viernes, 27 de marzo de 2026

Peter Falk, el teniente Colombo y el perro - La Audiencia Nacional lo deja claro: la cena de Navidad no se puede eliminar sin negociar ,. / HOY LE TOCA - Albañiles - Construcción - Malestar vecinal por las continuas averías en la zona de Emilio Martínez ,. / LA HORMA DE MI ZAPATO, EL OBJETO Y YO, ZAPATILLAS VIEJAS - MORTADELO Y FILEMÓN - Revista Grada - Cartas a la vida - La Iglesia de hoy necesita a san Pedro y a san Pablo juntos ,.

 

TITULO: Peter Falk, el teniente Colombo y el perro -  La Audiencia Nacional lo deja claro: la cena de Navidad no se puede eliminar sin negociar,.   

 

Peter Falk, el teniente Colombo y el perro -  La Audiencia Nacional lo deja claro: la cena de Navidad no se puede eliminar sin negociar ,.  fotos,.

 

 

La Audiencia Nacional lo deja claro: la cena de Navidad no se puede eliminar sin negociar,.

El fallo, derivado de un conflicto laboral en Vigo, refuerza la obligación de negociar los derechos consolidados,.

Sede de la Audiencia Nacional
 
Sede de la Audiencia Nacional,.

La Audiencia Nacional ha declarado ilegal la decisión de la multinacional Applus de suprimir de forma unilateral la tradicional comida o cena de Navidad de su plantilla en Vigo, al considerar que se trata de una modificación sustancial de las condiciones de trabajo realizada sin negociación y, por tanto, contraria a la ley.

 

La sentencia estima la demanda presentada por los sindicatos UGT, CCOO y CIG, y anula la supresión decidida por la empresa para el año 2025. El fallo reconoce que este encuentro navideño venía celebrándose de forma continuada desde hace años —al menos desde 2012 y, según los sindicatos, durante más de dos décadas—, formando parte del marco habitual de relaciones laborales y no de una mera liberalidad ocasional.

 

El tribunal subraya que la comida o cena de Navidad constituye una “condición más beneficiosa” incorporada al contrato de trabajo, por lo que su eliminación exige seguir el procedimiento legal establecido en el artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, que obliga a negociar con la representación legal de la plantilla.

En este caso, la Audiencia concluye que la decisión fue adoptada sin negociación, sin justificación suficiente y sin respetar las garantías legales, por lo que la declara nula.

Además de anular la supresión, la sentencia reconoce expresamente el derecho de los trabajadores a “disfrutar de la tradicional comida o cena de Navidad correspondiente al año 2025 en las mismas condiciones que hasta la fecha se venía realizando”, cerrando la puerta a recortes unilaterales en derechos consolidados.

Desde UGT Galicia han valorado el fallo como un respaldo claro a la protección de los derechos colectivos, incluso cuando no tienen naturaleza estrictamente salarial, y como un mensaje inequívoco a las empresas: la negociación colectiva no es opcional.

En la misma línea, los sindicatos destacan que la resolución impide que se eliminen de forma unilateral elementos que forman parte de la cultura laboral y del respeto a la plantilla.

Applus, multinacional especializada en servicios de inspección, certificación y ensayos, cuenta con varios centros de trabajo en Galicia y es la concesionaria de las estaciones de ITV en la comunidad.

La sentencia de la Audiencia Nacional sienta un precedente relevante para el ámbito laboral al reforzar la consideración de determinados beneficios sociales como derechos adquiridos cuando se mantienen de forma continuada en el tiempo.

TITULO: HOY LE TOCA -  Albañiles - Construcción -  Malestar vecinal por las continuas averías en la zona de Emilio Martínez,.

Malestar vecinal por las continuas averías en la zona de Emilio Martínez,.

Las tuberías de la red de abastecimiento están obsoletas,.

 Una de las últimas averías producidas en la calle Emilio Martínez.

 foto - Una de las últimas averías producidas en la calle Emilio Martínez.

Con mayor o menor enfado, lo cierto es que diferentes vecinos han expresado su malestar por la situación que están viviendo en la zona de la calle Emilio Martínez y plaza de Almagro, además de vías aledañas.

Se trata de los continuas averías que se producen en las tuberías de la red de abastecimiento y los correspondientes cortes de agua. Fuentes vecinales sostienen que, en la última semana, se han producido hasta cuatro en distintos puntos. No obstante, consideran que no es un problema nuevo, ya que se lleva sufriendo al menos tres años, aunque en este último tiempo se han intensificado. Recuerdan que esta situación no solo afecta a las viviendas, sino también a negocios de la zona.

Ante esta circunstancia, inquilinos afectados están dispuestos a recoger firmas de la vecindad para buscar apoyos, con la intención de solicitar al Ayuntamiento que solucione el problema de una forma definitiva. Según han tenido la oportunidad de hablar con operarios de la empresa concesionaria del servicio, señalan que el gran inconveniente es que las conducciones ya están obsoletas. Este hecho hace que no soporte la presión del agua y cuando se arregla en un punto, se produce otra avería en otro. «Queremos que se visualice este problema para que se ponga una solución». Insisten en que el enfado va aumentando.

Asimismo, detallan que se necesita un arreglo definitivo, con el cambio de las canalizaciones, ya que hasta ahora se producen arreglos puntuales que no solucionan de forma definitiva el problema. Así se puede ver en el propio firme de la vía de Emilio Martínez, con diferentes parcheos en el asfalto.

 TITULO : LA HORMA DE MI ZAPATO, EL OBJETO Y YO, ZAPATILLAS VIEJAS - MORTADELO Y FILEMÓN - Revista Grada  -  Cartas a la vida -  La Iglesia de hoy necesita a san Pedro y a san Pablo juntos ,.  

 LA HORMA DE  MI ZAPATO, EL OBJETO Y YO, ZAPATILLAS VIEJAS - MORTADELO Y FILEMÓN -   Revista Grada -   Cartas a la vida - La Iglesia de hoy necesita a san Pedro y a san Pablo juntos  , fotos,.

La Iglesia de hoy necesita a san Pedro y a san Pablo juntos,.

En una ciudad como la nuestra donde hay prisa y desencanto, y también hay generosidad y búsqueda de sentido, la Iglesia está llamada a ser testigo humilde y alegre de la esperanza,.

 Un momento de la misa

Misa en la solemnidad de san Pedro y san Pablo en la catedral de la Almudena. 29 de junio de 2025,.

 MORTADELO Y FILEMON (1958, IBÁÑEZ) - Ficha de saga en Tebeosfera

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Quizás esta es la pregunta que hoy, a todos los que nos reunimos, es el propio Señor el que nos la lanza. Gracias por escucharla juntos. Querido vicario, queridos sacerdotes, diáconos, los que nos acompañan en el altar, los monaguillos y a todos los que habéis venido bien para ganar el jubileo de forma especial como grupo, bien a cada uno de vosotros a celebrar el domingo.

 

¿Quién dices tú —sería la pregunta— que soy Yo? Es lo que el Señor hoy con fuerza nos dice a ti, a cada uno de nosotros, pero también a nuestra Iglesia, en general. Para responder con fidelidad, para no pasar y ya está, siempre necesitamos modelos e historias que nos ayuden y que nos den pistas para responder cada uno —con la mochila que trae— con fidelidad, y responder desde la fe.

Pedro y Pablo responden, respondieron, cada uno de una forma distinta, pero responden. Y esa respuesta, la de cada uno, es la que Cristo ensambla y nos la ofrece hoy. No sé si os habéis preguntado por qué la Iglesia siempre celebra a Pedro y a Pablo juntos, porque cada santo parece que debe tener un día especial y propio. Hoy celebramos la solemnidad de san Pedro y san Pablo porque son dos apóstoles diferentes, pero profundamente unidos en el amor a Cristo y a la misión única que Él les confió.

Pedro, crucificado en el circo de Nerón, enterrado en la colina vaticana. Pablo también decapitado en Roma. El prefacio de la Misa nos lo explica muy bien: Pedro fue el primero en confesar la fe; Pablo fue el maestro insigne que lo interpretó. Dos misiones, dos caminos, dos planteamientos, hasta dos divergencias, pero una única respuesta. Ambos congregan a la Iglesia, responden personalmente al Evangelio y adaptan las respuestas que dan no a lo que ellos piensan, sino a lo que la misión pide jugándose la vida por Cristo.

Así nace la Iglesia; por eso, veréis que en el arte bizantino la muestra de Pedro y Pablo es siempre con los dos dándose un abrazo, simbolizando la unidad de la Iglesia en la diversidad desde el principio. La clave es cómo respondemos a Cristo y cómo aprendemos no solo a hacer cosas buenas, sino a responder hoy: «¿Quién dices tú que soy Yo?». Pedro respondió, responde desde la fe y confiesa: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo»; Jesús eso lo acoge y dice: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Este pasaje es el corazón de lo que llamamos la identidad cristiana. No es una pertenencia a la Iglesia cultural o como si esto fuera una ideología religiosa, sino que pertenecemos a la Iglesia porque hemos hecho una confesión de fe desde el corazón, viva y personal, y porque nace del encuentro de cada uno y cada una con el Señor.

El Papa León XIV y el cardenal Cobo, arzobispo de Madrid, en una foto de archivo.
 
El Papa León XIV y el cardenal Cobo, arzobispo de Madrid, en una foto de archivo. 

Esta confesión que Pedro hace no le sale por razonamiento humano sino, como dice Jesús, porque Pedro ha escuchado a Dios y Pedro ha escuchado lo que Dios ha dicho en él. Claro que esta confesión —como las de cada uno de nosotros—, no son confesiones perfectas ni definitivas. Poco después, el mismo Pedro va a intentar disuadir a Jesús para que no afronte la cruz. No entendía bien a Jesús, pero lo confesó. No entendía el camino que Jesús le marcaba, pero se fio de Él y estaba dispuesto a ir donde Jesús le marcara porque estaba lleno de amor por el Señor.

Esa es la piedra. La piedra no es la fortaleza humana de Pedro, sino una fe fundada en la comunión con Dios. Ahí es donde Jesús quiere edificar su Iglesia: sobre aquella fe sencilla y abierta, no sobre una perfección doctrinal. La Iglesia se construye siempre sobre personas que se dejan transformar, sobre aquellos que se dejan cambiar por Cristo y por los hermanos. Esa fue la respuesta de Pedro, pero Pablo también responde. El perseguidor convertido en apóstol. Él no estuvo en esa escena de Cesarea de Filipo, pero se encontró también a Cristo, lo encontró en el camino, en la caída, en el cambio de dirección, en la crisis, en la debilidad. Y eso cambió la historia de la Iglesia.

Pedro y Pablo no tuvieron una relación fácil. Unidos en la misión tuvieron tensiones, como en Antioquía, donde Pablo reprochó a Pedro por separar a judíos y paganos. Ese conflicto, esa divergencia, subraya la evolución de la Iglesia hacia una comunidad abierta a todos, más allá de lo que era la observancia judía. Pero en la divergencia, ambos pusieron la fe y la voluntad del Espíritu en el centro. Ambos acordaron que la fe no es fruto de un esfuerzo personal; experimentaron que es un don recibido y sostenido por el Señor. Y fue la fe la que habló y no solo sus intereses.

Por eso, Pedro y Pablo son el fundamento para la Iglesia y esta es la verdad que hoy podemos abrazar con fuerza. La Iglesia, queridos hermanos, necesita a san Pedro y a san Pablo. Pedro como la unidad, la continuidad, la comunión visible en torno a Cristo. Pablo, la pasión por anunciar a Cristo donde aún no ha sido oído, la creatividad misionera, la apertura a los nuevos lenguajes. Uno sostiene, otro empuja; uno confirma en la fe, el otro abre caminos; pero los dos entregan la vida por un mismo Evangelio.

Por eso, queridos hermanos, la Iglesia de hoy necesita a Pedro y a Pablo juntos. No hay Iglesia sin Pedro, no hay Iglesia sin Pablo. No uno sin otro. No comunión sin misión. No tradición sin respuesta a la misión. No hay estructura sin Espíritu. Ellos fueron capaces de abrazarse juntos y así, en ese abrazo, edificar la Iglesia. Pero, si no hay Iglesia sin Pedro y no hay Iglesia sin Pablo, tampoco no hay Iglesia sin nosotros, porque estamos llamados por Dios. No hay Iglesia sin la respuesta de cada uno de nosotros, porque Dios ha puesto también su misión, su voz, en cada uno de vuestros corazones, en cada uno de los bautizados que estáis aquí.

Hoy en la diócesis de Madrid, en la Iglesia, necesitamos aprender a responder y a redescubrir esta doble llamada para responder juntos, pero también para responder personalmente. Necesitamos aprender a ser una Iglesia unida en torno al sucesor de Pedro y al obispo, fiel a la tradición recibida y a la misión común. Pero necesitamos aprender a ser una Iglesia en salida, misionera, que no se parapeta en los templos sino que se lanza a las calles, al metro, a las redes, al mundo universitario y a todos los que están sufriendo en nuestra ciudad. En una ciudad como la nuestra donde hay mucha prisa, indiferencia y desencanto, donde también hay mucha generosidad y búsqueda de sentido, la Iglesia en el abrazo de Pedro y Pablo está llamada a ser testigo humilde y alegre de la esperanza.

Y tú, ¿quién dices que soy yo? Os invito a que cada uno haga su confesión de fe hoy, y la haga aquí en la Iglesia, como Pedro la hizo delante de Jesús y los apóstoles. ¿Quién dices que soy yo? Y juntos nos hagamos la gran pregunta: ¿Qué está diciendo nuestra vida de Cristo? ¿Cómo respondemos con nuestra vida a esta pregunta? ¿Qué dice nuestra vida de Cristo? La vida de nuestra Iglesia, la de nuestras comunidades, la de cada uno de nosotros, ¿qué está diciendo de Cristo? Porque esa es la ofrenda que pondremos hoy en este altar. No vale solo repetir fórmulas ni hacer lo que otros han hecho. No se trata de decir palabras bonitas ni gestos espectaculares; se trata de escuchar a Cristo y dar la vida por Él, como Pedro y como Pablo. Se trata de que nuestra vida sea respuesta a lo que hemos escuchado.

Queridos hermanos, que el Señor nos conceda en esta fiesta la gracia de responder con una fe viva, sencilla y ardiente. Una fe que sea como la de Pedro; una fe que una como él. Una fe que envíe como Pablo. Una fe que transforme nuestra diócesis en tierra de Evangelio a ritmo de Pedro y Pablo.

Que san Pedro y san Pablo intercedan por nuestra diócesis, pidiendo hoy especialmente por el Papa León, sucesor de Pedro, para que pueda confirmarnos en la fe y en la entrega a nuestro mundo. Y que nosotros, como piedras vivas, sigamos sabiendo abrazarnos como ellos para edificar con alegría y humildad esta Iglesia del Señor.

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