martes, 6 de enero de 2026

La Hora Musa - Kool And The Gang (Noches Del Botánico) ,. Martes - 13 - Enero ,. / Cachitos de hierro y cromo - Air (Noches del Botánico) ,. Martes - 13 - Enero ,./ Locos por las motos - MotoGP - Schareina sale por orejas, pero gana y acaba con las KTM,.

 

 TITULO: La Hora Musa  -   Kool And The Gang (Noches Del Botánico) ,. Martes - 13 - Enero ,. 


 'La Hora Musa', presentado por Maika Makovski ,a las 22:55 horas, en La 2 martes - 13 - Enero ,   foto,.

  Kool And The Gang (Noches Del Botánico) ,.

 

Si en el caso de Chaka la excusa era celebrar medio siglo de carrera, en el caso de la banda de Jersey hablamos ya de sesenta años. Se dice pronto. En 1964, siete amigos fundaban un grupo de jazz y soul llamado The Jazziacs. Entre ellos estaban Robert “Kool” Bell, bajista y figura central, y su hermano Ronald, cerebro creativo, saxofonista, teclista y compositor de “Celebration”. También Dennis “Dee Tee” Thomas, otro fundador que dejó su huella en el saxo. Ronald Bell y Thomas fallecieron en 2020 y 2021, respectivamente. Hoy, sobre el escenario, queda Kool. Y no es poca cosa: con 74 años, mantiene el groove, la presencia y la autoridad como si la edad no contara. Él fue el eje sobre el que giró la noche.

Pero si hay otro nombre que no se puede separar de los años dorados del grupo es el de James “JT” Taylor. A finales de los setenta, Kool & the Gang se encontraban en tierra de nadie. Habían saboreado el éxito con temas como “Jungle Boogie” o “Hollywood Swinging”, pero la llegada de la música disco arrasaba con todo. Paradójicamente, esa oleada debía haberles favorecido: eran una banda con un control total de metales, cuerdas y cadencia, y además reconocida internacionalmente. Pero faltaba algo.

Faltaba una voz. Hasta entonces, Kool & the Gang habían funcionado sin un vocalista principal. Fue con la llegada de Taylor —exprofesor, con pasado en bandas menores— y la producción de Eumir Deodato cuando todo cambió. Del funk al disco, manteniendo la esencia que les había hecho grandes, y, con ello, al hit global. La década del 79 al 88 fue su cima creativa y comercial: “Too Hot”, “Ladies’ Night”, “Get Down on It”, “Joanna”, “Fresh”, “Cherish”, “Misled” y, por supuesto, “Celebration”. Todos con la voz de Taylor al frente.

A sus 71 años, James “JT” Taylor sigue en una forma estupenda y, según parece, prepara nuevo material. Su nombre quizá no resuene tanto como el de otras leyendas, pero su voz forma parte del imaginario colectivo desde hace más de cinco décadas. Por eso, su ausencia sigue doliendo. Más aún después de que, a finales de 2024, Taylor y Kool coincidieron en Cleveland para celebrar la entrada de Kool & the Gang en el Salón de la Fama del Rock & Roll. Allí, compartieron escenario por primera vez en años.

Un gesto simbólico que, tras décadas de líos legales y distancias personales, hacía pensar en una posible reconciliación o, al menos, una aparición especial en esta gira. Cuando se anunció el concierto de Madrid, muchos quisieron creer que podría producirse ese “último baile”. Pero no ocurrió. Y lo cierto es que, para encontrar la última vez que vimos a Kool & the Gang con Taylor al frente en la capital, hay que remontarse a noviembre de 1987, en el Palacio de los Deportes. Han pasado casi cuarenta años.

Con ese pequeño desencanto de base, y con el recuerdo aún reciente del conciertazo de Chaka Khan, mantener la objetividad no era sencillo. Y, sin embargo, la banda supo ofrecer un espectáculo musicalmente sólido, compacto y técnicamente impecable. Eso sí: el enfoque fue otro. La actual formación, con Kool al frente, apuesta por un regreso a las raíces más instrumentales, en clara reivindicación de su primera etapa (sin faltar los grandes éxitos).

Eso se notó desde el inicio, con dos piezas como “Open Sesame” y “Pneumonia”. También en los arreglos de casi todos los grandes hits, extendidos, reimaginados, empapados de músculo. No es casualidad que prácticamente todas las canciones incluyeran desarrollos instrumentales extensos, a veces hipnóticos, otras excesivos. “Get Down on It”, el penúltimo de la noche, se alargó hasta los diez minutos con una batalla de saxos tan impecable como innecesaria. A ratos, el show parecía construirse alrededor de los grandes éxitos… que ya no canta Taylor. Y el pegamento para unirlos fueron estos bloques instrumentales, que, pese a la calidad de los músicos, acabaron volviéndose algo monótonos.

Porque talento no falta. «Fitz» Williams, histórico del grupo desde los ochenta, sigue brillando al teclado. Curtis Pulliam (trompeta), Jermaine Bryson (trombón) o Rick Marcel (guitarra) aportan solvencia y carisma. Pero la falta de dinámica en el setlist acabó pasando factura. No fue un mal concierto —esos himnos imperecederos hacen bailar hasta al más escéptico—, pero sí hubo baches de ritmo. Algo que, por ejemplo, no ocurrió con Nile Rodgers en el Alma Festival del año pasado, donde el flujo entre tema y tema era constante y fluido.

“Fresh”, primer tema vocal de la noche, pasó casi desapercibido. “Too Hot” se alargó con un monólogo en inglés de más de cuatro minutos que cortó el ritmo. En cambio, “Joanna” brilló gracias a la interpretación de Shawny Mac, vocalista de la banda desde los noventa. Y Wolf Anderson dejó uno de los momentos más cercanos y mágicos de la noche con “Cherish”, incluyendo algunas estrofas en español que conquistaron al público.

El tramo final fue otra cosa. “Let’s Go Dancing”, “Ladies’ Night”, “Get Down on It” y “Celebration” devolvieron al público a lo que había venido a buscar: esa ráfaga imparable de alegría, nostalgia y comunión colectiva. Aunque los solos seguían ahí, el engranaje fluyó. Ya fuera por el repertorio, por la energía o porque el reloj apretaba, la banda se dejó llevar.

En un verano donde varias leyendas están pasando por nuestros escenarios, Kool & the Gang dejaron claro que siguen siendo una maquinaria sólida, curtida y elegante. Pero también demostraron que la nostalgia, por sí sola, no basta. Faltó chispa y, sobre todo, faltó la voz que marcó su época más dorada. Quizá por eso el recuerdo del lunes anterior, con una Chaka Khan entregada, aún flotaba en el aire como un listón difícil de alcanzar. Aun así, el Botánico bailó, coreó y celebró con Kool & the Gang. Porque hay canciones que no envejecen. Porque incluso sin ser redonda, una noche con Kool & the Gang sigue siendo una noche para el recuerdo.

 

TITULO: Cachitos de hierro y cromo - Air   (Noches del Botánico)  ,. Martes -  13 - Enero  ,.  

   El martes - 13 - Enero   a las 22:30 horas por La 2, fotos,.

  Air (Noches del Botánico),.

Como ha pasado con muchos grandes álbumes de la historia de la electrónica, el paso del tiempo está sentando muy bien y situando en en el lugar que merece un disco como Moon Safari de Air. Y no es porque no tuviera suficiente impacto cuando fue publicado hace ya casi tres décadas, cuando se convirtió en una especie de piedra angular protagonista de cualquier chill out, en el objeto de deseo más cool del momento y en un influyente espejo en el que no dejaron de mirarse cientos de artistas de todo el mundo.

Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin redefinieron la identidad musical francesa junto algunos artistas de ese french touch de principios de los 90 –Daft Punk, Cassius o Etienne de Crécy…-, poniendo al país galo en la vanguardia internacional de los sonidos sintéticos. Desde ahí -antes habían publicado el EP Premiers Symptômes– fueron ampliando visiones y dando forma a una reivindicable obra que lleva tiempo sin actualizarse, por cierto.

En su paso por  Noches del Botánico volvían a celebrar los 25 (ya 27) años de su debut interpretándolo casi íntegramente junto a un set final con paradas en otros momentos de su discografía. Ese disco como decimos seminal, a medio camino entre la tradición del pop melódico de los años setenta (Serge Gainsbourg, Pink Floyd, Burt Bacharach…) y la modernidad electrónica post-rave. Un trabajo lento y sofisticado que invita al hedonismo contemplativo y que fue protagonista de una exquisita hora y media de sintetizadores analógicos, vocoders, bajos redondos o distorsionados y una hipnótica puesta en escena de lo más cinematográfica a lo 2001 de Kubrick, donde el blanco pulcro del fondo y del vestuario del dúo de Versalles junto a su batería Louis Delorm, contrastaba con mil y una imágenes que se fundían con las canciones.

Fue arrancar los primeros compases de «La Femme d’argent» y sentir cómo todo se pausaba bajo su cadencioso pulso. Sin espacio para asimilar todos los estímulos que estábamos recibiendo, la encadenaron con la popular «Sexy Boy» con la que la última luz del día fue apagándose. «All I Need» en una versión con tonalidades diferentes, con la voz sampleada de Beth Hirch entrando y saliendo de manera testimonial, empezó a hacernos conscientes de la magnitud de este directo. He visto a Air en otras ocasiones y nunca habían sonado así. Su nuevo enfoque amplifica todo lo conocido en estudio y lo lanza al infinito de ese spacepop entre sintetizadores a lo Kraftwerk y unos beats de batería propios del rock progresivo.

El future-pop de «Kelly Watch the Stars»,  las cadencias de «Talisman» y su bajo atronador o los teclados crecientes y los vocoders de «Remember» van sucediéndose mientras el viaje atemporal continúa atrapándonos. El downtempo de esa banda sonora imaginaria que es «Ce matin là» da paso al ensoñador final compuesto por «New Star in the Sky» y «Le voyage de Pénélope». Un cierre a 45 minutos mágicos en el que quedó fuera -como en el resto de la gira- «You Make It Easy».

La continuación aún nos deparaba 45 minutos más que arrancaron en la que para mí es su segunda gran obra, un Talkie Walkie por el que parece imposible que hayan pasado ya 21 años. Una sucesión por sus tres primeros cortes nos hizo soñar en que también lo interpretarían al completo, pero se quedaron en la progresión ingrávida de «Venus», el pop melancólico de «Cherry Blossom Girl» y una casi narcótica «Run». Recuperaron «Highschool Lover», reverso minimalista de «Playground Love» para la banda sonora de Vírgenes Suicidas de Sofia Coppola, junto a la sombría «Dirty Trip», que vino acompañada de un despliegue visual realmente memorable. Una suerte de trance oscuro, elegante pero visceral, que nos dejó listos para la psicodelia glam de «Don’t Be Light». Otro epatante ejercicio de estilo de lo más sugerente.

Hubo tiempo para un bis, al que llegaron las notas orientales de esa «Alone In Tokio» escrita para Lost In Translation y culminar con «Electronic performers», toda una declaración de intenciones sobre la creación artística en la era digital, que puso fin a un maravilloso espectáculo de retrofuturismo.

TITULO:  Locos por las motos - MotoGP  - Schareina sale por orejas, pero gana y acaba con las KTM,.

Schareina sale por orejas, pero gana y acaba con las KTM,.

 Schareina sale por orejas, pero gana y acaba con las KTM - AS.com

foto / El español se anota su primer triunfo de la edición tras dominar una etapa compleja de navegación que castigó especialmente a Canet y Sanders; que se mantiene líder.

“Cuando te sientes fuerte, aunque no lo tengas planeado, pero te despiertas por la mañana, has dormido bien y estás motivado, entonces puedes atacar”, explicaba después de sobrevivir a las piedras Tosha Schareina. Y todas esas condiciones se han juntado en el día de hoy. Desde que abandonó el vivac, el español sabía que era el momento de salir a por una victoria que hasta ahora había caído siempre en manos de KTM. Pero se aprovechó de un recorrido que dejó claro desde los kilómetros iniciales que abrir pista iba a ser un gran castigo, para cambiar la tendencia y darle a Honda el primer triunfo de la edición y reivindicar su posición de favorito en este Dakar.

En esa lucha que en un principio parecía cosa de tres, añadió a un cuarto contendiente al Touareg tras la irrupción de Canet. Pero lo que ha reivindicado Schareina durante un bucle de 400 kilómetros alrededor de Al Ula es que, a pesar del dominio de los austriacos, solo estaba esperando el momento perfecto para asestar su primer golpe. La estrategia del español no era otra que mantener a raya a sus rivales en las dos primeras etapas, “sobre todo porque sabíamos que habría mucha piedra y no convendría arriesgar”. Tosha nunca quiso desvelarlo y pero reconocía haber perdido algo más de tiempo con Daniel Sanders y Edgar de lo que hubiera deseado. Aunque lo cierto es que tenía muy claro cuándo era el momento de hacerlo; y el desierto se lo permitió a pesar de una caída saliendo por orejas, tras pillar una piedra escondida.

Primer doblete de Honda

Ni siquiera las bonificaciones fueron suficientes para el australiano de KTM, que acabó llegando a meta con 3:28 de pérdida frente a un Tosha que lideró todos los puntos de control, a excepción del 117. En esa referencia fue Luciano Benavides el más competitivo, sin embargo, la segunda parte de la especial fue más compleja para el argentino y la lucha por la victoria se redujo a dos pilotos Honda. Ricky Brabec fue el otro contendiente al triunfo e incluso llegó a abrir pista en los últimos 50 kilómetros, después de varios errores por parte de Sanders en la última parte del cronometrado. El californiano se quedó a algo más de dos minutos de la victoria, pero al menos logró sellar a favor de la marca del ala dorada su primer doblete de este Dakar; por los tres que habían acumulado hasta el momento los de Mattighofen.

En general fue un buen día para Honda, que también aspiró al triplete frustrado por Sanders con Skyler Howes. Sin embargo, la etapa no fue tan positiva para un Edgar Canet que sufrió más de lo esperado sobre el terreno. El español fue superado durante la especial por Brabec y no pudo mantener el ritmo que impuso el californiano, durante una especial con muchas más piedras de las esperadas.

En total cedió algo más de once minutos frente al crono de Tosha, pero se mantiene cuarto (con ocho minutos de pérdida) en una general donde ahora sí, Schareina tiene a tiro de un minuto el liderato. Acertó el valenciano al no darle más importancia de la necesaria a su desventaja frente a Sanders después de las dos primeras etapas, pues esos seis minutos se desvanecieron por completo en una lucha en la que Ricky todavía no ha ganado, pero también está más vivo que nunca. Hay Dakar y sobre todo, aspirantes.

 

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