Viva la vida - Menaje a prueba de bigotes ,. .SABADO- 8- Agosto ,./ VIVA LA VIDA - Cristina Mitre , DOMINGO -9- Agosto. / Ese programa del que usted me habla con - El espejismo,. / TIERRA DE TOROS - Emilio de Justo se impone en el mano a mano de Plasencia ,.
TITULO:
Viva la vida - Menaje a prueba de bigotes . ,.SABADO -8- Agosto,.
El sabado -8- Agosto a las 16:00 por Telecinco , foto,.
Menaje a prueba de bigotes,.
Composición Ana Vega.
Gastrohistorias,.
En
la segunda mitad del siglo XIX fueron populares las tazas y cucharas
bigoteras, utensilios que impedían que los mostachos masculinos se
estropearan al beber o comer,.
Si
tienen ustedes barba o bigote frondosos seguro que lidian diariamente
con el problema de manchárselo al comer o beber y, consecuentemente, de
tener que limpiárselos a la menor ocasión o llevar olor a pitanza pegado
a la nariz. Por mucho que en los últimos años el vello facial se haya
vuelto a poner de moda entre la población masculina este inconveniente
capilar fue realmente grave hace 150 años, cuando el mostacho espeso no
era la excepción sino la norma estética.
El bigote largo y
densamente poblado fue uno de los símbolos de la civilización occidental
entre 1850 y 1920, y para domarlo o darle forma era habitual emplear
cera, pomadas –¿recuerdan los desvelos bigotiles de Hércules Poirot?– e
incluso adminículos tan específicos como la bigotera, una especie de
funda de gamuza o lienzo con la que se cubrían los bigotes a la hora de
dormir y así se evitaba que se despeinaran. Este singular artilugio dio
nombre también a otros aparatos no menos curiosos, especialmente ideados
para esquivar los desastrosos efectos que la humedad de la comida y la
bebida causaban en aquellos bigotes tan trabajosamente esculpidos.
Taza de porcelana de Limoges, Haviland & Co. ca. 1880. Las
tazas y cucharas bigoteras dieron solución al problema y formaron parte
hasta los años 30 quizás no del menaje doméstico básico, pero sí
ciertamente popular. Su truco estaba en que su diseño incluía alguna
forma de barrera física para que el bigote no entrara en contacto con el
líquido caliente (ya fuera té, café o sopa), como una solapa de
porcelana o metal. Al beber el labio superior se apoyaba en esta parte
del utensilio y el contenido de la taza o cuchara pasaba limpiamente a
la boca a través de una pequeña abertura inferior. De este modo el
bigote no se manchaba y la cera empleada en modelarlo ni se derretía ni
se mezclaba con el té.
Taza con bigotera de Crown Devon, principios del siglo XX. Creada
en torno a 1860 por el fabricante británico de porcelana Harvey Adams,
la taza bigotera se popularizó extraordinariamente en el Reino Unido y
también en otros países como Francia, Alemania o Estados Unidos. A
nuestro país llegó de la mano de las modas extranjeras, que poco después
rizaron el rizo con la invención de la protección mostachera portátil
(para acoplar en cualquier tipo de tazas) y sobre todo con las cucharas
bigoteras. Nacidas en EE UU en 1868, estas cucharas se convirtieron en
el complemento perfecto de la taza para señores bigotudos y se
fabricaron tanto en tamaño pequeño para el café como de postre o sopa.
En caso de que el plato en cuestión contuviera tropezones no funcionaban
muy bien, pero por algo se dice que para presumir hay que sufrir,.
TITULO: VIVA LA VIDA - Cristina Mitre , ,. DOMINGO -9- Agosto.
El domingo -9- Agosto a las 16:00 por Telecinco , foto.
Cristina Mitre ,.
Cristina Mitre: «El cáncer no se vence, no es ninguna batalla»,.
Cristina Mitre Periodista y 'mujer que corre',.
Periodista,
escritora, maratoniana y una auténtica estrella de internet, Cristina
tiene claro que lo suyo es contar historias. Y vivirlas,.
Quería
ser corresponsal de guerra y tal vez por eso conserva algo de aquel
anhelo: no hay batalla que dé por perdida ni trinchera en la que no se
meta. Cristina Mitre (Gijón, 1977), periodista primero y deportista, después, se ha reinventado tantas veces como ha sido necesario. Hoy vive en Dubái y,
tras haber trabajado y hasta dirigido revistas de eso que se ha dado en
llamar 'estilo de vida', pilota su propio proyecto de comunicación,
centrado en la salud y la belleza, que para eso se crió entre cremas en
el instituto de belleza de su madre y sus tías, donde aprendió, dice, a
disfrutar del trabajo duro. Además, es creadora y alma de 'Mujeres que
corren', el proyecto para fomentar que el 'running' no sea solo cosa de
hombres, un movimiento social y solidario que la ha llevado a trotar por
el mundo. -Se apunta usted a un bombardeo. ¿Nunca dice que no?
-Me cuesta horrores, la verdad. Me encantan los retos. Lo veo todo como una oportunidad. -Es difícil imaginarla confinada. ¿Cómo lo ha vivido?
-Ha
sido complicado: la primera vez en mi vida que me he sentido lejos de
casa. La sensación de no poder coger un avión, de saber que si pasaba
algo no iba a estar... Gestionar eso ha sido difícil. -Porque al sofá no le habrá cogido gusto...
-¡Qué
va! ¡No me dio tiempo! Ni vi Netflix, ni hice pan... Estuve tres
semanas con un 'podcast' diario y la verdad es que no paré de trabajar.
Adaptándome, claro. -¿Nada la para?
-La enfermedad, lo único. Pero a veces tener tanta energía es tu peor enemigo... -A lo mejor por eso echó a correr. Tiene grabada la fecha: el 4 de septiembre de 2009. ¿Por qué?
-Uy,
porque pensé que me iba a morir. Me pareció tan intenso... Al terminar
aquel día me preguntaba si lograría correr algún día. -Está claro que sí. ¿Cómo pasó de eso a 'Mujeres que corren'?
-Pues
no sé (Risas). Fue todo un proceso natural; empecé a compartirlo en
redes y de aquello aún no se hacían quedadas específicas de mujeres. Así
se empezó a crear una comunidad virtual.
Positivismo sin obligación
-Hoy tiene hasta una beca y colabora con Unoentrecienmil, contra la leucemia infantil. ¿Qué le han enseñado esos niños?
-¡Todo!
Ver el cáncer infantil tan de cerca es duro, durísimo. Algunos de los
niños con los que empezamos ya no están, y se me rompe el corazón, pero
ellos hacen que merezca la pena. Estamos tratando de construir gimnasios
en hospitales. Aportan grandes beneficios físicos, pero eso no es lo
más importante. Lo mejor es escucharles decir que ese rato que están
haciendo ejercicio es un rato en el que no se sienten enfermos. -No es de oídas cuando habla de cáncer. Lo sufrió con 25 años. ¿Aprendió a vivir con miedo o le dio una patada?
-Tardé
un poco en respirar tranquila, ahora por fin puedo hacerlo. Pero que
conste que no me cambió la vida. Sí me hizo ser más consciente de que
todo puede cambiar en un instante. -¿Qué le parece que se llame 'guerreros' a los enfermos y se les inste a sonreír permanentemente, a ser optimistas sí o sí?
-El
positivismo obligado hace muchísimo daño. A veces no quieres ser
valiente. Solo quieres llorar, y está bien hacerlo. A un enfermo hay que
abrazarle, acompañarle. El cáncer no se vence, no es ninguna batalla, y
quienes lo sufren no son responsables de su curación. No les podemos
hacer cargar con eso. -¿De esta pandemia se puede extraer algo positivo?
-Buf, me cuesta muchísimo. Yo pensé que íbamos a salir mejores, pero creo que ya nos hemos olvidado de los aplausos de las ocho. -Comparte en la red pensamientos, opiniones, cremas que usa. ¿Dónde pone el límite?
-Lo tengo claro: mi vida privada es mía. No creo que sea importante cómo es mi casa o adónde me voy de vacaciones. -¿Se ve como una 'influencer'?
-Soy
periodista, me dedico a contar historias. Y hablo de un estilo de vida
saludable, así que, si puedo tener influencia en eso, genial. -Vive en Dubái, en un país árabe. ¿Sufre algún tipo de discriminación por ser mujer?
-La
verdad es que en Dubái convivimos más de 200 nacionalidades, el 80% de
la población es extranjera, así que no. Me preguntan muchas veces si
corro en pantalón corto. ¡Por supuesto! -¿Aquí ha sufrido machismo?
-Una
vez. Al terminar una conferencia, una mujer me preguntó si tenía hijos.
Me sentí juzgada, pensé que jamás se lo habrían preguntado a un hombre,
como si mis logros fueran menos por no tenerlos. Un hombre no me lo
preguntaría, ni se paran a pensarlo. -¿Por qué tenemos que pedir perdón por pintarnos los labios?
-No
puedo con eso. Como si cuidar tu apariencia física te hiciera
mononeuronal. A mí pintarme los labios me hace sentir bien. Reivindico
eso, y animo a hacerlo. ¡Funciona hasta bajo la mascarilla!,.
TITULO: Ese programa del que usted me habla con - El espejismo,.
El martes -4- Agosto por La 2 a las 21:30, foto,.
El espejismo,.
Al
terminar el estado de alarma, los gobiernos no tomaron las debidas
precauciones y el virus se mostró insensible a la propaganda,.
EN
el curso de esta tragedia, los españoles hemos aprendido una cosa:
Pedro Sánchez no es Ángela Merkel. Por falta tal vez de preparación, y
sobre todo de voluntad del presidente, nunca hemos recibido una lección
como la impartida por la líder alemana, precisando cuál era el estado
puntual de la pandemia, cuáles eran las expectativas y los riesgos
derivados de la 'ratio' de contagios, entonces allí ligeramente superior
a la unidad, sobre las cuales debían fundamentarse los comportamientos
de Gobierno y ciudadanos. Hemos disfrutado en cambio de una excelente
política de imagen, pronósticos basados en buenos deseos, zigzag
informativo sobre número de víctimas, material sanitario y máscaras, y
estupendos eslóganes de marketing, culminados en el mortinato de la
'nueva normalidad'.
Las palabras cumplieron su función, y pobre de
quien quebrantara el conformismo, a pesar de que España se encontró a
la cabeza del ranking mundial por habitante en contagios y muertes, e
incluso en la pésima elaboración de estadísticas. Frente a «los
expertos» de los medios oficiales, el discrepante sentaba plaza de
antigubernamental. Y de antifeminista si mencionaba el 8-M como factor
desencadenante. Ahora podemos constatar la ampliación del riesgo en toda
reunión colectiva, pero al parecer las de aquel día fueron inocuas, tal
y como aseguró Simón el día antes, en una declaración luego
cuidadosamente borrada.
El
confinamiento surtió efectos muy positivos frente a la pandemia, pero
al finalizar el estado de alarma, el Gobierno y los gobiernos, ocupados
ante todo de proclamar su acierto ante la opinión pública, presentaron
la desescalada como inicio de un nuevo tiempo feliz, alejado de la
tragedia. No se tomaron las precauciones necesarias. El virus se mostró
insensible a tan brillante propaganda, y rechazó secundar la 'nueva
normalidad', donde los rastreos se convertirían en algo secundario, y
tanto el Gobierno de Madrid como las autoridades de las autonomías
podrían contemplar satisfechos la alegría general. Solo que un simple
paseo por las calles o la noticia de fiestas, reuniones y celebraciones
eran indicadores que invitaban a una rectificación urgente, en el
sentido de controlar unos comportamientos cuyas consecuencias resultaron
inevitables.
Así ha tenido que venir la dura realidad a sacarnos
de un limbo de «analfabetismo del riesgo» culpable de la «segunda
oleada», etiqueta imprecisa que carga sobre el virus lo que es
irresponsabilidad humana. De hecho hemos registrado un brutal retroceso,
consecuencia del incumplimiento de las precauciones necesarias de las
que habló Merkel. Y del indebido apresuramiento en una desescalada que
repitió el cuento de la gallina de los huevos de oro.
Cuando
retirabas dinero del banco, recibías un mensaje de «apoya el turismo»,
ignorando el coste de un regreso del virus. Y del consiguiente fin
abrupto de ese turismo. Al producirse lo inevitable, nuevos retrasos e
insuficiencia en las respuestas sanitarias. Ahí estamos. Italia encontró
la salida. Nosotros, no.
Esa singularidad, a diferencia de lo
sucedido en Francia e Italia, solo puede entenderse como eco del falso
progresismo sobre el tema exhibido por Sánchez, en la estela de
Iglesias, consistente en sustituir la elección racional por la seguridad
conferida a los propios juicios y decisiones. El aval es la ideología
de quien las adopta. Soy progresista, luego siempre acierto, aunque las
cosas salgan mal; quien se oponga es un reaccionario. Tal visión
dualista de la realidad no solo concierne a la política frente a la
pandemia, donde Sánchez, su ministro y Simón resuelven todo en un
concertante, sin admitir alternativa o rectificación alguna.
El
fracaso sufrido desde marzo no cuenta para Sánchez: solo su acierto
personal. Así el fondo negro de la pandemia no impide su apoteosis al
regresar de Bruselas, en La Moncloa y en el Congreso. Innecesarios datos
ni matices. El 'progresismo' pinta en blanco y negro, favorecido por la
absoluta nulidad de sus antagonistas, Casado y Ayuso.
La
amputación resultante del pensamiento va más allá. Es ya habitual la
sucesión de exabruptos cuando habla el vicepresidente, tales como las
denuncias de conspiraciones y cloacas, o su elogio a Merkel porque ha
dejado de ser neoliberal. Siempre en forma de falsas evidencias. Ahora
toca ser cazador de reyes. Y es que tal progresismo no es de izquierda,
sino izquierdista. Construye su propia realidad.
Ejemplo, la
miopía de su vertiente feminista que ignora todo cuanto no encaja en un
maniqueísmo de género: persecución de la mujer por el integrismo
islámico (Irán, Estado Islámico) o sevicias monstruosas chinas contra
mujeres uigures. Irene Montero calla. Mientras, a favor del cuidadoso
olvido del asunto Morodo, otro progresista, Zapatero, respalda al
dictador Maduro. Pero el marketing funciona, según el CIS, en tanto que
el virus avanza.
TITULO: TIERRA DE TOROS - Emilio de Justo se impone en el mano a mano de Plasencia ,.
Programa presentado por Juan Bazaga dedicado al mundo del toro en nuestra región. Estamos atentos cada semana a la actualidad taurina Programa semanal de información taurina que se encarga de mostrar las tareas cotidianas de las faenas del toro en el campo, así como del perfil más humano , etc.
Emilio de Justo se impone en el mano a mano de Plasencia,.
Emilio de Justo en un remate al segundo de la tarde. / foto,.
El de Torrejoncillo corta cuatro orejas en un desclasado encierro de El Torero del que Enrique Ponce se fue de vacío,.
Faltaban
cinco minutos para las ocho de la tarde del domingo 8 de marzo y Pablo
Aguado acababa con la vida del último de los seis zalduendos que nos
habían amargado la tarde en Olivenza. En la calle, debajo del azulejo de
Nitratos de Chile, mi compañero Pakopí me esperaba con la cara que solo
se tiene después del deber cumplido y el trabajo bien hecho. «Una feria
más y una feria menos» me dijo. A pesar de los presagios no podíamos
pensar que no tendríamos la oportunidad de volver a ver una corrida de
toros en directo en Extremadura en casi cinco meses.
Otro coso
histórico, el de Las Golondrinas de Plasencia, a 200 kilómetros de
Olivenza, sirvió anoche para celebrar la vuelta de los toros a la región
con el mano a mano entre el valenciano Enrique Ponce y el
torrejoncillano Emilio de Justo.
Ambiente
de toros en los alrededores y un calor que no podíamos ni intuir hace
cinco meses en Olivenza dieron paso a unos tendidos a los que había que
acceder previo control de temperatura y desinfección de manos.
Abrió
el festejo Ponce con Viperino, el primero de los ejemplares que El
Torero desplazó hasta la capital del Jerte. Escaso de fuerzas y de casta
negó al de Chiva cualquier oportunidad de lucimiento desde los primeros
compases de la faena, lo que no impidió que este le administrara su
dosis habitual de muletazos insulsos para regocijo de los tendidos. Un
pinchazo y un bajonazo le granjearon el aplauso del público.
Al
segundo, con poca fijeza y sin meter la cara en el percal, lo recibió
De Justo por verónicas antes de sufrir un largo puyazo y perder las
manos a la salida del caballo para, posteriormente, dar una completa
voltereta sobre el ruedo placentino. Se lo llevó a los medios desde las
tablas el de Torrejoncillo para iniciar una faena en la que puso más el
torero que el toro, y en la que el extremeño acabó imponiendo muchas de
las trazas del toreo que le ha llevado hasta donde está. Una estocada
entera le valió la primera oreja de la tarde.
Se lució Ponce al
capote con el tercero hasta que este clavó una de sus defensas en el
ruedo, a pesar de lo cual insistió el valenciano hasta cuajarle un quite
por verónicas. Brinda al público y comienza la faena en el tercio
doblándose con su enemigo hasta poner al respetable a su favor. Protestó
el toro cada embestida, lo que no impidió que Ponce intentara imponer
su repertorio hasta que el toro decidió que solo otorgaría media
embestida por envite. Un pinchazo y una media muy baja le volvieron a
dejar sin trofeos.
Llevó
al caballo Emilio de Justo al cuarto por chicuelinas antes de que
repitiera la acrobacia sobre el ruedo de uno de sus hermanos. Repitió
por chicuelinas en el quite y brindó la muerte del toro al público. Se
enfrentó a su enemigo con la clara intención de demostrar quién mandaba
en el ruedo desde el primer derechazo. Toreo vertical marca de la casa
con un ejemplar que, por desgracia, tuvo un pitón izquierdo inservible.
Un cierre por chicuelinas, un pinchazo y una entera tendida y
desprendida le sirvieron para cortar otra oreja y abrir la puerta
grande.
El quinto salió suelto y pronto demostró su falta de
fuerzas. A pesar de todo, Ponce trató de meterlo en la muleta con clase
en el comienzo de su faena y porfió hasta hacer sonar a la banda de
música, pero el de El Torero iba ya con el piloto de la reserva
encendido. El diestro valenciano acortó las distancias y calentó los
tendidos, pero tres pinchazos hicieron que se fuera de Plasencia sin
trofeos.
Con el que cerraba plaza, que se empleó en el caballo,
el de Torrejoncillo se empeñó en imponer su ley desde el comienzo de la
faena y cuajó alguno de los muletazos de más mérito de la noche, al
animal más encastado del encierro. Otro estoconazo y dos orejas más al
esportón para cerrar el festejo.
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