lunes, 23 de marzo de 2026

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 La frustación de Lehmann: “Se creen que me entreno y me voy a casa a grabar  Tik Toks” - AS.com

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La frustación de Lehmann: “Se creen que me entreno y me voy a casa a grabar Tik Toks”,.

La delantera suiza, que acaba de regresar a la Premier, se sinceró sobre el duro trabajo que realiza para cumplir el sueño cada fin de semana de seguir en la élite.

 

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(Desayuno)

Alisha Lehmann es la futbolista con más seguidores en Instagram (15,7 millones). La delantera suiza es un icono en las redes sociales. Sin embargo, no es algo que a ella le ayude en su profesión. La suiza, que acaba de volver a la Premier a las filas del Leicester City, se sinceró en una entrevista para la BBC. Admitió sentirse infravalorada por el duro trabajo que hace y que le permite seguir estando en la élite en el fútbol.

“A veces es frustrante la percepción que tienen sobre mí. La gente no ve el trabajo que hago”,.

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“A veces es frustrante la percepción que tienen sobre mí. La gente no ve el trabajo que hago. Creen que me entreno y luego me voy a casa a grabar TikToks, pero eso no es cierto”, dijo la jugadora de 27 años, reafirmando su profesionalismo: “Siempre lo doy todo en la cancha y quiero ser la mejor. La gente puede pensar lo que quiera, pero todo lo que hago está enfocado en ser la mejor jugadora que pueda ser”. Este verano, en la Eurocopa de Suiza, llegó a recibir críticas en su país. 

 

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(Cena )

“Cuando era más joven, me afectaba más esos comentarios porque no sabía cómo afrontar la situación. Hubo momentos en que estaba muy triste e incluso le pregunté a mi madre si debería dejar de jugar al fútbol”, afirmó. “El fútbol es lo que más me gusta y a lo que más tiempo dedico. La gente no sabe el esfuerzo que realmente pongo cuando dicen: ‘Oh, ella no es jugadora’. Ahora estoy bien. Amo mi vida y a la gente que me rodea, y no dejo que nada me afecte”, concluyó.

“Hubo momentos en que estaba muy triste e incluso le pregunté a mi madre si debería dejar de jugar al fútbol”,.

Lehmann,.

Lehmann, tras una periodo en la Serie A en las filas de la Juventus y luego del Como, regresó en el mercado invernal a Inglaterra. En el Leicester se vuelve a sentir respaldada, en parte por su técnico: “Es increíble. Es justo lo que uno busca: una líder, una profesional. Trabaja más duro que nadie en el club”, aseguró Passmoor. “Si pudiéramos reflejar su mentalidad en todo el equipo, estaríamos en una excelente posición”. Lehmann retoma su rumbo en la WSL...

 

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 La maldición del petróleo ,.

 La maldición del petroleo ⛽ tajmahalcomics

Imaginemos por un momento un Irán sin recursos petrolíferos ni gasísticos. Sería un país normal cuya economía se basaría en el espíritu emprendedor y la innovación, en una sociedad con un nivel intelectual bastante elevado a escala mundial. Sin gas ni petróleo, los ayatolás no habrían logrado acumular inmensas riquezas y dedicarlas a su comodidad personal y a la adquisición de armas. Es gracias a los ingresos de estos recursos naturales que la dictadura ha podido acumular tal poder, perjudicial para su pueblo y para sus vecinos. No es un caso aislado. La abundancia de recursos naturales, petróleo, gas y minerales raros suele coincidir con dictaduras belicosas. Putin sin gas ni petróleo no existiría. La difunta dictadura de Maduro en Venezuela tampoco habría sido posible. Son también los ingresos procedentes del petróleo y el gas los que garantizan la supervivencia de la dictadura militar en Argelia. Estos recursos naturales generan tanto dictadura como desigualdad. Nigeria es otro buen ejemplo, donde la sobreabundancia de petróleo ha generado una sociedad de dos velocidades: el 1 por ciento de millonarios y el 99 por ciento de indigentes. En todos estos casos, quienes se apoderan del poder político también controlan, por la fuerza, el poder económico y no tienen ningún incentivo para compartir sus beneficios con su pueblo. Este fenómeno es bien conocido desde hace mucho tiempo por los economistas, que lo denominan 'la maldición de los recursos naturales'.

 

La renta inmediata que generan estos recursos para quienes los controlan –ya sean dictadores u oligarcas– incita a no invertir, a no innovar, a no trabajar. Cabe recordar que esta llamada 'maldición de los recursos naturales' no es un fenómeno nuevo. España ya la experimentó con la abundancia de oro y plata procedentes de las colonias americanas. Aquella riqueza aseguró durante un tiempo la prosperidad de las élites, pero cuando esos recursos comenzaron a agotarse, España quedó sumida en una pobreza relativa en comparación con el resto de Europa.

 

Otro ejemplo reciente de esta maldición también es significativo: el caso ejemplar de Ghana. Hasta hace pocos años, Ghana era uno de los pocos países del África negra dotado de un régimen político más o menos democrático y cuya economía se desarrollaba sobre la base del espíritu empresarial y el capitalismo. Hasta que se descubrió un vasto yacimiento de petróleo frente a sus costas. ¡Maldición! Todas las inversiones privadas se detuvieron; todo el mundo esperaba que el petróleo brotara y sustituyera al trabajo. El petróleo aún no ha brotado, pero el crecimiento en Ghana se ha detenido, mientras que el Gobierno se endeuda hipotecando los ingresos teóricos futuros.

Por supuesto, es posible gestionar los recursos naturales de otra manera que no sea subvencionando la dictadura y la injusticia. Noruega lo hace muy bien al colocar los ingresos procedentes de sus recursos gasísticos en un fondo público denominado 'soberano' destinado a garantizar el bienestar de los noruegos cuando estos recursos se agoten. Gran Bretaña ha hecho lo mismo y Arabia Saudí y los Emiratos del Golfo Pérsico han comprendido que ninguna renta es infinita y que, para evitar la maldición, conviene diversificarse lo más rápidamente posible. Arabia Saudí se ha reconvertido así en una economía de tipo capitalista clásico basada en la innovación y no en la extracción; al menos, esa es la estrategia que ha anunciado.

Sin saber aún cuál será el resultado del conflicto actual entre Irán, Estados Unidos e Israel, cualquier posible solución a esta guerra no debería limitarse a la eliminación del terrorismo o al problema del desarrollo nuclear. Tampoco debería centrarse solo en la naturaleza del régimen político iraní. Además de todo ello, sería necesario plantear la cuestión de cómo se utilizan los abundantes recursos naturales que existen en el territorio iraní. Para garantizar la estabilidad futura del país y evitar que cualquier régimen venidero perjudique a su pueblo o a otros, es imprescindible restringir el acceso de ese gobierno a la utilización libre de sus recursos naturales. Es imperativo que estos se privaticen, o incluso se globalicen, o que sus beneficios se destinen, no al beneficio de Trump, sino, como en el caso de Noruega ya citado, a un fondo soberano que reinvertiría en actividades útiles para la población. Y no en colecciones de drones y misiles.

Al obsesionarnos demasiado con la naturaleza política del régimen, oligarquía, teocracia o democracia, olvidamos tener en cuenta lo que ha hecho posible la dictadura de los ayatolás: el petróleo, el petróleo, el petróleo. También es a través del petróleo, con la subida de su precio, como los ayatolás esperan desanimar a los estadounidenses y hacer que la opinión pública occidental se incline a favor de abandonar los combates. Lo que podría salvar su reinado. La maldición que pesa sobre el pueblo iraní no tiene tanto que ver con el islam chiíta y sus ambiciones milenaristas como con la confiscación de los recursos naturales por parte de estos mulás que se proclaman islámicos, un islam reinventado para su propio beneficio. Civilizar Irán exige, en definitiva, restaurar el capitalismo tal y como existía antes de la dictadura de los ayatolás.

Sin duda, debido a mi formación profesional, observo que en los debates sobre el futuro de Irán y otras dictaduras, en particular Rusia, las cuestiones económicas siempre pasan a un segundo plano, cuando, según Karl Marx, la economía es la infraestructura de los regímenes políticos que se derivan de ella. Pero, lamentablemente, observo que los diplomáticos a los que se recurre para poner fin a los conflictos (ya que son incapaces de prevenirlos), rara vez son economistas. Y los economistas, por su parte, no se dedican a la política, o al menos no lo suficiente; el último economista influyente por su actividad política fue Milton Friedman. Después de citar a Marx, citaré al general De Gaulle, quien, cuando estaba en el poder, fue interrogado por un periodista sobre su visión de la economía francesa. No tenía ninguna. Y con una frase que se hizo famosa, al menos en Francia, respondió: «La intendencia seguirá». No se podía ser más antimarxista que De Gaulle: para él, la política guiaba la historia, mientras que la economía no era más que sudor, lo contrario de lo que afirmaba el autor de 'El capital'. No me gustaría dar la razón a Marx frente a De Gaulle, pero me parece indispensable, como mínimo, que cada una de estas teorías enriquezca a la otra. En otras palabras, no habrá una solución puramente política al desorden iraní, venezolano, nigeriano o ruso. El petróleo, os lo digo yo.

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  Dónde comer en Almería, según el cocinero José Álvarez (La Costa) ,.

Recomienda tomar churros en un mercado, disfrutar de pescados y mariscos de la zona, cenar en un asador en una gruta, tomar una copa en la playa, comprar tomates y pulpo seco


 
José Álvarez, cocinero y propietario del restaurante La Costa, en El Ejido (Almería). Imagen proporcionada por el establecimiento.
 
 Sardinas picantes | Conservas Cuca

Pertenece a la segunda generación de la familia que regenta el restaurante La Costa, en El Ejido. Es la localidad almeriense en la que José Álvarez nació hace 53 años, y donde comenzó a trabajar en el negocio familiar después de manifestar su rechazo por los estudios. Empezó en la sala y posteriormente entró en cocina, combinando más tarde los dos espacios. En 2005 recibió una estrella Michelin y cuenta con dos soles Repsol, algo de lo que se muestra muy orgulloso, por haber elevado el nivel gastronómico de un antiguo bar de carretera, ubicado en un polígono industrial. “Aquí seguimos, en el mismo sitio en el que comenzamos”. Entre sus planes más inmediatos tiene la apertura de un invernadero de cristal, donde dará la bienvenida a sus clientes antes de que pasen a disfrutar del menú degustación de 21 pases —Verde Mar y Tierra Azul—, a base de verduras, pescados y mariscos del mar de Alborán,.


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