lunes, 19 de enero de 2026

España Directo -Economía - Bruselas recomienda menos burocracia en las licencias de vivienda para poner en el mercado 650.000 pisos más al año ,. / Mi casa es la vuestra - José Antonio Núñez ,. Viernes - 23 , 30 - Enero ,. / Detrás del muro - PÁGINA DOS - The Book’: el libro que explica cómo reconstruir la civilización tras el apocalipsis ,. Martes - 20 , 27 - Enero ,. / Cartas de amor - Descanse en paz ,.

    TITULO: España Directo - Economía - Bruselas recomienda menos burocracia en las licencias de vivienda para poner en el mercado 650.000 pisos más al año,.

Bruselas recomienda menos burocracia en las licencias de vivienda para poner en el mercado 650.000 pisos más al año,.

 

 foto - Grúas y varios edificios en construcción en Madrid.

La nueva estrategia que propone la Comisión Europea se sumará a la regulación de alquileres turísticos,.

 La falta de vivienda asequible es un problema acuciante en toda la Unión Europea. El Ejecutivo comunitario estima que Europa necesitará añadir 650.000 viviendas al año —a sumar a las 1,6 millones que se construyen ahora anualmente— para responder a las necesidades de la población y cree que para abordar la brecha entre la oferta y la demanda hace falta construir más, de forma más eficiente y sostenible. Y que para ello es necesario, entre otras cosas, reducir los costes de producción y acelerar las licencias de construcción. La Comisión Europea lanzará este martes,.

TITULO: Mi casa es la vuestra - José Antonio Núñez ,. Viernes -  23 , 30 - Enero   ,.

Viernes - 23 , 30  - Enero    a las 22.00, en Telecinco, foto,.

 

 José Antonio Núñez,.

 

 José Antonio Núñez, el funcionario que cobra 1.300 euros y vive en una furgoneta  camperizada: “Lo mejor que hice” - AS.com

José Antonio Núñez, el funcionario que cobra 1.300 euros y vive en una furgoneta camperizada: “Lo mejor que hice”,.

El joven explica cómo ha adaptado un vehículo compacto para cubrir todas sus necesidades diarias sin pagar alquiler ni suministros,.

José Antonio Núñez, funcionario, ha contado en un vídeo de Facebook que una de las mejores decisiones de su vida ha sido irse a vivir en una furgoneta camperizada. “No pago ni hipoteca, ni agua ni luz, y vivo en dos metros cuadrados dentro de esta furgoneta. Ven, que te la enseño”, explica.

Se trata de una Volkswagen T5 de dos alturas, donde en la parte inferior tiene todo el almacenamiento. Durante el vídeo muestra cómo en ese espacio reducido mantiene perfectamente organizados todos los elementos necesarios para su día a día, incluyendo una mini nevera encajada bajo un mueble.

La distribución es en forma de L para aprovechar al máximo el espacio”, comenta, mientras enseña los distintos compartimentos de la furgoneta.

También responde a una de las preguntas más habituales: cómo va al baño. Para ello muestra un baño portátil que guarda en el vehículo. “Tengo un depósito de 70 litros, fregadero y también ducha para lavarme”, añade.

Además, enseña una de las dos camas disponibles, que puede convertirse en sillón cuando lo necesita, lo que le permite adaptar el espacio según el momento del día.

Ocho meses en la furgoneta

Llevo ocho meses viviendo así y, sin duda, es lo mejor que he hecho en mi vida. Ahora mismo estoy emprendiendo”, asegura.

Uno de los principales motivos que le llevaron a tomar esta decisión son los altos precios del alquiler. “Puedo decir con orgullo que formo parte del 15% de jóvenes que se ha independizado antes de los 30”, afirma.

Ante las críticas recibidas en redes sociales por, supuestamente, normalizar la pobreza, responde: “No estoy normalizando nada, la realidad es que somos pobres”.

Con 1.300 euros al mes, siendo funcionario, ¿en qué piso me meto si todos cuestan 700 euros o más? No sé a dónde vamos a llegar con esto”, concluye.

 

TITULO: Detrás del muro - PÁGINA DOS  - The Book’: el libro que explica cómo reconstruir la civilización tras el apocalipsis  , Martes - 20 , 27 - Enero,. 


PÁGINA DOS - The Book’: el libro que explica cómo reconstruir la civilización tras el apocalipsis ,.

 

Martes - 20 , 27  - Enero a las 22:00, en La2, foto,.

 

 

The Book’: el libro que explica cómo reconstruir la civilización tras el apocalipsis,.

 

 Una imagen promocional de 'The Book', el libro que explica cómo reconstruir la civilización tras el apocalipsis, del colectivo Hungry Minds.

De hacer fuego y encontrar plantas comestibles a cocinar sushi o montar festivales, todo se encuentra en el manual ilustrado del colectivo Hungry Minds. Recaudó más de tres millones de dólares en un micromecenazgo y ha vendido más de 300.000 ejemplares,.

 El menú de apocalipsis disponible es hoy muy nutrido: amenaza nuclear, emergencia climática, tecnología desbocada, crisis democrática, auge del totalitarismo, y un largo etcétera. El imaginario dominante es distópico y resulta difícil dibujar un futuro apacible. Aunque hay gente que lo hace… al menos después del colapso de la civilización ,.

TITULO:  Cartas de amor - Descanse en paz,.

 Descanse en paz,.

 La alegría de leer - José Ovejero - Zenda

foto - Un libro ,.

Había sido muy guapa, y a los 82 años todavía lo era. Después he visto una foto de su juventud, con un vestido rojo que no hace sino confirmarlo. Fue realmente un trueno de mujer, de las que pisan fuerte. Nacida en la Martinica, enviada por sus padres a estudiar a Francia siendo quinceañera, entró precozmente en el mundo cultural parisién. Atractiva, audaz, lectora voraz, conoció en persona o entabló correspondencia con los nombres más importantes del momento: Anouilh, Camus, Sartre, Cocteau, el actor Jean Marais… Incluso llegó a tiempo de tratar a Colette antes de que la famosa novelista desapareciese. Adoraba a Alejandro Dumas en particular y la literatura en general, pero su libro favorito siempre fue el Quijote. Eso la llevó a vivir en Madrid, a enamorarse de España. A convertirse en la gran señora del hispanismo francés que fue toda su vida.

La conocí en Tolón, sur de Francia, hace poco más de un año. Se celebraba un congreso sobre la presencia del Mediterráneo en mis novelas, y allí se habían reunido catedráticos, profesores y amigos franceses, italianos, ingleses y españoles. Marie-Stéphane Bourjac, especialista en mi trabajo, era la moderadora de unas charlas que yo agradecía pero procuraba evitar o asumía con resignación, pues a todo novelista –al menos a mí me pasa– le avergüenza escuchar a quienes, aunque sea para bien y no para mal, desguazan y analizan sus libros. Aquella noche fuimos todos a cenar a Le Gros Ventre, y ella y yo nos sentamos juntos. Era una gran conversadora, entusiasta de muchas cosas que compartíamos. Hablamos de todo en varios tonos distintos, desde Juan Valera y Felipe Trigo hasta la pesca del atún rojo en el Mediterráneo. Del mar, que ambos necesitábamos. De la vejez, de la juventud y de los amores.

Para mi asombro, y seguramente el suyo, terminamos coqueteando. O algo parecido. La situación era agradable y Marie-Stéphane recobraba o recordaba, supongo, antiguos y gratos reflejos. Ecos de lo que fue y que, en aquel momento casi mágico, todavía era. Nos rozábamos las manos al conversar. Sus 82 años se desvanecían, diluidos en sus palabras y su sonrisa. Hablaba como si el tiempo no hubiera pasado en la vida de aquella jovencita que llegó a París, en la mujer que llegó a Madrid. Le brillaban los ojos, aniñándole el rostro. De pronto me hacía confidencias sobre su juventud, sobre su gato Mazarin y su nueva gata Tessa, adoptada, que si hubiera sido gato, aseguró, se habría llamado Sidi. Sobre su pasión infinita por el mar, en el que se bañaba incluso en invierno porque, decía, podía aguantar el frío tan bien como una ballena. Y también sobre un español cuyo nombre no pronunció, al que había amado durante toda su vida, pero junto al que no pudo envejecer.

No me habló de su cáncer hasta que salimos del restaurante. Caminábamos por la orilla del mar, muy por detrás del grupo. El cielo estaba cuajado de estrellas, destellaba un faro a lo lejos, y la penumbra de la noche difuminaba la frontera de nuestra edad. Se cogió de mi brazo y anduvimos despacio. Estaba muy enferma, confesó. Su vida dependía, sin remedio, de una operación de las que son decisivas, a cara o cruz. A vida o muerte. El quirófano estaba previsto para esas fechas, pero había conseguido aplazarlo para participar en el congreso. Eran aquéllos unos días felices que no quería perderse, dijo. Y añadió: «Estos días son para mí como una última luz antes de entrar en la oscuridad». Fue exactamente lo que dijo: entrar en la oscuridad. En cuanto a mí, soy mejor escuchando que hablando, así que atendía en silencio. Se apretó un poco más contra mi brazo y apuntó de improviso, pensativa: «Por un tiempo fui una joven más bien disoluta». Rió un poco al decirlo, y aún más cuando apunté: «Me habría gustado mucho conocerte cuando lo eras». Seguía riendo cuando hizo un ademán hacia la noche y dijo: «Quizá en otro tiempo nos habríamos besado». Asentí a eso, convencido. «No te quepa la menor duda», repuse. Entonces se inclinó hacia mí y nos besamos en la mejilla el uno al otro.

Hace una semana me contactó desde Tolón una común y querida amiga, Marie-Thérèse García, para decirme que Marie-Stéphane se veía al borde de la oscuridad final, de la última certeza. La operación no había salido bien y se hallaba en cuidados paliativos, estoica como siempre, consciente de la situación; pero me enviaba sus recuerdos. «Cuando vayas a verla –respondí– dale un beso por mí, y dile que quiero que el último beso que reciba de un hombre sea mío». Ayer, nuestra amiga me envió un correo electrónico para decirme que Marie-Stéphane había muerto. Que llegó a tiempo de darle mi encargo. Y que sonreía.

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