lunes, 26 de enero de 2026

DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES - Carlos Sobera Actor y presentador - Explicaciones ,. / EL PAPEL HIGIENICO ROJO - EL D.N.I. - Hartazgo de Trump en Davos ,. / Donde comen dos - Sardinas Cuca - El chef o el cliente, ¿quién manda en la alta cocina? ,.

 

 DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES -  Carlos Sobera Actor y presentador - Explicaciones  ,.

 DESAYUNO - CENA - MARTES - MIERCOLES -JUEVES - VIERNES -   Carlos Sobera Actor y presentador - Explicaciones, fotos,.

  Carlos Sobera Actor y presentador - Explicaciones,.

 Carlos Sobera, en el nuevo plató de 'El precio justo'

Carlos Sobera, en el nuevo plató de 'El precio justo',. 

«Estar acomodado en televisión es lo peor que te puede pasar»,.

Conducirá el regreso de 'El precio justo' a la pantalla de Telecinco, que competirá cada mediodía con 'La ruleta de la suerte' de Antena 3,.

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(Desayuno)


Con una mecánica actualizada y manteniendo su mítico '¡a jugaaar'!, Telecinco recupera desde esta semana 'El precio justo' (de lunes a viernes, a las 13:45 horas), donde el cálculo y la intuición invita al espectador a jugar desde casa. Al frente de la nueva versión se pone Carlos Sobera (Barakaldo, Bizkaia, 65 años), uno de los 'reyes' de los concursos de televisión.

 

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(Cena )

-¿Le sorprendió que Telecinco recuperase 'El precio justo'?

-Sí, sin duda. La televisión es un medio en el que normalmente se buscan cosas nuevas, inmediatas, muy distintas a lo anterior. Por eso me sorprendió y chocó recuperar este formato, pero me pareció buena idea porque los programas no son buenos o malos por el tiempo que tengan. Y 'El precio justo' es un muy buen formato con una mecánica sencilla y atractiva para todos.

-¿Desde el principio sabía que iba a competir con 'La ruleta de la suerte'? ¿Eso añade presión?

-Sí. Estamos hablando de uno de los programas más vistos de la tele desde hace más de veinte años. 'La ruleta' ha creado un vínculo muy fuerte con el público, y romper eso es dificilísimo. Pero yo no creo que la lucha sea esa. Creo que con 'El precio justo' se intenta crear un hábito diferente, atraer a otro tipo de público que quizá no estaba con nosotros a esa hora. Puede haber espacio para los dos, aunque vencer a 'La ruleta' es muy complicado.

-¿Ha tenido contacto con Jorge Fernández?

-Antes coincidíamos más, sobre todo viajando a Bilbao. Ahora no hemos hablado. Tampoco quiero ponerle nervioso. Estará acojonado probablemente (risas).

-¿Qué le parece que la tele recupere formatos antiguos?

-Es lo mismo que ocurre en el cine con los 'remakes'. Las grandes historias nunca pasan de moda. Lo que cambia con el tiempo son las personas: unas se van y llegan otras nuevas, que también quieren ver esas historias, aunque ya no estén los actores originales. Esas nuevas generaciones también quieren ver 'Sucedió una noche', aunque ya no esté Clark Gable. Si haces un 'remake' de una gran historia, tienes al público asegurado. Con los formatos pasa lo mismo. Si una idea es descomunal, siempre va a tener público. Por eso es imposible vencer la tentación de no recurrir a un formato o a una historia que sabes que es incuestionablemente maravillosa.

-Hay quien dice que esto se debe a que el público joven se ha ido a los dispositivos móviles y que la televisión intenta retener a un público más mayor.

-Es una buena lectura y puede tener parte de razón, pero tampoco es tan simple. El público joven está más lejos de la televisión tradicional, pero también hay productos que devoran, como 'First dates' o 'La isla de las tentaciones'. Siempre hay hueco en la tele para gente joven.

-Lleva muchos años en Mediaset. Mucha gente habla de una etapa complicada para la cadena. ¿Cómo lo ve?

-No tiene una explicación lógica. Yo creo, sinceramente, que son etapas en la tele. Es que esto lo he visto ya muchas veces. Lo he vivido en Atresmedia, en una etapa anterior de Telecinco, y ahora otra vez. De repente el público encuentra ofertas que le interesan más en otros sitios y se acomoda. El espectador es muy de costumbres y, cuando adopta una, es difícil recuperarlo. Pero si llega el programa adecuado en el momento oportuno, la gente vuelve. Y volverá a Telecinco, es cuestión de tiempo. Además, no es verdad que todo funcione mal. El 'prime time' va muy bien y por las mañanas Ana Rosa funciona como una moto.

-¿Se trabaja con la misma ilusión en una etapa así?

-Incluso con más ilusión, porque tienes el incentivo de buscar novedad, tienes el reto de intentar recuperar a tu público. Te exiges mucho más y además te diviertes mucho más, porque ese proceso de búsqueda, de selección y tal, es tremendamente divertido. Y además estar acomodado en televisión es lo peor que te puede pasar.

 

TITULO:   EL PAPEL HIGIENICO ROJO -  EL D.N.I. - Hartazgo de Trump en Davos ,. 

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Hartazgo de Trump en Davos,.

 

 Donald Trump, a su llegada al Foro de Davos,

Las amenazas del presidente de EE UU empiezan a encontrar entre sus aliados el tono de rechazo que merece,.

 Por si todavía hicieran falta pruebas, el discurso pronunciado ayer por Donald Trump en el Foro de Davos mostró claramente la cada vez mayor disociación entre las palabras del presidente de Estados Unidos y la realidad. Las inexactitudes, cuando no mentiras palmarias, las expresiones fuera de lugar, el tono bravucón y las amenazas directas han dejado de provocar asombro y alarma ,.

 

El presidente Donald Trump amenazó el sábado con imponer «aranceles del 100%» a las importaciones canadienses a Estados Unidos si se concreta un acuerdo comercial entre Canadá y China, luego de un pacto preliminar anunciado la semana pasada entre Ottawa y Pekín.

Las relaciones entre Estados Unidos y su vecino del norte han sido turbulentas desde que Trump regresó a la Casa Blanca hace un año, marcadas por disputas comerciales y la declarada intención del mandatario de anexionar a Canadá como «el 51º estado» estadounidense. Durante una visita a Pekín la semana pasada, el primer ministro canadiense, Mark Carney, celebró una «nueva asociación estratégica» con China, que dio como resultado un «acuerdo comercial preliminar pero histórico» para reducir aranceles. Pero este sábado Trump advirtió de graves consecuencias si ese acuerdo se materializa.

 

Si Carney «cree que va a convertir a Canadá en un 'puerto de descarga' para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado», escribió Trump en su plataforma Truth Social. «Si Canadá hace un acuerdo con China, será inmediatamente objeto de un arancel del 100% sobre todos los bienes y productos canadienses que entren en Estados Unidos», advirtió.

Los dos líderes han afilado sus cuchillos retóricos en los últimos días, primero con el discurso de Carney el martes en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), donde obtuvo una ovación de pie por su evaluación de una «ruptura» en el orden global liderado por Estados Unidos. Su comentario fue visto como una referencia a la influencia disruptiva de Trump en los asuntos internacionales, aunque Carney no mencionó al mandatario estadounidense.

Trump respondió a Carney un día después en su propio discurso en Davos y aseguró que «Canadá vive gracias a Estados Unidos». Luego retiró una invitación al primer ministro canadiense para sumarse a su «Junta de Paz», el órgano con el que el inquilino de la Casa Blanca busca resolver los conflictos globales. «Canadá no existe gracias a Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses», dijo Carney el jueves en un discurso nacional.

Disputas comerciales

Canadá depende en gran medida del comercio con Estados Unidos, que recibe tres quintas partes de sus exportaciones.

Sectores clave canadienses, como el automotor, el del aluminio y el del acero, se vieron afectados por los aranceles sectoriales globales impuestos por Trump. Este impacto ha sido sin embargo atenuado por el tratado de libre comercio norteamericano T-MEC, integrado por México, Estados Unidos y Canadá.

Las negociaciones para revisar ese acuerdo están previstas para comienzos de este año, y Trump ha insistido en que Estados Unidos «no necesita acceso a ningún producto canadiense, lo que tendría consecuencias de gran alcance para su vecino del norte.

Frente a la guerra comercial iniciada por Trump, Carney se centra en dos áreas: aumentar el comercio interno y buscar nuevos mercados en Asia y Europa. En ese contexto, se reunió la semana pasada con el presidente chino, Xi Jinping, con la intención de buscar un nuevo acuerdo que disminuya la dependencia de su país a Estados Unidos.

«China y Canadá han alcanzado un acuerdo comercial preliminar pero histórico para eliminar barreras comerciales y reducir aranceles», dijo Carney en Pekín. En virtud del acuerdo, Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China con tarifas preferenciales del 6,1%. China, de su lado, deberá reducir los aranceles a los derivados de canola del 84% a alrededor del 15% a partir del 1 de marzo, además de permitir el ingreso de visitantes canadienses sin visado.

Trump también ha amenazado reiteradamente con anexionar Canadá, y esta semana publicó en redes sociales la imagen de un mapa con Canadá -así como Groenlandia y Venezuela- cubiertos por la bandera estadounidense. Las dos naciones, junto con México, serán anfitrionas a mediados de año de la Copa del Mundo.

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El chef o el cliente, ¿quién manda en la alta cocina?,.

Los hermanos Adrià, Dabiz Muñoz o Quique Dacosta reflexionan sobre el equilibrio entre creatividad, negocio y experiencia en la jornada inaugural de Madrid Fusión,.

 El chef Dabiz Muñoz durante la jornada inaugural de 'Madrid Fusión'
 
El chef Dabiz Muñoz durante la jornada inaugural de 'Madrid Fusión'.,

Cuando un cliente se sienta a la mesa de Enigma, el equipo de Albert Adrià le hace dos preguntas: si quiere las explicaciones antes o después de cada plato, y si quiere la versión larga o la corta. Así tratan de adaptar el ritmo y el lenguaje de su propuesta a un comensal que tiene poco margen para decidir lo que come, pero al menos puede modular lo que escucha.

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Ese delicado equilibrio de fuerzas en la alta restauración protagoniza la última edición de Madrid Fusión Alimentos de España, que luce como lema 'El cliente toma el mando'. Sin embargo, no está del todo claro que los chefs estén dispuestos a ceder el protagonismo adquirido a lo largo de las últimas tres décadas. «Una cosa es ser flexible para adaptarte al comensal y otra dejarle que gobierne tu negocio», apuntaba Paulo Airaudo sobre el escenario principal de esta suerte de cumbre de Davos de la gastronomía, que se celebra hasta el miércoles en el pabellón 14 de Ifema.

El argentino afincado en San Sebastián ni siquiera atiende las peticiones de adaptar el menú por alergias o intolerancias. Ni menús alternativos, ni cambios de última hora. «Como mucho, le puedo preparar un plato, pero le cobraré el menú completo». En su restaurante Amelia —dos estrellas Michelin en la bahía de La Concha y pronto en el hotel María Cristina— el precio no se paga tanto por lo que se come, «sino por sentarse en la silla».

Porque, en el fondo, el menú degustación no es tanto una opción creativa como un modelo de negocio. «Si tengo cinco mesas y se me llenan de gente que pide un par de platos para compartir, no salen las cuentas», decía Airaudo. No es el único. La degustación sigue teniendo plena vigencia en las mesas punteras —Enigma, Diverxo, Disfrutar, Quique Dacosta o Hermanos Torres desfilaron por el auditorio mostrando sus últimas colecciones de platos—, sencillamente porque es necesaria para que sean rentables.

Pero el debate, como quedó patente a lo largo del apretado programa de ponencias, es mucho más profundo que una mera disquisición sobre el formato. Puede que, una vez sentado a una mesa de alta cocina, al cliente le quede poco poder de decisión, pero «su experiencia empieza mucho antes, con el deseo», advertía Lluis García, que durante los años triunfales de El Bulli fue el responsable de gestionar el libro de reservas. Más de dos millones de solicitudes anuales para unas escasas 7.000 plazas. «Sentía que me dedicaba a generar un montón de decepciones; la manera de compensarlo era hacer que los que sí pasaban el corte se sintieran muy especiales». Su intervención en escenario Dreams —en la que habló de «la humildad y la honradez que hay que tener para hacer honor a la confianza que el cliente ha depositado en nosotros»— sirvió de contrapunto a la volcánica presentación de Ferran Adrià en el auditorio principal.

Está claro que no todos los restaurantes pueden presumir de una lista de espera como la que tuvo El Bulli en su día o como la que pueden lucir hoy El Celler de Can Roca, Diverxo y poco más. El pastel de la alta cocina es pequeño —apenas un 1,2 % de la facturación total de la hostelería en España— y la oferta da signos de estar sobredimensionada. Muchos de los 3.000 restaurantes gastronómicos que se calcula que hay en el país tienen que conquistar cada día la atención de un cliente escaso, volátil y mayoritariamente extranjero. De ahí la insistencia de Ferran Adrià de abordar aspectos básicos como un plan de negocio antes de lanzarse a la piscina.

Hasta 900 euros por cubierto

Medir lo que su cliente está dispuesto a pagar y lo que va a costar ofrecerle esos platos tan creativos que imagina es vital. Y son muy pocos en el mundo los que, como Dabiz Muñoz, pueden permitirse cobrar 900 euros al comensal por la experiencia completa. El chef de DiverXo presentó en primicia ante un auditorio lleno hasta la bandera su nuevo menú líquido: sin alcohol, sin azúcar y con la misma entidad —y el mismo precio— que su propuesta sólida. Un vino de liebre, un champagne de mantequilla o un sake de chufa son la clase de divertimentos con los que el chef se propone seguir abriendo caminos en la alta gastronomía. Y lo hace consciente de que su proyección le permite tentar a un cliente global que pagará lo que le pida.

No fue la única noticia exclusiva de esta jornada inaugural. Quique Dacosta sorprendió a primera hora al anunciar que El Poblet, su restaurante con dos estrellas en Valencia, se someterá a partir de mañana a un ambicioso 'rebranding': nuevo nombre —Flores Raras— y nueva jefa de cocina. Carolina Álvarez toma el relevo de Lluis Valls y se convierte, junto a Fina Puigdevall, en una de las dos únicas mujeres en encabezar un dos estrellas en España. Un golpe de efecto para dar un impulso a un proyecto que abrió en 2012, en una escena —la valenciana y la global— cada vez más competitiva.

El debate no está cerrado, ni mucho menos. Aunque la gastronomía está llena hoy de menús cerrados y discursos abiertos, sus dinámicas remiten a aquella máxima que le valió a Clinton la presidencia: «Es la economía, estúpido». Puede que el cliente no gobierne la cocina ni elija lo que cae en el plato, pero sigue decidiendo algo esencial: si quiere sentarse a la mesa.

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