sábado, 3 de enero de 2026

Atención obras - Cine - Michael Keaton ,. Viernes - 9 - Enero ,./ Detrás del instante - La realidad de Alexa Chung como valor en la moda: ¿sobrevalorada o una imagen que quiere la gente? ,. / TARDE DE CINE CON - El cine se merece otros Goya,. / Historia de nuestro cine - Cine - Solo quiero caminar , Viernes - 9 - Enero ,.

 

 TITULO: Atención obras - Cine - Michael Keaton ,. Viernes - 9 - Enero ,.

 Viernes - 9 - Enero  a las 20:00 horas en La 2, fotos,.

 Michael Keaton,.

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? no, es Michael Keaton,.

Michael Keaton, formidable en «Birdman», en su aparición en el Festival de Venecia
 
Michael Keaton, formidable en «Birdman», en su aparición en el Festival de Venecia,.

En una entrevista publicada en la revista «Screen International», Alberto Barbera, director de la 71ª edición de la Mostra de Venecia, explicaba el porqué de algunas sonadas ausencias a competición, citando incluso las películas que le hubiera gustado tener en nómina y que finalmente han caído como una bomba nuclear en el próximo Festival de Nueva York: «Gone Girl», de David Fincher, e «Inherent Vice», de Paul Thomas Anderson. Dos títulos que le habrían permitido criar fama y echarse a dormir, pero que no han cruzado el charco porque parece, dice, que «muchas producciones americanas tienden a no considerar los festivales como lugares privilegiados para promocionarse». Es el momento, afirma, de «abrir nuevas perspectivas y recuperar una de las funciones originales de este tipo de certamen: el descubrimiento de cinematografías poco conocidas o de autores ignorados». Es una forma como cualquier otra de justificar un cambio de orientación en la programación forzado por las leyes del marketing y por el auge imparable de tres festivales norteamericanos (Telluride, Toronto y Nueva York) que están dejando a la Mostra sin carne de primera. Con todo, Barbera no puede quejarse: «Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)», la nueva película de Alejandro González Iñárritu, inauguraba el festival entre merecidos vítores y aplausos. Contra todo pronóstico, «Birdman» demuestra que el cineasta mexicano tiene sentido del humor. Cínico, reseco, pérfido, pero ahí está, torciendo la sonrisa ante el ego de un actor que confunde el amor con la admiración y que quiere demostrar al mundo que él también es un artista (ergo, puede hacer teatro en Broadway) a pesar de que el público siga pidiéndole autógrafos por su papel más icónico, un superhéroe llamado Birdman. «Quería que el humor naciera de la ambición del personaje por lograr el éxito, aunque la realidad le informe de lo contrario», explicó en rueda de prensa el director de «Babel». «Es la historia de cada ser humano, de cada uno de nosotros, cada día de su vida».

Parece que la era digital está fomentando la vena más metatextual del cine contemporáneo: como en el caso de «El congreso», que se estrena esta semana en España, y en la que Robin Wright interpreta una versión de sí misma, no es difícil detectar rasgos de la carrera de Michael Keaton en el personaje de Riggan Thomson. «Michael fue el pionero del fenómeno de los superhéroes», afirmó Iñárritu refiriéndose al Batman de Tim Burton. «Poca gente en el mundo tiene la autoridad para hablar de esa experiencia». He aquí, pues, la extraordinaria resurrección de un actor olvidado, merecedor de mejor suerte, en la piel de un actor que quiere resucitar dirigiendo, produciendo y protagonizando una adaptación teatral de «De qué hablamos cuando hablamos de amor», de Raymond Carver. Podría ser una idea de Charlie Kaufman, una mezcla más accesible de «Cómo ser John Malkovich» y «Sinécdoque New York», si Iñárritu no la llevara a su terreno; esto es, al descenso a los infiernos, a la desolación moral y a la redención final de altos vuelos. Thomson no está tan lejos del Javier Bardem de «Biutiful», sólo que las derivas de la película hacia el realismo mágico –las conversaciones entre el personaje y su álter ego, la voz del superhéroe que le dio la fama; sus levitaciones y poderes telequinésicos– están integradas de una forma más orgánica, menos impostada que en aquella hagiografía de cartón piedra.

Una secuencia de dos horas

Hablando de ritmos orgánicos, es difícil imaginar una puesta en escena más virtuosa para contar esta historia en el limitado espacio de un teatro y sus trastiendas. El plano secuencia de apertura de «Gravity» debió de ponerle los dientes largos a Iñárritu, que ha contratado a Emanuel Lubezki, el director de fotografía de su compatriota Cuarón, para que orqueste lo que parece un solo plano secuencia de casi dos horas de duración, que une espacios, tiempos y personajes con transparente fluidez, y que obliga a los actores a trabajar en condiciones idénticas al teatro, sin que haya cortes que falseen su verdad. Iñárritu, que comparó su método a escribir sin puntos ni comas, no quería «manipular nada en la mesa de montaje, donde es tan fácil disimular tus errores». Lo que ves es lo que hay: después de meses de meticulosos ensayos, la interrelación entre los intérpretes –están todos memorables, desde Edward Norton hasta Zach Galifiniakis, pasando por Emma Stone– construye «un espejo en un espejo en un espejo» cuyo reflejo definitivo es tan simple como devastador. «Todos llevamos un "Birdman"dentro», concluye Iñárritu, y debe de llevar razón.

 TITULO:  Detrás del instante  - La realidad de Alexa Chung como valor en la moda: ¿sobrevalorada o una imagen que quiere la gente?  ,.

 Miércoles -  14 - Enero  a las 20:00 horas en La 2 / foto,.

La realidad de Alexa Chung como valor en la moda: ¿sobrevalorada o una imagen que quiere la gente?,.

La it girl británica Alexa Chung, icono del estilo brit con toques rebeldes y también pijos, lleva años siendo una de las caras más conocidas del mundo de la moda. Y actualmente lo es de las firmas españolas HOFF y Zara. Analizamos con varios expertos si esta sobreexposición está justificada o sobrevalorada.

foto / Lo que menos parece importar en los premios del cine español son los ganadores. Un año tras otro, las cábalas no se centran en las candidaturas, sino en cuál será la polémica que protagonizará la ceremonia. Así se han sucedido la guerra de Irak, el accidente del «Prestige»», la negociación con ETA, la cuestión catalana, los ajustes y, en fin, todo aquello que pudiera ser utilizado como arma arrojadiza contra el PP... Este año, cuando todo el mundo creía que el IVA cultural iba a centrar los discursos, la ausencia del ministro de Educación ha trastocado el guión. El cine español, muy favorecido por la política cultural de los sucesivos Gobiernos, no ha encajado bien que no hubiera representación al más alto nivel del Ejecutivo por primera vez en la historia de estos galardones. Quizá porque, tradicionalmente, el ministro del ramo era el blanco de todos los dardos, siempre y cuando gobernara el PP, naturalmente. Aunque el actual presidente de la Academia, Enrique González Macho, ha tratado de impulsar unos premios al margen de la política, rectificando los tiempos más convulsos de su antecersor, Álex de la Iglesia, no ha tenido el éxito esperado. Ahora, se siente molesto por la ausencia del ministro. Sea como fuere, la gala de ayer fue una constatación más de la incapacidad de parte de la industria del cine para hacer de los Goya lo que deberían ser: una fiesta de todos en la que, además, hay mucho que celebrar. El cine español lleva años demostrando que no tiene nada que envidiar al de cualquier otro país europeo. Premios a cineastas e intérpretes en todas las academias del mundo –incluida la de Hollywood–, y en los festivales de Cannes, Berlín y Venecia así lo atestiguan. Directores españoles demandados por la industria internacional para ponerse al frente de las producciones más ambiciosas. Actores y actrices disputados por los cineastas de toda Europa para que encabecen sus repartos. Son muchas las razones que tiene nuestro cine para levantar orgullosamente la cabeza y aprovechar la plataforma pública que suponen los Goya. No abundan tanto las ocasiones para demostrar el talento como para perderlas en politiquerías. Una actitud que, además, aleja a buena parte de la sociedad de una cinematografía que es de las más divorciadas de su público en Europa. El Gobierno trata de cambiar el modelo de subvenciones, que en muchos casos sólo ha servido para alimentar el clientelismo político y el sectarismo ideológico, bajo cuya sombra se han cobijado los mediocres. Mecanismo perverso que, además, ha hecho mucho daño al desarrollo industrial del cine, lastrado por un conjunto de medianas empresas que apenas tienen actividad cuando no hay rodaje. La nueva estrategia de Cultura pretende alimentar los incentivos para captar más capital y que las películas nazcan con una verdadera ambición comercial. Será la única manera de que el ritmo de rodajes se mantenga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario