sábado, 12 de octubre de 2013

REVISTA MUJER HOY, DE CERCA, SOFIA COPPOLA, / PROTAGONISTA, EN DIRECTO, Y para ti, ¿qué es el estilo?,.

TÍTULO; REVISTA MUJER HOY, DE CERCA, SOFIA COPPOLA,.

Un artículo de prensa inspiró la última película de -foto-Sofia Coppola, “The bling ring”, un drama moderno sobre un grupo de adolescentes de Los Ángeles que, en una juerga continua entre 2008 y 2009, se dedicaron a asaltar casas de famosos como Orlando Bloom, Lindsay Lohan, Megan Fox o Paris Hilton, haciéndose con un botín de tres millones de dólares en artículos de lujo. Cuando al fin los detuvieron, acabaron saboreando la fama que anhelaban. “Aquellos sucesos estaban pidiendo a gritos una película. Siempre son entretenidas las historias de adolescentes que se meten en líos”. 

En todo momento tuvo muy presente “Menos que cero”, la novela que publicó en 1985 Bret Easton Ellis en la que retrata “ese lado glamuroso y decadente de Los Ángeles, lleno de descapotables, locales de alterne y montañas de cocaína”. ¿Aplaude o condena su película el comportamiento de esos chavales? “Traté de hacer ambas cosas y que fuera el espectador quien decidiese con qué quedarse. No quería sermonear a nadie, sino más bien contar la historia desde el punto de vista de los chicos, para que fuera de verdad atractiva”.

Sello de la casa La película tiene estilo, como todas las de Sofia Coppola (solo hay que pensar en la estética cuidada de “Las vírgenes suicidas” o “Lost in translation”). “Me interesa más la imagen que el texto –asegura–. Por eso hay tan pocos diálogos en mis películas. En la vida real, la gente no dice todo lo que piensa. A mí lo que me atrae es expresar con imágenes lo que no se dice”. Su dimensión ética, sin embargo, es bastante resbaladiza, y ello a pesar de que declare que los adolescentes de su historia “vienen a condensar en sí mismos todo lo que me parece decadente en nuestra cultura... Los chavales crecen atiborrados de “realities” en la televisión y noticias sensacionalistas... Parece como si esa cultura basura se estuviera convirtiendo en algo aceptado por la cultura dominante”.
En un restaurante de Greenwich Village (Nueva York), Sofia Coppola pide “steak tartare” y espárragos. A sus 42 años, es una mujer menuda y atractiva, con el pelo corto y ondulado. Viste una chaqueta estilo “vintage”, diseño de su amigo Marc Jacobs. Habla en tono monocorde y repite a menudo la frase: “Eso es personal”. Si sus películas evocan un talento desconcertante, es porque reflejan a la perfección a su guionista y directora.

Las edades de un apellido
Su infancia transcurrió en una pequeña localidad del Valle de Napa (California), donde el director Francis Ford Coppola, que también es viticultor, le puso el nombre de su hija a uno de sus vinos. Según reza la web de los viñedos Coppola, “nació como un canto al amor... Este espumoso, vivo y efervescente como la mujer que lo inspiró, la elegante y refinada Sofia Rose, es un homenaje al alma romántica y desbordante de todas las mujeres”.
“Vivíamos en un pueblo normal y corriente, de clase media, en el que todos nos conocíamos y donde nadie llevaba bolsos de diseño”, cuenta. De pequeña, era muy extrovertida; le gustaba actuar y mandar sobre los otros niños. Su madre relaciona “directamente” aquello con el hecho de que se convirtiera en directora de cine. Se benefició de una educación privilegiada, pero, según afirma, “sé apreciar y valorar las cosas, no doy nada por hecho. Mi padre ha insistido siempre en lo importante que es trabajar a conciencia”. Sofia pasó horas y horas en los rodajes paternos. Su primer papel fue en “El Padrino” (era el bebé que van a bautizar) y, con tres años, en la segunda parte de la saga, tuvo su propia silla de director con su nombre estampado. 
Con siete años, durante el accidentado rodaje de “Apocalypse Now” en la selva filipina, se entretenía dibujando palmeras y helicópteros, que luego juntaba hasta dar con una historia. En la adolescencia, mientras se rodaba “Cotton Club”, se mudó a Nueva York; su padre aún recuerda la sesión de fotos de Sofia en el regazo de Andy Warhol. Y entonces, nada más cumplir 15 años, vino la desgracia. Su hermano Gian-Carlo, de 22 años, murió en un accidente de navegación. “Son experiencias que te curten, aquello fue horrible. Con toda certeza, me cambió. Desde entonces, encaro la vida con cautela y responsabilidad. Como es evidente, aquella fue una época muy triste. Yo estaba muy unida a mi hermano. Hice terapia y también abandoné los estudios; me sentía paralizada. Han pasado más de 20 años y sigo echando de menos a mi hermano. Pero todo el mundo pasa por un tragedia y yo no quiero regodearme en la desgracia. Te enseña a valorar lo que tienes”.
Antes de que el cine la atrapara, estuvo de becaria en Chanel bajo la supervisión de Karl Lagerfeld (“daba mucho respeto, pero era muy amable y atento”) y cursó estudios de arte. Llegó, incluso, a estar al frente de su propia firma, Milkfed, con sede en Japón. Probó después con la interpretación, pero asegura que “estoy más cómoda tras la cámara. No tengo madera de actriz”. Y es algo en lo que coinciden todos los críticos, que la vapulearon sin piedad por su papel de Mary Corleone en la tercera parte de “El Padrino” (1990), por el que se ganó los Razzies (anti Oscar) a la peor actriz de reparto y peor actriz revelación. “Fue demoledor. Tenía 18 años y no me atizaron más porque no pudieron. Recuerdo un titular de portada: “La hija arruina la peli de papá”. Cuando leía esas cosas me cabreaba por la vergüenza que le podía dar a mi padre. Pero no pudo conmigo. Mi sueño no era ser actriz”.
Su primera incursión como directora fue en 1998, con el corto “Lick the Star”. Entonces surgió el proyecto de llevar a la gran pantalla la novela de Jeffrey Eugenides “Las vírgenes suicidas” y se hizo con los derechos, a pesar de que lo de ser “hija de...” despertó suspicacias. “Trabajé muy duro, pero claro que soy afortunada por tener los contactos que tengo. Partía con ventaja, pero también era una desventaja que no me tomaran tan en serio como a cualquier otro”.
El éxito en 2003 de “Lost in translation”, con Bill Murray y Scarlett Johansson en los papeles de dos solitarios perdidos en un Tokyo hipnótico, todavía le sorprende. “Era una historia sobre mi propia experiencia en Japón. Pensé que era un relato al que nadie le iba a prestar ninguna atención. Me sorprendió muchísimo que la gente conectase con la película”. Ganó el Oscar al mejor guión original y fue nominada a la Mejor Dirección. La crisis en la relación con su primer marido, el cineasta Spike Jonze, se dejaba ver en el personaje que encarna Scarlett Johansson. “Tenía esa edad en la que se supone que una sabe lo que hace. Yo no; ni siquiera sabía bien quién era. Intentaba entender qué demonios es el matrimonio. No teníamos la misma idea de lo que debía ser una relación de pareja”. ¿Por qué se casó entonces? “Yo tenía veintitantos años y llevábamos ya seis de novios. A veces se piensa que el matrimonio va a mejorar la relación, pero no es así. El divorcio fue horrible”. Vivió el éxito como “una experiencia agridulce. Me sentía agasajada profesionalmente, pero no dejaba de estar pasando por un divorcio”.

Ella y los demás
En 2011, contrajo matrimonio con Thomas Mars, el cantante de la banda francesa Phoenix y padre de sus hijas (Romy, de seis años, y Cosima, de tres). “No pensaba que me fuera a casar de nuevo, pero no quería dejar pasar la oportunidad de unirme con la persona con la que encajaba por completo”. Sofia hace “grandes esfuerzos” por mantener a las niñas alejadas de todo artificio hollywoodiense. Quiere que tomen conciencia del valor de las cosas. “Y no quiero que vistan como fulanas”, añade tajante. Coppola se opuso a que, en la fiesta de “graduación” de Romy, se colocase una alfombra roja, como había propuesto la maestra. “La maternidad le da un vuelco a tu vida, pero también te hace más tolerante”. ¿Vendrán más hijos? “Si no trabajase... No, no entra en mis planes”. 
“The bling ring” vuelve a poner a Sofia Coppola en el ojo del huracán. Asegura que cuenta con un círculo íntimo cuya opinión valora en gran medida, pero elude todo tipo de críticas negativas. “Soy muy susceptible. No me apetece ver cómo los demás me ensalzan o me condenan. Ojalá me diera igual lo que piensan los otros”. Le digo que una crítica que podría hacerse a su cine es que el estilo va siempre por delante del contenido. “A mí me parece compatible el estilo con la profundidad. No creo que ningún director considere que sus películas carecen de fundamento”, replica. Cómo interpretar su obra (y a ella misma) es algo que ella deja directamente (y como un desafío) en nuestras manos.

Mujeres con estilo 

  1. Es un concepto difícil de definir, pero muy fácil de identificar cuando una mujer lo posee. Clase, naturalidad, sabiduría a la hora de construir su ...
     la respuesta más buscada. Personalidad, gracia, una silueta proporcionada, habilidad para mezclar, conocerse y saber elegir lo que sienta bien y lo que favorece fuera de modas... Nuestras entrevistadas lo tienen sin duda –y cada una el suyo–, pero no les resulta fácil definirlo. Eso sí, todas coinciden en sus básicos: mejor zapatos de tacón que planos para realzar la silueta, un vestido negro es el elemento indispensable de cualquier armario, los complementos son los que marcan las diferencia y, la sencillez y la comodidad nunca están reñidas con él. Adiós al viejo dicho de “para estar guapa hay que sufrir”. Bienvenido el vaquero, las chaquetas y la bisutería imaginativa para cualquier ocasión. Estas son las claves de estilo de la nueva generación.
    Pilar Bohórquez, sexy rockero
    "El estilo es hacer distinto lo que llevas"
    • Tiene 19 años y empieza este año el segundo curso de Derecho y Finanzas. A pesar de su juventud, sabe bien qué es lo que le favorece. Pero nada más lejos de considerarse una “fashion-victim”: le gusta seguir las tendencias, pero solo lleva aquello que le sienta bien. “El estilo tiene que ver con la personalidad, con tu manera de llevar las prendas y hacerlas distintas. Para eso hay que conocerse bien. Creo que es más fácil vestirse con lo que te gusta, cuando te sientes cómoda, y no solo para los demás. Así consigues estar mucho más guapa, y arriesgas, porque es tu elección”.
    -Mi estilo es… Muy simple y cómodo. No soy nada de joyas. Mi punto fuerte: el escote.
    -Mis básicos… Un vaquero, una camiseta y un bolso cómodo. Para una ocasión especial prefiero unos buenos tacones y una chaqueta bien cortada. Y, aunque soy más de pantalón que de falda, creo que siempre hay que tener un vestido negro.
    -Una prenda fetiche… Los vaqueros. Tengo de cualquier modelo y me gusta el contraste de combinarlos con una blusa bonita.
    -Mis complementos imprescindibles… Los bolsos, sobre todo los pequeños.
    -Mis marcas… Zadig &Voltaire, Zara, Hackei y American Vintage.
    -Un secreto de vestidor… Me encantan los vestidos que me diseña mi madre a base de telas antiguas que colecciona. Además, ella también me presta muchas cosas, como complementos de Marni o vestidos espectaculares. También sigo al pie de la letra uno de sus consejos que nunca olvido: si vas ceñida por arriba, debes ir suelta por abajo, y al revés.
    -No me pondría nunca… Una falda pantalón.
    -Un icono… Cara Delevingne. No se preocupa nunca por las apariencias ni por el qué dirán.

    Fernanda del Río Oriol, clasicismo contemporáneo
    "Es esencial la naturalidad"
    • Estudió Publicidad y Relaciones Públicas, pero su vocación recién descubierta son los fogones: a los 23 años, se ha matriculado en la Escuela de Cocina Cordón Bleu. “El estilo es una manera de reflejar tu personalidad. Pero uno tiene que crearlo y dejar que evolucione”.
    -Mi estilo es… Clásico, pero con un toque moderno. Me gusta mucho mezclar.
    -Mis básicos… Chaquetas y zapatos de tacón.
    -Para una ocasión especial…Una falda bonita, o un pantalón ancho, con caída. Me encantan Roberto Diz y Marni.
    -Mis complementos favoritos… Los bolsos grandes, como el amazona de Loewe. ¡Tengo uno negro y no lo suelto! Y me encantan los anillos, los relojes y los colgantes de oro, creo que favorecen mucho.
    -Una prenda fetiche… Las cazadoras de cuero.
    -Nunca me pondría… Un top de estilo romántico de manga farol, caja cerrada o cuello de encaje no me favorece nada.
    -Para estar guapa… Un pantalón ancho y de talle alto, que estiliza mucho, una bonita chaqueta y un buen tacón.
    -Un secreto de vestidor… Mi madre. Siempre me ha insistido en la importancia de vestir bien, aunque vayas cómoda o de sport. Me ha ayudado a descubrir qué es lo que me sienta bien. Compartimos camisas y joyas.
    -Un icono… Alexandra Ambrosio, Blanca Suárez y Amaya Salamanca. De todas ellas admiro su naturalidad.

    Marta Cabeza, atractivo cool
    "Hay que decir: aquí estoy yo"
    • Acaba de terminar la carrera de Derecho y, con 23 años, está haciendo un máster para convertirse en abogada. Su sueño más inmediato es pasar una larga temporada fuera de España, en Inglaterra o Estados Unidos. “La manera de llevar la ropa, de combinarla, tiene mucho que ver con ser una persona que tiene estilo. Pero, sobre todo, creo que es muy importante demostrar seguridad en ti misma. Esto va unido a la sencillez, diciendo: “Aquí estoy yo y esto es lo que tengo”. Y desde luego, nada de sufrir para estar guapa”.
    -Mi estilo es... Sencillo y de sport clásico, aunque me encanta tener un punto sexy.
    -Mis básicos… Un pantalón negro o un vaquero, una blusa y unas botas. Para una ocasión especial, siempre opto por un traje negro que puedes complementar con lo que quieras.
    -Nunca me pondría… Pantalones muy anchos, no me sientan nada bien.
    -Mi punto fuerte… Creo que es el conjunto de todo. Lo fundamental es la actitud.
    -Mis complementos favoritos… Los pendientes.
    -Mis marcas… No soy de ningún diseñador, me gustan mucho Zara, Mango y las chaquetas de T.ba.
    -Un secreto de vestidor… Comparto mucho la ropa con mi hermana, porque tenemos un estilo muy parecido, sobre todo pantalones y blusas.
    -Un icono… Miranda Kerr.

    Alejandra Domínguez, hippy chic
    "Estar cómoda, no artificial"
    Trabajó como modelo– posó para Vogue París ante el objetivo de Bruce Weber– y empezó Biología, pero lo dejó por el Periodismo. Ahora, con 24 años, hace prácticas en el departamento de comunicación de una importante empresa de cosmética. ¿Su próximo proyecto? Retomar su carrera como modelo, pero antes escaparse a Cabo Verde para cuidar tortugas, su primera vocación. “El estilo es algo con lo que se nace, inaprensible en el movimiento, en la personalidad. Algo que distingue. Aunque con el tiempo se puede mejorar y aprender. Por eso es tan importante sentirse cómoda, que todo forme parte de ti, no ser nada artificial”.
    -Mi estilo es… Relajado y un poco andrógino. Para mí, es esencial sentirme cómoda por eso suelo vestir de negro sin nada ajustado.
    -Mis básicos... Camisas, vaqueros y bailarinas.
    -Mis complementos favoritos… Los colgantes y pendientes grandes para ocasiones especiales, y los bolsos dorados o brillantes.
    -No me pondría nunca… Algo demasiado sexy o escotado, puede resultar vulgar.
    -Un secreto de vestidor… Nunca me peino, pero siempre resalto mis cejas y mi nariz. Mis marcas… Balmain, Stella McCartney, Zara, H&M, Mango.
    -Un icono… Daría Verbowy, por su atractivo desaliño.

    Lulú Figueroa, elegancia boho

    • Nieta de la condesa de Romanones, Aline Griffith, es lógico pensar que lleva el estilo en los genes. Lulú tiene 27 años, es licenciada en Historia del Arte y da clases de pintura a niños. Al mismo tiempo, está preparando una exposición en Madrid y acaba de inaugurar un blog sobre arte y moda (www.lulumai.wordpress.com). “Creo que tu personalidad, tu entorno, lo que te gusta y lo que has visto, son los que conforman tu estilo. Se trata más de una cuestión de actitud que de ropa”.
    -Mi estilo es… Sencillo y cómodo para poder moverme en mi estudio, aunque para salir prefiero unos buenos tacones y elijo faldas y vestidos cortos. Me gusta innovar.
    -Mis básicos... Unas deportivas, unos pitillo negros, unos vaqueros “boyfriend” y una camisa masculina blanca o de cuadros.
    -Mi complemento favorito… Los pendientes pequeños y los relojes. Nunca me pongo pulseras.
    -Nunca me pondría… Un poncho. Tampoco me gustan los escotes demasiado pronunciados ni la ropa demasiado ajustada.
    -Un secreto de vestidor… Mi abuela siempre me regala o me presta cosas. Tiene maravillas de Balenciaga o de Berhanyer, y unas joyas exquisitas
    -Mis marcas… DelPozo, Davidelfín, Sister Jane y Cos.
    -Mis fetiches… Las chaquetas, negras y blancas. También me vuelven loca los zapatos.
    -Un icono… Mi abuela y mi madre. Tienen mucho estilo.


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