domingo, 9 de agosto de 2026

Los pilares del tiempo - Trump da la puntilla a La Habana Vieja ,. / REVISTA QUO - Trump blinda a Delcy hasta que celebre elecciones en Venezuela dentro de un año ,.

 

TITULO : Los pilares del tiempo -  Trump da la puntilla a La Habana Vieja ,. 

 Los pilares del tiempo -  Trump da la puntilla a La Habana Vieja ,.

  Trump da la puntilla a La Habana Vieja,.

Sin combustible. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta localidad que concentra más de tres siglos de legado español acelera su deterioro ,.

La rehabilitación de la fachada neoclásica del Hotel Saratoga es una de las que penden de un hilo.

La Habana Vieja es una ciudad espectacular. Murallas, castillos, palacios y plazas monumentales que exudan historia se concentran en poco más de cuatro kilómetros cuadrados de calles y callejuelas repletas de sorpresas que esperan pacientes a quien sabe buscarlas. Cualquier rincón de este laberinto fundado en 1519 por Diego Velázquez y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982 puede esconder un inesperado chispazo de su glorioso pasado.

El casco antiguo de la capital de Cuba hace llorar. Pero no de emoción sino de pena. Porque se cae a pedazos. Muchos de los edificios están apuntalados, a menudo las calles se cierran por derrumbes parciales que suponen un peligro para los viandantes, y edificios tan relevantes como la Mansión Aldama, uno de los ejemplos más soberbios del estilo neoclásico en el país caribeño, están tapiados para retrasar un inevitable deterioro con el que también desaparece el legado de la colonización española.

Las expectativas no son halagüeñas, porque el patrimonio histórico se ha convertido en la última víctima del rifirrafe político que enfrenta al gobierno cubano y la Administración de Donald Trump. El regreso del magnate a la Casa Blanca ha disparado la tensión con Estados Unidos y ha provocado la mayor crisis energética de la isla. El bloqueo de los envíos de combustible venezolano ha secado los surtidores, paralizando Cuba y sumiéndola en la oscuridad. En esta coyuntura, también se han detenido los ambiciosos planes para rehabilitar esas joyas arquitectónicas de La Habana Vieja a las que nadie saca brillo.

«Estamos paralizados porque no se puede trasladar ni material de construcción ni a los trabajadores», explica la directora del Plan Maestro de Revitalización Integral, Patricia Rodríguez. Justo cuando está explicando la situación a este diario, se produce un apagón. «Habrá que esperar para ver si es un problema de DAF -Disparo Automático por Frecuencia- o si se ha caído el SEN -Sistema Electroenergético Nacional-. El primero se resuelve pronto, el segundo puede llevar muchas horas», comenta con resignación en su despacho, hasta donde llega cada día después de sortear todo tipo de obstáculos: «No sabemos si habrá combustible para el autobús».

Esta coyuntura ha afectado sustancialmente a los planes urbanísticos de la capital. «Tenemos aprobado un proyecto muy ambicioso para construir 3.000 viviendas, escuelas y residencias de mayores que nos permitiría reubicar temporalmente a residentes de edificios que necesitan ser rehabilitados para iniciar las obras, pero es imposible llevarlo a cabo con la incertidumbre actual. Los inversores extranjeros no quieren arriesgarse en esta situación», explica.

Patricia Rodríguez posa en la sede de La Oficina del Historiador.
 
Patricia Rodríguez posa en la sede de La Oficina del Historiador.

Rodríguez, que pertenece a la prestigiosa Oficina del Historiador, añade que la imparable decadencia de La Habana Vieja no es solo un problema de fachada. También afecta a la vecindad. «La vida cultural, que era el corazón de la ciudad, ha caído en picado. De la Habana se han ido unas 300.000 personas en dos o tres años. Y, por otro lado, los cortes de luz y la oscuridad que provocan han disparado la inseguridad, con más casos de robos y de vandalismo. No estábamos acostumbrados a no poder salir a la calle», señala la responsable del Plan Maestro, subrayando un sentimiento muy extendido entre los cubanos, que ven cómo su seguridad ciudadana, una excepción en América Latina de la que se enorgullecían, se erosiona más que sus monumentos.

Esta situación echa por tierra logros innegables del Plan Maestro, cuyo objetivo es convertir a La Habana Vieja en un centro histórico con vida local, no un decorado de cartón piedra destinado al turismo. «Algunos edificios se demolieron durante la era capitalista en aras del negocio. Aquel plan contemplaba arrasar la zona. Pero tras la revolución cambió todo. Ahora nuestro eje vertebrador es la cultura y los beneficiarios son los ciudadanos. Por eso hemos reconvertido edificios históricos en residencias para la Tercera Edad, por ejemplo», explica Rodríguez.

Crisis existencial

Desafortunadamente, la caída de la Unión Soviética sumió a la isla en una profunda crisis, conocida como 'período especial', que se extendió hasta los albores del nuevo siglo y que puso patas arriba los planes quinquenales con los que Eusebio Leal, el alma de la Oficina, iba dando forma a la recuperación de La Habana Vieja. «Fue una crisis profunda, pero muy diferente a la actual. Porque ahora hay mucha más desigualdad social. Hoy afrontamos una crisis existencial», recalca Rodríguez.

Y no solo se refleja en La Habana Vieja. Incluso en el célebre Malecón de la ciudad, algunas zonas parecen sacadas de un frente de guerra, con edificios que se mantienen en pie desafiando las leyes de la física. «Hay cosas que son culpa nuestra, pero Estados Unidos nos somete a un estrangulamiento absoluto, es una asfixia genocida. Los cubanos tenemos una capacidad de resiliencia espectacular y somos ágiles para responder a emergencias, pero no para resolver problemas estratégicos en el ámbito económico».

Rodríguez, que no pertenece al gobierno pero trabaja supeditada a él, reconoce implícitamente que las penurias actuales también son fruto de la desorganización y la ineficiencia de la administración cubana. Pero señala a Trump como el culpable de que el casco histórico sufra daños irreversibles: «No hay cemento, no hay acero, y no podemos importar materiales. Así que es posible que algunos edificios históricos acaben desapareciendo para siempre».

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 REVISTA QUO -  Trump blinda a Delcy hasta que celebre elecciones en Venezuela dentro de un año  , fotos,.

 

Trump blinda a Delcy hasta que celebre elecciones en Venezuela dentro de un año,.

La inmunidad en los tribunales frena una demanda por torturas, pero deja abiertas otras vías de presión mientras EE.UU. busca estabilidad y excluye a Diosdado Cabello y otros miembros del régimen chavista,.


Delcy Rodríguez, flanqueada por Jorge, presidente del Parlamento, y por Diosdado Cabello, ministro del Interior.

Donald Trump ha decidido proteger judicialmente a Delcy Rodríguez, pero no liberarla de la amenaza de los tribunales estadounidenses. La inmunidad solicitada por su Administración ante un juez federal de Miami es un escudo condicionado, pues solo existe mientras ella siga siendo la jefa de Estado reconocida por Estados Unidos y no impide que las acusaciones vuelvan a plantearse cuando abandone el poder.

 Qué le estamos haciendo a Quo? - Quo

Esa condición es la clave de una maniobra que va mucho más allá del litigio por el que se desencadena. La Casa Blanca necesita a Delcy para mantener la estabilidad interna de Venezuela, garantizar las exportaciones de petróleo y preparar una transición política. Al mismo tiempo, hay bajo secreto de sumario un conjunto de expedientes judiciales que pueden reactivarse si deja de cumplir los compromisos adquiridos tras la captura de Nicolás Maduro.

La estrategia responde a un horizonte que comienza a definirse en la Casa Blanca. Según fuentes conocedoras de las deliberaciones consultadas por ABC, la Administración empieza a asumir que las elecciones presidenciales venezolanas deberán celebrarse dentro de aproximadamente un año, dada la presión en esa dirección de un grupo de senadores y diputados. No serán inmediatas, como reclama una parte de la oposición, pero tampoco se pretende que la presidencia interina se prolongue indefinidamente. Hasta entonces, Delcy Rodríguez seguirá siendo para Trump una garantía de orden y, a la vez, una dirigente vigilada muy de cerca, y sin autonomía real.

La intervención del Ejecutivo en Washington se produjo en el caso de Jerrel Kenemore, Jason Saad y Edgar José Marval, tres estadounidenses que denunciaron haber sido secuestrados, detenidos arbitrariamente y torturados por los aparatos de seguridad venezolanos.

El Departamento de Justicia presentó el mes pasado ante el juez Darrin Gayles una declaración formal de inmunidad. El argumento no entra en las acusaciones ni sostiene que Rodríguez sea inocente. Se limita a afirmar que EE.UU. la reconoce desde el 5 de marzo como jefa de Estado y que, mientras ocupe ese cargo, no puede ser sometida a la jurisdicción de un tribunal estadounidense.

La Administración pidió que las reclamaciones contra ella sean desestimadas con una figura que se llama «sin perjuicio». En términos prácticos, esto significa que podrían ser recuperadas cuando deje el cargo pues no es una absolución ni un cierre definitivo sino una suspensión vinculada a su permanencia en el poder.

El juez ya había concedido más de 314 millones de dólares (275 millones de euros) a los demandantes frente a Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, Alex Saab y otros dirigentes que no comparecieron. La sentencia consideró acreditadas, por incomparecencia de los acusados, las denuncias sobre palizas, descargas eléctricas, aislamiento prolongado y otras formas de maltrato. Delcy quedó fuera mientras se esperaba la posición del Ejecutivo.

La demanda civil de Kenemore no es el único frente judicial que inquieta a la presidenta interina. Delcy ha figurado desde al menos 2018 en archivos de la agencia antidroga estadounidense. En 2022, la DEA la clasificó como «objetivo prioritario», una categoría reservada para personas consideradas relevantes en investigaciones sobre narcotráfico. Su nombre apareció en cerca de una docena de expedientes relacionados con presunto lavado de dinero, contrabando de oro, contratos públicos y vínculos con Alex Saab.

De momento no ha sido acusada formalmente. Fiscales de Miami preparaban un posible borrador de acusación por corrupción y blanqueo de fondos procedentes de la petrolera estatal PDVSA entre 2021 y 2025. Según esas fuentes, la existencia de ese trabajo había sido comunicada verbalmente a Rodríguez como una forma de presión. El hoy jefe del Departamento Justicia, Todd Blanche, negó públicamente la información cuando la publicó la agencia Reuters, diciendo que no hay causas abiertas.

Posteriormente, los fiscales evitaron avanzar en investigaciones sobre Rodríguez para no poner en peligro la estabilización del país. El Departamento de Justicia respondió que nunca existió una investigación que pudiera ser cerrada, aunque los documentos de la DEA confirmaban el prolongado interés de las autoridades por ella.

Fuentes consultadas por ABC añaden que Rodríguez supo que existían dos líneas en Florida: una en el sur del estado y otra en Tampa. Ambas quedaron paralizadas después de la captura de Maduro. Se trata, según esas fuentes, de actuaciones bajo secreto judicial, con participación del FBI y discusiones internas sobre posibles vulneraciones de garantías básicas.

La combinación de esas amenazas es deliberadamente ambigua. No hay una acusación pública contra Rodríguez, pero tampoco una exoneración y los expedientes permanecen de ese modo como una reserva de presión para impedir que rompa con Washington o trate de perpetuarse.

Excluidos otros gerifaltes

La protección concedida a Rodríguez no se extiende al resto de la cúpula chavista. Cabello y Nicolás Maduro Guerra, hijo del dictador, continúan expuestos a la causa penal estadounidense por narcoterrorismo. Cabello y Padrino, el jefe de la Defensa venezolana, arrastran acusaciones y recompensas por presuntos delitos de narcotráfico. El hijo de Maduro también figura en la acusación federal de Nueva York junto a su padre, Cilia Flores y otros dirigentes.

Maduro y Flores, capturados el 3 de enero, permanecen encarcelados en Brooklyn y serán juzgados a partir del 1 de junio de 2027, según fijó este miércoles el juez que lleva el caso. Ambos se han declarado inocentes. La defensa de Maduro pretende alegar inmunidad soberana y cuestionar la legalidad de la operación militar que lo llevó desde Caracas hasta Nueva York, una inmunidad que sí se ha concedido a Delcy.

La situación de Cabello es más compleja. Estados Unidos trabaja con él porque controla el Ministerio del Interior, los servicios de inteligencia, la Policía y una parte de las estructuras armadas que pueden garantizar o sabotear cualquier transición.

Tras los terremotos de junio, Cabello apareció en fotografías junto al encargado de negocios estadounidense, John Barrett, y el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan. Las imágenes causaron indignación entre los opositores, porque mostraban a altos funcionarios estadounidenses tratando con un dirigente por cuya captura Washington había ofrecido millones de dólares.

Según fuentes estadounidenses, la publicación y explotación política de esas fotografías por parte de Cabello causó malestar en parte de la Administración. Washington consideraba los contactos una necesidad operativa para coordinar la emergencia, no un acto de rehabilitación. Cabello intentó presentar las imágenes como prueba de que EE.UU. había aceptado su permanencia en el aparato de poder.

La oposición venezolana comienza a asumir que ese es el plan de Trump sin matices: mantener a Rodríguez durante la fase de estabilización y recuperación, abrir un proceso político controlado y llegar a elecciones aproximadamente dentro de un año. El senador Bernie Moreno, aliado de Trump y republicano de Ohio, ya ha pedido que junio de 2027 sea la fecha, algo en lo que le apoyan los legisladores de su partido.

La oposición ya asume que el plan de Trump es mantener a Delcy Rodríguez durante la estabilización y abrir un proceso controlado hasta celebrar los comicios en un año

Marco Rubio ha anunciado que las primeras conversaciones formales de transición comenzarán en agosto. El formato elegido reúne al Gobierno interino con representantes de la Asamblea Nacional elegida en 2015. Dinorah Figuera, respaldada por Washington, aparece como principal interlocutora de la oposición institucional, mientras Jorge Rodríguez, hermano de Delcy, dirige la delegación chavista.

Fuentes opositoras consultadas por ABC admiten con resignación que Trump ha optado por la continuidad temporal de una parte del chavismo. Han transmitido a la Administración que Delcy no es una tecnócrata neutral aparecida después de Maduro, sino una dirigente central del sistema durante años.

«Delcy es tan parte del aparato criminal como Maduro», resume una de esas fuentes, que distingue entre aceptar una transición gradual y legitimar a quienes participaron en la represión. Pide no ser identificada abiertamente por temor a represalias dentro de la Administración Trump, que no ha sido muy receptiva a las críticas opositoras venezolanas.

«Delcy es tan parte del aparato criminal como Maduro»

Oposición venezolana

También existe preocupación por que Rodríguez utilice la presidencia interina para convertirse en candidata. Un abogado contratado por ella en EE.UU. afirmó en documentos de registro que planeaba presentarse a las próximas elecciones, aunque todavía no hay fecha ni condiciones acordadas.

La relación de Trump con Rodríguez ha sido deliberadamente ambivalente desde la captura de Maduro. El 4 de enero, apenas un día después de la operación, Trump advirtió que ella pagaría un precio «probablemente mayor que Maduro» si no hacía lo correcto. Días después, tras hablar con ella y recibir los primeros compromisos sobre petróleo y cooperación, la describió como una «persona estupenda» con la que EE.UU. trabajaba muy bien.

Rodríguez ha respondido con gestos de obediencia. Reabrió las relaciones diplomáticas, permitió el regreso de funcionarios estadounidenses, reorganizó el gabinete con personas de su confianza y entregó decenas de millones de barriles de petróleo a EE.UU. El diario 'The Financial Times' asegura que EE.UU. ha ingresado de 13.000 millones de dólares (11.400 millones de euros) por la venta del crudo venezolano, pero la Administración Trump no revela qué ha hecho con ese dinero.

Preocupa que Delcy Rodríguez utilice la presidencia para presentarse como candidata a las elecciones

Recientemente, la revista The New Yorker describió cómo la Casa Blanca utiliza la posibilidad de favorecer el regreso de Machado para mantener inquieta a Rodríguez. Según un veterano operador citado por la revista, el mensaje es que Delcy no debe acomodarse porque Washington puede recuperar en cualquier momento a la dirigente opositora como alternativa.

Existe además un elemento menos evidente. Rubio acaba de anunciar en una tribuna en el diaro 'The Wall Street Journal' una ofensiva para «desmantelar» la Corte Penal Internacional de La Haya «ladrillo a ladrillo», al considerar que amenaza la soberanía estadounidense.

La Corte mantiene abierta la investigación sobre posibles crímenes contra la humanidad cometidos en Venezuela desde 2014. La pesquisa fue reanudada después de que los jueces concluyeran que las investigaciones internas del régimen no cubrían suficientemente los hechos examinados.

El ataque de Rubio contra la institución no se refiere expresamente a Rodríguez. Sin embargo, en el contexto venezolano puede ser interpretado como una señal: si coopera, garantiza la transición y negocia una salida, Washington no parece interesado en entregarla a la Justicia internacional.

La Casa Blanca necesita que Delcy mantenga unido al chavismo durante la reconstrucción y que conduzca al país hacia unas elecciones. Delcy necesita que EE.UU. conserve su inmunidad, paralice las investigaciones y contenga a sus adversarios.

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