Un país en la mochila - Las chanclas,. / AQUI HAY TRABAJO - ¿Quién manda aquí?,. / 80 cm' - Histórico triunfo del Capex en la Copa de España ,. / Hacer de comer - La subasta del pescado,.
TITULO: Un país en la mochila - Las chanclas,.
Las chanclas
foto - Leo Messi y sus chanclas.
Siempre
voy con retraso. De lo único que me entero a tiempo es de cosas tontas,
como de que Messi ha concedido una entrevista (la entrevista) en
chanclas. Con la pasta que tiene el tío, podría ir vestido de
lagarterana y nadie rechistaría. Pero a lo que iba: una colega de
profesión me habla de un libro publicado hace ya cuatro años. Es un
libro pintón que recoge los correos electrónicos entre Gloria
Vanderbilt, pobre niña rica de manual, y su hijo Anderson Cooper,
periodista de la CNN; un libro-ventana que nos permite asomarnos a esas
vidas llenas de dramones y millones entre las que tanto nos gusta
curiosear. Y a mí se me había escapado.
El libro escrito entre
madre e hijo tiene 306 páginas. En cambio, un libro que recogiera el
intercambio de mensajes entre mi heredero y servidora tendría media
cuartilla. Qué economía lingüística: si ahorrar palabras tuviera
correspondencia en euros, mi hijo nos sacaría de la crisis económica.
Sí. No. Vale. Paso. Todo lo contesta con una, dos sílabas, a lo sumo, y
algún emoticono. Los que consideran que el lenguaje que usamos organiza
nuestro pensamiento y nuestra manera de comprender el mundo dirán que
esta generación tiene la misma capacidad de entendimiento que una ameba.
No seré yo quien le pida al muchacho que escriba mensajes tan largos
como una frase de Proust pero, al menos, algo que contenga sujeto, verbo
y predicado. Eso sí, el monosilábico no para de mandarme fotos de
zapatillas carísimas para que se las compre, que lo mismo se cree que
heredé los cuartos de la Vanderbilt. «¿Pues no has visto a Messi en
chanclas?», le respondo. «Mamá, tío, que me hacen mucha falta», me
suelta. Mira, ha respondido con siete palabras. Vamos mejorando.
TITULO: AQUI HAY TRABAJO - ¿Quién manda aquí?,.
¿Quién manda aquí?,.
foto / ¿Se
va a pagar o no se va a pagar la cuarentena a los padres que tengan que
quedarse en casa para cuidar a sus hijos aislados? Un vicepresidente
dice que sí, una ministra dice que no, y los ciudadanos no saben a quién
creer. Este es uno de los últimos ejemplos de descoordinación en el
Gobierno de España a la hora de gestionar la pandemia.
Seis
larguísimos meses después de que los hospitales empezasen a llenarse de
infectados de covid y las residencias de ancianos comenzaran a contar
por decenas los fallecidos sigue habiendo demasiada confusión,
demasiados errores no forzados. Y no debido a la dificultad de
enfrentarse a algo desconocido, sino a la torpeza de algunos gestores.
La
vuelta a las aulas ha sido el ejemplo más llamativo: se ha dispuesto de
meses para prepararla y se está haciendo a toda prisa en los últimos
días. La descoordinación entre comunidades y Gobierno central ha sido
sangrante.
Decayó el estado de alarma, desapareció el mando único,
llegó agosto y se dejó para septiembre la organización del curso más
complicado a que nos hemos enfrentado nunca: padres desorientados,
maestros desorientados y políticos temerosos de tomar decisiones
impopulares. Demasiado a menudo da la impresión no solo de que nadie
manda aquí, sino de que nadie quiere mandar. Y digo mandar en el sentido
de tomar decisiones comprometidas, no en el de regar de dinero los
pueblos o subir las pensiones. Sánchez, que mandó mucho (y rectificó
más) ha dejado en manos de los barones autonómicos la gestión del día a
día de la crisis.
Estamos en un estado descentralizado y la
mayoría de las competencias dependen de las comunidades. Sin embargo,
esta pandemia ha puesto en evidencia el absurdo de implantar normas
distintas en regiones limítrofes. El virus no conoce fronteras políticas
y viaja de Madrid a Cáceres o de Aragón a Cataluña y viceversa sin
preguntarse qué partido gobierna en Zaragoza, en Barcelona o en
Extremadura. Gobiernos como el catalán, que tanto se dolieron de que
Sánchez les quitara competencias, están comprobando, ahora que tienen el
mando único en sus manos, lo difícil que resulta frenar la expansión
del virus.
Adoptar criterios únicos para cerrar un colegio o
declarar una cuarentena es imprescindible si no queremos que esta
segunda ola que se ha adelantado a agosto nos lleve otra vez por
delante.
De momento, es cierto que la incidencia no es tan grave.
El repunte de casos no es tan serio como el de marzo y abril, según ha
insistido el vicepresidente Vergeles. Pero no sabemos si la situación
empeorará cuando llegue el otoño, nos metamos en espacios cerrados y el
virus tenga más oportunidades de contagiarnos.
La evolución de la
pandemia en España en los próximos meses va a depender de que se
consigan dos objetivos: que los contagios en los colegios no se
descontrolen y que las comunidades más pobladas, es decir, Madrid y
Cataluña, sean capaces de disminuir la expansión del virus. Que no se
conviertan en esas 'bombas víricas' de las que hablaba el presidente de
Castilla La Mancha mirando con temor a sus vecinos. En la conferencia de
presidentes celebrada el viernes Pedro Sánchez pidió a las comunidades
que se coordinen para un eventual cierre de colegios, es decir, que
hagan ahora lo que no se hizo en marzo. Es lo que pide el sentido común y
lo que todos daríamos por sentado que se haría si se dejasen a un lado
las batallas de partido.
TITULO: 80 cm' - Histórico triunfo del Capex en la Copa de España ,.
ATLETISMO
Histórico triunfo del Capex en la Copa de España,.
El presidente Jesús Nieto y atletas del Capex con el título. / @ATLETISMOCAPEX / foto,.
Cáceres vio reinar al CA Perceiana Extremadura en la Copa de España de
segunda categoría. El club de Villafranca se llevó el título en casa con
102 puntos en un emocionante pulso con el Cartagena (101) que se
resolvió por un punto en una prueba final del relevo 4x400 de infarto.
El cuarteto del Capex Gilberto Monge, Sergio Paniagua, David Barroso y
Gonzalo Alba metieron el turbo para volar en la pista de la Ciudad
Deportiva con 3:18.95 e imponerse a su rival que paró el crono en
3:22.57.
El otro relevo, el 4x100, también se lo llevaron los
extremeños con Jaime García, Tijan Keita, Raúl Fernández y Hernán
Cortés. El Capex dominó con triunfos de Gonzalo Alba (400), Sergio
Paniagua (1.500), José Manuel Blanco (3.000) y Gonzalo del Prisco
(jabalina), los segundos puestos de Tijan Keita (100), David Barroso
(800), Manuel Ridruejo (3.000 obstáculos) y Raúl Fernández (longitud) y
los terceros de Pablo Amigo (110 vallas) y Miguel Periáñez (5.000
marcha).
En Moratalaz, Félix González, Rachid Benabbou, Francisco Fernández y Raúl Romero fueron terceros con el Tenerife 1984,
Este
domingo es el turno de las chicas del Capex y en la Copa de España Oro
estarán Javier Cienfuegos y Álvaro Martín defendiendo título con el
Playas e Iván Pajuelo (Mislata) y en Plata Mario Mirabel.
TITULO: Hacer de comer - La subasta del pescado,.
lunes -7 - a viernes -11- Septiembre a las 13:25h, en La 1 , foto.
La subasta del pescado,.
El presidente Rajoy parece utilizar el código secreto de las lonjas,.
La
lonja de pescado de Tsukiji es un hangar inmenso. Los atunes reposan
sobre tarimas de madera y los compradores deambulan entre ellos
calibrándolos y preparándose para la subasta. A las cinco de la mañana,
suena una campana y comienza la ceremonia de la compra y venta del
pescado. Los subastadores dan grandes voces anunciando los lotes y los
precios de salida y los compradores comunican sus decisiones sin mover
un músculo de su cara ni decir una palabra, solo chasquean la lengua y
hacen signos indescifrables con los dedos.
Las subastas de pescado
no son así en Japón porque allí exista una cultura zen basada en la
calma, la falta de expresividad y el signo imperceptible como base de la
comunicación cotidiana. En realidad, las subastas de pescado son así en
todo el mundo. Los vendedores de la lonja dan voces o, cuando menos,
manejan la oralidad con desparpajo y los compradores callan y dejan
entrever más bien poco o nada de lo que desean y sienten.
Durante
muchos años, trabajé en un instituto cuyo trajín escolar estaba marcado
por el mar y sus trabajos. La hora del descanso era señalada por el
pertinente timbre colegial, pero a los estudiantes se les ponía el
cuerpo de recreo cinco minutos antes de que sonara el timbre, cuando
ululaba la sirena de la fábrica de conservas Cuca, que estaba situada
junto al instituto. Su dueña era mi vecina de edificio Cuca Solana,
cuñada del tantas veces ministro socialista Javier Solana. Aquella
sirena avisaba de la hora del bocadillo a las operarias, que dejaban de
envasar atún claro al tiempo que mis discípulos empezaban a alborotarse
en el aula ante la inminencia del recreo.
Un
par de horas después, otras sirenas ululaban avisando de que se
aproximaba la hora de salida. Eran las de los barcos que llegaban
cargados de pescado y marisco a la lonja de Vilaxoán. De nuevo se
revolucionaba el aula ante el inmediato fin de las clases. Al rato,
sonaba el timbre, dando fin oficialmente a la docencia y sonaba la
sirena o la campana de la lonja dando inicio a la subasta del pescado.
A
mí me gustaba la ceremonia de la lonja, aunque nunca pujé por un lote
de pescado porque en 20 años no fui capaz de aprender las claves
silenciosas y secretas del comprador. Supongo que por esa misma razón me
aparté de la política activa en aquellos años y en aquella comarca: me
perdía en el territorio de los signos, que decían mucho, y los
silencios, que lo decían todo. En Extremadura somos más expansivos, en
nuestras lonjas de ganado (y en nuestra política) se negocian y se
cierran los tratos a voces y con exagerados apretones de manos.
En
las lonjas gallegas, el subastador vendía como quien reza un rosario.
Entonaba una letanía de precios que comenzaba con un par de cifras. Por
ejemplo: «Lote 25, 100 euros». Y a partir de ahí, desgranaba a toda
velocidad las cantidades en sentido descendente. Es decir: «99 con 99;
99 con 98; 99 con 97...». Y así sucesivamente hasta que algún comprador,
que no se sabía de dónde salía, pero estaba allí, hacía un gesto
imperceptible o un ruido inaudible y el subastador, que todo lo pillaba,
cesaba en su salmodia, escribía un número en un recibo, se lo entregaba
al del gesto o el ruido y pasaba a otro lote.
Rajoy
nació, se educó y vivió por la zona de las lonjas de pescado y ahí mamó
esa pasmosa facilidad para jugar al póker sin que nadie sepa qué cartas
lleva. Mariano Rajoy dirige el país con gestos y ruidos que los
periodistas, malos subastadores de lonja, no son capaces de interpretar.
Cuando todos creen que va a cambiar medio gobierno, solo cambia a
Floriano. Cuando el día se acaba sin sorpresas, un mail avisa de que
Wert se va. Ahora andan todos escudriñando en qué número del calendario
dice basta, se queda con el lote y convoca elecciones. Pero no hay
manera, nadie pilla sus designios. Para entenderlo, hay que ser
subastador de atunes en Tsukiji o vendedor de lotes en la lonja de
Portonovo.
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