sábado, 23 de mayo de 2026

España Directo -Economía - Turnos partidos, el principal escollo para trabajar en hostelería: “Conciliar es muy difícil así” ,. / Mi casa es la vuestra - Cris Martínez ,. Viernes - 29 - Mayo ,. / Detrás del muro - PÁGINA DOS - Javier Cercas Escritor - Libro - El periódico de la democracia ,. Martes - 2 - Junio ,. / Cartas de amor -¿Es fácil amar a un escritor? ,.

    TITULO: España Directo - Economía -   Turnos partidos, el principal escollo para trabajar en hostelería: “Conciliar es muy difícil así” ,.

Turnos partidos, el principal escollo para trabajar en hostelería: “Conciliar es muy difícil así”,.

Las empresas empiezan a implantar horarios sin interrupciones para incentivar la contratación de trabajadores y completar las plantillas en pleno récord turístico,.

 
foto - Un camarero monta una terraza en el centro de Sevilla ,.

La paradoja del empleo en el turismo está servida. Nunca hubo tantos cotizantes trabajando en hoteles, restaurantes, bares o cafeterías (2,75 millones al cierre de 2025) y nunca existieron tantos problemas para completar las plantillas. Las empresas han tratado,.

TITULO: Mi casa es la vuestra -   Cris Martínez ,. Viernes -  29 - Mayo  ,.

Viernes -  29 - Mayo   a las 22.00, en Telecinco, foto,.

 

  Cris Martínez,.

 

 

Cris Martínez, jugadora del Deportivo.

Cris Martínez jugadora del Deportivo , una leonesa de Primera que cuelga las botas para cambiar su vida: «Quiero vivir otras cosas»,.

Tras diez temporadas en el Deportivo, la futbolista de Astorga cuelga las botas después de ser madre y de recibir el homenaje de un Riazor lleno en el descanso del Deportivo-Andorra,.

 

Cris Martínez no se hacía una mínima idea cuando jugaba en Astorga de lo que después tendría por delante. No imaginaba una década en el Deportivo, ni los ascensos, ni partidos en Primera, ni un estadio como Riazor puesto en pie para despedirla. Tampoco imaginaba, seguramente, que el final llegaría con un hijo de pocos meses en casa, con la serenidad de quien ha elegido bien y con una ovación enorme en uno de los templos del fútbol español.

La leonesa ha tomado la decisión de retirarse al final de esta temporada después de diez años en el Dépor ABANCA. Lo hace tras haber sido madre el pasado mes de octubre y después de recibir, este pasado domingo, un homenaje en el descanso del Deportivo-Andorra, en un Riazor lleno por el momento decisivo que vive el equipo masculino en la pelea por el ascenso.

Una decisión con seguridad,.

«Estoy tranquila», cuenta Cris. No hay dramatismo en su voz. Sí algo de emoción, pero también convencimiento. «No es una decisión que haya pensado durante mucho tiempo. Ha sido algo que me ha venido en unos días, pero al final es una decisión que tomo no por mí, sino por mi hijo, por mi marido. Estoy segura de lo que estoy haciendo».

Durante el embarazo trabajó para volver y le agradece mucho su labor a 'Leona by Diana', quien la acompañó en su lucha. La idea inicial no era retirarse. Ya entrenaba con el grupo y las sensaciones eran positivas. «Estaba muy contenta viendo mis progresos, que al final era mi objetivo, volver a estar como antes», explica. Pero la maternidad le cambió la mirada. «Ahora con el niño en casa ves las cosas de otra manera y sopesas qué merece la pena y qué no. Al final la balanza pudo más el dejar esto».

El homenaje de Riazor fue la imagen perfecta para cerrar el círculo. «Que te reciba un estadio así lleno ha sido muy bonito», reconoce. Cris se define como una persona vergonzosa para este tipo de actos, pero agradece el gesto del club y de la afición. «Toda la gente me decía que no merecía menos, que llevo aquí muchos años. Lo hice lo mejor que pude delante de tanta gente. Estoy agradecida del gesto que ha tenido el club conmigo y de que la gente me lo agradezca de esta manera».

Los inicios en el Deportivo,.

Su historia con el Deportivo empezó casi por casualidad. Cris jugaba en Astorga cuando nació la sección femenina del club coruñés. Varias compañeras que habían coincidido con ella en la selección de Castilla y León pasaban por allí, se acordaron de ella y hablaron de su nombre. «Me dijeron de venir a probar y al final han sido diez años aquí. Muy feliz. Formar parte de un club así es muy bonito».

En esa década hubo de todo: ascensos, descensos, etapas en Primera, momentos de crecimiento y también dudas. Tuvo opciones de marcharse, pero decidió quedarse. «Era una ciudad en la que estaba a gusto, un club que nos lo ha ido dando todo poco a poco a medida que ha ido creciendo el fútbol femenino. Yo he intentado dar lo que he recibido del club estos años. Estoy feliz de haberme quedado aquí».

Para una niña que empezó a jugar cuando apenas había referentes femeninos, llegar a la élite ya era un sueño impensable. «Cuando yo empecé había muy pocas niñas. En Galicia se promovía en esos momentos mucho más el fútbol femenino que en Castilla y León, pero tampoco me imaginaba llegar ahí», recuerda.

De su carrera se queda con los ascensos, con aquel primer año en Primera en el que el equipo firmó una gran temporada antes de que el COVID lo parase todo, y con las amistades. «Ahora que lo veo de otra manera, supongo que lo más bonito sea la gente con la que te quedas. En el Dépor he hecho amigas ya para siempre».

También hubo momentos difíciles. «La gestión de los momentos duros en el vestuario, las despedidas de gente con la que dices: 'No creo que vuelva a jugar con ella'. Quizá eso ha sido lo más complicado».

Cris también ha vivido desde dentro la transformación del fútbol femenino. Cuando llegó al Deportivo no había jugadoras profesionales en el club. Después fueron llegando contratos, mejores horarios, mejores campos y mejores instalaciones, aunque reconoce que «aún queda muchísimo por avanzar», señala. «Antes entrenábamos por las tardes, quizá en la peor hora, en los campos menos buenos. Ahora las instalaciones que nos brinda el Dépor han cambiado mucho. Van por muy buen camino, pero esto tiene que seguir creciendo».

Ahora se abre otra etapa. Estudió Finanzas en la Universidad de León y siempre le atrajo ese camino. Durante algunos años compaginó el fútbol con el trabajo cuando pudo. No sabe aún si buscará empleo o emprenderá, pero tiene claro que, tras permitirse el lujo de un descanso, no quiere quedarse parada.

TITULO: Detrás del muro - PÁGINA DOS - Javier Cercas Escritor  - Libro - El periódico de la democracia  ,.  


PÁGINA DOS -  Javier Cercas Escritor  - Libro - El periódico de la democracia  ,.

 

Martes -  2 - Junio  a las 22:00, en La2, foto,.

 

 Javier Cercas Escritor  - Libro - El periódico de la democracia ,.

 

 El nuevo libro de Javier Cercas, «El periódico de la democracia» – El  Placer de la Lectura

La historia de un periódico solo puede ser contada por sus auténticos protagonistas: sus lectores. A partir de esta premisa nace la idea de que el escritor Javier Cercas narre la historia de EL PAÍS con motivo de su 50º aniversario. La propuesta surgió tras una conversación entre el director del diario, Jan Martínez Ahrens, y Cercas. La elección del autor resultó natural: Cercas es uno de los mejores narradores en español y el mayor experto en abordar episodios complejos de la historia reciente, como ha demostrado en Anatomía de un instante, El loco de Dios en el fin del mundo o El impostor.

Ahrens y Cercas coincidieron en que este libro no debía ser un relato académico, sino la mirada personal de un lector que ha acompañado al periódico a lo largo del tiempo. Porque, en esencia, la historia de EL PAÍS es también la historia de quienes lo leen.

El resultado es, en palabras del director, “un relato radicalmente sincero e independiente (como no podía ser de otro modo) que espero disfruten tanto como lo he hecho yo". 

TITULO:  Cartas de amor - ¿Es fácil amar a un escritor? ,.

 ¿Es fácil amar a un escritor? ,.

 ¿Es fácil amar a un escritor?

fotos - No todos los escritores mueren como vivieron, pero Mario Vargas Llosa (DEP) sí: con pulso firme, convicción y letra clara. Su muerte cierra una biografía larga, sobria, marcada por la coherencia intelectual y algún gesto sentimental inesperado. Dueño de una prosa muy viril, sin sensiblería ni titubeo, argumentativo, seco y estructurado, con una voz narrativa que no busca agradar, sino conquistar, escribió sobre dictadores, burgueses tristes, soldados crueles y mujeres indomables. Y vivió como escribía: con convicción y sin miedo a contrariar a nadie, ni a sí mismo.

Fue un liberal en el sentido clásico, defensor del individuo frente al poder, del pensamiento libre frente al dogma, y también de su derecho —privado, personal— a cambiar de dirección cuando sus deseos fueran órdenes. Con todo, estuvo casi siempre casado con su prima Patricia, madre de sus hijos, discreta, brillante y entera, que encajó latinamente los rumores, las infidelidades y también la partida, para aceptarlo de nuevo sin grandes reproches, cuando decidió regresar.

"Es difícil amar a un escritor, porque todo lo registra, lo transforma, lo reescribe donde su cosmogonía mental es más vibrante que la realidad",.

Isabel Preysler se llevó siete años del Nobel en Puerta de Hierro y lo introdujo en el mundo de las flores frescas, las vajillas predilectas y las entrevistas con maquillador y equipo de estilismo. Él también se llevó los años de la reina de Capodimonte en una coreografía amable, supongo, y también teatral. Pero algo no encajaba, sus dos velocidades del alma. Supongo, esto es elucubrar, que les unía la disciplina, en altísimo grado, y que les separó el aburrimiento. Ah, convivencia, la tumba de la curiosidad y el misterio.

Es difícil amar a un escritor, porque todo lo registra, lo transforma, lo reescribe donde su cosmogonía mental es más vibrante que la realidad. Requieren atención sin demanda, compañía sin interrupción, cuidado sin rutina. La escritura, además, necesita largas horas de retiro, una relación posesiva con el tiempo y el lenguaje. Y eso, en una pareja, puede sentirse como desamor.

Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi (la tía Julia),.

Las vidas amorosas de los escritores rara vez son previsibles. No porque sean más sensibles, ni más inteligentes, que lo son, sino porque tienen algo de inhabitables. El escritor necesita drama y recogimiento. Pide libertad y lealtad, inspiración y logística. Amar a un escritor es firmar un pacto con sus obsesiones y aristas tensadas por la escritura misma.

"Incluso aquellos que escribieron sobre el amor como salvación sabían que la literatura necesita una distancia vital"

Muchos no pueden con la convivencia, ni con el roce diario. Gustave Flaubert escribía cartas llenas de desdén y deseo a su amante Louise Colet, pero evitaba verla en persona, protegiendo el amor mismo de la cotidianidad, de lo prosaico, como si el deseo solo pudiera existir en la distancia. Franz Kafka suplicaba amor por correspondencia a Felice Bauer y temblaba ante la idea de compartir un desayuno. Carson McCullers vivió un matrimonio errático con su esposo, Reeves, a quien dejó y volvió a tomar, entre alcohol y soledad, hasta que la muerte los separó con trágica ironía. Rilke necesitaba habitaciones separadas para no sentirse asfixiado, incluso en sus romances más intensos. Marguerite Duras admitió haber destruido a casi todos los hombres que la amaron: primero los inspiraba, luego, hastiada, los devoraba. Sylvia Plath y Ted Hughes fueron una pareja de creación y aniquilación: la poesía los unió y los terminó. Paul Celan e Ingeborg Bachmann, dos titanes líricos, se amaron con fervor imposible y se separaron por no poder vivir bajo el mismo techo, ni con la misma lengua emocional.

Sylvia Plath y Ted Hughes,.

En España también sobran ejemplos. Carmen Laforet vivió un matrimonio frustrante que terminó en separación: buscaba un espacio propio, en lo literario y en lo vital. Cela alternó matrimonios con amantes, con un carácter tan genial como imposible. Juan Benet, que amaba escribir en el silencio de su despacho, llegó a decir que no concebía que alguien pudiera convivir de verdad con un escritor sin enloquecer. Cervantes, “como fuera de casa no se está en ningún sitio”, se casó con Catalina de Salazar, pero vivieron separados casi siempre y él pasó la vida viajando, preso, combatiendo y escribiendo. Baroja fue soltero toda su vida, con un aire orgulloso sobre su celibato. Se volcó por completo en su trabajo, sus paseos, sus manías y su independencia feroz.

Incluso aquellos que escribieron sobre el amor como salvación sabían que la literatura necesita una distancia vital. Virginia Woolf pidió literalmente “una habitación propia” no solo para escribir, sino para ser. Su matrimonio con Leonard Woolf funcionó porque él entendió que debía dejarla sola, incluso en la locura. Anaïs Nin mantuvo una bigamia estética y geográfica durante años. Patricia Highsmith, misántropa brillante, se enamoraba de mujeres inaccesibles y huía si se volvían reales. Georges Simenon, hipersexual y exhausto, decía haber estado con diez mil mujeres y no haberse entendido con ninguna. Y Philip Roth escribía mejor desde la fuga. No es que el escritor ame peor: es que rara vez lo hace desde una silla estática o bien calzada.

Carson McCullers junto a su marido, Reeves, con el que se casó dos veces,.

¿Son compatibles el amor y la literatura? Desde luego, pero hay algo insoportable entre la pareja, la estabilidad y la creación. El amor pide presencia. La literatura, ausencia. El amor quiere ser vivido; la literatura, observada. Quien escribe desde adentro del amor rara vez acierta. Quien escribe desde la pérdida, la espera, en el borde de la cama vacía, o en el suelo con una brecha, suele hacerlo mejor. Los libros, los verdaderos desnudos del escritor.

"No se sabe si volvieron a amarse, o si alguna vez dejaron de hacerlo, ni quién lo hacía mejor"

En sus últimos años, Vargas Llosa regresó con Patricia y ella lo cuidó sin pedir peras. No se sabe si volvieron a amarse, o si alguna vez dejaron de hacerlo, ni quién lo hacía mejor. Volvieron a acompañarse y le dedicó su última novela, escrita en los silencios de Villa Meona, cuando el foco miraba hacia otro lado, entre canapé y socialité mariliendres y madrileños.

Volvió como vuelven algunas especies a morir en su madriguera: sin hacer ruido, reconociendo —quizá por primera vez— el valor de lo constante.

Morir junto a alguien que te cae bien también es una forma de inteligencia y dignidad. Y esto también es literatura.

 

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