domingo, 13 de octubre de 2013

REVISTA DE TOROS,.En la fiesta de los toreros mediáticos, sólo Padilla saca pecho,./ REVISTA CULTURA Y Sociedad,. Banksy se 'reeduca' como artista callejero,. REVISTA LA SALUD, La mejora en el diagnóstico saca a la luz muchos más casos de autismo infantil

TÍTULO; REVISTA DE TOROS,.En la fiesta de los toreros mediáticos, sólo Padilla saca pecho,.

Corrida desigual de Juan Pedro: tres toros impropios de plaza de primera.-foto- Padilla se aprovecha del mejor de todos. El Cordobés, cogido por los dos suyos sin consecuencias

Fue el turno de la llamada «corrida mediática», tan temida por muchos, tan celebrada por otros tantos. Esta de Zaragoza se salió no poco del guión previsto y de sus parámetros habituales. Primera variante: bastante más histriónico Padilla que El Cordobés. Tal vez porque a El Cordobés le pegó el primero de corrida una fea e inesperada voltereta, que no pasó a mayores, y porque el cuarto le pegó otra todavía más fea, con giro en el pitón y caída casi sobre el cuello.
Pálido y dolorido se levantó El Cordobés, su gente rompió en una cerrada ovación de ánimo pero el cuerpo no estaba para jota. A la altura de la ingle llevaba Manuel la taleguilla rasgada. Después de las dos cogidas, tanto un toro como otro se vinieron abajo. El primero, sin el menor trapío, anovillado, manifiestamente afeitado, se pegó un volatín antes de varas, cobró dos picotazos de trámite, pudo haber sido devuelto por inválido pero no reclamó apenas nadie, y fue en la muleta como un carrito: bondadoso, inocuo. El Cordobés apuró medios viajes fuera de cacho, no terminó de pasar el toro. Hasta que sobrevino la cogida.
A los dos toros los mató El Cordobés a paso de banderillas con puntería y habilidad. El cuarto entró en el cupo de los toros con cara -los tres últimos- pero también fue del grupo de claudicantes. Se vino al pasito con sospechosa tibieza e infinita desgana. Se paró. Después de la cogida, se quedó debajo. Ni una broma más.
Padilla lucía brazalete de luto y brindó la muerte del segundo al toro al cielo con gesto contrito. Dijo un enterado que el luto y el brindis iban por la difunta María de Villota. El luto y la contrición duraron cero. Padilla había saludado a porta gayola al toro con larga de rodillas, dos más le pegó en tablas -y rugió su público- y, luego, mandiles y recortes, todo seguido y embalado. El toro parecía estar para el tinte, Padilla cuarteó dos pares y puso un tercero al violín. Todo lo que tuvo el toro de sumiso y frágil lo tuvo también de bondadoso y, para sorpresa de todos, hasta pudo remontar. No tanto como venirse arriba pero casi.
Muy aparatosa la faena de Padilla: de rodillas cuatro en el arranque, y gateando de un pase a otro, el cambiado y un molinete. Un cite de largo, que fue oxígeno para el toro, una tanda con broche de pirueta y. ¡música! Coser y cantar: circulares o circuletas, algún tirón, dos veces enterró el toro pitones, daba lo mismo. Una estocada a paso de banderillas, como casi todas las de esta película. Una oreja y bronca al palco de los que pensaban que una sola era pobre botín. En la vuelta al ruedo Padilla se envolvió en una bandera española, de pronto apareció su hija en el ruedo y los dos de la mano fueron recogiendo prendas, flores y se supone que estampas y escapularios de la Virgen del Pilar. Era el día.
El quinto tuvo mucha más presencia que el segundo pero bastante menos gana y menos son. Claudicante, iba a aplomarse a los diez viajes y no más. Ceñido Padilla en el saludo de capa, batallador en un galleo por las afueras, rotundo con las banderillas. Un brindis clásico de Zaragoza: sacó a la cuadrilla entera a la boca del burladero y fue abrazando a todos uno por uno. El último, Diego Robles, su hombre de confianza. El abrazo fue épico. No tanto la faena, que se abrió por estatuarios y siguió por quién sabe qué vericuetos y circuitos. A toro aplomado, medios muletazos tornilleros, de los de asirse a la grupa; vueltas y revueltas, desplantes intimidatorios. Una estocada tendida bastó. Otra oreja. De tantos méritos como la otra. O no tantos. La vuelta al ruedo fue sin bandera ni niña. Ni tantas prendas.
El Fandi se lo tomó con más calma. Le dieron un aviso antes siquiera de haber cuadrado al tercero de corrida, que no tuvo fuerza ni presencia, escarbó a modo y jadeaba como un muerto de hambre. No tenía carnes para tanto esqueleto. ¿545 kilos? Un vibrante par de moviola, un buen par de poder a poder y, de dentro afuera, el violín. Fácil con el capote, y a compás, El Fandi lo tenía a huevo. Pero se puso pesadísimo. El toro, mansito, venía como de la mano o de un dogal. Parecía domado como las fieras de los circos antiguos. La banda se puso charanguera. Ninguna emoción. El sexto, del hierro de Parladé y hechuras distintas a los demás juampedros -más lustre, el culopollo clásico del encaste, más corto de manos-, fue el más armado y astifino de los seis. Aunque brioso, fue toro sin golpe de riñón y por eso cabeceó y hasta derrotó al revolverse. Tenía, además, una punta de genio, y no paró de arrear, como si se doliera de un puyazo muy caído. Serio, y capaz como siempre, El Fandi resolvió sin afligirse ni sufrir. En la primera reunión de banderillas, el toro se le vino como un tren y apenas pudo clavar un palo, y en un ijar. Raro de ver. También se le cayeron los palos del tercer par y pidió permiso para un cuarto, que fue un solo de violín. La pelea en la muleta no tuvo nada que ver con ninguna de las cinco recién vistas, sino que hubo que apostar, aguantar, echar de mano de recursos y apagar el fuego, que no era fácil. 

TÍTULO; REVISTA CULTURA Y Sociedad,.
 
CHICAS CALLEJERAS GUAPISIMAS-foto,

Banksy se 'reeduca' como artista callejero

Banksy, el grafitero más cotizado del mundo, se ha pagado a sí mismo una suerte de beca de un mes en Nueva York para volver al arte callejero. Con una pieza diaria quiere desligarse del mercado y lanzarse a las redes sociales, aunque los resultados son desiguales. Como tanta gente anónima, el célebre 'artiviarstista' británico llega a la Gran Manzana dispuesto a dar un giro a su vida.
Una pirueta «underground» al discurso antisistema que le hizo famoso y que acabó metiéndole en la rueda del sistema, en el mercado del arte y las subastas desorbitadas con clientes como Brad Pitt. Procedente de Bristol y con su identidad oculta, acabó llamando a los medios y dando una entrevista al Village Voice. «El éxito comercial es un fracaso para un grafitero», dice, prometiondo alejarse de las galerías de arte y las sala de subastas que se diputan su obra.
Banksy entona el canto del «pobre grafitero rico». Su fracaso es haber logrado casi 200.000 euros por una de sus obras y deja claro su objetivo en Nueva York: «mejor fuera que dentro del mercado». Su «debut» fue accidentado: su primera obra, en pleno barrio chino, de puro estilo Banksy y más que reconocible, fue borrada en unas horas. O desconocían su cotización o era la primera señal de que Bansky no es bienvenido en Manhattan. Poco después aparecía otra pintada que decía «Banksy mayor o igual que Skrillex», en referencia a un productor musical que también paso del «underground» y a lo «mainstream». Con Twitter cuestionado sin son la misma persona y su grafiti borrado, Banksy adelanta su plan: «vivir aquí, reaccionar antes las cosas, ver las vistas y pintar sobre ellas».
  1. TÍTULO; REVISTA LA SALUD, La mejora en el diagnóstico saca a la luz ,.


    Los problemas psicológicos y psiquiátricos están cada vez más controlados gracias a una mejora, producida en los últimos años, de los controles preventivos de estos trastornos. Los especialistas detectan antes enfermedades como el autismo gracias a una mayor vigilancia, lo que ha provocado que los casos hayan aumentado. No porque haya más afectados que en épocas anteriores, sino porque ahora son más visibles. En la actualidad, se calcula que un 1% de la población mundial padece autismo, según se expuso en unas jornadas científicas organizadas por la Fundación Alicia Koplowitz y que han reunido a expertos en psiquiatría para menores de edad.

    Pero además de la mejora en la lectura de estas alarmas, existen factores ambientales que están siendo investigados para determinar su influencia en este trastorno que afecta a cerca de 50.000 niños y jóvenes españoles. O lo que es lo mismo: uno de cada 110 menores. Los trastornos psiquiátricos, en total, afectan a 1,5 millones de menores.

    Los profesionales subrayaron durante los debates que la lucha contra este trastorno debe ser multidisciplinar, es decir, que implique a los padres y los profesores además de los profesionales sanitarios de varias disciplinas. El trabajo de los progenitores resulta fundamental a la hora de detectar uno de los factores del autismo y de otros trastornos mentales: la irritabilidad. "Se puede comparar con la fiebre. Es un síntoma de algo más", aseguró el profesor Boris Birmaher.

    Una afirmación que a este experto en bipolaridad precoz y profesor de Psiquiatría en el centro médico de la Universidad de Pittsburgh le ha llevado a rechazar las últimas propuestas del catálogo de diagnósticos que se publica en Estados Unidos y que clasifica la irritabilidad como una pataleta en la regulación del afecto. "Un trastorno que se manifiesta por ser irritable, no puede ser explicado como una enfermedad. Es como decir tengo la enfermedad del dolor o la enfermedad de la fiebre", explicó este experto colombiano, que considera que esta afirmación será rechazada por sus colegas europeos.

    Porque definir la irritabilidad es muy complicado; y más difícil todavía es saber cuándo los padres deben preocuparse por este síntoma. "Esto es algo normal y que le ocurre a todo el mundo. Pero el problema radica en cuándo se supera el punto máximo. La fiebre se puede medir con un termómetro. Esta emoción, no", añade. "Nosotros siempre recomendamos que cuando la irritabilidad sea muy severa, persistente y esté afectando a la convivencia con todas las personas de su entorno -familia, amigos, compañeros de clase y profesores-, hay que actuar, porque algo malo le está pasando al pequeño".

    Las pataletas, la rabia de los pequeños con cualquier objeto que puede acabar volando por una habitación o la agresividad de una criatura con sus progenitores, compañeros o hermanos suelen ser los elementos más externos de esa irritabilidad que los niños "nunca esconden" y siempre muestran hacia el exterior.

    Solo cuando los especialistas se sientan a hablar con ellos son capaces de saber "lo que pasa por dentro". "Así como el dolor puede pasar por muchas causas, la irritabilidad se manifiesta en cantidad de trastornos emocionales y no solo por el autismo. Es uno, pero se ven niños con ansiedad o con depresión", apunta el profesor Birmaher, que no encuentra diferencias entre las sociedades más pobres o más ricas a la hora de diagnosticar casos.

    EFECTOS SECUNDARIOS

    Uno de los pasos cruciales en estos tratamientos es la educación, tanto de los padres como de los hijos, para descubrir si la irritabilidad ha sido causa de "un problema de depresión, de ansiedad, si se origina en un problema de comprensión en el colegio o si el crío está siendo acosado por otros chavales". Después hay que iniciar la psicoterapia, que puede indicarse solo para los más pequeños -hay casos que se han dado desde el año y los dos años- y que pueden incluir a los progenitores.

    Una mediación que puede evitar que las relaciones entre padres e hijos se rompan de forma defintiva. Porque, según alerta el profesor Birmaher, los vínculos se pueden fracturar de forma definitiva. "Un niño de tres o cuatro años que está irritable, al que no se le puede decir que no, que tiene pataletas y que quiere que le compren de todo, puede romper con todo".

    Esta irritabilidad tiene casos extremos, como los que se producen en orfanatos, donde los bebés no reciben todo el vivivicante cariño. Son las llamadas fallas de crecimiento. "Los críos están tristes, no se ríen. No crecen bien y no aumentan de peso. Los dejas en la cunita y no hacen nada. Son abandonados físicamente y también emocionalmente", lamenta el especialista.

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