8 de abril. En él aborda cómo seguir viviendo para superar la ausencia y recuperar la calma tras la pérdida de un ser querido.
Miércoles - 8 - Abril - Kira Miró y Salva Reina ,.
El miércoles 8 de abril nos visitan los actores Kira Miró y Salva Reina para presentarnos Solos, la nueva película que protagonizan y que se estrena en cines el próximo 10 de abril. La historia reúne a cuatro amigos en una agradable cena, pero termina derivando en una conversación donde afloran las insatisfacciones de cada uno.
Jueves -9 - Abril - Ilia Topuria,.
El jueves, ponemos el broche de oro con el luchador de la MMA y vigente campeón del peso ligero de la UFC, Ilia Topuria. El deportista nos hablará de su próximo combate, que se disputará el 14 de junio en la Casa Blanca y supondrá uno de los grandes eventos deportivos del año. Topuria se enfrentará al norteamericano Justin Gaethje ante cinco mil invitados y coincidiendo con las celebraciones del 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos.
TITULO: Cartas en el Cajon - Como si pudieran restaurar algo ,.
Como si pudieran restaurar algo ,.
- El perdón a los terroristas cabe a título íntimo pero en el plano colectivo exige unos requisitos que no se han cumplido,.
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foto / El perdón engrandece a quien lo concede y le abre las puertas del cielo según los Evangelios. No es casualidad que Cristo lo incluyese entre las preces del padrenuestro. Pero se trata de un acto interior, voluntario, subjetivo, un gesto moral privado que la persona decide según su inalienable criterio y lo arbitra en su fuero interno sin que le pueda ser impuesto. A escala social o civil, pública, primero se administra justicia y luego, si procede, la clemencia o la gracia en las condiciones que determine el ordenamiento. Sin que quepa invertir los términos y en todo caso condicionada con carácter previo a la exigencia de arrepentimiento, que incluye el deseo de reparación y sobre todo el reconocimiento previo de los hechos.
En torno a los presos de ETA, las autoridades vascas han puesto en marcha desde hace algún tiempo procesos de la llamada ‘justicia restaurativa’, un concepto de mediación jurídica que incluye la participación activa de las víctimas en reuniones con terroristas como paso preliminar o complementario a las progresiones de grado o permisos de salida. Sólo quienes hayan participado en esas citas pueden decidir sobre una cuestión esencialmente íntima como es la de su propia sanación emocional y la verosimilitud de una reconciliación que bien podría ser impostada o ficticia. Pero el comportamiento de muchos de los reclusos tras ser liberados no demuestra nada parecido a una autocrítica. Más bien al contrario, se perciben en ellos visibles signos de soberbia retroactiva.
Una cosa es que las víctimas directas o sus familiares puedan perdonar a título personal y otra bien distinta que lo haga el Estado en nombre de los ciudadanos, a quienes nadie ha consultado. El terrorismo no elegía sus objetivos por un odio (sin hache) concreto o por un agravio, sino como representantes abstractos de la sociedad desafiada por el delirio totalitario. Como tiene escrito el antropólogo Juan Aranzadi, fueron víctimas simbólicas, atacadas por su pertenencia a un bando imaginario de un conflicto político no declarado; es decir, que murieron en representación involuntaria del orden democrático. Y por tanto todos los españoles, en cierto modo supervivientes de esa agresión aleatoria, tenemos derecho a pronunciarnos.
En el plano individual cada uno sabrá; en el del colectivo, sin embargo, el perdón necesita unos requisitos que por ahora no se han cumplido. El principal, que los asesinos lo tienen que pedir admitiendo la culpa, el daño causado y la voluntad de resarcirlo. La mayoría no lo ha hecho porque su excarcelación se produce como resultado de un pacto espurio del Gobierno sanchista con Bildu, y aunque así fuese, faltaría la cláusula de la colaboración con la Justicia y el factor punitivo: el del cumplimiento de la pena, que ha de ser íntegro dada la escala y la gravedad de los delitos. Y luego ya si eso cabría el margen para un juicio de conciencia más o menos benigno. Que bajo ninguna circunstancia, de ninguna manera y en ningún contexto va a incluir el olvido.
TITULO: REVISTA TENIS - Alcaraz, tenis sin grietas,.
Alcaraz, tenis sin grietas ,.
La desesperación de Alcaraz: «¡No puedo más! ¡Quiero irme a casa!»
El número 1 del mundo se desahogó ante Korda, en un episodio que reabre el debate sobre su desgaste mental,.
Carlos Alcaraz no perdió solo un partido en Miami. Perdió, por momentos, el control de sí mismo. En mitad del duelo ante Sebastian Korda, con el calor pegado a la pista y el partido cuesta arriba, el murciano dejó escapar una frase que no suele salir de boca de los que están llamados a dominar una era: «¡No puedo más! ¡Quiero irme a casa!». No fue una queja al viento. Fue un grito que retrata el desgaste acumulado, físico y, sobre todo, mental.
El episodio, captado por las cámaras y escuchado con claridad, dibuja a un Alcaraz lejos de esa versión luminosa y desbordante que acostumbra. No es la primera vez que el español se enfrenta a este tipo de bloqueo en pista. Ya en otros torneos ha reconocido la dificultad de sostener la exigencia emocional que implica estar siempre bajo el foco, siempre obligado a ganar, siempre medido en cada gesto. Miami no ha sido una excepción, sino una confirmación.
El contexto tampoco ayuda. El calendario aprieta, las expectativas no bajan y el cuerpo empieza a pedir tregua. Alcaraz viene encadenando semanas intensas, con Indian Wells todavía reciente, y en Florida el margen se estrecha. El partido ante Korda no solo exigía tenis; exigía cabeza. Y ahí es donde aparecieron las grietas. No por falta de nivel, sino por saturación. Por esa sensación, cada vez más reconocible en el circuito, de que no basta con jugar bien: hay que sostenerlo todo el tiempo.
Porque detrás del talento y los títulos hay una carga invisible. La de quien ha sido señalado como heredero natural de una generación irrepetible. La de quien compite con rivales que aprietan cada vez más y con un calendario que no da respiro. Alcaraz lo ha verbalizado en más de una ocasión: no siempre es fácil encontrar la motivación diaria, ni gestionar la frustración cuando las cosas no salen. En Miami, esa tensión explotó en voz alta.
El murciano, que acostumbra a encontrar soluciones incluso en los días más grises, no logró esta vez reconducir la situación desde lo emocional. Más allá del resultado, lo que queda es esa imagen poco habitual: la de un campeón que duda, que se cansa, que necesita parar. No es una señal de debilidad, sino una advertencia. El talento le sobra, pero el reto ahora pasa por equilibrar la cabeza en casa con su gente en un circuito que no concede tregua.
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