TITULO: A vivir que son dos días - A vivir - Cadena SER - Culturas 2 - El enviado especial de Donald Trump a Ucrania, Kurt Volker ,.
A vivir que son dos días - A vivir - Cadena SER,.
Escucha 'A vivir', con Javier del Pino, el programa líder de las mañanas del fin de semana en la Cadena SER.
El enviado especial de Donald Trump a Ucrania, Kurt Volker,.

foto - El enviado especial de Donald Trump a Ucrania, Kurt Volker,.
Como la paz en Ucrania no es inminente, al PP no le urge fijar postura y Sánchez buscará otra cuestión en unos días que desvíe de nuevo la atención,.
Pedro Sánchez va a jugar su penúltima mano a la agenda internacional, habitual refugio de los gobiernos asfixiados por la corrupción y los problemas políticos. Ya lo había hecho con el conflicto de Gaza, repitió con la guerra arancelaria de Donald Trump, jugó la baza de China y lo ha rematado con su posicionamiento con Venezuela. Ahora, cuando el horizonte judicial se ensombrece, la relación con su socio de Gobierno se encona, su soledad parlamentaria le impide avanzar y las batallas intestinas empiezan a aflorar, ve en la guerra de Ucrania una nueva oportunidad para desviar la presión interna, aliviar el belicismo de los frentes externos y desviar toda la atención hacia el PP, para forzarle a que se retrate formalmente en una reunión que huele a trampa a kilómetros. Alberto Núñez Feijóo sabe que la jugada esconde una yincana plena de curvas y pruebas imposibles de superar, y tiene claro que no puede servir como máscara de oxígeno para un Ejecutivo en plena agonía. De momento, los populares han evitado aclarar cuál será su posición sobre el envío de tropas a Kiev cuando finalice la guerra, pero han de ir con pies de plomo para decidir cómo dar su apoyo para que no parezca una afrenta a la causa ucraniana y que tampoco choque con la posición de nuestros socios europeos, sobre todo Alemania, Francia y Polonia. El espíritu de tahúr de Sánchez le lleva a jugar una baza que le puede dar ventaja si es capaz de convencer a Sumar de que no les vuelve a dejar de lado para estrechar la mano del «enemigo» aduciendo que se trata de una decisión de Estado. Los de Feijóo saben que en cada recoveco de Moncloa tiene el presidente una bomba lapa. Por eso le empujarán a que antes certifique un acuerdo con sus socios y, por supuesto, no aceptarán su propuesta a las primeras de cambio, porque el tiempo corre a su favor y el desgaste debe impactar en el presidente, que también tiene claro que la reunión será un fracaso, pero busca una excusa para acusar al PP de no tener sentido de Estado. Pero, como la paz en Ucrania no es inminente, al PP no le urge fijar postura y Sánchez buscará otra cuestión en unos días que desvíe de nuevo la atención. Para poner otro trozo de queso delante del cepo, ayer mismo la nueva portavoz, Elma Saiz, adelantó que estarían dispuestos a abordar otros asuntos aparte de Ucrania, como la situación en Venezuela y la política exterior de España. El PP debe aprovechar la oportunidad para exigir a Sánchez que explique las cuestiones que afectan a la seguridad nacional, incluidos los compromisos en materia de defensa, tanto el envío de tropas como el gasto militar previsto y exigir una respuesta por escrito. Hacen bien en exigir que someta estos planes a votación en el Congreso de los Diputados, sabedores de su frágil posición y con los cuchillos afilándose.