lunes, 2 de febrero de 2026

La Hora Musa - Marcos Morau está de vuelta: "La musa de la inspiración puede estar en un funeral" ,. Martes - 10 - Febrero ,. / Cachitos de hierro y cromo - El Panamá: canción triste de un fuera de la ley ,. Martes - 10 - Febrero ,./ Locos por las motos - MotoGP - Gresini mira arriba: “Queremos mejorar y ser protagonistas”,.

 

 TITULO: La Hora Musa  -   Marcos Morau está de vuelta: "La musa de la inspiración puede estar en un funeral",. Martes - 10 - febrero,.


 'La Hora Musa', presentado por Maika Makovski ,a las 22:55 horas, en La 2 martes - 10 - Febrero ,   fotos,.

Marcos Morau está de vuelta: "La musa de la inspiración puede estar en un funeral",.

El coreógrafo no para, y aunque ese ritmo le haya costado algún disgusto, ha aprendido a disfrutarlo: "El día que crea que estoy haciendo una rutina tendré que cambiar de profesión". Así afronta un 2026 cargado de trabajo y que inicia en Madrid,.

Marcos Morau visita ahora Madrid, pero en el horizonte ya ve París, Gotemburgo, Tokio...
 
Marcos Morau visita ahora Madrid, pero en el horizonte ya ve París, Gotemburgo, Tokio.

Hacer de la necesidad virtud. Su "a priori" punto débil, el ser director de una compañía de danza sin ser bailarín, se ha convertido en su punto fuerte. Marcos Moraullena coliseos allá donde pisa. El próximo, este mismo fin de semana: Madrid, con La Veronal; pero no tardará en viajar a París y Gotemburgo con nuevos proyectos; también a Tokio, donde abordará el harakiri de Yukio Mishima: "una de las citas más especiales de este 2026", suspira este valenciano afincado en Barcelona desde hace 20 años.

A Morau se lo rifan hasta tal punto que su agenda está llena para los próximos "cuatro o cinco años", señala quien no descansa. Siempre está en alerta. Siempre tiene el piloto automático de la creación activado. LA RAZÓN da con él, por teléfono, en un insólito retiro en Tenerife antes de adentrarse en la tormenta creativa que tiene pronosticada para el nuevo año. "Tengo muchísimas cosas y necesito empezar el año ordenando las ideas, mi cabeza. 2025 ha sido muy bonito, con muchos reconocimientos, pero también bastante intenso. Jugar en esta división tiene sus cosas buenas, pero también tiene sus complejidades a la hora de de gestionar emociones y tiempos".

Primera parada: 'La mort i la primavera', en Centro Danza Matadero (del 15 al 25 de enero), Madrid. Un espectáculo a partir de la novela homónima de Mercè Rodoreda. El mundo cruel y atemporal de la obra de la autora catalana "es también una alegoría de los males del mundo, de los estragos y fascismos de la modernidad: porque presenta la Historia como el resultado de una horrible sordera ante la música secreta de todo lo vivo; porque exhibe una humanidad opresora y oprimida, siempre abocada a hacer el peor uso posible del potencial de generación, vida, muerte y descomposición que la naturaleza le otorga", presenta.

'La mort i la primavera' estará en Centro Danza Matadero del 15 al 25 de enero
 
'La mort i la primavera' estará en Centro Danza Matadero del 15 al 25 de enero,.

–¿Libra o descansa a menudo?

–No lo tengo claro porque cada día, de alguna manera, hay algo de ti que no se desvincula de la profesión. Siempre estás con el piloto automático encendido.

–¿Dónde está la belleza?

–Uno nunca sabe dónde va a encontrar a la musa de la inspiración. A veces sucede en un aeropuerto, o en un funeral [así lo hizo en el de su propio padre], o en un paseo nocturno... No sé, nunca sabes realmente qué se activa y por qué. Es un misterio y yo creo que los creadores vivimos siempre en esta tensión entre lo que vemos y lo que imaginamos.

–Modo de vida: estar receptivo.

–Estamos vivos, estamos aquí y ahora en este mundo, en este momento, y somos testigos de lo que pasa y de qué manera canalizamos, a través del arte, lo que nos sucede y lo que nos afecta; porque yo soy persona antes que creador y esa persona sufre, se emociona, se enfada y quiere irradiar, agitar, cuestionar y usar el escenario como un lugar en el que yo lance mis preguntas y pueda construir mis monstruos, mis personajes, mis mundos... siempre en resonancia con el tiempo que vivo. Intento ver qué está sucediendo. Yo cambio y conmigo cambia lo que hago, ¿no? Es una obligación el no cerrar la persiana y estar siempre en alerta.

–¿Con qué sufre? ¿Qué le enfada?

–El mundo actual. Desconectarme del mundo ahora no me es posible. Debemos generar un discurso, un criterio, una voz, un pensamiento propio, porque es fácil dejarte llevar por la tendencia, por lo que se tiene que pensar, por la polarización. Las cosas que suceden no son por arte de magia; las activamos las personas. Parece que todo lo que vemos es parte de un guion que ha escrito algún tipo de dios, pero el dios actual es el ser humano. Y nosotros mismos somos los que estamos empujando el mundo hacia el lugar al que va.

–¿Y hacia dónde vamos? ¿Al abismo, siendo tremendistas, o a una sociedad mejor?

–Se dice que hablar de distopías, de abismos y de caos no es positivo porque hace que la gente se amanse al no tener nada que hacer contra ello. Yo creo que sí podemos reconducir la situación. Siempre pasan cosas. Son ciclos, y este de ahora tenemos que vivirlo, capearlo, enfrentarlo y ver qué nos trae. Pero también es verdad que el mundo actual está en estado de agitación permanente: Gaza, Venezuela, Irán, la Dana... Siempre hay algo que te invita a tomar partido.

Morau, coreógrafo y director de La Veronal
 
Morau, coreógrafo y director de La Verona,.

–El eterno "momento histórico"...

–Imagino que la gente que sufrió la Guerra Fría o la Segunda Guerra Mundial diría l3o mismo, o quienes sufrieron la caída del Muro o de las Torres Gemelas. Estamos en un inicio del siglo XXI muy convulso ¡y prepárense porque parece que lo mejor está por venir!

–¿Cómo desconecta de su "frenética" agenda internacional?

–No soy capaz. Lo que pasa es que, a medida que voy creciendo y aunque sea joven, empiezo a entender que hay cosas que me son saludables: gimnasio, películas, libros, ponerme frente al mar, ver las plantas... Intento encontrar un orden dentro del desorden, que es una contradicción, pero como tengo la agenda tan planificada para los próximos cuatro o cinco años tengo que encontrar mis huecos en el día a día. Intentas también relativizar un poco. No tomarme todo a pecho. Los premios, el reconocimiento, la exposición, la expectativa... son cosas que están ahí y que, a veces, van en tu contra. Por eso intento volver al niño y alimentarme desde ahí. Y no lo pienso en la agenda. Me he acostumbrado. He tenido esa fortuna y esa desgracia de tener un pie en el futuro. A veces pienso en qué momento voy a tener tiempo para el descanso. He aprendido que tener vacíos no es sinónimo de fracaso, sino que necesito vivir otras cosas, como estar en casa. El mercado cultural siempre quiere lo último y que la gente se recicle; ver cómo los nuevos medios nos atraviesan. Entonces tienes que estar en contacto. Bajarte del tren y luego pretender volver a subirte a esta velocidad igual no es tan fácil. Pero yo también me pregunto hasta cuándo voy a sostener este ritmo, presión, exposición, esta manera de vivir. De momento, lo disfruto pese a que el año pasado tuve una crisis y tuve que parar. Nadie está preparado para que, de repente, tu cabeza, tu cuerpo y tu agenda se desconecten; y te das cuenta de que hay algo más importante que la creación, que es tu propia salud. Cuando esto pasa, paras de golpe y te formateas. Es importante cuidar esta creación que me arrastra y me lleva dentro, pero también yo soy una persona que tengo que saber parar, pensar, descansar... y esto te lo dice el cuerpo.

–¿Y ha bajado el ritmo?

–Mis médicos te dirían que no. He aprendido a vivirlo de manera diferente, a disfrutar, a que lo más importante no es solo lo que veas en el escenario o lo que digan de ti, sino lo que tú sientes y lo que tú eres en cada momento. Cuando dicen que el tiempo lo cura todo, no es porque el tiempo sea una persona que te viene y te cura, sino es porque poco a poco empiezas a establecer hábitos. Relativizas. Hago lo que puedo y como puedo con lo que tengo; y así disfruto viviendo.

–Se denomina "joven", pero ha pasado los 40; ya no es un chaval. ¿Hasta cuándo somos jóvenes?

–Así me siguen llamando [risas]: "L'enfant terrible", como cuando tenía 27 años y era joven de verdad. Cualquier día empezaré a ser un señor. No sé si es por mi manera de ser, o por mi aspecto o por mi manera de relacionarme con lo que hago. Cuando de joven veía a Castellucci con 45 años ya era un señor, una vaca sagrada.

–Llega a Madrid con 'La muerte y la primavera'. Ya tocó el tema de la muerte en 'Totentanz' y sigue con ella. ¿Le obsesiona?

–Los creadores trabajamos por ciclos. Abres un melón y te da para varias piezas, como la etapa azul de Picasso o las pinturas negras de Goya. Es un momento de reflexión que empezó con Gaza, donde sentía que la muerte y la banalidad iban de la mano; era una cosa más que no nos importaba. Aquí tenía la novela de Mercè Rodoreda, que me gustó tanto que la paré porque no era el momento y lo quería ver bien. Pero lo dejé apuntado. Y se lo presenté al Teatro Nacional de Cataluña cuando hablé con ellos de inaugurar la temporada. Si no hay una necesidad, un impulso o algo que te motive, crear no tiene sentido. El día que crea que estoy haciendo una rutina tendré que cambiar de profesión.

–¿Con qué disfruta Marcos Morau?

–Afortunadamente, con muchas cosas: con Goya y Velázquez, y también con Picasso. No tengo problemas.

–Un "disfrutón".

–Sí, pero también un "hater". Cuando creas tienes que tomar decisiones y cuando digo "no" a algo no es porque lo odie, sino porque me repele. Es lo que no quieres ser, lo que no te gusta mirar. Y ahí está el criterio, que puede no ser el mejor, pero es el mío propio.

–¿Y cómo se lleva con los "haters"?

–Me gusta sentir que despiertas cosas, que la gente reaccione.

–En diciembre recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, todo esto viene después de otros tantos premios dentro y fuera de España, pero ¿en qué ha transformado la danza?

–Uffff. No lo sé. Es un océano tan grande que no veo la costa. No sé lo que he hecho. Hago lo que me gusta y, como no me he formado como bailarín, mi acercamiento a la danza viene desde otros lugares. Me siento libre.

–¿Se puede decir que lo que "a priori" debería ser una debilidad, el no ser bailarín y dirigir una compañía de danza, se ha convertido en su punto fuerte?

–Mucha gente lo comenta: al final, es convertir un "handicap" en tu mejor virtud. No me esperaba llegar así de lejos, pero bienvenido sea.

–¿Y qué queda en su arte de aquellos moros y cristianos que veía de pequeño en su casa, en Onteniente?

–No puedo evitar ser valenciano por mucho que lleve 20 años en Barcelona. Tengo esa luz; Cataluña, por su parte, me da otra mirada más seria. Carles Santos, Nacho Duato, Antonio Gades... O yo. Todos nos hemos ido de Valencia, pero también nos la hemos llevado con nosotros. Y eso es bonito. Sé que allí no podría trabajar. Me gusta volver. Me gusta cuando llego a casa y me encanta irme. No porque la odie ni la deteste, sino porque he encontrado mi sitio en otro lugar,.

TITULO: Cachitos de hierro y cromo - El Panamá: canción triste de un fuera de la ley ,. Martes -  10 - Febrero  ,.  

   El martes - 10 - Febrero  a las 22:30 horas por La 2, foto,.

 El Panamá: canción triste de un fuera de la ley,.

Iñaki Domínguez desvela la vida de uno de los delincuentes más famosos de nuestra historia reciente y se adentra el crimen organizado,.

Entrevista con Iñaki Domínguez, autor del libro 'El Panamá: vida de un fuera de la ley', una obra que no solo reconstruye la biografía de uno de los delincuentes más conocidos de Madrid, sino que también retrata toda una época. Domínguez es conocido como el antropólogo del macarrismo por su trayectoria analizando y narrando el mundo de los atracadores y delincuentes "quinquis" en España. © Alberto R. Roldán / Diario La Razón. 12 01 2026
 
Entrevista con Iñaki Domínguez, autor del libro "El Panamá: vida de un fuera de la ley",.

Todos los caminos del crimen y la delincuencia en Madrid, en los años 80, conducen a San Blas. Por supuesto que este barrio del este de la capital no es el único foco de marginalidad en la ciudad. La gente era honrada, los árboles, recién plantados, pero las intrincadas calles de este barrio de casas baratas y apresuradamente construidas en los años sesenta se cuece una auténtica escuela del hampa que logrará fama en películas y canciones que retratan a una generación sin escapatoria a la que llaman quinqui. Sin embargo, muchos de los retratos que han perdurado de los protagonistas fuera de la ley son esquemáticos y ramplones. De cerca, estas personas resultan mucho más interesantes. Y, sobre todo, dan mucho más miedo que en cualquier película de Eloy de la Iglesia. Así lo cuenta Iñaki Domínguez, que en su último libro narra la vida de uno de los más temibles, José Manuel Cifuentes, «El Panamá», traficante y atracador de nervios de acero. «He superado las expectativas de mi coraje para hacer este libro», reconoce el autor en una cafetería a pocos metros del colegio donde El Panamá tomó su nombre. «Pero creo que mi fascinación superó mi miedo», sonríe el escritor. Bienvenidos al mundo crudo de la delincuencia profesional, donde muy poca gente ha entrado. Aquí hay droga, disparos, atracos, perros de pelea y todo lo que cabe en el maletero de un coche robado. Y también una parte de la verdadera historia de Los Miami, como cuenta en «El Panamá. Vida de un fuera de la ley» (Ariel).

El autor de «Macarras interseculares» recibió un día un mensaje por Instagram. Se trataba de Cris, Crístofer, cuyo perfil en la red social estaba lleno de imágenes del Panamá: se trata de su hijo, que le transmite su fascinación por aquel volumen y se ofrece para ponerles a ambos en contacto. El Panamá cumple condena en la cárcel de Estremera desde hace más de una década por un atraco a un Mercadona en Yuncos (Toledo) en el que quedó gravemente herido un Guardia Civil. «Fui a la cárcel y hablamos a través del metacrilato. Yo estaba fascinado y aterrorizado. Pero nos caímos bien y me autorizó a contar su historia –explica Domínguez–. Empezamos una relación epistolar, porque ‘‘dentro’’ no tiene internet, pero lo más importante es que autorizó a todo su círculo y sus viejos amigos para hablar conmigo del pasado». A partir de ese momento, al escritor se le abrieron las puertas de los recuerdos de un cosmos de personajes temibles. «Me aconsejaron que no me metiera allí –admite–. Estamos hablando de gente muy peligrosa y yo estaba cagado. Pero luego los delincuentes profesionales no son el típico tío con los tatuajes y la cicatriz, igual que un artista no es alguien que tiene una boina y un mostachillo. Son personas con una inclinación interior». Estaban reticentes, pero tenían la aprobación del jefe, el papá, como muchos le llamaban: eran libres para hablar.

La inclinación de El Panamá siempre fue la adrenalina. «No conoce el sabor de la cerveza, detesta las drogas. La esencia de su de su pasión, o más bien de su adicción, es la sensación de peligro. Eso es lo que le mueve a atracar bancos, más que el botín, que también es interesante, claro». Bueno, bancos, furgones, pisos de venta de drogas, casas de cambio, cualquier establecimiento que suponga un reto era una tentación irresistible.

Pero hagamos, como Domínguez, un retrato humano de la persona. «José viene de una familia perfectamente normal. Para mí fu un ‘‘shock’’ conocerles. La madre es muy inteligente y los hermanos eran artistas: uno joyero, otro guitarrista... Te puedes imaginar un entorno desestructurado y es lo contrario. Eso me lo he encontrado en muchos delincuentes, llamados, de raza». El Panamá se aficionó al heavy, como era normal en los barrios obreros de la época, y tocaba la guitarra eléctrica. Luego sintonizó con ideas de ultraderecha y se unió a grupos «skins» (“pero no estaba politizado, simplemente se identificaba con ello”, aclara Domínguez), aunque pierde pronto el interés por todo ello cuando conoce la euforia de un atraco. No le tiene miedo a nada: se atreve hasta con las viviendas prefabricadas del llamado “Guarrerías Preciados”, don de las familias gitanas venden la droga. Nada le detiene, sale indemne de las situaciones más complicadas. Incluso se atreve a atracar establecimientos solo con sus puños. En uno de los sucesos más inverosímiles, roba un Picasso y un Gauguin y, como ve imposible venderlos, termina por quemarlos para no terminar en la cárcel si algún día los encuentran. Sus peripecias son difíciles de creer. “No lo hace por presumir, al contrario. Hay muchísimas cosas que no me ha podido contar, claro, y también niega muchos delitos de los que se le acusan. El caso de Panamá es bestial, por las cosas que ha hecho e incluso surrealista, pero vacilar de ello solo lo hacen los raperos que se creen mucho y son unos “mataos”, pero no este tipo de personas. En este libro se representa una realidad de mucha muerte y mucho asesinato que existe en España, la delincuencia es así”, explica el autor, que corrió el riesgo de hipnotizarse por ello. “Me he fascinado en todo momento. Este trabajo para mí fue una pasión absoluta, todo el proceso. No creo que vuelva a sentir en mi vida haciendo un libro, porque ha sido realmente extraordinario. Pero hay que ser inteligente y no idealizar, digamos, en demasía cuando estás haciendo algo de ese estilo. De hecho, me interesa con toda su crudeza, con sus sombras, sin romantizarlo”. Después de mucho escribir sobre bandas, macarras y delincuentes, ¿cuál es la genealogía del crimen? «Creo que, en el caso del de poca monta, su origen es el entorno social, es gente que lo hace para sobrevivir. Pero los de primera categoría están hechos así». El Panamá vivió en busca y captura. Escapó muchas veces, fue traicionado y terminó, después de mil peripecias, en la cárcel. «Cuando ha tenido algún permiso siempre vuelve a San Blas, que es donde vive su hijo y su familia». Quizá a final de año obtenga el tercer grado. Pero ya es otro hombre.

TITULO:  Locos por las motos - MotoGP  - Gresini mira arriba: “Queremos mejorar y ser protagonistas”,.

 Gresini mira arriba: “Queremos mejorar y ser protagonistas”,.

 

El equipo de Álex Márquez, que tendrá moto de fábrica, y Fermín Aldeguer, se presenta en Kuala Lumpur: “Nuestro nombre está encima de la mesa”, avisa Álex.

Gresini mira arriba: “Queremos mejorar y ser protagonistas” - AS.com

foto / Mientras los probadores y novatos se batían el cobre en los shakedown, Gresini presentó sus motos y pilotos de cara a la temporada 2026. Álex Márquez, con una Ducati de última generación y tratamiento de piloto de fábrica, y Fermín Aldeguer, volverán a conformar la alineación de la estructura de Nadia Padovani. Lo que también permanece es la decoración azul celeste con toques en negro en las Desmosedici. El ilerdense estuvo presente en Kuala Lumpur, mientras que el murciano entró en el acto a través de videoconferencia, al estar recuperándose de su lesión en el fémur.

El menor de los Márquez, subcampeón del mundo, ganador de cuatro carreras el año pasado, podría vivir su última temporada en el equipo satélite. Porque según anuncia motorsport.com, Álex podría estar buscando sitio en un equipo ‘factory’. Y los últimos movimientos dejan al de Cervera con dos opciones por encima de las demás según la información del citado medio: KTM y Yamaha. Pero habría otra posibilidad y es la que apuntó Pedro Acosta en una reciente entrevista, en la que el murciano apostó por Álex Márquez en Aprilia, cogiendo la moto que deja Jorge Martín para ir a Yamaha y subirse a la moto de Quartararo que pondría rumbo a Honda. Todo un efecto dominó.

Pero volviendo a la puesta de largo del Gresini Racing, la estructura de Nadia Padovani no se conforma con lo logrado la temporada pasada: “En 2025 ganamos mucho y en este 2026 también queremos ser protagonistas”, introdujo Carlo Merlini, director comercial, mientras que Michele Masini, el director deportivo de Gresini incidía en la idea de mejorar y señalaba a la moto que pilotará Álex Márquez. “Intentaremos mejorar, es difícil, pero con la moto de fábrica tenemos más armas”. Una moto oficial para Álex como reconocimiento a su buena temporada 2025, como explicó Gigi Dall’igna, director general de Ducati Corse: “Se merecían este trato de Ducati por lo que hicieron el año pasado”. Estoy muy contento de poder darle a Álex la mejor moto posible para el campeonato y también creo que es un gran piloto y nos puede dar mucha información para evolucionar la moto durante la temporada”. Nadia Padovani, patrona de la estructura, apuntó: “Tenemos grandes expectativas para 2026 y un gran equipo, con dos pilotos talentosos para continuar la senda de crecimiento que hemos emprendido en los últimos años”.

En el turno de los pilotos abrió Márquez: “Estoy preparado. El año pasado fui capaz de centrarme más en las cosas que iban mal, en las que no destacaba tanto, pero deseo brillar como en 2025. Nuestro nombre está sobre la mesa, pero no hay que cambiar la mentalidad, Espero que sea una temporada exitosa, pondré todo el esfuerzo y trabajo para lograr el objetivo”. Después del piloto de Cervera fue el turno para el de La Ñora, que intervino vía telemática y avanzó fechas posibles para su vuelta: “La recuperación va bien, cada día me siento mejor. Espero volver lo antes posible. Me gustaría estar en Brasil (segunda carrera) o en Austin (tercera), pero a ver qué dicen los médicos. A ver cómo me siento con la pierna, y después de eso volveremos. Tenemos que hacer las cosas bien y volver al 100%. La moto es mejor que la del año pasado”. Mientras tanto, le puso, en tono de humor, trabajo a su compañero de equipo: “Álex, trabaja bien, ¿eh?“.

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