viernes, 14 de agosto de 2026

El paisano - Viernes - 14 , 21 - Agosto - Punta Umbría ,. / HOSPITAL - Salud - La tremenda confesión de un médico: «He acortado la vida de decenas de pacientes» ,. / VACACIONES - EUROPA DE PELICULA - La Playa de La Bota ,. / VUELTA AL COLE - Los centros educativos de Villanueva de la Serena se unen para luchar contra la leucemia ,. / EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles - 12 , 19 - Agosto - Uri Geller: «Mi próxima misión es influir en la mente de Trump» ,. / EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 14 , 21 - Agosto - Juan Manuel De Prada - Resentimiento,.|

 

TITULO: El paisano - Viernes -  14 , 21 - Agosto - Punta Umbría ,.

Viernes - 14 , 21 - Agosto a las 22:10 horas en La 1 , foto,.

 Punta Umbría ,.

24 horas en Huelva, entre la influencia de los ingleses y atardeceres malvas,.

En tan solo un día se pueden descubrir los monumentos naturales y la arquitectura civil, social e industrial de este antiquísimo pueblo pesquero que ha visto pasar varias civilizaciones y aún conserva su legado británico

 
Atardecer en el Muelle de la Compañía de Riotinto, en Huelva.

Este antiquísimo pueblo pesquero ha crecido y se ha desarrollado entre las marismas de los ríos Tinto y Odiel y los cabezos o conqueros, una serie de elevaciones tipo colinas que hay a lo largo de la ciudad, formados por sedimentación marina. Hoy son monumentos naturales en los que han aparecido esqueletos de ballenas, dientes de tiburones y conchas. Estos no son los únicos restos que han salido a la luz. Bajo,.

TITULO: HOSPITAL - Salud - La tremenda confesión de un médico: «He acortado la vida de decenas de pacientes»,.

 La tremenda confesión de un médico: «He acortado la vida de decenas de pacientes»,.

 

Richard Coker: «He acortado la vida de decenas de pacientes»

Durante 45 años, este médico británico administró altas dosis de morfina a decenas de enfermos terminales para poner fin a su sufrimiento. Ya jubilado, lo revela todo en un libro por el que podría acabar en la cárcel. Un riesgo que está dispuesto a correr. Su objetivo: cambiar el modo en que se lidia hoy con el dolor y con procedimientos tan polémicos como la muerte asistida.

 Richard Coker: «He acortado la vida de decenas de pacientes» | El Correo

fotos - Richard Coker, un médico jubilado que ejerció durante casi 45 años, tenía 26 cuando acabó con la vida a su primer paciente. Era una noche de invierno, época de gripe, y el hospital donde trabajaba, St. Mary's, en Londres, estaba abarrotado. A pesar de su juventud, esa noche era el doctor de mayor rango en medicina interna y el responsable de encontrar camas para los nuevos pacientes. Ese día había tantos ingresos que lo enviaron a Urgencias para ayudar. Allí le tocó atender a un hombre frágil, de 65 años, al que cuatro años antes le habían diagnosticado fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad crónica que le dificultaba enormemente la respiración.

«Habían cerrado las cortinas a su alrededor —dice Coker, ahora con 65 años—. Estaban con él sus hijos y su esposa, que estaba desencajada. Él estaba en estado crítico, aterrorizado. Y no podía expresar lo asustado que estaba. Sabía que, por la naturaleza de su enfermedad, no le quedaba mucho tiempo y que su situación solo empeoraría progresivamente».

Para que llegara oxígeno a sus pulmones, prosigue Coker, permanecía en la cama sentado en lugar de acostado, respirando unas 40 veces por minuto, en comparación con las 12 que normalmente realiza un ser humano. El esfuerzo era agotador.

«No digo que no exista el abuso de la diamorfina. Lo que me pregunto es: ¿cómo logramos que la atención se centre en los beneficios en lugar de en los abusos?»

«Yo era joven, pero ya tenía bastante experiencia. Trabajaba 120 horas a la semana. Ves a mucha gente muy enferma. Y este caso era evidente. No era un pronóstico incierto. Iba a morir en uno, dos, tres días como máximo. Y su familia estaba desesperada. Así que le puse una infusión de diamorfina (un potente derivado de la morfina para aliviar dolores extremos) y, en una o dos horas, se calmó y su familia se relajó. Falleció dos horas después. El tratamiento fue sencillo. Y no me pareció una decisión difícil, porque era claramente lo que su esposa y su familia querían».

¿Le dijeron eso? «Su esposa no me dijo: '¿Pueden matarlo?'. Dijo: 'Está sufriendo muchísimo. No puedo imaginar lo que está pasando. Es terrible. Todo es terrible'. Así que fue muy directo. Pero también pensé que ahora otro paciente podría usar la cama que había desocupado. Uno toma decisiones».

«El temor a la muerte me perturba»

En 1999, Coker se incorporó a la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres como investigador, luego como profesor, y hoy es investigador en salud pública y trabaja por todo el mundo. Hace unos años asesoró a los abogados del editor de WikiLeaks, Julian Assange, sobre los riesgos médicos del encarcelamiento. Vive con su segunda esposa en Bangkok (Tailandia), pero nos recibe en el jardín de la casa de su hermana en Oxford, donde ha llegado de visita en vísperas de la publicación de su nuevo libro, Timor mortis: cómo convivimos con la muerte (editado solo en inglés por New Modern Arcade).

Su título proviene de un poema del siglo XV cuyo último verso, Timor mortis conturbat me, significa 'el miedo a la muerte me perturba'. Casi seis siglos después a él también le ocurre, pero se niega a dejarse intimidar. Su libro examina la muerte desde todos los ángulos, desde epidemias y ejecuciones hasta el duelo y el olvido. Incluso incorpora un capítulo sobre «la compleja relación entre el sexo y la muerte».

Pero lo que más impacta es su honestidad desde la primera línea, no porque Coker fuera un médico atípico e inconformista, sino justamente porque no lo era. «Todos los buenos médicos han practicado la eutanasia; solo que ahora sentimos la necesidad de regularla», escribe.

¿Y era un buen médico?, le pregunto. «Sí. Habría sido un mal médico si no lo hubiera hecho. Habría sido inhumano».

¿Qué habría pasado, le pregunto, si la esposa de su paciente le hubiera dicho que mantuviera a su marido con vida a toda costa? «Muy buena pregunta», admite. Y me remite al caso de un paciente —no suyo—con sida en 1994, un hombre moribundo cuya esposa prometió que jamás le diría a un médico que lo dejara morir. «Según mi interpretación —explica Coker—, los médicos no tuvieron una conversación con ella que abordara el problema fundamental».

«Esos millonarios que quieren vivir para siempre han perdido la cabeza. Es cosa suya, pero están engañando a mucha gente que cree que se puede alargar la vida fácilmente»

En 1985, al año de graduarse, Coker atendió a su primer paciente con sida. «Quedé conmocionado, horrorizado e intrigado». Pocos años después se especializó en VIH. La esperanza de vida de un paciente con sida entonces era de unos dos años y el sufrimiento aumentaba al acercarse el final.

«Con frecuencia les daba a los pacientes y a sus parejas suficiente morfina para llevar a casa. Hablaba con ellos: 'Si creen que está sufriendo mucho, puede tomar más. No se va a volver adicto', que era lo que les preocupaba. 'Si toman mucha más, su respiración se ralentizará y, finalmente, dejarán de respirar'. Estaba seguro de que los pacientes dirían: 'Necesito más. Solo denme más'. Así que siempre me aseguraba de darles suficiente».

El médico jubilado establece aquí una distinción entre eutanasia y muerte asistida. Con sus pacientes terminales practicaba la segunda. Con el hombre de 65 años con fibrosis pulmonar, la primera. ¿Cuántas veces a lo largo de su carrera administró él mismo morfina y acortó vidas? «Bastantes». ¿Decenas? ¿Cientos de veces? «Decenas».

Sorprende su calma, su sinceridad. Al fin y al cabo, explica, muy poca gente reconoce que la muerte asistida y la eutanasia siempre han sido prácticas habituales de los médicos. «Es extraordinario, pero hay una razón por la que no quieren sacar el tema a colación: el temor a acciones legales».

No es una sombra teórica. Varios médicos han sido juzgados por aplicar sedaciones paliativas o eutanasias en países como España, Países Bajos, Bélgica, Francia, Estados Unidos o Canadá, aunque tan solo uno ha sido condenado: el norteamericano Jack Kevorkian, allá por 1999, justamente el caso que impulsó el debate sobre el 'suicidio asistido' y los límites de las sedaciones paliativas.

Un médico contra los suyos...

En el Reino Unido, en 2018, un panel independiente informó de que al menos 456 personas fallecieron entre 1989 y 2000 tras recibir analgésicos potentes de forma inapropiada en el hospital de Gosport, en Hampshire. La Policía investigó 101 casos, pero en 2025, tras ocho años de investigación, se afirmó que no se habían presentado cargos porque los casos no cumplían con suficientes requisitos probatorios para un enjuiciamiento penal.

«No estoy diciendo que no exista el abuso de la diamorfina», admite Coker, pero para él el problema es otro. «Lo que realmente me pregunto es: ¿cómo logramos que la atención se centre en los beneficios en lugar de en los abusos?».

Para Coker, la responsabilidad de la insuficiente atención al dolor en los pacientes terminales se debe «en esencia a una pésima gestión por parte de los médicos especialistas».

A pesar de ser uno de ellos, Coker no parece ser un gran admirador de su propia profesión. Para empezar, critica el perfil de los candidatos a médicos. En su opinión, la selección ha favorecido tradicionalmente a las personas con predominio del hemisferio izquierdo, orientadas a objetivos, en lugar de a las de predominio del hemisferio derecho, que son mejores para el pensamiento global y la interpretación de las señales emocionales.

Cree Doker que el primer contacto de un estudiante de medicina con un cadáver (de color verde amarillento por el formaldehído) en una clase de Anatomía forma parte de un proceso de adoctrinamiento que fomenta la distancia emocional con respecto al sufrimiento. Coker insiste, a partir de ahí, en una «pésima gestión por parte de los médicos especialistas». De hecho, califica algunos de sus primeros encuentros con cirujanos como aterradores. «Una vez estaba anestesiando a una paciente cuando hacía mis prácticas, una mujer que iba a someterse a una cirugía de mama, entró el cirujano y me dijo: '¡Date prisa!'. Le clavó el bisturí en el pecho mientras se quedaba dormida. Se lo conté a mi jefe y, en lugar de decir: 'Obviamente, ese hombre es un bruto y no debería estar operando', me dijo: 'Sí, es así. Es terrible. Nos aseguraremos de que no tengas que volver a trabajar con él'».

Coker me cuenta otra historia. Tenía 23 años, era médico recién graduado y llevaba tres meses trabajando con un cirujano vascular. «Una señora de 95 años llegó con insuficiencia arterial en la pierna y querían amputársela». Preocupada, su nieta fue a verlo. Coker le dijo que era una decisión difícil porque, para su edad, aún gozaba de una buena calidad de vida, pero ¿cómo se las arreglaría en sus últimos años con una sola pierna? Aquel cirujano, viene a explicar Coker, miraba solo la pierna en lugar de a la paciente en su integridad.

El médico jubilado dice que las personas, y sobre todo las instituciones, suelen pasar por alto los aspectos importantes relacionados con la muerte. En su libro expresa una indignación sin contemplaciones ante la obsesión del siglo XXI con la longevidad, especialmente entre los hombres megarricos. Menciona al multimillonario tecnológico Bryan Johnson, de 48 años, protagonista del documental de Netflix No mueras: el hombre que quiere vivir para siempre.

«Se pone un anillo en el pene para comprobar si tiene erecciones por la noche —se burla Coker—. Han perdido la cabeza. Es cosa suya, claro, pero están engañando a muchísima gente que cree que se puede alargar la vida fácilmente».

El peligro de las vitaminas

Coker también desdeña los suplementos vitamínicos y otros productos similares cada vez más consumidos. A diferencia de los medicamentos, no están regulados. Algo que se debe, le digo, a que, aunque no sean beneficiosos, tampoco son perjudiciales. Coker no está de acuerdo. «Son perjudiciales porque alteran la relación que tenemos con nuestro cuerpo, la relación con los médicos y, en última instancia, la relación con la ciencia, que se basa en la evidencia».

Su libro Timor mortis... arrancó hace tres años como un extenso ensayo dirigido a explicarles a los dos hijos de su primer matrimonio (con una médica) su forma de ser. La conclusión de su tesis es que el planeta y la evolución requieren que todos muramos y seamos reemplazados, y que la muerte puede ayudar a dar valor y sentido a la vida.

Me cuenta, sin embargo, que la pasada madrugada lo han despertado pensamientos sobre su propia mortalidad. ¿Acaso escribir el libro no le ha servido de nada? «Oh, sí que ha servido. Empecé a escribir sobre cómo superé mi miedo a la muerte. Y entonces me di cuenta de que, en realidad, no lo he superado. Simplemente lo he aceptado».

¿Y no le preocupa que, al publicar el libro, la Policía investigue la muerte de su paciente de 65 años ocurrida hace cuatro décadas? «No lo creo —replica—. Y, si lo hacen, espero que muchos médicos salgan y me apoyen en lugar de esconderse». ¿Como esa escena de Espartaco?, le comento. «Sí. Espero ser Espartaco o, mejor dicho, espero que todos los demás lo sean». 

TITULO: VACACIONES - EUROPA DE PELICULA -  La Playa de La Bota ,.

 La Playa de La Bota ,.

 PLAYA DE LA BOTA (Punta Umbria) - Qué SABER antes de ir (2026)

foto - La  Playa de La Bota ,.

De los lugares colombinos a los paisajes mineros ,.

Más de un millón de turistas visitan la provincia de Huelva atraídos por su oferta cultural, de sol y playa y de naturaleza,.

Para la cantante Argentina, Huelva suena diferente. En la canción que lleva este título, la describe como una “tierra que reboza luz, bañada por la bahía”. También como “la de las tres carabelas, la guapa, la más marinera”. A Huelva le han cantado artistas como Carlos Cano, Ecos del Rocío, Manuel Carrasco, Sergio Contreras y la propia Argentina, entre otros. Para Carrasco es una tierra “descubridora, llena de magia” y para Contreras está “llena de luz y de sal, sal de la mar”. Esos encantos de la provincia hechos canción atrajeron a más de un millón de visitantes el año pasado,.

TITULO:  VUELTA AL COLE - Los centros educativos de Villanueva de la Serena se unen para luchar contra la leucemia,.

Los centros educativos de Villanueva de la Serena se unen para luchar contra la leucemia,.

Los colegios de la localidad celebran este sábado una carrera solidaria para impulsar la investigación de esta enfermedad,.



Presentación de la cita solidaria de este sábado.

Este próximo sábado 8 de noviembre se celebrará la segunda edición de la carrera solidaria de 'La vuelta al cole contra la leucemia. Uno entre cien mil', que organizan las ampas de los colegios Conquistadores, Santiago Apóstol, Virgen del Pilar, San José, Cruz del Río y Miguel de Cervantes.

Se trata de una iniciativa que se puso en marcha por primera vez el pasado año y en la que los colegios de la ciudad se unen para solidarizarse con los niños que padecen leucemia y con sus familias. Además, la actividad sirve para recaudar fondos para que esta asociación continúe investigando sobre esta enfermedad.

Una carrera solidaria que comenzará a las 16.30 horas en el parque de la Constitución para después realizar un recorrido céntrico y accesible para todos los participantes. De forma paralela, se celebrarán otras actividades musicales y deportivas, entre ellas, una sesión gluteboom a cargo de Master Beat.

María Lozano, concejal de Deportes, ha destacado el compromiso e implicación de las ampas locales con esta iniciativa. «Villanueva es una ciudad solidaria, por lo que animo a los ciudadanos a participar, a que vayan a recoger su dorsal solidario el día de la carrera», expresa la edil.

Dorsales solidarios

Los dorsales también estarán en todos los colegios, ya que están siendo elaborados por el propio alumnado de los centros. La cuantía de la aportación será voluntaria, según explica Azucena de Haro, presidenta de la ampa del colegio Santiago Apóstol. Por su parte, Manuel Reyes, presidente de la ampa del colegio Conquistadores, destaca la buena acogida de la primera edición, con una recaudación de casi 3.000 euros, que «fue posible gracias a la implicación en todos los colegios y que continúa en esta edición». Además, ha querido agradecer la colaboración del Ayuntamiento para que este evento sea posible.

Cabe recordar que estas carreras en los colegios de distintos puntos del país son el mayor evento solidario que se realiza en centros educativos. Una iniciativa que nació en 2015 y que el pasado año se desarrolló en más de 1.600 colegios de España.

 

TITULO: EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles -   12 , 19 - Agosto -  Uri Geller: «Mi próxima misión es influir en la mente de Trump»,.

En la tuya o en la mía  - Miercoles    - 12 , 19 - Agosto  ,.

 En la tuya o en la mía', presentado por Bertín Osborne, acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en La 1 a las 22:30, el miercoles - 12 , 19 - Agosto  , etc.

 EN PRIMER PLANO - A FONDO - REVISTA XL SEMANAL PORTADA ENTREVISTA - En la tuya o en la mía - Miercoles  - 12 , 19 - Agosto - Uri Geller: «Mi próxima misión es influir en la mente de Trump» ,.

 Uri Geller: «Mi próxima misión es influir en la mente de Trump»,.

La fascinación que Uri Geller provocaba en los años setenta doblando cucharas fue en sí misma un fenómeno paranormal. Sus supuestos 'poderes' mentales lo hicieron rico y mundialmente famoso. No solo los usaba como espectáculo, sino también, dice, para agencias de espionaje y empresas de medio mundo. Ahora que va a cumplir 80 años, hablamos con él de una vida abracadabrante...

Uri Geller: «Mi próxima misión es influir en la mente de Trump» | El Correo

fotos - Uri Geller,.


A la hora señalada, la puerta del Museo Uri Geller se abre justo cuando voy a llamar. Y allí, emergiendo bajo el sol de la Vieja Jaffa, el corazón histórico de Tel Aviv, está el propietario. En una mano sostiene un pequeño recipiente con lo que parece comida para gatos. Por ahora, la pistola que lleva siempre consigo permanece oculta. «¡Llegas justo a tiempo! –exclama–. Estaba a punto de dar de comer a mis pájaros. Hago esto todas las mañanas». Así comienza un día agradablemente extraño con Uri Geller.

El ilusionista cumple 80 años este 2026. «¿Te lo puedes creer?», pregunta con los ojos muy abiertos. Pero debe de ser cierto: han pasado más de cinco décadas desde que en 1973 apareció en The Dimbleby talk-in, un programa de la BBC (tardaría dos años más en aparecer en el programa de José María Íñigo en España), y dejó a todos los espectadores boquiabiertos con sus supuestas habilidades paranormales.

Presentado como «un israelí de 26 años con diversos poderes desde los 3», aparentemente podía detener relojes con la mente, reproducir dibujos que nunca había visto y, por supuesto, doblar cubiertos. Una encuesta del Daily Mail preguntó a sus lectores si lo creían: el 95 por ciento respondió afirmativamente.

Uri Geller salió en el programa Directísimo, de José María Íñigo, el 6 de septiembre de 1975. Su intervención colapsó las líneas telefónicas de TVE y desató la histeria colectiva: millones de espectadores aseguraban que los cubiertos de sus casas se habían doblado solos frente al televisor.
 
Uri Geller salió en el programa Directísimo, de José María Íñigo, el 6 de septiembre de 1975. Su intervención colapsó las líneas telefónicas de TVE y desató la histeria colectiva: millones de espectadores aseguraban que los cubiertos de sus casas se habían doblado solos frente al televisor.

Esa exhibición catapultó a Geller hacia unos niveles tan asombrosos de fama, riqueza y oportunidades que su vida y su carrera son incomparables.

Su red de contactos es especialmente prodigiosa. ¿Podría alguien más, por ejemplo, decir que ha hecho trucos para Golda Meir, Elvis Presley, Kim Kardashian y Salvador Dalí? «No quiero llamarlos 'trucos' –dice Geller–. Pero quizá nadie pueda decir lo mismo. Todo se reduce a mi descaro».

Tras establecerse en el Reino Unido en 1983, Geller y su esposa, Hanna, con quien lleva casado 47 años, siempre dijeron que regresarían a Israel. En 2015 cambiaron su mansión de ocho millones de libras en Sonning (Berkshire), con sus suelos de mármol, grifos de cristal y vecinos como los Clooney, por un pequeño apartamento en Tel Aviv.

«Ganaba un millón de dólares por encontrar petróleo para una empresa japonesa. No soy Elon Musk, pero llegué a un punto en que el dinero ya no me importaba»

Acumulador compulsivo desde niño, necesitaba un lugar donde guardar sus miles de objetos. Una antigua fábrica de jabón de la época otomana, ahora vacía, resultó ser el sitio perfecto. Le llevó cinco años y seis millones de dólares transformarla en lo que es hoy, repleta de cachivaches.

«Creo que este debe de ser el museo más ecléctico del mundo», cuenta Geller con orgullo.

Ahí está la máquina del horóscopo de Nancy Reagan; las gafas que John Lennon usó mientras escribía Imagine; la bola de cristal que Dalí le dio a Geller, diciéndole que una vez perteneció a Leonardo da Vinci…

Tras el extraordinario éxito televisivo de Geller en España, Dalí quiso conocerlo. Se encon-traron en un hotel de Barcelona y se mantuvieron en contacto. El artista catalán aseguraba sentirse «fascinado».
 
Tras el extraordinario éxito televisivo de Geller en España, Dalí quiso conocerlo. Se encon-traron en un hotel de Barcelona y se mantuvieron en contacto. El artista catalán aseguraba sentirse «fascinado».

Pero la pieza central es el Cadillac Fleetwood de 1976 de Geller con miles de cucharas dobladas remachadas a su carrocería. Según un panel informativo, entre los cubiertos expuestos hay ejemplares que «pertenecieron, fueron usados ​​o tocados» por Rasputín, Beyoncé, Albert Einstein, Vladímir Putin...

Geller me presenta a Shippi, su cuñado, quien ha sido su representante, tramoyista y confidente durante más de cincuenta años. Entre los dos se encargan del museo, además de gestionar la reciente actividad paralela de Geller como comentarista político radical y progubernamental.

Geller rara vez actúa hoy en día, no como antes. En cambio, se lo puede encontrar aquí, ofreciendo visitas guiadas. «Me encanta. Hago lo que siempre he hecho. Soy un artista». ¿Pero aún puede doblar cucharas? Creo que debo aclarar cuanto antes que yo llevo dos en el bolsillo. «Ah, ya lo sabía…», dice cuando las saco. La primera es una cuchara de acero inoxidable bastante robusta. «¡Vamos, has traído una cuchara que no puedo doblar!», protesta Geller.

Uri Geller en su museo de Tel Aviv, en Israel, junto a un Cadillac con miles de cucharas dobladas por él a lo largo de los años. Su buen aspecto físico lo atribuye a la ingesta diaria de vitaminas en pastillas.
 
Uri Geller en su museo de Tel Aviv, en Israel, junto a un Cadillac con miles de cucharas dobladas por él a lo largo de los años. Su buen aspecto físico lo atribuye a la ingesta diaria de vitaminas en pastillas.

La otra es mucho más endeble. La toma y se pone de pie de un salto, apresurándose a doblarla cerca del Cadillac. Encorvado por la concentración, la cuchara reaparece ligeramente deformada mientras Geller acaricia la nueva curva.

Es entretenido, pero no del todo convincente. En total veo cómo dobla cuatro cucharas y cada vez siento que me distrae su ajetreo. Cuando le pregunto si se puede quedar quieto y hacerlo frente a la cámara, dice que eso ya se ha hecho un millón de veces.

Todas las ganancias del museo se destinan a una organización benéfica infantil. Geller afirma que no necesita dinero, ya ha ganado mucho con sus libros, visitas guiadas y contratos privados. En la década de los ochenta, estos últimos incluían trabajos para empresas que le pedían que predijera el mercado de valores o que sobrevolara zonas remotas para señalar dónde intuía que podría haber yacimientos minerales.

«A veces ganaba un millón de dólares por encontrar petróleo para alguna empresa japonesa. No soy Elon Musk, pero llegué a un punto en que el dinero ya no me importaba». Hace una pausa. «En realidad, John Lennon influyó mucho en mi decisión de alejarme del éxito financiero».

Vitaminas y minerales

Cada mañana hace veinte minutos de estiramientos, camina durante una hora y luego levanta pesas en su museo otros veinte minutos. Es vegetariano, no bebe alcohol y nunca ha fumado ni consumido drogas. «Pero este es mi verdadero secreto», dice sacando una pequeña caja amarilla. Dentro lleva ocho comprimidos de diversas vitaminas y minerales. «Tres veces al día durante cincuenta y cinco años», explica tragándoselos uno a uno.

Siempre hay algo que cambiar en el museo. Hoy es el rincón lleno de baratijas de Donald Trump. Le ha pedido a Shippi que coloque una imagen de Trump como Satanás, manipulada digitalmente. «La traición a Israel es catastrófica», se lamenta.

Con Michael Jackson mantuvo una gran amistad. El cantante fue su padrino en la renovación de los votos matrimoniales en 2001 (en la foto, con su mujer, Hanna). Jackson llegó dos horas tarde a la ceremonia.
 
Con Michael Jackson mantuvo una gran amistad. El cantante fue su padrino en la renovación de los votos matrimoniales en 2001 (en la foto, con su mujer, Hanna). Jackson llegó dos horas tarde a la ceremonia.

«Los estadounidenses me pidieron una vez que influyera en los rusos para que firmaran el tratado de reducción de armas nucleares. Mi tarea consistía en presionar a Yuli Vorontsov, el negociador principal. Lo logré con éxito. Tengo muchas historias como esta. En cualquier caso, no cabe duda de que alguien influyó en Donald Trump».

«Una vez hipnoticé a Michael para que dejara la comida basura. En trance, le pregunté: '¿Alguna vez tocaste a un niño?'. Y él respondió: 'No, jamás haría eso'. Nunca creí las acusaciones»

«Existe algo llamado ELF ('frecuencias extremadamente bajas'), las usan en las guerras. En mi opinión, cuando Trump estuvo en China o en algún otro lugar, alguien le lavó el cerebro. No se puede cambiar de opinión de repente. Primero glorifica a Bibi (Netanyahu), ama a Israel, y de la noche a la mañana cambia de opinión».

Pero Trump siempre ha sido así, sostengo. Geller hace una mueca. «Esto es extremo. Bibi tiene que ser astuto ahora».

Netanyahu es un viejo amigo. Se conocieron hace décadas cuando Netanyahu estaba en el ejército y Geller fue a entretener a las tropas.

Geller ha afirmado trabajar con varios gobiernos durante décadas y sigue aportando su granito de arena al esfuerzo bélico. «No puedo hablar de eso… Usa tu imaginación».

Con Netanyahu tiene un contacto cercano. «Me impresionó muchísimo», dijo el primer ministro israelí tras verlo actuar la primera vez: «Nos vimos una y otra vez, y cada vez me asombraba más. No tengo ni la más remota idea de cómo lo hace».
 
Con Netanyahu tiene un contacto cercano. «Me impresionó muchísimo», dijo el primer ministro israelí tras verlo actuar la primera vez: «Nos vimos una y otra vez, y cada vez me asombraba más. No tengo ni la más remota idea de cómo lo hace».

Bueno, si han interferido en la mente de Trump, ¿no podría él contraatacar? Geller asiente. «Esta es mi próxima misión probablemente».

Reconoce haber usado su capacidad para ver el subsuelo y encontrar los túneles de Hamás. «No puedo negarlo». También se dice que repele psíquicamente los misiles iraníes. Otro gesto de modestia: «Lo intento».

Su fallido intento de detener el brexit es su única incursión importante en la política del Reino Unido, pero como ciudadano británico sigue atento. «Terrible. Escuchen, dentro de 25 años, Gran Bretaña estará bajo la ley islámica».

Geller afirma que su madre, Margaret (en la foto, con él), era pariente lejana del psicoanalista Sigmund Freud, lo que, según su progenitora, contribuía a las supuestas facultades psíquicas de Uri. «Siempre tuve la sensación de que no era como los demás niños», decía Margaret.
 
Geller afirma que su madre, Margaret (en la foto, con él), era pariente lejana del psicoanalista Sigmund Freud, lo que, según su progenitora, contribuía a las supuestas facultades psíquicas de Uri. «Siempre tuve la sensación de que no era como los demás niños», decía Margaret.

Quizá Geller me lee la mente en este punto, porque me reprende: «No me importa lo que digas, son números. Calcula cuántos musulmanes radicales tienen diez hijos. Sabes muy bien que el nombre más popular en Inglaterra hoy en día es Muhammad».

Geller lleva haciendo esto desde que tenía 3 años. Hijo de Margaret, una costurera, e Itzhaak, un sargento mayor, de niño jugaba en un patio de Tel Aviv cuando, según cuenta, le alcanzó «un rayo de luz, me dio en la frente y me tiró al césped. Fue exactamente como en esa escena de la película Fenómeno, protagonizada por John Travolta». Poco después estaba comiendo sopa con su madre cuando la cuchara se le dobló en la mano. En la escuela afirmaba que podía acelerar o ralentizar los relojes. Decía que podía ver a través de las paredes. En la cancha de baloncesto podía encestar con solo desearlo. Entonces, ¿por qué no se convirtió en una superestrella de la NBA? «Oye –dice–, doblar cucharas es más fácil». Su infancia, en cualquier caso, no fue fácil.

Un padre maltratado

Margaret, su madre, se quedó embarazada ocho veces, pero Itzhaak la obligó a abortar en todas las ocasiones. Con Uri, ella se atrevió a enfrentarse a él.

Como hijo único, solía estar solo con su madre mientras su padre, un héroe de guerra abusivo que se había enfrentado a Rommel en la guerra del Desierto, tenía aventuras extramatrimoniales. Se divorciaron cuando Geller tenía 13 años. Después pasó un tiempo en un kibutz, antes de terminar su adolescencia en Chipre, donde su madre se volvió a casar.

En los últimos años, Uri Geller ha iniciado varios pleitos. Uno contra Nintendo 2000 por el uso no autorizado de su identidad, debido a la similitud entre el ilusionista y el Pokémon Kadabra. En 2013 demandó al emporio mediático News Group Newspapers por espiarlo. Lo indemnizaron.
 
En los últimos años, Uri Geller ha iniciado varios pleitos. Uno contra Nintendo 2000 por el uso no autorizado de su identidad, debido a la similitud entre el ilusionista y el Pokémon Kadabra. En 2013 demandó al emporio mediático News Group Newspapers por espiarlo. Lo indemnizaron.

A los 18 años se unió a las Fuerzas de Defensa de Israel y luchó en la guerra de los Seis Días. En un enfrentamiento resultó herido y se encontró cara a cara con un soldado jordano enemigo. Geller desen-fundó más rápido. «Nunca hablo de ello», dice hoy, y señala con tristeza una vitrina. «Ahí está la insignia que encontré en el bolsillo del hombre al que maté».

En su momento fue una de las dos únicas personas en el estado de Nueva York con licencia para portar ocho armas a la vez. «El otro era Frank Sinatra». Cuando le pregunto por qué necesitaría tantas, se encoge de hombros. «No lo sé, estaba loco después de la guerra».

Todavía está armado. «Tengo que estarlo», dice levantándose la camiseta para mostrar su pistola semiautomática. «He oído, de forma subliminal, de gente en puestos muy altos que hay una fetua en mi contra por lo que digo sobre Irán».

«De niño, me alcanzó un rayo de luz; me dio en la frente y me tiró al césped. Fue exactamente como en esa escena de la película 'Fenómeno', con John Travolta»

Considerado como artista, el repertorio de talentos de Geller siempre ha sido limitado en comparación con otros. «Los magos se ríen de mí. Puedo doblar una cuchara. Puedo leer la mente. Puedo arreglar un reloj roto. Eso es básicamente todo».

Un hombre de la CIA

Lo que lo distinguía era, y sigue siendo, su insistencia patológica en que no hay nada ilusorio en sus trucos. La magia, en general, le aburre. «No hay nada nuevo bajo el sol. Es como el sexo. Hay un número limitado de posiciones y ya está».

Según Geller y fuentes de inteligencia estadounidenses, la CIA estaba tan interesada en sus habilidades que colaboró ​​con él durante años. Lo mismo hicieron el Mossad, el servicio de inteligencia exterior israelí, y contratistas privados. También fue tristemente célebre por ayudar a resolver casos de personas desaparecidas, aunque recordarlo ahora lo incomoda.

Un equipo de físicos pone a prueba las capacidades paranormales de Uri Geller durante una visita a la Universidad Estatal de Kent, en Ohio (Estados Unidos), en mayo de 1975. Algunos de ellos validaron sus habilidades por 'inexplicables'.
 
Un equipo de físicos pone a prueba las capacidades paranormales de Uri Geller durante una visita a la Universidad Estatal de Kent, en Ohio (Estados Unidos), en mayo de 1975. Algunos de ellos validaron sus habilidades por 'inexplicables'.

«¡Mentiras!». Insisto: «¿Entonces no es verdad?». «Bueno, sí, algunas familias me pidieron que encontrara a personas desaparecidas. No podía garantizar nada. Y nunca me pagaron por ello».

Una lección que aprendió en 1973, cuando fracasó al intentar doblar una cuchara particularmente gruesa en el programa de Johnny Carson, es que no existe la mala publicidad.

«Los escépticos crearon el enigma a mi alrededor. Cuanto más se avivaba el debate, más famoso me hacían». Uno de esos escépticos, el célebre mago James Randi, dedicó gran parte de su vida a intentar desenmascarar a Geller como un simple charlatán. Sus batallas legales se volvieron legendarias. Falleció en 2020. «Randi fue mi mejor publicista. Estaba obsesionado. Era gay y creo que se enamoró de mí. Me escribió cartas de amor maravillosas, que rechacé».

Una cita que a Geller le gusta mucho es: «Muéstrame un hombre exitoso y te mostraré la controversia». Dice esto mientras estamos en un rincón especial dedicado a Michael Jackson y Mohamed Al-Fayed. Este último –«desconocía las acusaciones, pero era un tipo extraño»– le presentó a Jackson a finales de los noventa. El cantante y Geller viajaron por todo el mundo. El ilusionista incluso diseñó la portada de un álbum para Jackson; y este accedió a visitar Exeter cuando Geller se convirtió en copresidente del club de fútbol de la ciudad.

Siempre lleva una pistola. «Tengo que hacerlo. He oído, de forma subliminal, de gente en puestos muy altos que hay una fetua contra mí por lo que digo sobre Irán»

«Una vez hipnoticé a Michael para que dejara de comer comida basura –dice–. Lo induje a un trance profundo y luego hice algo sumamente inmoral. Le pregunté: '¿Alguna vez tocaste a un niño de manera inapropiada?'. Y él respondió: 'No, jamás haría eso'. Le dije: 'Entonces, ¿por qué le pagaste millones a un niño (en un acuerdo extrajudicial)?'. Y él respondió: 'Porque ya no podía soportarlo más'. Esto fue una confirmación personal de la inocencia de Michael. Nunca creí las acusaciones».

A principios de los setenta le dijo a Shippi: «Algún día conquistaremos el mundo». Fue entonces cuando volaron por primera vez a Estados Unidos. «Estaba cegado por mi ego. Lo único que quería era fama y fortuna». En ese momento también sufría bulimia.

Señala con la mano alrededor del museo. «¿Sabes por qué conocí a todos estos tipos? Porque quería ser como ellos. Quería ser una superestrella. Y eso se desencadenó por el trauma psicológico que sufrí tras el divorcio de mi madre, al ver a gente morir en la guerra...; en fin, todo eso».

Por fin estamos avanzando, pero es hora de almorzar. Hanna, su mujer, se une a nosotros en un restaurante. Sus dos hijos viven lejos: Daniel, de 45 años, reside en Inglaterra y trabaja como fiscal. Natalie, de 42, es ama de casa en Los Ángeles y tiene dos hijos. Mientras comemos hummus, me mira fijamente. «Oye, ¿qué coche conduces? ¿Es un Toyota?». «Sí, es un Toyota», respondo. «Esto es lo que hace…», murmura Hanna. Geller parece encantado. «¿Ves? Lo presentía. Eso no está en Google». «Adelante –le digo–, ¿de qué color es?». «Me parece que blanquecino», responde. Es negro. Geller se ríe: «Bueno, ahí lo tienes».

Me pregunto, en voz alta, si revelará sus secretos en su lecho de muerte. «¿Por qué? No tengo nada que decir, todo es real». Su fervor sigue intacto. «Si soy un mago y he engañado al mundo, entonces soy el mejor. Si tengo poderes reales, también soy el mejor. Pero nunca lo sabrás. ¿De verdad crees que a mi edad voy a decir algo diferente? ¡Vamos!». 

 

TITULO : EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes  -  14 , 21 - Agosto -  Juan Manuel De Prada - Resentimiento ,.   

MI CASA ES LA TUYA - VIERNES -  14 , 21 - Agosto  ,.

MI CASA ES LA TUYA -', presentado por Bertín Osborne,.

acerca a los espectadores el lado más desconocido de personajes relevantes de diversos ámbitos. Durante aproximadamente una hora, los telespectadores tienen la oportunidad de conocer mejor al invitado y también al propio Bertín Osborne, en Telecinco  a las 22:00, el viernes  -   14 , 21 - Agosto ,etc.

  EL BLOC DEL CARTERO - LA CARTA DE LA SEMANA - MI CASA ES LA TUYA - viernes - 14 , 21 - Agosto - Juan Manuel De Prada - Resentimiento,.

 Juan Manuel De Prada - Resentimiento ,.

 Juan Manuel de Prada: Economía participativa - XLSemanal - Abc

 Juan Manuel De Prada - foto ,.

 

Decía Unamuno que en la lista de los pecados capitales falta el resentimiento, que en cierto modo los compendia todos y los torna más dañinos. Y, en efecto, la envidia, la soberbia, la ira, la codicia, la lujuria del resentido son las peores; porque la vileza moral que anida en el seno de todos esos pecados se vuelve radioactiva por obra del resentimiento. Max Scheler dedicó páginas magistrales a alumbrar esta patología del espíritu, tal vez la más corrosiva de cuantas puede llegar a albergar el alma humana. Para Scheler, el resentimiento es una suerte de 'autointoxicación' psíquica que surge de la conjunción entre una pasión oscura que nos oprime –como la envidia, los celos o el afán de venganza– y un estado de total impotencia para ejecutarla. El resentido 'siente' que ha sido agraviado; 'siente' que sus méritos no han sido apreciados; 'siente' que ha sido privado de bienes o de recompensas (un patrimonio copioso, una mujer hermosa, una salud boyante) que disfrutan otras muchas personas menos merecidamente que él. Y esa conciencia de agravio e injusticia, al no poder ser reparada ni resarcida, en lugar de 'desahogarse' se vuelve hacia dentro, retrocede hacia el interior del individuo y se atrinchera y enquista en los entresijos más recónditos del alma, desde los que derrama su lava sigilosa.

Es una protesta ciega del individuocontra sus propias debilidades

El resentimiento es una regurgitación ácida de esa pasión oscura que se nos pudre dentro, obligándonos a una rumiadura constante; el resentimiento es como el reflujo de una mala digestión que nos atrapa en su bucle interminable. El resentido, un día tras otro, 're-siente' el dolor de ese agravio real o imaginario que despertó su rabia sorda; sólo que llega un momento en que ni siquiera recuerda la causa de ese dolor, ya no sabe si fue no lograr la mujer amada o no poderse pagar unas vacaciones de lujo, padecer cáncer o padecer insomnio, hincharse a hacer deporte sin lograr adelgazar o ser hincha de un equipo que nunca gana la Liga. Llega un momento en que el resentido se pierde en su laberinto de dolor 're-sentido'; y extraviado no hace sino darse cabezazos contra las paredes del laberinto, hasta destruir su propia salud mental. Así, el resentido –que ha podido llegar a olvidar la causa originaria de su dolor– percibe la felicidad del prójimo, la prosperidad del prójimo, la belleza o inteligencia del prójimo –o incluso su simple 'mediano pasar'– como una afrenta que alimenta un deseo perpetuo e indiscriminado de venganza.

Marañón señalaba muy atinadamente que el resentimiento, a diferencia del odio o de la envidia (que se proyectan sobre una persona en concreto), es de carácter impersonal. El resentimiento, a la postre, es una protesta ciega del individuo contra sus propias debilidades, contra sus propias desgracias… que se expresa revolviéndose contra las fortunas o fortalezas (reales o imaginarias) que descubre en el prójimo, en todos los prójimos. De ahí que, al no tener un objetivo concreto, el resentimiento tenga más difícil cura que la mera envidia o el mero odio, que siempre eligen a sus víctimas. El resentimiento es odio ecuménico, envidia cósmica e innumerable; y por ello mismo sólo puede regodearse con un mal que no haga distingos ni acepción de personas, sino que se derrame por igual sobre todos los que injurian al resentido con su riqueza, con su alegría, con su belleza, con su inteligencia, con el mero hecho de respirar y existir.

Y esa regurgitación ácida del resentimiento genera en el resentido antídotos amargos. Para evitar el sufrimiento de admitir que no puede alcanzar las virtudes, bienes o capacidades del prójimo, el resentido altera secretamente su balanza axiológica. De este modo, aquello que envidia o ansía, aquello que 'siente' que le ha sido arrebatado, pasa a convertirse en algo dañino o pecaminoso, algo pernicioso o vitando, algo que debe ser combatido y erradicado. Si no ha podido enamorar a una mujer angelical querrá que todas las mujeres se endemonien. Si no ha podido sacar unas oposiciones, querrá que el acceso a la función pública se rija por criterios menos 'elitistas'. Si no ha podido hacer fortuna, querrá que los afortunados sean expoliados. Si no ha podido ser guapo, inteligente o rico, querrá que el resto de la Humanidad sea pobre, tonta y fea. El resentido siempre halla su consuelo en la devaluación y el rebajamiento del mérito ajeno.

Y entonces llega un demagogo que ofrece al resentido, a cambio de su voto, ese consuelo, canalizando su amargura acumulada con la coartada de una ideología. Así, como nos enseña Unamuno, la democracia acaba siendo la santificación del resentimiento; y esa santificación ya se ha hecho realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario