Cartas Olvidadas - ESQUINAS ,. / Cartas en el Cajon - La vida sigue igual ,. / REVISTA TENIS - Djokovic,.
TITULO: Cartas Olvidadas - ESQUINAS ,.
foto / LAS ESQUINAS SON UNA OPORTUNIDAD de cambiar el rumbo de nuestro curso
vital, eso que los latinos llamaban «curriculum vitae» y que se ha
convertido en sospecha de inflación para abrirse camino a golpe de
mentiras en el mercado de trabajo. Lo que nos espera detrás de una
esquina puede no ser nada o ser un misterio, quizá un sobresalto y hasta
una posibilidad de elegir, de equivocarse, que siempre es preferible a
no equivocarse por no poder elegir. A veces, doblar una esquina conlleva
un encontronazo de película romántica, de terror, de suspense… quizá
por eso acercarse a ellas añade un punto de emoción a nuestra monotonía
de transitar calles rectilíneas en un currículum vitae previsible. (No
deja de darle vueltas a estas ideas mientras busca la salida de un
laberinto en el que lleva media vida encerrado, un laberinto repleto de
esquinas sin sorpresa.)
TITULO: Cartas en el Cajon - La vida sigue igual,.
La vida sigue igual,.
foto / Recuerdan
ustedes aquella canción de cuando Julio Iglesias aún era más famoso por
su voz que por sus otros atributos en la que sentenciaba que «la vida
sigue igual»? Pues bien, tenía más razón entonces que hijos ahora. Aquí
estamos de nuevo. Julio Iglesias sigue rico y moreno, el otro julio, el
mes, ha seguido sin cambios en la rutina de los datos y los rebrotes y
el otro Iglesias, Pablo, continúa tirando la piedra y escondiendo la
mano mientras nosotros, los afortunados que podemos volver al castigo
bíblico del trabajo, nos mantenemos en la incertidumbre de no saber si
acabaremos metidos en casa o en un hospital antes de llegar las
Navidades.
Seguimos con los ERTE. Sin certeza de saber cuántos,
en la balanza de esta crisis, terminarán en el platillo del empleo y
cuántos se inclinarán hacia ese paro de pequeños negocios cerrados y
turismo herido que amenaza con devorarnos.
Continúan
nuestros ancianos en las residencias preguntándose, en la nebulosa de
sus cabezas confusas, por qué ya no van sus hijos a visitarles, por qué
quienes les cuidan, única fuente de contacto humano que les quedaba,
parecen ahora marcianos escondidos detrás de trajes y mascarillas y por
qué cada día quedan más huecos a su alrededor y menos amigos con quien
rememorar sus cosas.
Hay miedo al vecino. Un temor que terminará haciéndonos desconfiar más
del que tose a nuestro lado que del que nos roba desde su despacho
Siguen los políticos bailando un minueto
macabro de movimientos que no se encuentran, contando los pasos para no
perder el compás del rédito electoral. Y seguimos todos esperando que,
si no un chotis o un perreo por aquello de la pandemia, al menos
muestren un poco de salsa o de rocanrol para animar a los pobres
espectadores que vivimos observándoles.
Permanece
el miedo como útil herramienta de sumisión. Miedo a un microorganismo
imprevisible que cada día muestra nuevos síntomas, nuevas edades,
ninguna certeza de inmunidad, arbitrariedad en la elección de sus
víctimas y variedad en su modo de contagio.
Y, sobre todo, miedo
al vecino. Un temor que terminará haciéndonos desconfiar más del que
tose a nuestro lado que del que nos roba desde su despacho. Un cerco
alrededor que, para protegernos, nos aísla de los abrazos de los amigos y
de las caricias a nuestros padres hasta convertirnos en autómatas con
mascarilla a quienes responsabilizar de la torpeza de los de arriba.
Dicen
que la ciencia ficción es el realismo del siglo XXI. Cómo, si no,
íbamos a haber hecho del distanciamiento un Dios y del hidrogel su
profeta. Cómo, si no es porque vivimos en una película de terror, íbamos
a haber convertido a nuestros muertos en cifras de una estadística o en
un ranking de la incompetencia
En fin, que ya pasó el verano y
no hemos arreglado nada. A lo mejor es que no es la vida la que sigue
igual sino las miserias y los despropósitos. La vida, nuestra humilde y
fútil vida, sí que está cambiando y, como suele suceder, nunca es para
mejorar.
TITULO: REVISTA TENIS - Djokovic,.
Djokovic,.
El año de los líos de Djokovic: vacunas, COVID, golpe de estado a la ATP, expulsión del US Open...
El año 2020 empezó muy bien para Djokovic con
los títulos de Australia y Dubai, pero se ha torcido después con varias
polémicas y su descalifación del US Open.
fotos / Nadie podía imaginar que 2020, un año que empezó de maravilla para Novak Djokovic,
con sus títulos en el Abierto de Australia y Dubai y una racha de
victorias consecutivas que se ha detenido en 26, podría torcerse de una manera tan abrupta con su expulsión del US Open
por pegarle un pelotazo, de manera involuntaria pero improcedente, a
una jueza de línea. Aunque en realidad puede decirse que los males del
serbio habían comenzado antes y que, definitivamente, la pandemia del
coronavirus no le ha sentado nada bien.
Contra la vacunación
Durante
el parón, Djokovic se entretuvo manteniendo conversaciones por vídeo,
en ocasiones públicas, con otros jugadores, deportistas y personajes
diversos de su rico mundo interior, que incluye la meditación, el
veganismo, la holística y una opinión contraria a la vacunación,
cuya exposición le acarreó no pocas críticas tanto en el entorno del
tenis como fuera de él. Una vez pasado el confinamiento, Nole se saltó
las normas en Marbella para entrenarse en el Club Puente Romano, cuyos
responsables se disculparon por permitir esa sesión por una errónea
interpretación de las restricciones gubernamentales. El balcánico lo publicó, orgulloso, en las redes y se llevó más palos.
Djokovic, en un chat de Instagram.
Adria Tour y COVID
Después, en junio, se destapó la caja de los truenos con su regreso a Serbia. Allí,
en un país que no había sido tan afectado como otros por la COVID-19,
Novak repartió abrazos a destajo, se juntó con otros deportistas en diversos actos y acudió a fiestas antes de montar una gira benéfica desastrosa que se llamó Adria Tour. Con público en las gradas, sin mascarillas ni otro tipo de precauciones, Djokovic se destapó y la lio parda,
porque había sido contagiado, probablemente durante el homenaje a un
entrenador de baloncesto, y pudo transmitir el virus a otras ocho
personas: su esposa y su preparador físico, Grigor Dimitrov y su
entrenador, Borna Coric, Viktor Troicki y su mujer y Goran Ivanisevic.
Djokcvic, en el Adria Tour de Belgrado.
Nueva asociación de jugadores
En lugar de concentrarse completamente en su regreso al
circuito, que tuvo lugar de manera exitosa en el Masters 1.000 de
Cincinnati, donde levantó su tercer título del curso, Djokovic gastó
energías en poner en marcha y anunciar la creación de una nueva
asociación de jugadores, la Professional Tennis Players
Association (PTPA), al margen de la ATP (ha abandonado la presidencia
del consejo de jugadores) y criticada por todos los órganos de gobierno
del tenis, además de por dos de sus grandes estrellas, Rafa Nadal y
Roger Federer. Algunos, como el ruso Rublev, dicen que no cuenta con
demasiados apoyos, aunque el de Belgrado quiere aliarse también con las
mujeres y cuenta ya con el beneplácito de Serena Williams.
La foto fundacional de la PTPA.
Expulsión en el US Open
Y el domingo llegó su momento, sin duda, más amargo, con esa
descalificación en Nueva York que le mantiene con 17 títulos de Grand
Slam y le deja, de momento, sin poder acortar la diferencia con Nadal
(19) y Federer (20). Sin el público que a menudo le incomodaba
en las gradas del Arthur Ashe, perdió los nervios como tantas y tantas
veces en su carrera, sobre todo hace unos años, antes de que se
refugiara en la meditación, el yoga y otras técnicas de control,
aceptación y relajación. Está arrepentido y en redes sociales dijo que
esperaba "convertir todo esto en una lección para mi crecimiento y evolución como jugador y ser humano".
Habrá que seguir con atención sus próximos pasos. Probablemente, se le
volverá a ver dentro de poco, en Roma, y después en Roland Garros si no
hay sorpresas.
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