martes, 10 de marzo de 2026

Cena con mamá - José Moreno ,. Viernes - 13 - Marzo ,. / Imprescindibles estrena en La 2 - El último viaje de la mirada y la palabra: adiós a María y Óscar , . Domingo - 8 , 15 - Marzo ,. / De seda y hierro - Comprar libros a ciegas: la editorial Barrett lanza un desafío a los lectores en su décimo aniversario ,. Domingo - 8 , 15 - Marzo ,. / Luchar contra la enfermedad - «Preferiría tener cáncer antes que seguir viviendo sin nombre para lo que me pasa» ,.

 

TITULO: Cena con mamá -  José Moreno ,.Viernes - 13 - Marzo ,.

Viernes  - 13 - Marzo   a las 22:00 en La 1, foto,.

 José Moreno,.

Voces desde dentro del Alvia: «¿Cuándo me sacas a mí?»,.

José Moreno, el primer vecino de Adamuz en entrar en los siniestrados vagones del tren de Renfe, reconstruye su vivencia para LA RAZÓN,.

José Moreno, vecino de Adamuz, fue una de las primeras personas en entrar en los vagones siniestrados del Alvia
 
José Moreno, vecino de Adamuz, fue una de las primeras personas en entrar en los vagones siniestrados del Alvia,.

«Necesito contar lo que he vivido, me ayuda hablar con personas como vosotros», cuenta José Moreno, vecino de Adamuz y una de las primeras personas en llegar al siniestrado tren Alvia. Su testimonio es un boceto de esos primeros momentos de caos, desesperanza, muerte y también valentía, vividos dentro de los vagones más afectados por la tragedia ferroviaria.

José llegó al lugar del accidente con su propio coche, avisado por un familiar, cuando todavía no se había delimitado el acceso y los primeros pasajeros salían como podían de los vagones. Junto a su mujer, comenzó a ayudar sin instrucciones ni protocolos, movido únicamente por el impulso de quien entiende que allí no hay tiempo que perder. «Había gente saliendo, desorientada, en shock. Lo primero era echar una mano, bajar a quien podía bajar», recuerda. Una escalera apoyada sobre uno de los vagones permitió comenzar la evacuación. José subió y empezó a ayudar a descender a los heridos. En ese momento, dice, todavía no se era plenamente consciente de la magnitud de la tragedia. «Sabes que es grave, pero no sabes hasta qué punto».

Esa percepción cambió de golpe cuando, desde las vías, comenzaron a aparecer personas caminando en la oscuridad con linternas. Alguien gritó que había otro tren. Sin pensarlo, bajó de la escalera y corrió junto a un policía nacional de paisano hacia el segundo convoy. A medida que avanzaba, el paisaje se volvía más oscuro. «Empecé a encontrarme cadáveres en el suelo. Ahí ya sabes que estás entrando en algo muy distinto». El vagón al que accedió era el más siniestrado, el de cabeza, donde se encontraba la cabina del maquinista. Apenas había espacio. Hierros, asientos arrancados, cuerpos atrapados. Y voces. Con una linterna prestada, comenzó a moverse casi a ciegas.

«Aquello era un infierno». Sacar personas era una tarea lenta, casi artesanal: retirar primero los restos pequeños, coordinar movimientos, no perder la calma. Lograron liberar a varios supervivientes, uno a uno. Todos en estado de shock. Ninguno pedía nada concreto, salvo ayuda. Una voz, sin embargo, se le quedó grabada. «Solo le veía la cara. Me miraba y me decía: ¿Cuándo me sacas a mí?». José pensó que no podría hacerlo. Creyó que aquel hombre, atrapado bajo un vacío imposible de hierro, no saldría con vida. Aun así, siguió. Poco a poco, retirando piezas, ganando centímetros. Al final, también salió.

Después llegó el silencio más duro. El hallazgo de un menor fallecido. «Estaba frío». José pidió a gritos que entraran los agentes para confirmarlo. Aún hoy, esa imagen es la que más cuesta apartar. «Esa se te mete en bucle». Todavía quedaba alguien más. Una mujer cuya voz parecía venir de ninguna parte. «No sabía de dónde salía. Solo se veía un pie. Pensé que era otro cadáver». No lo era. Con la llegada de los bomberos, lograron liberarla y sacarla en camilla. Fue entonces cuando José salió del vagón. El exterior le pareció irreal. «Todo iba lento. Gritos, sirenas, como en las películas, pero sin película». Aún tuvo fuerzas para seguir ayudando: cubrir a una joven que temblaba de frío, cargar heridos, hacer varios viajes hasta las ambulancias. Cuando el despliegue de los servicios de emergencia ya era completo, entendió que su trabajo había terminado. «Ya casi estorbaba».

Al día siguiente volvió a su rutina. A las seis de la mañana estaba de nuevo en pie. No es la primera vez que José Moreno se enfrenta a situaciones límite. Hace dos años, se encontró con un camionero al que dieron por muerto tras un accidente. Consiguió reanimarlo. Esta pasada Navidad, rescató a una mujer atrapada en un coche volcado que empezaba a echar humo. «Son situaciones que se te ponen delante. No sé si es mala suerte o qué», reflexiona. Es al revés, le digo, «afortunados aquellos que en sus peores momentos se encontraron con alguien como tú y gracias a eso pueden contarlo». Quizá por eso, cuando habla del accidente del Alvia, no se presenta como un héroe. Habla como alguien que estuvo allí e hizo lo que pudo. «Las imágenes que tengo en la cabeza no me dejan valorarme a mí mismo», admite.

Contarlo es, de algún modo, otra forma de seguir sacando gente de entre los hierros. Con el paso de los días, José Moreno reconoce que sigue dándole vueltas a lo vivido, aunque intenta mantener la rutina y continuar con su trabajo. Hablar de ello le ayuda a ordenar los recuerdos y a rebajar la tensión. No se considera un héroe ni alguien excepcional, insiste en que actuó como creía que debía hacerlo en ese momento. «Había gente pidiendo ayuda y no podías mirar para otro lado», concluye.

TITULO: Imprescindibles  estrena en La 2 -  El último viaje de la mirada y la palabra: adiós a María y Óscar   , -Domingo - 8 , 15 - Marzo  ,. 

Domingo - 8 , 15 - Marzo  a las 21:30 horas en La 2, fotos,.

 El último viaje de la mirada y la palabra: adiós a María y Óscar ,.

La pareja de comunicadores onubenses falleció en el trágico accidente de Adamuz,.

María Clauss, fotógrafa onubense fallecida en Adamuz
 
María Clauss, fotógrafa onubense fallecida en Adamuz,.

Huelva vive desde el pasado domingo entre el dolor, la consternación y una incertidumbre que, aunque cada vez menor, aún golpea a algunas familias. En el trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en las proximidades de Adamuz, Córdoba, la provincia perdió a decenas de habitantes, entre los que se encuentran una de sus miradas más sensibles y una de sus voces más comprometidas. María Clauss y Óscar Toro, un matrimonio unido por el amor y por una forma innegociable de entender el mundo a través de la justicia social, viajaban en el Alvia Madrid-Huelva que nunca llegó a su destino dejando huérfana a una hija de poco más de 20 años.

El viaje a Madrid no era una escapada del todo fortuita. Como solían hacer, Óscar y María trabajaban en red, uniendo puntos entre la periferia y el centro. En esta ocasión, ella iba a terminar un encargo institucional de gran relevancia histórica y simbólica para la provincia de Huelva realizado por la Diputación de Huelva que consistía en recopilar un conjunto de fotografías históricas y artísticas con las que se iba a obsequiar al Rey Felipe VI.

Ella decidió ir a Madrid, según cuentan a La Razón fuentes próximas a la fotógrafa, para imprimir las imágenes «como y donde le gustaba» y él decidió acompañarla y pasar el fin de semana juntos en la capital. El regalo institucional conmemoraba el centenario del vuelo del Plus Ultra, esa gesta que unió Palos de la Frontera (Huelva) con Buenos Aires (Argentina). Iba a ser entregado este jueves durante el acto oficial de conmemoración del centenario de esa gesta en el municipio palermo, que iba a presidir el monarca y que ha quedado aplazado por la tragedia.

Cargados con esas imágenes regresaban a casa, listos para ver cómo el trabajo realizado representaba a Huelva ante la Corona, algo que, desgraciadamente, nunca pasará. La marcha de ambos deja una huella imborrable no sólo en su familia sino en muchos amigos y compañeros.

Hablar de María Clauss es hablar de la cumbre del fotoperiodismo humano en España. Licenciada por la Complutense, María no buscaba la foto fácil; buscaba la verdad en los márgenes. En 2023, hizo historia al ser la primera mujer en ganar el Premio de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, un galardón que reconoció su valentía al retratar la memoria democrática. Sus fotos no se limitaban a documentar; denunciaban. A través de la Asociación INvisible y como directora creativa de WofestHuelva, María luchó por visibilizar a las mujeres en el cine y a las víctimas del olvido en las cunetas.

Su cámara era una extensión de su ética. Quienes la conocieron destacan su generosidad infinita y su capacidad para encontrar belleza en los lugares más áridos de la condición humana.

Óscar Montero, periodista onubense que murió en el Alvia
 
Óscar Montero, periodista onubense que murió en el Alvia,.

A su lado, siempre como un tándem inseparable, estaba Óscar Toro. Doctor Cum Laude en Comunicación, Óscar era el cerebro detrás de proyectos que transformaron el tejido social de Huelva. Su paso por la Fundación Doñana 21 y la dirección de la Fundación Xul dejaron una importante impronta en el desarrollo sostenible y la cooperación. Óscar no entendía la comunicación como una herramienta de marketing, sino como un motor de cambio. Como presidente de la Asociación INvisible y colaborador de la UNIA, dedicó su vida a dar voz a quienes el sistema prefiere no escuchar. Sus compañeros de la prensa lo recuerdan como un hombre «lúcido y pionero», alguien que siempre iba tres pasos por delante en la reflexión sobre cómo mejorar nuestra sociedad.

La tarde del domingo 18 de enero transcurría con la calma propia de quien vuelve a casa tras el deber cumplido. El Alvia 18:05 Madrid-Huelva avanzaba por tierras cordobesas cuando, a las 19:40 horas, el destino se cruzó de la forma más cruel. El descarrilamiento de un tren Iryo que circulaba en sentido contrario provocó un impacto masivo que segó la vida de decenas de personas. Entre los amasijos de aquel tren, quedaron los sueños de Óscar y María y las fotografías que debían ser entregadas al Rey. En ella, el domingo por la noche su hija buscaba información sobre lo sucedido, intentaba encontrar respuestas al silencio de sus padres aferrándose a una esperanza que se truncó el lunes por la mañana cuando la Guardia Civil confirmó sus muertes. Una confirmación que dejaba, además, a la profesión periodística y al mundo de la cultura en un estado de "shock" absoluto.

Huelva ha perdido a dos de sus mejores embajadores, pero el legado de Clauss y Toro es demasiado sólido para desaparecer en un accidente. Quedan sus libros, sus exposiciones, su festival de cine femenino y, sobre todo, la Asociación INvisible, que hoy más que nunca debe honrar el nombre de sus fundadores.

El Ayuntamiento ha suspendido las fiestas de San Sebastián y las banderas ondean a media asta. Sin embargo, el mejor homenaje no será el silencio, sino seguir mirando el mundo con la curiosidad de María y narrándolo con el compromiso de Óscar.


TITULO: De seda y hierro - Comprar libros a ciegas: la editorial Barrett lanza un desafío a los lectores en su décimo aniversario,. Domingo - 8 , 15 - Marzo ,. 

 El Domingo - 8 , 15 - Marzo a las 20:20 por La 2, fotos,.

Comprar libros a ciegas: la editorial Barrett lanza un desafío a los lectores en su décimo aniversario,.

El sello sevillano celebra su primera década de actividad con la decisión de no hacer público el nombre de los escritores que editará este año y mantiene su programa de subscripciones,.

 
De izquierda a derecha, Belén García, Zacarías Lara y Manuel Burraco, el equipo de la editorial Barrett en su oficina en Sevilla, el pasado 6 de febrero.

Dicen los fundadores de la editorial Barrett, Zacarías Lara y Manuel Burraco, que su proyecto está llegando a la “preadolescencia”. Ha transcurrido una década desde que estos dos amigos de la escuela decidieran ir más allá de la autopublicación de sus escritos, en la que andaba metido Zacarías, y poner en marcha un sello independiente. “Más bien hemos sido dependientes del apoyo de nuestras parejas”, ironizan. Tomaron el nombre del miembro de Pink Floyd que tuvo una larga historia con el LSD y abandonó pronto el grupo, Syd Barrett, y se tiraron de cabeza a un sector que no conocían.

Ahora, para celebrar esta primera década han ideado un plan junto a Belén García, la tercera pata del sello sevillano, para lanzar un “catálogo a ciegas”, una suerte de “piñata” cumpleañera, como ellos dicen. Así, en los ocho títulos que tienen previsto sacar este 2026 no figurará el nombre de sus respectivos autores, todos ellos “conocidos” y ninguno debutante, aseguran. La primera obra, Idealista, ha llegado a las librerías esta semana, y es también el primer poemario que sale en Barrett. Este nuevo anónimo toma el nombre del portal de búsqueda de viviendas y esto se subraya con el diseño de la portada y con fotos intercaladas entre los poemas que hablan de espacio, casa, hogar, vida, recuerdos: “Veré muchos pisos donde podría vivir / muchos amores que podrían ser míos/ desharé la senda / que hacía para huir cuando quería huir”.

Los editores de Barrett se han comprometido a nunca hacer público el nombre de los autores y dejar el enigma sin resolver, aunque los propios escritores pueden salir del anonimato transcurrido un año si quieren. La editorial también ha creado una porra con premio (1.000 euros) para que los libreros hagan sus apuestas. Ganará quién acierte más autores, pero desde Barrett no dirán quién está detrás de cada título, insisten.

Mantienen, además, su programa de suscripción: un año o medio año con Barrett que por 11 o 13 euros al mes, respectivamente, asegura la recepción de los nuevos títulos. A la vieja fórmula de la suscripción de, por ejemplo, el ya desaparecido Círculo de Lectores, se le está dando la vuelta no solo desde el sello sevillano, sino también desde librerías y páginas web. En Barrett dicen que cuentan con unos 70 suscriptores.

“Hemos puesto en marcha algunas ideas de borracho sin estar borrachos, y este catálogo a ciegas es una de ellas”, explican divertidos. Lara empezó a darle vueltas al tema del anonimato en vacaciones, luego pensó que era una locura, pero a sus socios resultó que les gustaba. “Es parte de un juego que hemos pensado que permite a los autores escribir con total libertad, liarla y ser gamberros, sin exponerse a la crítica en las redes”, explican. “Es un experimento. Los lectores no sabrán ni la edad, ni el sexo, ni nada de quién ha escrito el libro”.

Quizá este anonimato, leer sin saber quién firma el texto, cambie la manera en que sean percibidos esos títulos, pero lo que los editores ya han corroborado es que por parte de los autores su propuesta ha tenido una buena recepción. “Socialmente se impone la autocensura para evitar ciertas reacciones, hay ciertos miedos a decir ciertas cosas. Esto lo han manifestado los escritores. Les hemos dado absoluta libertad y, dentro de lo posible, hemos esquivado a agentes e intermediarios. No hemos marcado ningún límite, pero publicamos lo que nos gusta”, reflexionan.

En Barrett no son ajenos al exitoso misterio que ha rodeado a escritores superventas como Elena Ferrante o Carmen Mola, pero en su plan no hay seudónimos. “Nuestra propuesta tiene un componente de marketing”, reconocen. “Al empezar con la editorial descubrimos que en la parte económica hay una auténtica burbuja. Por eso bajamos en 2022 de 10 a ocho el número de libros que editamos por año”, explican. Cuando arrancaron tenían como referentes el sello Pálido Fuego, la librería Bakakai de Granada, el fanzine Vacaciones en Polonia y la incursión editorial de la discográfica Pony Bravo, que sacó la novela Canijo, de Fernando Mansilla, y que ellos reeditaron en Barrett.

Una de las iniciativas más exitosas de esta primera década de Barrett ha sido la de “editora por un libro”. Si en el sello Caballo de Troya se invita a un editor por uno o dos años para que arme su catálogo, casi como un DJ residente, Barrett encarga uno solo. Mariana Enriquez sacó Cuerpos para odiar, de Claudia Rodríguez; Julieta Venegas, Acá todavía, de Romina Paula; Cristina Morales, La tiranía de las moscas de Elaine Vilar Madruga; y Sabina Urraca apostó por el que se acabaría convirtiendo en un gran éxito de Barrett, Panza de burro, de Andrea Abreu.

En un texto-manifiesto sobre el nuevo catálogo a ciegas, los editores de Barrett hablan de las interminables campañas de promoción, de la “contaminación” que supone la autoría, de la diversión que “para el español medio” implica especular sobre quién ha hecho/escrito qué; también se refieren a su hartazgo por servir de “cantera” para grandes editoriales. “El mensaje es claro, ha llegado el momento de ser nosotras las que robemos y publiquemos a sus rockstars literarias", afirman. Queda abierta ahora su invitación al juego y a sacudir la piñata.

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