domingo, 15 de diciembre de 2013

LA CARTA DE LA SEMANA,UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( XV) / SILENCIO POR FAVOR, COLONIA, DOLCE & GABBANA THE ONE,.

TÍTULO: LA CARTA DE LA SEMANA, UNA HISTORIA DE ESPAÑA ( XV)


  1. A los incautos que creen que los últimos siglos de la reconquista fueron de esfuerzo común frente al musulmán hay que decirles que verdes ...
    A los incautos que creen que los últimos siglos de la reconquista fueron de esfuerzo común frente al musulmán hay que decirles que verdes las han segado. Se hubiera acabado antes, de unificar objetivos; pero no fue así. Con los reinos cristianos más o menos consolidados y rentables a esas alturas, y la mayor parte de los moros de España convertidos al tocino o confinados en morerías (en juderías, los hebreos), la cosa consistió ya más bien en una carrera de obstáculos de reyes, nobles y obispos para ver quién se quedaba con más parte del pastel. Que iba siendo sabroso. Como consecuencia, las palabras guerra y civil, puestas juntas en los libros de Historia, te saltan a la cara en cada página. Todo cristo tuvo la suya: Castilla, Aragón, Navarra. Pagaron los de siempre: la carne de lanza y horca, los siervos desgraciados utilizados por unos y otros para las batallas o para pagar impuestos, mientras individuos de la puerca catadura moral, por ejemplo, del condestable Álvaro de Luna, conspiraban, manipulaban a reyes y príncipes y se hacían más ricos que el tío Gilito. El tal condestable, que era el retrato vivo del perfecto hijo de puta español con mando en plaza, acabó degollado en el cadalso -a veces uno casi lamenta que se hayan perdido ciertas higiénicas costumbres de antaño-; pero sólo era uno más, entre tantos (y ahí siguen). De cualquier modo, puestos a hablar de esos malos de película que aquella época dio a punta de pala, el primer nombre que viene a la memoria es el de Pedro I, conocido por Pedro el Cruel: uno de los más infames -y de ésos hemos tenido unos cuantos- reyes y gobernantes que en España parió madre. Este fulano metió a Castilla en una guerra civil en la que no faltaron ni brigadas internacionales, pues intervinieron tropas inglesas a su favor, nada menos que bajo el mando del legendario Príncipe Negro, mientras que soldados franchutes de la Francia, mandados por el no menos notorio Beltrán Duguesclin, apoyaban a su hermanastro y adversario Enrique de Trastámara. La cosa acabó cuando Enrique le tendió un cuatro (como dicen en México) a Pedro en Montiel, lo cosió personalmente a puñaladas, chas, chas, chas, y a otra cosa, mariposa. Unos años después, y en lo que se refiere a Portugal -del que hablamos poco, pero estaba ahí-, el hijo de ese mismo Enrique II, Juan I de Castilla, casado con una princesa portuguesa heredera del trono, estuvo a punto de dar el campanazo ibérico y unir ambos reinos; pero los portugueses, que iban a su propio rollo, y eran muy dueños de ir, eligieron a otro. Entonces, Juan I, que tenía muy mal perder, los atacó en plan gallito con un ejército invasor; aunque le salió el tiro por la culata, pues los abuelos de Pessoa y Saramago le dieron las suyas y las del pulpo en la batalla de Aljubarrota. Por esas fechas, al otro lado de la península, el reino de Aragón se convertía en un negocio cada vez más próspero y en una potencia llena de futuro: a Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca se fueron uniendo el Rosellón, Sicilia y Nápoles, con una expansión militar y comercial que abarcaba prácticamente todo el Mediterráneo occidental: los peces con las famosas barras de Aragón en la cola. Pero el virus de la guerra civil también pegaba fuerte allí, y durante diez largos años aragoneses y catalanes se estuvieron acuchillando por lo de siempre: nobles y alta burguesía -dicho de otro modo, la aristocracia política eterna-, diciéndose yo quiero de rey a éste, que me hace ganar más pasta, y tú quieres a ése. Mientras tanto, el reino de Navarra (que incluía lo que hoy llamamos País Vasco) también disfrutaba de su propia guerra civil con el asunto del príncipe de Viana y su hermana doña Blanca, que al fin palmaron envenenados, con detalles entrañables que dejan chiquita la serie Juego de tronos. Navarra anduvo entre Pinto y Valdemoro, o sea, entre España y Francia, dinastía por aquí y dinastía por allá, hasta que en 1512 Fernando de Aragón la incorporó por las bravas, militarmente, a la corona española. A diferencia de los portugueses en Aljubarrota, los navarros perdieron la guerra y su independencia, aunque al menos salvaron los fueros -todos los estados europeos y del mundo se formaron con aplicación del mismo artículo catorce: si ganas eres independiente; si pierdes, toca joderse-. Eso ocurrió hace cinco siglos justos, y significa por tanto que los vascos y navarros son españoles desde hace sólo veinte años menos que, por ejemplo, los granadinos; también, por cierto, incorporados manu militari al reino de España, y que, como veremos en el siguiente capítulo, si es que lo escribo, lo son desde 1492.[Continuará].

    TÍTULO;  SILENCIO POR FAVOR, COLONIA, DOLCE & GABBANA THE ONE,.


    Desde hace más de 20 años, Domenico Dolce y Stefano Gabbana han creado un estilo único, enraizado en la traidición mediterránea, apasionada y caracterizada por la calidad de sus confecciones. La casa de moda Dolce & Gabbana se ha convertido en sinónimo de lujo y glamour. La sinergia entre los dos diseñadores, diferentes pero complementarios, y su capacidad para reproducir la combinación de dos fuerzas distintas supone un contraste que se convierte en estilo.La relación entre los dos diseñadores y las fragancias es una larga historia. Al igual que la ropa adorna el cuerpo, sus perfumes desvelan el alma .Cada nota olfativa está especialmente trabajada para crear una fragancia que refleja la personalidad de quien la usa. Así, los perfumes de Dolce & Gabbana tienen una identidad única e innegable. Un comienzo luminoso y vibrante que mezcla mandarina, melocotón y lichi. En el corazón florido y rico se unen la azucena, el muguete y el jazmín más un toque de ciruela. En el fondo, las notas amaderadas de vetiver se refugian en el calor de la vainilla y del ámbar.

    Resumen

    Un himno lujoso y sensual a la mujer

    Historia

    Quién es ‘the one’ ? Para los creadores Domenico Dolce y Stefano Gabbana, « cada mujer es La mujer: (…) Quieren que sea la única, ‘the one’: espectacular, alegre, irónica, fuerte y apasionada, y que sea siempre (sin duda alguna) ella misma”. Una verdadera diva, un objeto de deseo, como la mujer que representa la top modelo brasileña Gisèle Bündchen en el ojo de la cámara del fotógrafo Jean Baptiste Mondino. Como ella, su perfume es lujoso, poderoso y sensual. Mezcla de flores embriagadoras, de notas orientales y de néctares de frutos, se presenta en un frasco todo de oro, de diseño depurado y contemporáneo..

    Gama

    Eau de Parfum 50 y 75 ml.

    Frasco

    Un frasco todo de oro, contemporáneo, de una sobriedad lujosa.

     

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