sábado, 21 de febrero de 2026

A vivir que son dos días - A vivir - Cadena SER - Culturas 2 - Blanca Soroa - No puedo más ,. / LA BRUJULA ONDA CERO - La Linterna La Cope - Negar un techo por el color de piel ,.

 

 TITULO:  A vivir que son dos días - A vivir -  Cadena SER - Culturas 2 -  Blanca Soroa - No puedo más  ,. 

A vivir que son dos días - A vivir -  Cadena SER,.

 Escucha 'A vivir', con Javier del Pino, el programa líder de las mañanas del fin de semana en la Cadena SER.

 Blanca Soroa - No puedo más ,.

 Blanca Soroa en la antigua capilla del hotel Palacio Arriluce, en Neguri.

fotos - Blanca Soroa: «Si estoy mucho tiempo en las redes sociales me duele la cabeza»

La vida de esta getxotarra de 17 años ha dado un vuelco gracias a 'Los domingos', la película del año, que puede brindarle el Goya,.


Blanca Soroa cuenta que le paran por la calle para pedirle respuestas. Es lo que tiene haber protagonizado la película del año, 'Los domingos', de Alauda Ruiz de Azúa, que ha fascinado por igual a quienes comparten la fe de esa adolescente que quiere hacerse monja y quienes sienten que ha sido manipulada para encerrarse de por vida en un convento. Mientras, esta coruñesa que lleva siete años viviendo en Neguri, serena y reflexiva como su Ainara de ficción, tiene muchos boletos para hacerse con el Goya de actriz revelación el próximo 28 de febrero. En septiembre será mayor de edad y, de momento, los planes de estudiar Medicina han quedado aparcados.

–Recuerde el momento en el que supo que iba a protagonizar 'Los domingos'.

–Iba en el autobús del colegio. Lunes, noviembre de 2024. Y me llamó Alauda, a la que había conocido el día anterior. Pensaba que iban a tardar en llamarme. Mi madre ya lo sabía, me advirtió en un mensaje que se iban a poner en contacto conmigo. No tenía guardado el contacto, así que me sorprendió Alauda. '¿Estás sentada?', me preguntó. Tengo un vídeo que me hizo una compañera en ese momento, pero tengo tal cara de cansada que nunca lo publicaré, ja, ja.

–¿Fue consciente en ese momento de lo que significaba?

–No tenía ni idea. Yo solo pensaba hasta entonces en los castings, no en la película. Me dio pena despedirme de las directoras de casting. Pensaba que un rodaje era un lugar más seco, que iba a estar sola en las pausas. Todo lo contrario. Comía con los técnicos y me lo pasé súper guay.

–Le habrán dicho que no todos los rodajes son así.

–Sí, sí. Me he malacostumbrado. Fui muy feliz. El primer día llevé galletitas de la suerte para repartir. El último día era amiguísima de todos, todavía seguimos en contacto. Hice buenas migas con todos los actores, los quiero como una familia. Como sobrina, ha sido muy fácil querer a mi tía (Patricia López Arnaiz). Y a muchos chavales del coro ya los conocía, porque estudio música.

–¿Por qué se presentó a las pruebas?

–Las ayudantes de las directoras de casting fueron por colegios de Bizkaia buscando chicas de Primero y Segundo de Bachillerato. Muchas compañeras se apuntaron y yo también, sin saber muy bien para qué era. No me encontraron por la calle como a otras actrices revelación.

–Su único familiar en el mundo del espectáculo es su tía, la maquilladora Paula Soroa.

–Sí. Bueno, yo canto en un coro (Leioa Kantika Korala) y he actuado en óperas de la ABAO. Pero mis padres no tienen nada que ver con el mundo del cine.

–Rueda la película, regresa a su vida normal y de pronto todo estalla en el Festival de San Sebastián.

–Recuerdo muchas cosas... Entrevistas, el pase... Todo muy ajetreado, pero me lo pasé muy bien. Por fin podía hablar de la película, que de febrero a abril había sido mi vida entera. Nunca había estado en un festival. Pasaban actores populares junto a mí... El palmarés lo vi en casa junto a mis amigas.

Blanca Soroa, Alauda Ruiz de Azúa y Patricia López Arnaiz en la gala de los Premios Forqué.

–¿Entendió desde el principio a Ainara? ¿Supo qué sentía?

–Traté de entenderla desde la primera lectura de guion. Pero no hubiera sido capaz de hacer lo que hice sin estudiar y sin el mes de ensayos.

–Usted procede de una familia creyente, ha hecho la comunión... Tampoco le sonaba muy extraño lo que le pasa a Ainara.

–Fui a catequesis, sí, pero tampoco tenía mucha idea de todo el proceso que conlleva ser monja, del discernimiento. No sabía qué significaba ese término en el mundo de la religión. Tuve que aprender mucho vocabulario técnico para después poder improvisar alguna frase en el rodaje.

–Llegó a entender y a querer a Ainara.

–Mucho. Era mi primer papel y tenía que convertirme en ella. En la escena del funeral de la abuela yo me creía de verdad que estaba recibiendo la llamada de dios. No pensaba 'voy a poner esta cara para que parezca que estoy así'. No, simplemente lo sentía y me latía el corazón como si ese sentimiento fuera real. Me emocionaba con mi toca y mi hábito. Cuando gritaban 'corten' volvía a mi vida.

–Es usted una actriz del Método sin haber dado clases de interpretación.

–Puede ser, al menos en 'Los domingos', ja, ja. Me parece una buena técnica. Había días en el rodaje en los que regresaba a casa y me decía mirándome al espejo: 'Soy Blanca, pero si quiero me puedo convertir en Ainara'.

Blanca Soroa asomada al Abra en Neguri, el barrio getxotarra en el que vive. Jordi Alemany

–La película ha provocado un debate social, ha fascinado por igual a católicos y anticlericales. ¿Cómo pueden pensar que 'Los domingos' les da la razón a ambos?

–Porque hay muchos personajes con los que identificarse. Unos se identifican con Maite, mi tía, pero la película también les da la oportunidad de comprender a Ainara. Y eso es todavía más bonito. El mérito es de Alauda. Y de todo el equipo. Tuvimos asesores religiosos que estaban allí para asegurarse de que todos los procedimientos resultaran reales. Yo estudié y traté de hacerlo con respeto, sin ofender a nadie, para mostrar la verdad del personaje. Nunca nos reímos de nadie por pensar una cosa. Y todo está muy equilibrado, la protagonista es Ainara pero la película es muy coral, muestra los puntos de vista de muchos personajes.

–¿Qué le dice la gente cuando la reconoce por la calle?

–Las personas que no conozco de nada y me paran por la calle suelen ser bastante respetuosas. Me dicen que les ha gustado mi interpretación y que ojalá me lleve muchos premios. Los vecinos o los padres de amigos siempre, siempre, me piden respuestas. Y nunca les doy ninguna.

–¿Respuestas a qué preguntas?

–Tipo 'pero al final, ¿es de verdad o de mentira lo que siente?'. Siempre contesto que no se lo voy a decir, porque si les cuento lo que yo pienso se van a pensar que es la verdad. Cada uno tiene que hacer su interpretación.

–Cumple 18 años en septiembre. Y una película ha cambiado su vida para siempre.

–La gente cree que mi vida ha dado un giro de 360 grados. Yrealmente acabo de venir de clase y estoy agobiada por un examen; antes de tu entrevista he estado una hora estudiando matemáticas. Tampoco ha cambiado tanto mi vida. Sigo viviendo en casa de mis padres y tengo las mismas amigas, igual que hace un año. Solo que, de vez en cuando, tengo una gala de premios y alguna entrevista. Lo que ha cambiado es la idea sobre mi futuro, lo que quiero hacer. Antes quería estudiar Medicina y ahora no.

–Ojo, que la escucha su madre.

–Mi madre me apoya mucho. Estoy cursando Bachillerato biosanitario, pero no haré Medicina como tenía previsto, al menos el año que viene. Estudiaré Psicología 'on line', que tiene un poco de Medicina y un poco de Interpretación, de comprender a los personajes.

–¿Se va a ir a Madrid?

–Creo que sí. Primero hay que hacer Selectividad y dejar todo bien cerrado y con buenas notas. En junio ya veré qué hago.

–Lleva desde los 11 años viviendo en Euskadi. ¿Se siente ya algo vasca?

–El otro día me hicieron una entrevista para 'La Voz de Galicia' y me preguntaban si me sentía gallega o vasca. Me siento vasco-galaica, una mezcla de ambos.

–¿Qué le gusta de los vascos?

–Muchas cosas, por ejemplo la música. Con mi coro canto muchas canciones tradicionales en euskera. Mi padre y toda mi familia paterna es vasca. Y la rama de mi madre, gallega.

Blanca Soroa y Alauda Ruiz de Azúa en el rodaje de 'Los domingos'.

–¿Cómo están llevando sus padres toda esta vorágine? ¿Qué le dicen?

–Bastante bien, ya estaban acostumbrados a que hiciera cosas diferentes cada año. Están contentos y me apoyan y ayudan a decidir qué hago.

–¿Se siente observada en el Liceo Francés, donde estudia?

–El cambio es enorme: salir del mundo del cine y pasar a Segundo de Bachillerato... Estoy en Madrid, cojo el primer vuelo de la mañana y me voy directamente a clase. Horroroso, da bajón. Cambias el chip totalmente. Yo trato de seguir igual que siempre, aunque el otro día uno de mis profesores más queridos me trajo un cartel de la película para que se lo firmara. Fue muy gracioso.

–¿Con qué director sueña con trabajar? ¿Qué tipo de personajes le gustaría hacer?

–Me encantaría que cada personaje fuera un reto, que no leyera el guion y pensara que ya estaba lista para hacerlo. Quiero tener que estudiar, cambiar físicamente y tener que entrenar para ponerme fuerte y cosas así. Tengo muchas ganas de interpretar, pero no tengo prisa. Prefiero esperar dos años a mi próxima película, pero que realmente me llene. Soy muy joven y no tengo la presión de tener que pagar el alquiler o el colegio de mis hijos. Elegiré lo que verdaderamente quiero hacer. ¿Directores? Admiro a muchos pero no los conozco tanto como para decirte uno. Me gustaría repetir con Alauda, por supuesto. Espero encontrar a un director que me escuche como ella y con el que conecte.

–¿Sigue en el coro?

–Sí, de hecho en abril nos vamos a Venecia. Estamos a tope con los ensayos.

–Cuelga algunas fotos en su Instagram, pero es bastante prudente en las redes sociales.

–Tengo una buena relación con ellas. Veo vídeos sobre métodos de estudio, recetas de cocina... Si estoy mucho tiempo en las redes sociales me duele la cabeza. Ni me oculto para que no me vea nadie, ni estoy todo el día compartiendo lo que como.

«Viviré los Goya como una fan que invitan a la gala»

Nadie duda de que 'Los domingos' triunfará en la 40 edición de los Goya, que se celebrará en Barcelona dentro de dos semanas. La cinta ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián es la favorita con 13 nominaciones. Y Blanca Soroa también es probable que se lleve la estatuilla como actriz revelación, aunque tiene como dura contricante a Miriam Garlo, protagonista de 'Sorda', la primera intérprete con una discapacidad auditiva nominada en la historia de los premios. Llúcia Garcia ('Romería'), Elvira Lara ('Los Tortuga') y Nora Hernández ('La cena') son las otras actrices que se disputan el premio.

–¿Qué le parecen los trabajos de sus contrincantes?

–El otro día conocí a Nora Hernández, la actriz de 'La cena', que era la que me faltaba. Son trabajos increíbles, no parece que sean actrices revelación, parece que lleven actuando toda su vida. No las veo como contricantes, sino como compañeras. Como soy muy nueva, lo viviré como una fan que han invitado a la gala. Si el Goya se lo lleva otra, como admiro su trabajo, también me alegraré. Será igual que cuando veía los Goya en casa y me alegraba si ganaba mi favorita.

Blanca Soroa en los Premios Forqué.  

–¿Usted se sabe favorita?

–No sé. Voy a la gala como cualquiera que lo hace por primera vez, con ganas de ver cómo es todo aquello.

–¿Llevará algo escrito por si acaso?

–No me hace falta ensayar. No me imaginaba estar nominada al Goya, pero tengo claro a quién tengo que dar las gracias por ayudarme y quererme. Lo llevaré preparado, de acuerdo, pero no he tenido que darle muchas vueltas. Voy a la gala con ganas de disfrutar. Evidentemente me gustaría ganar, tener un Goya en mi habitación, pero si no me lo llevo no me va a parecer que haya perdido. Una nominación, figurar entre las cinco mejores, ya es un premio. Ganarlo después es una lotería.

–¿A quién ha conocido en estos días que le haya hecho ilusión?

–A muchos actores y directores que llevo viendo toda la vida. Lo que más me ha ilusionado es conocer a las actrices revelación, porque este año coincidimos muchas que hacemos nuestro primer papel. Todas estamos viviendo el mismo proceso. También he coincidido varias veces con Álvaro Cervantes, el coprotagonista de 'Sorda'. Veo que es muy buena persona, siempre es muy amable y simpático conmigo. Se presentó a sí mismo, y le dije que no hacía falta, que ya sabía quién era, ja, ja.

 

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LA BRUJULA ONDA CERO,.


 La Brújula es un programa de radio de la emisora española Onda Cero, presentado y dirigido por David del Cura. Es el tercer espacio en audiencia en la franja nocturna, retransmitiéndose entre las 20 y las 24 horas, tiempo que dedica a un análisis de la actualidad, el deporte, la economía (con el espacio denominado La Brújula de la Economía) y el debate político., etc,.
 

  
La Linterna La Cope ,.
 
  'La Linterna' es el programa de radio informativo, político y económico, cultural y de debate nocturno de la Cadena COPE. Dirigido y presentado desde 2009 por Ángel Expósito, se emite de lunes a viernes de 19:00 a 23:30 horas, correspondiendo la última hora de los viernes a 'La Linterna de la Iglesia', dirigida y presentada por Faustino Catali
na,.

  Negar un techo por el color de piel ,.

 La realidad del racismo inmobiliario en España exige la implicación de las autoridades para garantizar la igualdad,.

 

foto -  Dos personas miran los anuncios de una agencia inmobiliaria en Terrassa (Barcelona).

El racismo en el alquiler de viviendas es una perversa combinación de dos de los mayores problemas que ponen en riesgo la convivencia social: la crisis habitacional y el avance del discurso antinmigración. El problema que más preocupa a los españoles, según el CIS, es la vivienda, que se ha encarecido un 70% en los últimos 10 años. Un coste al que hay que sumar las exigencias añadidas que sufren los inmigrantes a la hora de alquilar: el 99% de las agencias inmobiliarias aceptan cláusulas racistas de los propietarios, según datos de Provivienda de 2025, especialmente contra personas de África, Asia y Latinoamérica. Es la tormenta perfecta para gran parte de los ciudadanos procedentes de otros países, que suponen ya la quinta parte de nuestra sociedad (10 millones, sobre una población de 49,5 millones). La discriminación en el alquiler impide su integración social y laboral, y los condena a habitar en zonas convertidas en guetos, que a su vez realimentan los prejuicios.

La mecánica es sencilla. A igualdad de condiciones económicas de los aspirantes, se cancelan con excusas las visitas a quienes tienen un acento extranjero, se les exigen garantías abusivas o precios desorbitados. Aunque no existen datos oficiales sobre el número de afectados, algunos han dado el paso de denunciar. Pero son los menos: la mayoría de los inmigrantes, que tienen que afrontar cada día numerosos prejuicios, no contemplan presentarse en una comisaría o acudir a los tribunales.

Los propietarios de pisos tienen la sartén por el mango en un mercado que se ha tensionado hasta límites inéditos en España. A la hora de elegir inquilino, pueden poner sus condiciones, pero entre ellas no están los prejuicios raciales. Eso atenta contra el artículo 14 de la Constitución y contra la ley para la igualdad de trato de 2022, que prohíbe expresamente la discriminación en el acceso a la vivienda. Por supuesto, también la propiedad privada está protegida por la Constitución y por una ingente legislación. Pero en una sociedad democrática la libertad contractual no es absoluta: las líneas rojas son el racismo y la xenofobia.

Los límites legales, pues, existen. Y, desde luego, es deseable una mayor profesionalización del sector inmobiliario, que establezca protocolos contra estas prácticas y aumente la transparencia en las contrataciones. Pero son las autoridades —especialmente las autonómicas, competentes en vivienda— las responsables últimas de que se cumplan estas leyes, garantizando inspecciones eficaces y creando canales de denuncia accesibles y seguros para los más vulnerables.

El derecho a la vivienda y el principio de igualdad quedan en mera retórica legal si las autoridades no fijan medios para hacerlos efectivos. El racismo en el alquiler no se reduce a un mero fallo moral individual: es un problema público, que apela a toda la sociedad y exige políticas ambiciosas y valientes.

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