TITULO: EL SILENCIO POR FAVOR - DESAYUNO -CENA - DOMINGO -LUNES - EL ARBOL DE TU VIDA - MARTES - 1 - Abril - Carmen Posadas - Ellos y nosotras ,.
EL ARBOL DE TU VIDA - MARTES - 1 - Abril ,.
Conducido por Toñi Moreno, el espacio investiga el árbol genealógico de los personajes más queridos de nuestro país. El martes - 1 - Abril , a las 22:30 por antena 3, etc.
EL
SILENCIO POR FAVOR - DESAYUNO - CENA - DOMINGO - Carmen Posadas - Ellos y nosotras ,.
EL SILENCIO POR FAVOR - DESAYUNO - CENA - DOMINGO - Carmen Posadas - Ellos y nosotras , fotos ,.
Carmen Posadas - Ellos y nosotras,.
Carmen Posadas,.
Incluso los que no son muy de comedia romántica conocen la escena más célebre de Cuando Harry encontró a Sally. Están los dos personajes en el neoyorquino restaurante Katz’s. Sally no solo le informa, también le demuestra a Harry que las mujeres pueden fingir un orgasmo sin mucha dificultad. Al acabar los gemidos, una señora, mirando a Sally, le dice a la camarera: “Tomaré lo mismo que ella”. Ya saben, nada como ver a alguien disfrutando en exceso con algo para que ese algo se convierta ipso facto en objeto de deseo.
( Desayuno )
El camino más corto para que uno se adentre sin miedo en El castillo, de Franz Kafka, viaje al Imperio Austrohúngaro con La marcha Radetzky de la mano de Joseph Roth o quiera comprobar por sí mismo por qué el cine ama tanto las novelas de Jane Austen, el camino más corto, decía, es leer los tres primeros volúmenes de la colección Dos tardes, dirigida por Sergio del Molino para la editorial Alianza. Porque en estos libros hay conocimiento sobre los autores, sus vidas y obras, pero sobre todo hay genuino entusiasmo, el que saben contagiar, en algo más de cien páginas, Manuel Vilas por la vigencia del Kafka que auguró lo peor del mundo político actual, Espido Freire por la lucidez y capacidad para la sátira de Austen y el propio Del Molino por la valentía y la falta de prejuicios de Roth.
( Cena )
La semana pasada, en la presentación a la prensa de la colección, llegó la pregunta. ¿Cómo animar a una lectora joven a que vaya más allá de La metamorfosis kafkiana que leyó en el Instituto y pruebe con otras historias? ¿Cómo convencer alguien de que Austen es mucho más que la autora predilecta de los directores que practican ese subgénero conocido como Cine de tacitas? Sabido es que para estas cosas no hay receta que funcione, con garantías plenas de eficacia, y consiga que los más jóvenes se pongan a leer a los clásicos o que los mayores curioseen en las librerías fuera de la mesa de novedades. Volviendo al orgasmo del principio, Del Molino respondió a la pregunta que “exponiendo nuestra pasión, sabiendo transmitir el placer enorme que te proporciona su lectura”.
En esto de los escritores escribiendo sobre escritores y de entusiasmos compartidos, fue ejemplar La infancia recuperada, de Fernando Savater. Este libro, que pronto cumplirá cincuenta años, es tan libro sobre libros ajenos (La isla del tesoro y decenas de maravillas más) como libro puramente savateriano. Exactamente lo mismo podemos decir de las Dos tardes con Kafka de Vilas, las dos de Espido con Austen y las que nos propone Del Molino con Roth. Puede que sean encargos pero son, que nadie lo dude, encargos muy apasionados.
Son ensayos breves —dos tardes, no más— para todos los públicos. “No hay aquí lecciones magistrales ni monografías de especialista”, avisa Del Molino, como editor invitado al principio de cada libro. A sus autores —y volvemos por última vez al inicio orgásmico de este texto— también les pasó eso de querer tomar lo mismo que habían tomado autores que escribían sobre otros escritores y no disimulaban el fervor. Así, a Vilas, por ejemplo, se le reveló otro Quijote después de leer el libro que le dedicó Vladimir Nabokov a la obra de Cervantes. A Espido le voló la cabeza lo que Simone de Beauvoir escribió sobre Colette y Virginia Woolf en El segundo sexo. “Era muy joven y solo había ido buscando en los libros la grandiosidad de la emoción y la perfección del estilo, pero nunca me había detenido de esa manera en la psicología del personaje, y en cómo cada autor reflejaba una voluntad literaria incluso contraria a la época. Inició también mi preocupación por la construcción de personajes femeninos sólidos”.
La lectura que hizo Andrés Trapiello de Benito Pérez Galdós cambió la mirada de Del Molino sobre el autor de Fortunata y Jacinta. Por eso, este último considera fundamental que los escritores compartan esas lecturas y cambien la forma que tenemos de ver la tradición, el modo en que nos relacionarnos con ella. “Eso”, añade, “sucede de manera informal constantemente. Con la colección vamos a sistematizarlo. Se trata de aprovechar ese grado de intimidad y de profundidad que puede tener un escritor que está escribiendo como lector entusiasta y a la vez está reflexionando sobre su propia obra y sobre quién es él como escritor, porque hablamos de obras que configuran nuestra propia identidad”.
Dos tardes con Roth
Del Molino ha encontrado en Roth muchas de las cosas que le interesan, que le han marcado no solo como lector sino también como escritor. “Hay algo que seguramente ya estaba en mí pero que al descubrirlo en él lo he cultivado mejor, lo he ido afinando: me refiero a privilegiar la mirada sobre la tesis, estar predispuesto a dejarte sorprender por el mundo y no tener un anteojo, una idea preconcebida que intentas ilustrar con un ejemplo que ya has buscado de antemano y que se adapta a lo que tú piensas sobre el mundo. En momentos de flaqueza me ha ayudado pensar cómo lo hacía él”.
Se ha leído a Roth como escritor que prefigura el Holocausto, como judío o como albacea del Imperio Austrohúngaro. Del Molino nos propone leerlo como autor borracho, como creador profundamente marcado por su condición de alcohólico de la cual no reniega nunca. “Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido», escribió el responsable de Job y La leyenda del santo bebedor en la dedicatoria de un autorretrato que se hizo en París en noviembre de 1938, seis meses antes de su muerte. El consumo descontrolado de alcohol va a más con los años y le va condicionando la escritura. “Lo que sucede es que va adaptando su debilidad y merma de lucidez; lo hace cambiando su escritura para poder seguir siendo constante, entregando libros y artículos. Básicamente rebaja su ambición. Ya no escribe novelas largas ni grandes epopeyas, no tiene la voluntad de contar todo un continente o una época. Se refugia en el mundo imaginario de la Galitzia de su infancia y se va poco a poco haciendo un escritor de miniaturas. Eso se ve muy bien en mi libro favorito suyo, El peso falso. La prueba de esa incapacidad es que dejó inconcluso su gran proyecto, que era escribir su autobiografía, de la cual solo nos ha quedado un cuento, Fresas”.
Dos tardes con Austen
Espido Freire ha declarado su intención obvia de despertar interés entre potenciales lectores por la novelista de Emma o Sentido y sensibilidad, pero también de aprovechar sus páginas y este 250º aniversario de su nacimiento para tratar de sacudir los equívocos y clichés que se han ido imponiendo y que muchas veces dificultan una adecuada comprensión de su mirada. Austen va sobrada de popularidad, pero es preciso, nos cuenta, leerla valorando más su capacidad crítica y su lucidez. “De lo contrario, sus novelas se convertirían en romances inofensivos, en los que el final feliz perdería las sutiles referencias que nos hacen leer entre líneas la intención de la autora: sin esas referencias, la sátira se convertiría en una historia más con final feliz”.
De hecho, en el canon literario, la consideración de que goza Austen está lejos de la que merece. Y no solo ella. “Tampoco la tiene Safo, Charlotte y Emily Brontë, Virgina Woolf, Emilia Pardo Bazán, Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz, Madame de Staël… Es lógico. Llevamos siglos teniendo una perspectiva de la literatura muy peculiar, por lo general centroeuropea y centrada en la idea de que las grandes historias las han contado los varones. El proceso de alfabetización de las mujeres durante el último siglo y medio indica que también queremos leer y participar de un mundo creativo en el que no seamos únicamente musas o receptoras, sino también autoras. Eso provoca a veces la tensión de si estamos incluyendo con calzador determinados nombres o es que no los hemos sabido leer o dar la importancia que tenían en su momento. Dentro de todo esto, Jane Austen es una de las privilegiadas. Es uno de los nombres más reconocibles, adaptados y leídos. Y sin embargo es precisamente por esa popularidad que no se le otorga la dignidad literaria que debe tener. Hoy es imposible acercarnos a la novela contemporánea sin reconocer cuál ha sido la influencia de la novela inglesa del XIX en general y de Austen en particular. Es importante seguir insistiendo en esto”.
Dos tardes con Kafka
En Vilas, su vocación de escritor está estrechamente ligada al descubrimiento, absolutamente imprevisible, de las obras completas del genio de Praga en la casa de sus padres. Optó por la estructura de diccionario para poder dar un poco de orden al caudal enorme de cosas que quería decir sobre el autor de El proceso. Un diccionario que, como no podía ser de otra manera en él, está lleno de sorpresas y junto a las entradas de nombres propios inevitables como Max Brod (”la obra de Franz Kafka es la fe de un hombre llamado Max Brod, que creyó que los papelajos que había dejado su anónimo amigo tras su muerte contenían el santo grial de la literatura”) o su amada Milena Jesenska (“Es obligatorio, terriblemente obligatorio, leer las Cartas a Milena”), hay otras para Elvis Presley o para las drogas (“Kafka no es literatura. Es droga. Te conviertes en el drogadicto perfecto. En el mejor drogadicto del mundo, porque quien te suministra la droga es el mejor camello del mundo”).
Cree además Vilas que la grandeza de Kafka no ha hecho, en realidad, más que empezar. “Nuestro terrible mundo político actual está sugerido, expuesto en la obra narrativa de alguien que murió en 1924. A mí eso me hace pensar que la fama de Kafka acaba de empezar. Kafka va a ser el escritor más importante de la historia de la literatura en siglos venideros”.
Hablando de grandeza, la grandeza de estos ensayos es que tienen las maneras idóneas para llevarte a otra grandeza, la de algunos de los mejores libros del siglo XX y el XIX. Ojalá. Las ventas dirán.
TITULO: Lunes - 7 - Abril - Imprescindibles - Muere a los 85 años la filóloga Yolanda Arencibia, figura fundamental en el estudio de la vida y obra de Galdós,.
- LUNES
- 7 - Abril - Imprescindibles - Muere a los 85 años la filóloga Yolanda Arencibia, figura fundamental en el estudio de la vida y obra de Galdós ,.
- Imprescindibles,
serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura
española del siglo XX cada semana en La 2, el lunes - 7 - Abril ,.
- , a las 21:00 ,foto ,.
-
Muere a los 85 años la filóloga Yolanda Arencibia, figura fundamental en el estudio de la vida y obra de Galdós,.
La profesora canaria ganó el Premio Comillas en 2020 por una monumental biografía sobre el autor de los ‘Episodios nacionales’,.
La filóloga y escritora canaria Yolanda Arencibia ha fallecido este sábado a los 85 años. Nacida en Gran Canaria en 1939, dedicó su carrera profesional a analizar y divulgar la obra del novelista y dramaturgo grancanario Benito Pérez Galdós.
Yolanda Arencibia,.
Arencibia se definía como ''galdosiana de nacimiento'' y por sus estudios sobre el autor recibió en 2020 el XXXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. En concreto, fue galardonada por su obra Galdós. Una biografía, una obra que narra de manera ''magistral'' la vida del escritor.
La escritora se licenció en Filología y Letras por la Universidad de La Laguna en 1961. Llegó a ser decana de la Facultad de Filología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria entre 1989 y 1999 y dirigió la cátedra Benito Pérez Galdós en la misma universidad. Asimismo, formó parte de la Academia Canaria de la Lengua y fue consejera delegada de Educación del Cabildo de Gran Canaria entre 1999 y 2003.
Cumplimos 25 años de compromiso con Canarias
Este 2025 estamos de enhorabuena en Canarias Ahora porque cumplimos nuestro primer cuarto de siglo de compromiso con nuestras lectoras y nuestros lectores. 25 años de periodismo en defensa de los valores democráticos en una tierra muy dada a la trapisonda y la corruptela. Somos el primer periódico digital de Canarias, no solo por haber sido el primer nativo digital que vio la luz cuando nadie creía en el periodismo en Internet, sino también porque desde entonces ocupamos ese primer puesto en todas las auditorías de medición de audiencias.
También podemos presumir de no tener miedo a los poderosos, de publicar lo que pocos se han atrevido y de ejercer una rotunda defensa de los derechos de la gente, especialmente de los colectivos más vulnerables. Y lo hemos hecho gracias a nuestra comunidad lectora y a nuestros socios y socias, que nos apoyan para no tener que depender de la publicidad o de las instituciones.
Arencibia formó parte del Comité científico de los Congresos Internacionales Galdosianos ha trabajado en la organización especializada de los últimos nueve Congresos. En la convocatoria de 2017 fue nombrada Galdosiana de Honor. En 2018 fue nombrada miembro del Jurado del Premio nacional de las Letras Españolas, por la Conferencia de Rectores de las Universidades españolas (CRUE). Además, es hija predilecta de Gran Canaria y de Las Palmas de Gran Canaria, e hija adoptiva de la villa de Firgas.
TITULO: ELLA & - Imponeros ,.
Imponeros ,.
foto / Nos gusta vernos todavía como culturas descendientes de Grecia y de Roma, las civilizaciones clásicas —hoy paradójicamente desaparecidas de nuestro sistema educativo— de las que admiramos su filosofía, su ciencia y, por supuesto, su historia, porque fueron el caldo de cultivo para las grandes innovaciones que han configurado nuestro mundo: desde el teatro a la democracia. Sin embargo, seamos o no conscientes de ello, si existe algo que heredamos directamente de aquel tiempo junto con el derecho, la física, la literatura, la matemática, o la oratoria, y que ha resultado ser el más sólido cimiento de nuestra civilización occidental, hablamos, sin duda, del arte de la guerra. Algo más que una sombra incómoda que nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.
¿Qué recordamos de la historia antigua al primer impulso? Nombres de generales y batallas: Troya, Aquiles, Maratón, Termópilas, Alejandro, Aníbal, Escipión Julio César… y tantos otros. Uno solo de esos nombres basta para evocar toda la civilización, y para empaparnos de sus desafíos, su grandeza o sus traiciones. Es decir, cada nombre es una puerta para acceder a la visión de un tiempo, lo que hoy llamamos —poniendo carita— el storytelling. Pues acaba de publicarse tal vez el mejor libro para adentrarse en ese universo duro, resistente y viejo, de las guerras que nos han contado desde Herodoto.
Quien disfrutara en su adolescencia del viejo volumen de Espasa Aníbal y los enemigos de Roma sabrá de lo que hablamos. Libros de historia que lo son de aventuras, relatos trepidantes de las campañas, llenos de información y detalles de la funcionalidad de las armas desde La Iliada, ilustrados con tanta belleza como rigor arqueológico e histórico, en una combinación que permite asomarnos a aquellos momentos estelares de la humanidad, viajar en el tiempo y comprender con precisión cuánto entusiasmo puede suscitar el estudio del pasado. Además, los hechos son también un campo de batalla en nuestro mundo actual…
"La civilización de las Polis emerge en el siglo VIII después de la extensa y misteriosa Edad Oscura que siguió al derrumbe del mundo micénico."Pues bien, la editorial Desperta Ferro acaba de publicar el libro monumental La guerra en Grecia y Roma, del gran Peter Connolly —autor del referido libro sobre Aníbal en Espasa—. Connolly fue, probablemente, uno de los mejores conocedores de la cultura militar de la antigüedad, uno de los que más aportaciones hizo con sus viajes e investigaciones y con toda seguridad el hombre que mejor ha contado la historia bélica del mundo clásico. Desde la comarca —casi dicho de modo tolkieniano— de Lincolnshire, viajó a los mundos de entonces y a los restos herrumbrosos de las batallas y las ideas geniales que cambiaron la suerte de los hombres. El libro da cuenta de todo ello, de los viajes a los lugares donde los ejércitos se enfrentaron y de las horas de investigación que hicieron posible explicar el uso de aquellas armas, pero de una manera tan amena que sería perfecto —al menos en mi caso— tener menos años, más vacaciones, tirarse en una hamaca y merendar mientras la tarde declina y las armas resuenan y deciden el futuro de los viejos imperios, otra vez, como entonces. ¡No digamos para compartir con lectores jóvenes!
Ver la foto actual del paso de las Termópilas (allí ocurrió todo), recordar que los 300 fueron en realidad 3.000, eso sí dirigidos por Leónidas y sus heroicas centenas; comprender la presión que los persas ejercían sobre aquella Grecia floreciente… Si hay algo que Connolly sabe hacer es ofrecer profundidad de campo a la mirada mientras entras en su juego con la historia. Profundidad en los detalles y en las causas, en la naturaleza de los poderes que pugnan y en los lugares donde todo estalla, una vez y otra, frente a frente. Y también profundizamos con él en las herramientas: por ejemplo, fue Connolly quien, copiando armas antiguas —piezas de museo— definió en la práctica el uso de la lanza y el escudo que inventaron los armeros beocios, o el modo en el que el legionario romano portaba escudo y lanza.
Así podemos entender el origen de la cultura y de la industria militar. En el caso heleno, la civilización de las Polis emerge en el siglo VIII después de la extensa y misteriosa Edad Oscura que siguió al derrumbe del mundo micénico desaparecido sin dejar casi rastros, y lo hace alentada por una visión del Olimpo y del tiempo de los héroes que no deja de ser una versión revolucionaria del relato inventada por Homero. Es la que triunfa entonces, la que todos quieren oír, porque refleja cambios en el orden establecido que van a sucederse sobre el terreno; la que pone todo en cuestión con la aparición de Odiseo, el héroe inspirador que tutea a los dioses; el guerrero astuto, el hombre capaz de entrar en el peligro pensando en sobrevivir, y luego perderse, y regresar, y vengarse y olvidar, y envejecer… como el que más.
"El autor redescubre las rutas exactas del paso de Aníbal y su ejército por los Alpes, narra cómo pudo hacerse lo inimaginable."Solo dos siglos después de florecer de nuevo aquel mundo de ciudades-estado, el desafío del imperio Persa pondrá a prueba la naciente civilización, que aprende de inmediato a desarrollar las armas, las estrategias y los valores que vencerán en las guerras médicas y pondrán coto a Jerjes y su invasión imparable, que la permitirían sobrevivir, llegar a la Atenas de Pericles, a la oración fúnebre por los héroes de la libertad, otra idea que nos gusta ceñir ya desde entonces.
La historia de la guerra, bien contada, siempre es así: los invencibles contra los incansables (y aquí miremos un momento a nuestro alrededor por la ventanilla de la actualidad, si es que queremos). Es necesario estudiar los detalles de cada ocasión, antes de juzgar, para comprender por qué no hemos sabido abolir las guerras en los últimos casi tres mil años, en tanto que hacíamos evolucionar aquella civilización. Matamos más y mejor, desgraciadamente mucho mejor, siguiendo a pie juntillas el espíritu agresivo y ambicioso (y noble en ocasiones) del mundo clásico. Negar la realidad no suele ser buen negocio. Pero hablemos de historia, sobre todo de esta, tan bien contada. Al fin, si hay un concepto que comparte la historia con el arte de la guerra es el de diversión.
El libro nos lleva con Alejandro a las últimas fronteras y aprendemos con él a batallar en el Asia infinita: hombres, sueños, planicies, ciudades, zigurats, sembrados, puntualmente, con cadáveres de bravos soldados, regados con su sangre, de la que procedemos. Pero ni aferrándose a los bordes del mundo conocido pueden durar los imperios (otra lección de mucha actualidad, si nos place tomarla). Y más tarde acompañamos a Roma antes de ser el Imperio, a la Roma que se impone al paso marcado por las sandalias de las legiones en su península con forma de bota. La Roma que se encuentra, en cuanto pisa Sicilia, con su gran desafío, el que casi llegó a ahogarla: Cartago. La isla donde algunos mitos griegos sucedieron será el centro de gravedad de las guerras púnicas. Un desafío que pronto se convierte en la pesadilla de la República, con el rostro de Aníbal, sin duda el mejor general, audaz e imprevisible, de su siglo.
El duelo de Escipión y Aníbal es, probablemente, el más apasionante de la historia, en cada episodio y cada movimiento sobre el tablero de las orillas del Mediterráneo. Connolly se ha pateado la historia, y por supuesto viaja con el gran ejército de 90.000 hombres reclutado por Aníbal desde la vieja Piel de Toro y ataca Sagunto con el general cartaginés, en el momento exacto en el que quiere que Roma sepa que la guerra va en serio hasta las últimas consecuencias. El autor redescubre las rutas exactas del paso de Aníbal y su ejército por los Alpes, narra cómo pudo hacerse lo inimaginable, cruzar aquellas montañas en invierno, en un momento en el que el clima de la Tierra era más frío que de costumbre, según la ciencia ha demostrado.
Comprendemos cómo fue posible todo aquello, gracias al cultivo de la amistad y al soborno, según tocara, de los pueblos celtas del paso, para alimentar su deseo de venganza contra Roma. Lo impensable, lo temible para la soberbia Roma: el enemigo llegaría hasta las puertas. Con las ilustraciones en la mano resulta asombroso cada detalle: por ejemplo, aprender cómo los zapadores cartagineses lograron que los elefantes cruzasen el Ródano, cuando les aterraba, por un punto en el que la corriente tenía medio kilómetro de ancho. Barcazas enormes fueron disfrazadas de camino seguro, atadas a los árboles, e impulsadas por naves a remo… Ingeniería al servicio de aquella inmensa operación que solo el carisma de Aníbal hizo posible.
"A todos los cansinos efectos especiales con los que el cine de superhéroes nos abruma cada día les vendría bien darse un garbeo por alguno de los escenarios de las viejas batallas del mundo antiguo."El libro es de gran formato, casi cuatrocientas páginas y cientos de ilustraciones, a cual mejor, que van desde detalles de una falcata o un casco hasta el plano de desarrollo de una acción, pasando por fotos de satélite sobre las que casi oímos barritar los elefantes por angostos desfiladeros, escuchamos despeñarse a sus caballos y a los hombres desprevenidos. Es espectacular y fidedigno este relato. Y también, hacia el final, encontramos apéndices sobre fortificaciones y máquinas de asedio que resultan absolutamente imprescindibles.
Nos cuenta también Connolly cómo viajaban las legiones, una ciudad en marcha que nos hace recordar los tercios del Camino Español cruzando Europa siglos después, de parte a parte, en un esfuerzo logístico y de inteligencia inabarcable. Decenas de miles de hombres perfectamente organizados y prevenidos ante cualquier emboscada, divididos en segmentos, con el general en el centro, dispuestos a montar campamento, imponer la pax romana con su sola presencia o aplicar el sucedáneo de la espada.
Quien entre en este libro recorrerá más de mil años sin aburrirse ni un segundo, con el cuento —hoy tan políticamente incorrecto— de cómo los ejércitos se devanaban los sesos para sobrevivir a los choques y los generales para infligir el golpe de gracia al enemigo, tal y como ejemplifica la estratagema de Aníbal en Cannas, con la que derrotó a una fuerza de Roma muy superior. En este mundo nuestro la hegemonía es un motor incontestable, que alimenta las máquinas militares desde muy antiguo.
Cabe añadir que tiene perfecta coherencia que sea la editorial Desperta Ferro, fundada por tres jóvenes historiadores con ganas de divertirse y divertirnos, que combatieron heroicamente un horizonte de desempleo y falta de salidas con su pasión, la imaginación y una magnífica revista, la que ponga hoy a disposición de los lectores este tomo impresionante de Peter Connolly. A todos los cansinos efectos especiales con los que el cine de superhéroes nos abruma cada día les vendría bien darse un garbeo por alguno de los escenarios de las viejas batallas del mundo antiguo, para aprender del sufrimiento y del sacrificio y la camaradería —afectos especiales— que rezuman estas páginas. Insistamos: basado en hechos reales.
TITULO: EL BAR ESQUINA - REVISTA CAMPO - TAPAS Y BARRAS - UN PAIS PARA COMERSELO - PESADILLA EN LA COCINA - Jueves - 3 - Abril - Puré de patata ,.
Jueves - 3 - Abril - Pesadilla en la Cocina es un programa de televisión español de telerrealidad culinaria, presentado por el chef Alberto Chicote, emitido habitualmente los jueves a las 22:30 en La Sexta. Nuevas broncas, enfrentamientos y arcadas; Alberto Chicote regresará con nueva temporada de Pesadilla en la cocina. Tras una temporada de descanso, Pesadilla en la cocina vuelve Alberto Chicote con las pilas bien cargadas. El chef de laSexta intentará reflotar nuevos restaurantes y se enfrentará a nuevos retos, etc.
EL BAR ESQUINA - REVISTA CAMPO - TAPAS Y BARRAS - UN PAIS PARA COMERSELO - Puré de patata ,.
EL BAR ESQUINA - REVISTA CAMPO - TAPAS Y BARRAS - UN PAIS PARA COMERSELO - Puré de patata ,fotos,.
Puré de patata,.
Qué fue del puré de patata? ¿Por qué es tan difícil encontrarlo ahora en los restaurantes españoles? Absurdas tendencias dietéticas o ese espíritu de imitación que padecen tantos cocineros lo han ido sustituyendo por otros purés. Casi siempre utilizando otros tubérculos: de tupinambo, de chirivía, de boniato, de colinabo, de zanahoria, de apio o de remolacha. Pero también de otras hortalizas como la calabaza, el brócoli, la berenjena, la nabiza o la coliflor, y de legumbres como los garbanzos, las lentejas o los guisantes.
Comenzamos por cocer las patatas con su piel. Una vez cocidas las dejamos enfriar y nos disponemos a pelarlas, aunque hay que tener en cuenta que cuanto menos se hayan enfriado, mejor textura final conseguirá el puré.
Para machacarlas lo hacemos con un tenedor, pero si utilizamos un "machacapapas", mucho mejor.
Hay que tener muy en cuenta que nunca se debe meter el puré de patatas en la batidora, ya que las cuchillas romperían el almidón, y eso haría que quedara gomoso.
Y ahora sí, una vez bien machacadas, no debe faltar una pizca de sal, pimienta y un buen chorro de aceite de oliva virgen; y mezclarlo todo muy bien para que finalmente consigamos un puré de patatas de categoría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario