martes, 8 de septiembre de 2020

Atención obras - Cine - Gia Coppola: "En mi familia se habla más de cocina que de cine". Jueves-10- Septiembre ,. / TARDE DE CINE CON - The world to come': el 'western' sin pistolas o el cine libre de su eterna y rancia obsesión por los falos,. / Historia de nuestro cine -Cine - Locas de alegría ,. Viernes -11- Septiembre,.

TITULO: Atención obras - Cine - Gia Coppola: "En mi familia se habla más de cocina que de cine" ., Jueves -10- Septiembre ,.  







Jueves 10 de  Septiembre a las 20:00 en La 2, foto.

 ‘¡Atención obras! - Gia Coppola: "En mi familia se habla más de cocina que de cine",.

 

Gia Coppola: "En mi familia se habla más de cocina que de cine",.


La nieta de Francis Ford Coppola presenta en Venecia 'Mainstream', una fábula pop sobre los estragos de la fama, la manipulación y el narcisismo de las redes sociales,.
Gia Coppola en la presentación en Venecia de 'Mainstream'.
Gia Coppola en la presentación en Venecia de 'Mainstream'.
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Hay apellidos que pesan. Abren puertas (las de todos los festivales de cine del mundo), pero exigen un mínimo de compostura al menos. Coppola no es un de ellos, es todos ellos a la vez. Gia Coppola (los Ángeles, 1987) lo sabe y lo acepta con deportividad.
Ella es nieta de Francis e hija de Gian-Carlo (el hijo del director de 'El padrino' que murió en un accidente en 1986, poco antes de que naciera Gia). "Soy consciente de que si me llamara de otro modo, a lo mejor no hacía tantas entrevistas", dice. Y sigue: "A cambio de ese privilegio, tengo que decir que hay un cupo de preguntas que siempre son las mismas. Probablemente hasta que me muera".
En efecto, en 2013 su debut casi por casualidad como directora (ella iba y va para fotógrafa) completó un recorrido por festivales que para sí quisieran otros (o todos): Telluride, Venecia y Toronto fueron testigos de Palo Alto, una crónica de la adolescencia rica tan deudora de su tía Sofía, que se diría un nota al pie.
Ahora, siete años más tarde, acaba de recorrer la alfombra roja de Venecia en homenaje a Mainstream, una fábula muy pop sobre los estragos de asuntos tales como el dinero, la fama, la manipulación y el narcisismo de las redes sociales. Sus protagonistas son Andrew Garfield y Maya Hawke (hija de Uma Thurman y Ethan Hawke), dos casi adultos en busca del mejor selfi, es decir, de sí mismos con sus mecanismos.
De nuevo en Venecia, pero de otro modo bien distinto al de hace años...
Es muy raro, pero muy especial a la vez. Es un privilegio estar aquí por un doble motivo. Por un lado, se trata de una celebración del cine en la sala de cine y a pesar de todo. Ni las plataformas ni una pandemia pueden acabar con el placer único de ver una película en un cine. Y, por otro, Italia corre por mis venas.
La película es una especie de remake de Un rostro en la multitud (Elia Kazan, 1957). ¿Su apellido le obliga a tomar como referencia el cine clásico?
En mi casa se ve, lógicamente, mucho cine desde siempre. La referencia no es pedantería, es algo natural. El final de la cinta de Kazan fue especialmente inspirador. Pero no quería hacer una película porque sí; quería que fuera mía y que hablara de temas que me interesan. Y ese es el poder de los clásicos por muy viejos que sean. La cinta de Kazan habla de un tiempo en el que la televisión empezaba. Ahora creo que vivimos algo parecido con todo lo que está ocurriendo en las redes sociales. Es un tiempo nuevo que transforma el propio concepto de identidad y de eso trata realmente Mainstream, de la búsqueda de la identidad.
De eso y de cómo la búsqueda desesperada de likes transforma conceptos como la fama, el reconocimiento público o eso que se ha llamado celebridad... ¿Qué significa todo eso para una persona que ha crecido rodeada de gente famosa, célebre y reconocida?
Más que de todo eso que dice, crecí rodeada de arte. El arte siempre ha sido el centro de la vida familiar y, de hecho, siempre he sido alertada contra la influencia tóxica de la fama o el cine como industria o sólo negocio. Por lo demás, sí que creo que las redes sociales igual que hacen más accesible todo, incluido el arte, provocan graves distorsiones sobre lo que de verdad es relevante en la vida. Cuesta mucho saber quién en verdad eres entre tanto ruido y exhibicionismo. No sé, quizá la pandemia sirva para reordenar las preferencias y acercarnos a la realidad.
Da la impresión de que la propia película de manera casi personal obedezca a la necesidad de Gia de encontrar su camino al margen del apellido Coppola.
Es difícil ser tú misma y encontrar tu camino cuando buena parte de los que te rodean son leyendas. Y más dedicándote a lo mismo que ellos. Pero también es cierto que mi familia es un apoyo constante y el consejo que sale de la boca de todos es que persigas tus sentimientos y busques tu propia historia. En mi familia se habla más de cocina que de cine. Y ésas básicamente son las dos actividades que más practicamos juntos. Por ese orden: cocinar y ver películas. Recuerdo que cuando yo empecé, mi abuela, con 80 años, se decidió a dirigir su primer cortometraje... Ése es el ambiente.
Y entiendo que se usan poco las redes sociales. ¿Qué relación tiene con ellas?
Nunca he querido demonizar las redes sociales. De hecho, las uso mucho para mi trabajo de fotógrafa. Como en todo, depende de cómo se utilicen. Mi idea en la película es hablar de la naturaleza humana, que eso sí es una constante familiar: las historias que importan.
Se podría decir que su película hace efectivo con pasión eso de que el medio es el mensaje con el uso de emoticonos y todo tipo de efectos incorporados con naturalidad a la narración...
El medio siempre es el mensaje y la forma de la película tiene que estar en consonancia con lo que quieres contar. Como decía Fitzgerald, se trata de buscar el disfraz distinto para contar la misma historia. Mainstream es una sátira, una fábula... Y su forma tiene que ser la que es. Además, los emojis son ya parte de nosotros. Hay mucha gente que usa ya más emoticonos que palabras para comunicarse.
Viendo su película me venía a la mente Corazonada, de su abuelo, por lo que tiene de investigación de la imagen como vehículo de sentimientos...
Quizá es una referencia inconsciente. Lo cierto es que es mi película favorita de él. Imagino que no puedes controlar y saber de manera clara en que te inspiras exactamente.
Se diría que el futuro de la familia Coppola en el cine es mujer...
Sofía, a su modo, fue una pionera, y para mí, sin duda, fue una inspiración muy clara y muy cercana. Pero yo hablaría en general. Creo que el futuro del cine es de las mujeres porque son sus historias las que todavía nos faltan.

TITULO: TARDE DE CINE CON - The world to come': el 'western' sin pistolas o el cine libre de su eterna y rancia obsesión por los falos,.

 

The world to come': el 'western' sin pistolas o el cine libre de su eterna y rancia obsesión por los falos


Mona Fastvold sorprende con 'The world to come', una lectura del revés de la tradición más vieja y enmohecida del cine. A su lado, Luca Guadagnino presenta un documental muy menor sobre Salvatore Ferragamo y el iraní Majidi ofrece la primera candidata a León de Oro
Katherine Watterston y Vanessa KIrby en 'The world to come'.
fotos / Katherine Watterston y Vanessa KIrby en 'The world to come'.
En un artículo reciente, la revista 'The Hollywood Reporter' enmendaba en su totalidad la historia del cine. Sin miramientos. Lo hacía en nombre de todos aquellos que nunca han figurado ni a un lado ni a otro de la pantalla. De todas aquellas, para ser precisos. En este siglo y cuarto largo se han contado historias no tanto de hombres como de un mundo pensado por hombres. Y eso incluye hasta a la temperatura del aire acondicionado. Se han narrado historias de conquista, violencia, héroes desengañados y romances tristes. Son historias de gente a la que otro (casi siempre otra) le cura las heridas, le lava la ropa, le hace la comida, se preocupa por sus triunfos, le calma su narcisismo asfixiante y le da de comer a la prole. Son historias en nombre de la belleza entendida como un ejercicio de adiestramiento y dominio. Y reflejo. Son historias escupidas entre los huecos de los colmillos. Son historias criticadas por alguien (casi siempre él) al que otro (de nuevo otra) le alaba su poderoso y certero gusto. La vanidad alcanza a todos. Es decir, un asco que rezuma testosterona por los cuatro costados.
Y en medio, como ejemplo paradigmático del dislate, el 'western', el espacio sagrado de la aventura y del descubrimiento donde las armas largas y cortas, el exterminio del débil (sea indio o búfalo), la mistificación del pillaje (también llamado conquista del Oeste) y la fiebre por la riqueza instantánea acaban por ser el antecedente más a mano del videoclip más burdo de reguetón. Con perdón. Digamos que el cine nació identificado con un falo sea éste el del revólver, el del winchester 73 o el de las torres de Monument Valley. Y así. Pues bien, 'The world to come', de Mona Fastvold es (como antes lo fue 'Meek's Cutoff', de Kelly Reichardt) el mejor ejemplo y hasta refutación de todo lo anterior.
La Mostra se dejó sorprender así por una película que narra la historia de amor de dos mujeres (Katherine Waterson y Vanessa Kirby) en mitad de un lugar perdido en ninguna parte del Oeste. Estamos en 1856 y lo que se acierta a ver es un universo tan perfectamente común e identificable como, de repente, nuevo. Lo que importa discurre por el día a día de dos mujeres martirizadas por el frío, lo inhóspito y la incomprensión. Y en medio, la posibilidad de una batalla que en su intimidad se quiere a sí misma como una guerra total contra el mundo.
La sabiduría de la película consiste en ofrecerse pausadamente fuera de campo. La pasión discurre entre largas cartas leídas en voz alto y gestos apenas mínimos que no llegan siquiera a susurros. La directora, que además es guionista de cintas como 'Vox Lux' o 'La infancia de un líder', adapta una historia de Jim Shepard y, ayudado en el guión por el autor del 'antiwestern' 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford' (Ron Hansen), acierta a construir un universo perfectamente identificable, pero del revés. Quizá el riesgo asumido sea excesivo. Por momentos, la historia queda detenida en cada uno de sus hallazgos, que son muchos, sin acertar del todo a integrarlos de manera orgánica y fluida. Sea como sea, cuenta como primer paso para todo lo que vendrá. Y eso, por lo que tiene de refutación de casi todo, es mucho y muy de agradecer.
Luca Guadagnino en la presentación de 'Salvatore. Shoemaker of dreams'.
Luca Guadagnino en la presentación de 'Salvatore. Shoemaker of dreams'.

ZAPATERO GUADAGNINO

A su lado, la gran presentación del día corrió a cargo de un trabajo sin duda menor de Luca Guadagnino. 'Salvatore. Shoemaker of dreams' (zapatero de sueños) es un documental sobre Salvatore Ferragamo que, además y desde una modestia mal disimulada, quiere ser también autorretrato. Lo que quiere contar el director de 'Call me by your name' es la historia de un hombre asaltado por la obsesión de la perfección. Desde un pueblo diminuto, Bonito, hasta el Hollywood de estrellas como Audrey Hepburn o Marilyn Monroe. A todas ellas vistió los pies.
En realidad, el director renuncia casi a la autoria. Todo en la película es homenaje: a su hacer, a su pasión y a su familia. Y los recursos empleados son todos protocolarios. Bustos que hablan se mezclan con imágenes de archivo y con Martin Scorsese que a estas alturas es capaz de opinar de casi todo. La idea es alcanzar el sentido y obra de un creador que peleó contra modas, corrientes, producciones en masa y contra el propio y tirano concepto de belleza que, en opinión del autor, es un concepto fascista. Ahí queda. Obviamente, Guadagnino lleva su admiración a la identificación.
La actriz iraní Shamila Shirzad de 'Sun children'.AFP
La actriz iraní Shamila Shirzad de 'Sun children'.Por lo demás, la sección oficial no quiso despedirse sin la presentación de un autor con hechuras de clásico. 'Sun children', del iraní Majid Majidi, se mueve entre el neorrealismo ligeramente rosa de otros tiempos y la fábula 'dickesiana' más atemporalmente moderna. La cinta cuenta cómo unos niños de la calle se inscriben en un colegio con la única finalidad de dar con un tesoro supuestamente escondido entre sus cimientos.
Los hijos del sol que anuncia el título son los críos de la calle de Teherán y de cualquier lugar del mundo. La película avanza entre el drama ligero y la comedia triste. Y entre esos dos extremos edifica un mundo que no busca tanto la novedad como la honestidad. El matiz importa. Majidi, para situarnos, es un veterano director de la generación de Jafar Panahi. Y se nota en la contundencia, la claridad y el rechazo radical de cualquier amaneramiento. La apuntamos como primera candidata evidente a León de Oro.

 

TITULO:  Historia de nuestro cine -Cine - Locas de alegría  ,. Viernes - 11- Septiembre,.


El Viernes -11- Septiembre a las 22:15 por La 2, foto,.
 
 
Reparto
 
 
 
Beatrice (Valeria Bruni Tedeschi) es una condesa charlatana y millonaria que está convencida de encontrarse entre los círculos íntimos de los líderes políticos mundiales. Por su parte Donatella (Micaella Ramazzotti) es una joven tatuada, vulnerable e introvertida, envuelta en su propio halo de misterio. Ambas son pacientes de Villabiondi, una delirante institución psiquiátrica.

 


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