domingo, 6 de septiembre de 2020

Un país en la mochila - Las chanclas,. / AQUI HAY TRABAJO - ¿Quién manda aquí?,. / 80 cm' - Histórico triunfo del Capex en la Copa de España ,. / Hacer de comer - La subasta del pescado,.

TITULO: Un país en la mochila - Las chanclas,.


Las chanclas

Leo Messi y sus chanclas. /
foto - Leo Messi y sus chanclas.

Siempre voy con retraso. De lo único que me entero a tiempo es de cosas tontas, como de que Messi ha concedido una entrevista (la entrevista) en chanclas. Con la pasta que tiene el tío, podría ir vestido de lagarterana y nadie rechistaría. Pero a lo que iba: una colega de profesión me habla de un libro publicado hace ya cuatro años. Es un libro pintón que recoge los correos electrónicos entre Gloria Vanderbilt, pobre niña rica de manual, y su hijo Anderson Cooper, periodista de la CNN; un libro-ventana que nos permite asomarnos a esas vidas llenas de dramones y millones entre las que tanto nos gusta curiosear. Y a mí se me había escapado.
El libro escrito entre madre e hijo tiene 306 páginas. En cambio, un libro que recogiera el intercambio de mensajes entre mi heredero y servidora tendría media cuartilla. Qué economía lingüística: si ahorrar palabras tuviera correspondencia en euros, mi hijo nos sacaría de la crisis económica. Sí. No. Vale. Paso. Todo lo contesta con una, dos sílabas, a lo sumo, y algún emoticono. Los que consideran que el lenguaje que usamos organiza nuestro pensamiento y nuestra manera de comprender el mundo dirán que esta generación tiene la misma capacidad de entendimiento que una ameba. No seré yo quien le pida al muchacho que escriba mensajes tan largos como una frase de Proust pero, al menos, algo que contenga sujeto, verbo y predicado. Eso sí, el monosilábico no para de mandarme fotos de zapatillas carísimas para que se las compre, que lo mismo se cree que heredé los cuartos de la Vanderbilt. «¿Pues no has visto a Messi en chanclas?», le respondo. «Mamá, tío, que me hacen mucha falta», me suelta. Mira, ha respondido con siete palabras. Vamos mejorando.

TITULO: AQUI HAY TRABAJO - ¿Quién manda aquí?,.

 

¿Quién manda aquí?,.


¿Quién manda aquí?foto / ¿Se va a pagar o no se va a pagar la cuarentena a los padres que tengan que quedarse en casa para cuidar a sus hijos aislados? Un vicepresidente dice que sí, una ministra dice que no, y los ciudadanos no saben a quién creer. Este es uno de los últimos ejemplos de descoordinación en el Gobierno de España a la hora de gestionar la pandemia.
Seis larguísimos meses después de que los hospitales empezasen a llenarse de infectados de covid y las residencias de ancianos comenzaran a contar por decenas los fallecidos sigue habiendo demasiada confusión, demasiados errores no forzados. Y no debido a la dificultad de enfrentarse a algo desconocido, sino a la torpeza de algunos gestores.
La vuelta a las aulas ha sido el ejemplo más llamativo: se ha dispuesto de meses para prepararla y se está haciendo a toda prisa en los últimos días. La descoordinación entre comunidades y Gobierno central ha sido sangrante.
Decayó el estado de alarma, desapareció el mando único, llegó agosto y se dejó para septiembre la organización del curso más complicado a que nos hemos enfrentado nunca: padres desorientados, maestros desorientados y políticos temerosos de tomar decisiones impopulares. Demasiado a menudo da la impresión no solo de que nadie manda aquí, sino de que nadie quiere mandar. Y digo mandar en el sentido de tomar decisiones comprometidas, no en el de regar de dinero los pueblos o subir las pensiones. Sánchez, que mandó mucho (y rectificó más) ha dejado en manos de los barones autonómicos la gestión del día a día de la crisis.
Estamos en un estado descentralizado y la mayoría de las competencias dependen de las comunidades. Sin embargo, esta pandemia ha puesto en evidencia el absurdo de implantar normas distintas en regiones limítrofes. El virus no conoce fronteras políticas y viaja de Madrid a Cáceres o de Aragón a Cataluña y viceversa sin preguntarse qué partido gobierna en Zaragoza, en Barcelona o en Extremadura. Gobiernos como el catalán, que tanto se dolieron de que Sánchez les quitara competencias, están comprobando, ahora que tienen el mando único en sus manos, lo difícil que resulta frenar la expansión del virus.
Adoptar criterios únicos para cerrar un colegio o declarar una cuarentena es imprescindible si no queremos que esta segunda ola que se ha adelantado a agosto nos lleve otra vez por delante.
De momento, es cierto que la incidencia no es tan grave. El repunte de casos no es tan serio como el de marzo y abril, según ha insistido el vicepresidente Vergeles. Pero no sabemos si la situación empeorará cuando llegue el otoño, nos metamos en espacios cerrados y el virus tenga más oportunidades de contagiarnos.
La evolución de la pandemia en España en los próximos meses va a depender de que se consigan dos objetivos: que los contagios en los colegios no se descontrolen y que las comunidades más pobladas, es decir, Madrid y Cataluña, sean capaces de disminuir la expansión del virus. Que no se conviertan en esas 'bombas víricas' de las que hablaba el presidente de Castilla La Mancha mirando con temor a sus vecinos. En la conferencia de presidentes celebrada el viernes Pedro Sánchez pidió a las comunidades que se coordinen para un eventual cierre de colegios, es decir, que hagan ahora lo que no se hizo en marzo. Es lo que pide el sentido común y lo que todos daríamos por sentado que se haría si se dejasen a un lado las batallas de partido.

TITULO: 80 cm' - Histórico triunfo del Capex en la Copa de España ,.

 

ATLETISMO

Histórico triunfo del Capex en la Copa de España,.

El presidente Jesús Nieto y atletas del Capex con el título. / @ATLETISMOCAPEX
El presidente Jesús Nieto y atletas del Capex con el título. / @ATLETISMOCAPEX / foto,.

Cáceres vio reinar al CA Perceiana Extremadura en la Copa de España de segunda categoría. El club de Villafranca se llevó el título en casa con 102 puntos en un emocionante pulso con el Cartagena (101) que se resolvió por un punto en una prueba final del relevo 4x400 de infarto. El cuarteto del Capex Gilberto Monge, Sergio Paniagua, David Barroso y Gonzalo Alba metieron el turbo para volar en la pista de la Ciudad Deportiva con 3:18.95 e imponerse a su rival que paró el crono en 3:22.57.
El otro relevo, el 4x100, también se lo llevaron los extremeños con Jaime García, Tijan Keita, Raúl Fernández y Hernán Cortés. El Capex dominó con triunfos de Gonzalo Alba (400), Sergio Paniagua (1.500), José Manuel Blanco (3.000) y Gonzalo del Prisco (jabalina), los segundos puestos de Tijan Keita (100), David Barroso (800), Manuel Ridruejo (3.000 obstáculos) y Raúl Fernández (longitud) y los terceros de Pablo Amigo (110 vallas) y Miguel Periáñez (5.000 marcha).
En Moratalaz, Félix González, Rachid Benabbou, Francisco Fernández y Raúl Romero fueron terceros con el Tenerife 1984,
Este domingo es el turno de las chicas del Capex y en la Copa de España Oro estarán Javier Cienfuegos y Álvaro Martín defendiendo título con el Playas e Iván Pajuelo (Mislata) y en Plata Mario Mirabel.

TITULO: Hacer de comer  - La subasta del pescado,.

  lunes -7 -   a viernes -11- Septiembre  a las 13:25h, en La 1 , foto.

La subasta del pescado,.

El presidente Rajoy parece utilizar el código secreto de las lonjas,.

La lonja de pescado y marisco: qué es y cómo funciona - Blog
La lonja de pescado de Tsukiji es un hangar inmenso. Los atunes reposan sobre tarimas de madera y los compradores deambulan entre ellos calibrándolos y preparándose para la subasta. A las cinco de la mañana, suena una campana y comienza la ceremonia de la compra y venta del pescado. Los subastadores dan grandes voces anunciando los lotes y los precios de salida y los compradores comunican sus decisiones sin mover un músculo de su cara ni decir una palabra, solo chasquean la lengua y hacen signos indescifrables con los dedos.
Las subastas de pescado no son así en Japón porque allí exista una cultura zen basada en la calma, la falta de expresividad y el signo imperceptible como base de la comunicación cotidiana. En realidad, las subastas de pescado son así en todo el mundo. Los vendedores de la lonja dan voces o, cuando menos, manejan la oralidad con desparpajo y los compradores callan y dejan entrever más bien poco o nada de lo que desean y sienten.
Durante muchos años, trabajé en un instituto cuyo trajín escolar estaba marcado por el mar y sus trabajos. La hora del descanso era señalada por el pertinente timbre colegial, pero a los estudiantes se les ponía el cuerpo de recreo cinco minutos antes de que sonara el timbre, cuando ululaba la sirena de la fábrica de conservas Cuca, que estaba situada junto al instituto. Su dueña era mi vecina de edificio Cuca Solana, cuñada del tantas veces ministro socialista Javier Solana. Aquella sirena avisaba de la hora del bocadillo a las operarias, que dejaban de envasar atún claro al tiempo que mis discípulos empezaban a alborotarse en el aula ante la inminencia del recreo.
Un par de horas después, otras sirenas ululaban avisando de que se aproximaba la hora de salida. Eran las de los barcos que llegaban cargados de pescado y marisco a la lonja de Vilaxoán. De nuevo se revolucionaba el aula ante el inmediato fin de las clases. Al rato, sonaba el timbre, dando fin oficialmente a la docencia y sonaba la sirena o la campana de la lonja dando inicio a la subasta del pescado.
A mí me gustaba la ceremonia de la lonja, aunque nunca pujé por un lote de pescado porque en 20 años no fui capaz de aprender las claves silenciosas y secretas del comprador. Supongo que por esa misma razón me aparté de la política activa en aquellos años y en aquella comarca: me perdía en el territorio de los signos, que decían mucho, y los silencios, que lo decían todo. En Extremadura somos más expansivos, en nuestras lonjas de ganado (y en nuestra política) se negocian y se cierran los tratos a voces y con exagerados apretones de manos.
En las lonjas gallegas, el subastador vendía como quien reza un rosario. Entonaba una letanía de precios que comenzaba con un par de cifras. Por ejemplo: «Lote 25, 100 euros». Y a partir de ahí, desgranaba a toda velocidad las cantidades en sentido descendente. Es decir: «99 con 99; 99 con 98; 99 con 97...». Y así sucesivamente hasta que algún comprador, que no se sabía de dónde salía, pero estaba allí, hacía un gesto imperceptible o un ruido inaudible y el subastador, que todo lo pillaba, cesaba en su salmodia, escribía un número en un recibo, se lo entregaba al del gesto o el ruido y pasaba a otro lote.
Rajoy nació, se educó y vivió por la zona de las lonjas de pescado y ahí mamó esa pasmosa facilidad para jugar al póker sin que nadie sepa qué cartas lleva. Mariano Rajoy dirige el país con gestos y ruidos que los periodistas, malos subastadores de lonja, no son capaces de interpretar. Cuando todos creen que va a cambiar medio gobierno, solo cambia a Floriano. Cuando el día se acaba sin sorpresas, un mail avisa de que Wert se va. Ahora andan todos escudriñando en qué número del calendario dice basta, se queda con el lote y convoca elecciones. Pero no hay manera, nadie pilla sus designios. Para entenderlo, hay que ser subastador de atunes en Tsukiji o vendedor de lotes en la lonja de Portonovo.

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